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NO ASISTENCIA DE PRESIDENTE DEL SENADO A REUNIÓN CON PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DE BRASIL


El señor ELIZALDE.- Señor Presidente, en primer lugar, quiero manifestar que apoyo la decisión de la Mesa. Creo que no se está incumpliendo ninguna normativa al tratarse, en este caso, de una visita de carácter oficial.
Pero, además, me parece que no es un buen argumento el hecho de que, como no siempre se hace lo que se debe hacer, tenemos que criticar cuando se hace lo que se debe hacer.
Considero que esta decisión es un gesto de dignidad ante un Presidente que ha formulado declaraciones que son francamente aberrantes para la democracia y para los avances de la civilización humana. ¡Representan un retroceso para la civilización humana! ¡Digámoslo con toda claridad!
Ahora bien, resulta evidente la ruptura del Presidente Piñera con la tradición y con los consensos en política internacional.
Yo podría mencionar muchas características de lo que ha sido la política internacional chilena y en qué consisten esos consensos. Pero permítanme tan solo citar tres.
Primero, Chile ha sido un actor relevante en la construcción de la institucionalidad internacional multilateral. Somos un país pequeño, geográficamente aislado, ubicado al fin del mundo, pero que siempre ha promovido este nuevo orden internacional, desde la creación de las Naciones Unidas en adelante.
Segundo, hemos sido promotores del multilateralismo y no del unilateralismo, y menos aún del aislamiento.
Y tercero, nuestros Jefes de Estado, salvo la excepción del Presidente Piñera, no han utilizado la política exterior para resolver asuntos de política interna.
Sin embargo, esos tres principios se han pasado a llevar por parte de la actual Administración.
Ejemplos de ello.
Chile promovió el Acuerdo de Escazú; convocó a otros países a suscribirlo, y en vísperas de la adopción del Acuerdo señaló que no participaba.
Chile fue un actor protagónico en la organización de la Cumbre del Pacto Migratorio. El Presidente Piñera, en su discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas, manifestó que la política migratoria chilena coincidía plenamente con la propuesta de la ONU. Y en vísperas de la celebración de la cumbre dijo que no participaría.
Y en el caso del Prosur -digámoslo con toda claridad-, es el ALBA de Derecha.
Nuestro país, cuando tuvo gobiernos de Centroizquierda, no participó del ALBA. ¿Por qué? Porque Chile siempre ha creído que las relaciones internacionales son entre Estados y, por tanto, no entre un club de amigos que tienen la misma orientación política. Es decir, se trata de relaciones permanentes entre Estados democráticos. Por eso no participó de esa iniciativa y, por el contrario, promovió otras formas de integración de la región en el marco de relaciones de carácter permanente.
¡Y eso se ha pasado a llevar por parte de la actual Administración!
Sin duda, eso es un daño enorme para lo que representa una política exterior de la que todos formamos parte y de la que todos en el pasado nos sentimos orgullosos. Es un daño porque, finalmente, ella se realiza sobre la base de cálculos de corto plazo, muchas veces pensando en encuestas y no en lo que es positivo para el país, en una perspectiva más estratégica.
Pienso que es necesario valorar la decisión de la Mesa.
Como expresó el Senador Girardi, ojalá estos gestos fueran más comunes. Es probable que gestos de esta naturaleza no se den en el futuro.
Pero -reitero- estamos tan acostumbrados a que las cosas no se hagan como se deben hacer que cuando se hacen como se deben hacer muchos salen a criticar. Eso me parece inaceptable.