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NORMAS CONTRA VIOLENCIA ESCOLAR


El señor GÓMEZ (Vicepresidente).- Proyecto, iniciado en moción de los Senadores señores Allamand, Cantero, Chadwick, Lagos e Ignacio Walker, sobre violencia escolar, con informe de la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología y urgencia calificada de "simple".
--Los antecedentes sobre el proyecto (7123-04) figuran en los Diarios de Sesiones que se indican:
Proyecto de ley: (moción de los Senadores señores Chadwick, Allamand, Cantero, Lagos y Walker, don Ignacio).
En primer trámite, sesión 41ª, en 10 de agosto de 2010.
Informe de Comisión:
Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología, sesión 53ª, en 15 de septiembre de 2010.
El señor GÓMEZ (Vicepresidente).- Tiene la palabra el señor Secretario.
El señor ALLIENDE (Secretario General subrogante).- Los principales objetivos de la iniciativa son:
-Impedir y sancionar los casos de violencia física y sicológica que sucedan entre los miembros de la comunidad escolar, como también toda forma de hostigamiento y de acoso que se realice por cualquier medio, incluso el virtual o cibernético.
-Regular la forma en que los colegios deben asumir este problema.
La Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología discutió el proyecto solamente en general y aprobó la idea de legislar por la unanimidad de sus integrantes (Senadores señores Allamand, Larraín, Navarro, Quintana e Ignacio Walker).
El texto que se propone acordar en general se transcribe en la parte pertinente del boletín comparado.
Corresponde hacer presente que la iniciativa posee carácter de norma orgánica constitucional, por lo que para su aprobación se requieren los votos conformes de 21 señores Senadores.
El señor GÓMEZ (Vicepresidente).- En discusión general.
Ofrezco la palabra.
La tiene el Senador señor Allamand.


El señor ALLAMAND.- Señor Presidente, deseo entregar una breve descripción acerca de los objetivos de este proyecto, presentado por los Senadores señores Ignacio Walker, Chadwick, Lagos, Cantero y quien habla.
Los fenómenos de violencia escolar, en sus distintas facetas, y en particular el fenómeno del bullying, han causado un natural revuelo en la opinión pública, principalmente por su persistencia y creciente gravedad.
Los autores de la iniciativa somos plenamente concientes de que una modificación legal no puede por sí misma resolver la complejidad de un fenómeno de esta naturaleza.
Pero, al mismo tiempo, resulta importante señalar que hoy la normativa legal destinada a afrontarlo es, por así decirlo, extraordinariamente precaria.
En consecuencia, el objetivo central del proyecto consiste en fortalecer lo que podríamos denominar el "arsenal" jurídico y reglamentario existente para enfrentar los fenómenos de violencia en el ámbito escolar, y particularmente el bullying.
Insisto, señor Presidente, en que una iniciativa legal no puede por sí sola agotar las respuestas que la sociedad debe darle a este fenómeno. Resulta fundamental el rol de las familias, de los padres y apoderados, de los establecimientos educacionales y, por cierto, de los entes públicos, particularmente del Ministerio de Educación.
Asimismo, reviste importancia dejar establecido que el proyecto no tiene como propósito, bajo ninguna circunstancia, penalizar las fórmulas de maltrato escolar, sobre todo las de bullying, ya que cuando algunas de ellas traspasan el umbral de lo ilícito obviamente caen en el ámbito de la legislación penal respectiva. Básicamente, la iniciativa apunta a establecer normas que, de cierta manera, reglamentan o regulan la convivencia escolar para impedir que se produzcan estos fenómenos.
En rápida síntesis, el proyecto de ley persigue los siguientes objetivos:
En primer lugar, incorpora la figura del bullying o matonaje que hoy día -tal como he señalado- no se encuentra explícitamente comprendida en la normativa legal que dice relación con la convivencia al interior de la comunidad escolar. Es evidente que debemos dejar constancia de que los fenómenos de hostigamiento y de acoso que se realizan en forma reiterada cuando la víctima se encuentra en una situación de indefensión, y, además, cuando se ejercen por cualquier medio, forman parte de conductas que, a lo menos, debemos controlar.
Hago presente que hoy día las prácticas de bullying no solamente se realizan al interior de los establecimientos educacionales. Uno de los problemas crecientes que reviste este fenómeno estriba en que ellas se llevan a cabo a través de medios virtuales, de las llamadas "redes sociales" con efectos devastadores para sus víctimas.
En segundo término, el proyecto busca definir en forma adecuada los contornos de esta conducta y, simultáneamente, diferenciarla de aquellas -por así decirlo- más normales de violencia escolar.
Del mismo modo, cabe destacar que la iniciativa no se refiere únicamente a la violencia que se genera entre los estudiantes. Lamentablemente, al interior de las comunidades educativas de nuestro país -este es un fenómeno, por lo demás, de carácter mundial- estos hechos de agresión escolar se producen en distintas direcciones. Por ejemplo, se dan cuando profesores o asistentes de la educación son hostigados u objeto de actos de violencia física o psicológica por parte de los propios estudiantes.
También cabe advertir que dicho fenómeno se origina en sentido inverso. Ocurren casos específicos donde los profesionales de la educación y los asistentes del área incurren en conductas de maltrato hacia los estudiantes.
En consecuencia, observamos -por así decirlo- casos que consisten en agresiones cruzadas, es decir, aquellas que se producen horizontalmente entre los propios alumnos, y también en forma vertical, esto es, desde los alumnos hacia sus profesores y asistentes como también en sentido opuesto.
Por otra parte, el proyecto tiene por finalidad consagrar diversos mecanismos con el objeto de romper la denominada "ley del silencio". En particular, los actos de hostigamiento, matonaje y bullying florecen y se propagan debido a que los niveles de respuesta de los miembros de la comunidad escolar son bajos frente al fenómeno.
Algunos profesores, sea cual fuere la razón -no es del caso establecer aquí ninguna forma de enjuiciamiento-, cuando toman conocimiento de tales acciones que afectan a sus alumnos, o no los denuncian o carecen de mecanismos adecuados para hacerlos presentes a la autoridad respectiva.
Idéntica situación acontece con otros estudiantes, con los asistentes de la educación y también con padres y apoderados susceptibles de hallarse en cualquiera de ambas posiciones: pueden ser padres o apoderados de alumnos que son objeto de agresiones o, simultáneamente, de estudiantes que perpetran estas agresiones.
Por lo tanto, el concepto general del proyecto apunta a elevar los umbrales de responsabilidad de todos los actores capaces de prevenir y detener, ojalá en una etapa temprana, estos fenómenos de violencia.
Por último, señor Presidente, deseo formular dos consideraciones.
La iniciativa establece sanciones drásticas para los colegios que, frente a hechos de esta naturaleza, permanezcan en completa pasividad como también para aquellos que -como señalé- no actúen en forma oportuna y eficaz a los efectos de poner coto a tales acciones.
Al mismo tiempo, se entrega el respaldo legal adecuado a aquellos establecimientos educacionales que sí adoptan, conforme a sus reglamentos internos, las medidas necesarias para frenar los actos de maltrato, de violencia o de bullying que pueden recibir algunos alumnos de dichos colegios.
Además, cabe dejar constancia de que bajo ninguna circunstancia el proyecto tiene un cariz sancionatorio. Básicamente, tiende a establecer todos los mecanismos de prevención que permitan controlar estos fenómenos al interior de los establecimientos educacionales.
Asimismo, debe tenerse en cuenta que el Ministerio de Educación, en especial durante el actual Gobierno, ha mostrado una actitud sumamente activa en esta materia. Las señales que el señor Ministro del ramo ha entregado en cuanto a su preocupación personal y directa respecto de estos fenómenos son, desde nuestro punto de vista, particularmente alentadoras.
Por lo tanto, lo que pretendemos es que dicha Cartera de Estado pueda seguir realizando, con todo el apoyo necesario, aquellas labores conducentes a frenar los actos de violencia que hoy día afectan la vida de muchos estudiantes en nuestro país.
Por último, señor Presidente, cabe recordar que el Gobierno le ha dado urgencia a la iniciativa legal en comento. La idea es que podamos imprimirle -este tema fue objeto de conversación en la Comisión de Educación- una tramitación expedita al proyecto en términos de lograr un objetivo bastante simple pero, a la vez, muy importante: que al inicio del próximo año escolar contemos con una normativa legal mucho mejor de la que tenemos hoy día, para enfrentar en todas sus facetas los fenómenos de violencia escolar.
He dicho.
El señor GÓMEZ (Vicepresidente).- Señores Senadores, si no hay objeción, se abrirá la votación.
--Así se acuerda.
El señor GÓMEZ (Vicepresidente).- Asimismo, propongo fijar la hora de término del Orden del Día de esta sesión a las 20.
¿Habría acuerdo?
El señor LONGUEIRA.- ¿Qué otras iniciativas quedan, señor Presidente?
El señor GÓMEZ (Vicepresidente).- En la tabla figura el proyecto, iniciado en moción de la Senadora señora Alvear, referente a la aplicación del procedimiento de demandas colectivas en los juicios por daños o perjuicios en la calidad de las construcciones.
Después, correspondería tratar la iniciativa que permite establecer condiciones de resistencia y mitigación de los efectos de maremotos en las construcciones costeras, iniciado en moción de los Senadores señores Horvath, Prokurica y Sabag...
El señor ZALDÍVAR (don Andrés).- ¡Ese exige rapidez!
El señor GÓMEZ (Vicepresidente).- Y los restantes son proyectos vinculados a la iniciativa sobre conductas terroristas, que ya despachamos anteriormente y que pasó a Comisión Mixta.
El señor LONGUEIRA.- Muchas gracias, señor Presidente.
El señor GÓMEZ (Vicepresidente).- Entonces, si le parece a la Sala, se fijará como hora de término del Orden del Día las 20.
--Así se acuerda.
El señor GÓMEZ (Vicepresidente).- En votación.
--(Durante la votación).
El señor GÓMEZ (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Senador señor Ruiz-Esquide, para fundamentar su voto.


El señor RUIZ-ESQUIDE.- Señor Presidente, me alegro muchísimo de que se haya presentado este proyecto de ley y felicito a sus autores.
Como nos hallamos en la discusión general, solo me referiré a algunos puntos, pues espero con posterioridad formularle indicaciones durante el análisis en particular.
En los años 2006 y 2007, cuando formé parte de la Comisión de Educación, Cultura, Ciencia y Tecnología junto con los Senadores señores Cantero, Navarro y Chadwick, entre otros, organizamos un seminario en el cual participaron más de 30 personas vinculadas al ámbito escolar, especialmente al de la psiquiatría y psicología infantil.
En esa ocasión, se plantearon cerca de 30 propuestas que deberían incorporarse a la actual normativa legal relacionada con la educación, sobre todo en lo que respecta, de acuerdo a la conclusión de los participantes, a uno de los factores esenciales que constituían la causa de la gran violencia escolar que en aquel entonces -según esos cálculos- afectaba al 30 ó 32 por ciento de los jóvenes que cursaba la educación secundaria.
¿Qué se resolvió en cuanto a las ideas centrales que debíamos estudiar?
En primer lugar, entender que el problema de la violencia escolar es bastante más fuerte, duro y difícil de lo que pensamos; que reviste consecuencias muy graves y que no se circunscribe a una simple situación concreta en determinadas escuelas.
Segundo, que el fenómeno no proviene de los propios colegios, sino que cruza toda la sociedad chilena. Por lo tanto, lo que sucede es que los niños, especialmente de la primera y tierna infancia, vale decir, hasta el séptimo u octavo año, son mucho más proclives a captar los antivalores existentes en la comunidad nacional. Y en ello, específicamente, de acuerdo a lo que señalaba la doctora Herrera -en aquel momento, Presidenta de la Sociedad Chilena de Pediatría y de la Sociedad de Psiquiatría de la Infancia-, tiene que ver lo que significa la presencia de la televisión.
Hoy día, todas las personas que trabajan en esta materia consideran que la televisión es un factor esencial en la creación de un mundo donde la violencia ocupa un lugar concreto, fuerte, grave en la deformación de los jóvenes.
En Estados Unidos, hace diez años, y ahora en Chile con cifras muy similares, se calculaba que a los 13 años de edad un niño había visto en la televisión una cantidad aproximada de 10 mil a 13 mil asesinatos. La gran diferencia con el resto de la gente es que, en esas escenas, el menor no logra entender qué es realidad y qué es ficción y -lo que es peor- no distingue las razones éticas por las cuales mata un asesino o un defensor de la ley.
Esta es, tal vez, una de las cosas que más influyen en el niño, quien no comprende por qué, si se mata o se golpea a alguien en la televisión, ello no puede aceptarse que ocurra también en la escuela.
Señor Presidente, en definitiva, esta cuestión es mucho más profunda que la sola posibilidad de entregar atribuciones para promover la sana convivencia escolar. Me alegro de que se haya presentado el proyecto que nos ocupa, pero creo que es insuficiente. Por lo tanto, si bien lo votaré favorablemente, anuncio que le formularé indicaciones.
Además, haré llegar a la Comisión y a cada uno de los Honorables colegas este estudio que tengo en mi poder, producto de un gran esfuerzo que hizo el Senado en su oportunidad.
En el tiempo que me resta quiero señalar lo siguiente.
Nuestra sociedad es de por sí violenta. Y la cultura general del país es de violencia institucionalizada en distintos aspectos.
Veamos lo que acontece hoy.
Llevamos muchos días analizando el problema del terrorismo, que constituye una forma institucionalizada de violencia, por la cual la gente es repelida en diversos ámbitos: desde el Estado, por la violencia institucional que se produce en los mismos términos en que aquí se ha discutido la Ley Antiterrorista; y también desde la institucionalidad del poder económico, porque, quiérase o no, las personas que no lo poseen sienten una brutal presión debido a la fuerza con que aquel puede actuar desde el otro sentido.
Pero hay algo que es preciso entender. Hace aproximadamente 15 a 20 años presentamos, y se aprobó, un proyecto que dio origen a la Ley sobre Maltrato Infantil, porque ya en aquel entonces teníamos claro que existía una fuerte instancia en la cual los estudiantes y los jóvenes, particularmente hasta los 14 años, se sentían maltratados por sus padres o sus profesores o en las instituciones con que tenían relación, y que ese maltrato infantil producía maltratadores.
Es decir, el menor que se siente maltratado, incluso en la familia por sus padres, que es la mayor fuerza que cruza todos los sectores sociales, termina siendo un gran maltratador a quien puede hacer daño cuando tiene el vigor suficiente para lograrlo.
Eso se ha repetido en el tiempo. Y en la actualidad, a pesar de que en la ocasión aludida se nos dijo que estábamos hablando de cifras exageradamente altas, tenemos la confirmación de ello de acuerdo a los antecedentes que en la propia Comisión informante se nos entregaron.
Por lo tanto, la presencia de violencia institucional; la violencia que visualizamos en el país; la influencia de la televisión, donde no se pone coto a los programas que se transmiten, o por lo menos en aquella en la que participa el Estado, a fin de evitar tales excesos, tienen que ver con el problema de que se trata.
Días atrás, junto con otros Senadores, conversamos con el Presidente de Televisión Nacional y le planteamos la necesidad de realizar cambios en la materia. Y esos cambios tienen que provenir, no solo de la normativa que nosotros elaboramos para generar las instituciones de televisión o de exposiciones muy fuertes al oído o a la vista de los alumnos, sino también de la entrega de orientaciones positivas en cuanto al buen vivir.
Hemos reclamado eso de parte de la televisión pública, señalando que entre las obligaciones del Estado -sin caer en lo que pudiera ser una limitación del derecho de prensa- sí debe figurar una orientación a la televisión, abierta o cerrada, en general, la que está en deuda con la gente, con el país y muy especialmente con los niños.
El análisis de ello ha sido motivo de distintas intervenciones desde 1990 en adelante.
Como dije, señor Presidente, me alegro de que se haya presentado esta iniciativa. Y le voy a formular indicaciones. Además, haré llegar a todos los colegas el estudio que mencioné y que es bastante contundente.
Espero que podamos avanzar.
El Senador informante de la Comisión, que me precedió en el uso de la palabra, expresó -estando presente el señor Ministro- que el Ejecutivo le pondrá urgencia al proyecto. Lo celebro, para que podamos progresar. Pero, sí, el texto requiere profundas modificaciones, con el propósito de que efectivamente tenga incidencia en las políticas de educación y en las conductas generales que empecen a los niños cuando se encuentran en clases. De lo contrario, nada ganaremos con las obligaciones que pudiéramos establecer a los colegios o a sus directores.
Por último, señor Presidente, desearía que en algún momento la Comisión de Educación se abocara a renovar el estudio que hicimos en aquel entonces -en él hubo participación de profesionales médicos, psicólogos, del ámbito social, del Ejecutivo, de psiquiatras infantiles en forma muy especial-, revisarlo y adecuarlo a la realidad actual.
He dicho.
El señor GÓMEZ (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Lagos.


El señor LAGOS.- Señor Presidente, por cierto, voy a apoyar la iniciativa, que presentamos con diversos colegas. Y hago mías las palabras del Honorable señor Allamand, quien a mi juicio describió correctamente el objetivo que con ella se persigue.
He escuchado con atención al Senador que me antecedió en el uso de la palabra: don Mariano Ruiz-Esquide, y creo que, en verdad, el proyecto puede ganar a partir de las indicaciones en el área y en la dirección que él mencionó.
Solo quiero resaltar que el texto recoge en parte los cambios que ha vivido la sociedad chilena en lo relativo al maltrato escolar, que hoy se denomina con la palabra anglosajona bullying, pero que antes se llamaba de distintas maneras: molestar, acosar, perseguir en los patios durante el recreo a aquellos que eran diferentes.
El proyecto busca hacerse cargo de lo que en Chile históricamente -cualquiera que haga memoria de su paso por un establecimiento educacional puede corroborarlo- fue la persecución a quienes, por alguna razón, eran distintos: a aquel que tenía sobrepeso, la tez más morenita, una inclinación u opción sexual diversa, que no se integraba o era tímido.
Los menores que exhibían alguna de dichas características eran objeto de maltrato. Y eso -como bien dijo el Honorable señor Ruiz-Esquide- al final redunda en que aquellos que fueron acosados terminen siendo adultos más débiles y que no generan un aporte.
Pero no es menos cierto que, pese a la ocurrencia de tales situaciones, que muchos de nosotros vivimos -quizás, algunos como víctimas; otros, como acosadores o, simplemente, como testigos-, los establecimientos educacionales no se hacían cargo del problema. La novedad de este proyecto es que en el futuro se les va a exigir investigarlo y no "hacer la vista gorda" respecto de lo que sucede en su interior.
Rescato todo lo que se ha planteado en esta Sala. Y pienso que, ciertamente, la violencia y el acoso escolar derivan de un problema familiar, de valores.
Sin embargo, es indudable que en el aspecto valórico no pueden dejar de tener responsabilidad los establecimientos educacionales.
¿Cuántas veces uno presenció cómo alguien era maltratado y el inspector o el profesor miraban para el techo o "hacían la vista gorda"?
Entonces, acá estamos diseñando una institucionalidad encargada de velar para que el recinto estudiantil, junto con instruir valóricamente, se encargue de lo que ocurre en su interior.
Por eso, señor Presidente, creo que este proyecto significa un avance. Espero que sea aprobado, para que cuando comience el próximo año escolar, en marzo de 2011, se cuente con una legislación que ayude a trabajar en torno a un problema que reviste importancia y que es sufrido a diario por miles de niños y jóvenes.
He dicho.
El señor GÓMEZ (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Letelier.


El señor LETELIER.- Señor Presidente, cuando me correspondió presidir la Comisión de Educación del Senado, tuvimos un debate sobre el bullying. Realizamos un evento -a propuesta, entre otros, del colega Cantero- en la sede santiaguina de esta Corporación. Escuchamos a profesionales referirse (lo señaló el Senador Ruiz-Esquide) a las consecuencias derivadas de la sociedad violenta en que vivimos. Llegamos incluso a enterarnos de resultados científicos -bastante desconocidos para algunos- acerca de cómo el proceso de maduración física del cerebro varía según si las personas se hallan expuestas o no a situaciones de violencia a temprana edad.
Quiero, por ende, decir que estamos frente a una materia amplísima y que se requiere en primer término la voluntad del Congreso Nacional para profundizar en su estudio, más allá de esta iniciativa puntual, con relación a los fenómenos de violencia de la sociedad en que vivimos, donde, sin duda, los medios audiovisuales, y en particular la televisión, tienen un rol tremendamente fuerte en la formación de los niños y adolescentes.
Ahora, entiendo que este proyecto -lo valoro no solo por ser transversal sino también porque apunta al tratamiento de un asunto relevante- dice relación esencialmente a los cambios en el reglamento interno de cada establecimiento educacional más que a la parte declarativa de las primeras normas que se proponen. Ello, dado que para quienes participamos en la discusión de la LOCE -porque esa es la ley que se está modificando- resulta evidente que, en materia de deberes y derechos, es responsabilidad de todos los integrantes de la comunidad propender a una convivencia sana, sin violencia, mejor para sus habitantes.
La explicitación que se efectúa en el proyecto constituye un aporte, sin duda. Pero yo diría que la mayor contribución emana de los artículos 15 B y 15 C, nuevos, donde se propone regular en términos prácticos la existencia de un Comité que se haga cargo del problema en los establecimientos educacionales.
Creo que la integración de los elementos escolares en aquel órgano es aún deficiente. Yo apuntaría en particular a que en los colegios de enseñanza media la participación del alumnado fuese mayor que la planteada.
Empero, este es un aspecto complementario. La creación del Comité es lo relevante.
Atribuyo gran importancia a la incorporación en el reglamento interno de normas relacionadas tanto con la obligación de los profesores de denunciar los hechos de violencia como con la responsabilidad de la dirección del colegio cuando no toma medidas disciplinarias o correctivas.
La pregunta que cabe es si en el reglamento que se propone es también responsabilidad de los estudiantes denunciar los actos de violencia. Esto no figura en la moción, pero me parece que es uno de los aspectos que dicen relación a la corresponsabilidad.
No cabe duda, señor Presidente, de que la pedagogía utilizada en los establecimientos educacionales incide mucho en el tipo de comportamiento de la comunidad escolar. Algunos aplican una pedagogía en virtud de la cual se entrega confianza a alumnos y alumnas. No son los paradigmas competitivos existentes hoy día; no son despersonalizados como muchas de las opciones pedagógicas actuales, en que no se estimula el desarrollo del lado del cerebro que tiene que ver con la inteligencia afectiva -esto es muy significativo- y donde no hay violencia.
Por cierto, señor Presidente, voy a votar a favor.
Más aún, deseo manifestar que aquí se ha subestimado la violencia de profesores, en algunos casos, contra alumnos.
Aprovecho la ocasión para dar a conocer que, en la comuna de Chépica, una profesora amarró a un estudiante de 9 años en la sala de clases "para ejemplificar que era un niño desordenado". ¡Lo amarró, con conocimiento de la dirección, del departamento de educación, de todas las autoridades políticas comunales, y no tiene sanción!
Señor Presidente -y con esto termino-, me parece que deberemos establecer claramente el límite entre los actos de violencia, el bullying, y los elementos constitutivos de delitos.
Creo que allí existe un espacio que debe precisarse. Porque hay menores con responsabilidades penales. Cuando la violencia llega a grados mayores, ya no se trata de bullying en el sentido clásico, como muchos lo entendemos, sino de actos delictivos abiertamente. De modo que es necesaria una separación al respecto.
Y lo mismo cabe hacer en el caso de maltrato de profesores y de actos constitutivos de delitos, que también ocurren.
La Ley de Maltrato Infantil estableció un límite claro para determinar cuándo una conducta se transforma en delito.
Ahí surge un segundo elemento, señor Presidente.
Este proyecto nos parece muy positivo. Por tanto, lo votaremos a favor.
El señor GÓMEZ (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Chahuán.


El señor CHAHUÁN.- Señor Presidente, este asunto me ha preocupado en términos de promover la cultura de la no violencia activa.
Con los Diputados Joaquín Godoy y Tucapel Jiménez desarrollamos hace un par de años en la Región de Valparaíso una campaña para llamar justamente a la no violencia activa. Y, en forma conjunta, iniciamos otra en la comuna de Casablanca, para que los propios alumnos de los colegios municipalizados pintaran motivos alusivos a la prevención del bullying.
Este es un fenómeno creciente. Para comprobarlo, basta ver las cifras que exhibe el Ministerio de Educación: entre 2009 y el año en curso, las denuncias aumentaron de 1.046 a 1.637; en 2010 ha habido 761 por maltrato psicológico y físico entre alumnos y 876 por maltrato físico y psicológico de un adulto a un educando.
Ello nos debe llevar a reflexión sobre qué tipo de sociedad estamos construyendo.
En el mismo sentido, si bien existe hoy un marco jurídico que permite establecer algún tipo de sanciones, particularmente en lo relativo a los delitos de lesiones, no hay una legislación específica sobre este fenómeno creciente.
Ya hemos debido lamentar incluso pérdidas de vidas humanas en casos de menores que han sufrido acoso o bullying.
Por tanto, se trata de un problema que debe preocuparnos.
Los cambios que introduce el proyecto de ley en debate van en la dirección correcta al consignar que será obligatorio, cuando se tome conocimiento de hechos de tal naturaleza, no solo denunciarlos ante los profesores o la dirección del establecimiento educacional, sino también ponerlos en conocimiento de los padres y apoderados.
Al respecto, coincido con el Senador Letelier en que falta obligar a que los propios alumnos denuncien ese tipo de conductas. De modo que podremos mejorar la norma respectiva.
También me parece adecuado, por ejemplo, el establecimiento de un reglamento interno que determine qué conductas serán consideradas acoso o bullying.
La aplicación de sanciones a los colegios que no adopten medidas disciplinarias o correctivas para evitar el acoso o bullying también va en la dirección correcta.
En consecuencia, este proyecto procura satisfacer la necesidad ineludible de construir una sociedad que favorezca el diálogo y la no violencia activa.
Estamos ante un fenómeno preocupante, que debe importarnos como legisladores.
Por consiguiente, el llamado que hacemos, incluso a quienes están siguiendo la sesión por el Canal del Senado, es a poner este problema sobre la mesa, en el centro del debate público.
Junto con las campañas contra el bullying que estuvimos realizando en los colegios municipalizados de Casablanca, y también en la comuna de Concón, repartimos instructivos a los efectos de que los padres, tras percatarse de ciertas conductas de sus hijos, formularan las denuncias del caso cuando de alguna manera fueran resultantes de un acoso.
Hay otros fenómenos que hemos estado viendo en el último tiempo y que tienen bastante implicancia en términos de maltrato psicológico. Por ejemplo, el acoso por medios electrónicos, aspecto que también debiera ponerse en el debate público.
Señor Presidente, esta iniciativa va en la dirección correcta. Hemos realizado campañas sobre el particular. Y valoro la moción que le dio origen, pues se hace cargo de un problema preocupante y creciente en nuestro país.
He dicho.
El señor GÓMEZ (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Senador señor Cantero.


El señor CANTERO.- Señor Presidente, este proyecto me parece muy positivo, pues recoge una realidad que día a día se agudiza en el sistema educativo.
Además, coincide con una señal muy potente que entrega el Poder Judicial cuando, frente a un recurso presentado por un apoderado, establece que el colegio es corresponsable de la falta cometida por un alumno que ejerció bullying y, por ende, puede tomar medidas disciplinarias. En efecto, se expulsa a dicho estudiante; sus padres reclaman a la justicia, y la Corte de Apelaciones de Santiago determina que, dentro de los procesos disciplinarios, tal sanción es perfectamente coherente y legítima.
Considero que ese elemento potencia la efectividad de la normativa en análisis al poner en un justo equilibrio los derechos y los deberes.
Algo que a mí por lo menos me ha venido ejerciendo presión en la última década es observar cómo se exacerba el sentido del derecho y de qué manera se reclaman permanentemente los derechos pero sin que exista clara conciencia de que para tenerlos también hay que cumplir deberes y de que los derechos individuales terminan cuando se atropellan los de otras personas; en este caso, de integrantes de la comunidad educativa.
Eso, en primer lugar.
Lo segundo que estimo muy relevante en esta iniciativa, a la que me invitaron los Senadores Chadwick y Allamand -lo agradezco, porque se trata de un asunto que me ha preocupado desde larga data-, es que se considera asimismo el concepto de responsabilidad de lo que en el sistema educacional se denomina "comunidad educativa".
Así, distingue responsabilidades entre los directivos, los docentes, quienes apoyan el proceso educativo, los padres y apoderados y los alumnos.
Creo que eso resulta también muy significativo.
Opino que este proyecto de ley va a recibir indicaciones en el sentido expuesto por algunos Senadores que me antecedieron en el uso de la palabra, particularmente por la experiencia que hemos acumulado en la Comisión de Educación.
Existe en el sistema educacional una gran falencia respecto a lo que en el ámbito médico corresponde al manejo emocional: cómo manejar emociones en la interacción de las relaciones humanas.
Además, se da cuenta -y ratifico su trascendencia- del manejo de medios, lo cual debe estar incorporado igualmente en el proceso educativo.
Las pantallas interactúan con nuestros hijos mucho más tiempo que nosotros, sus padres. En Chile, el promedio de un niño frente a la pantalla, sea del televisor o de un computador, interactuando en Internet, bordea las 4 horas.
¿Cómo, entonces, tomar conciencia del manejo de esa relación con un medio sin la asistencia de un adulto, de un padre o apoderado?
Para mí, eso también debiera pertenecer al ámbito de responsabilidad del proceso educacional.
Atribuyo gran relevancia, en el campo de la violencia escolar, a la distinción que se hace entre los aspectos físico y psicológico, cualesquiera que sean los medios utilizados, incluidos los virtuales y los cibernéticos.
En el último tiempo hemos conocido situaciones conmovedoras (dada la influencia de los medios y la presencia de menores frente a las pantallas), que han dañado aun la salud mental de muchos niños y niñas. Y sabemos incluso de hechos dramáticos en que algunos afectados se han quitado la vida.
Por consiguiente, estas cuestiones adquieren gran importancia.
Del artículo 15 B, nuevo, que se propone, yo enfatizaría cómo se define todo el proceso. Hay allí un concepto de comunidad escolar conforme al cual se entrega una responsabilidad a cada uno de los interactuantes. Se genera un Comité...
El señor GÓMEZ (Vicepresidente).- Terminó su tiempo, señor Senador.
¿Cuántos minutos necesita la Región de Antofagasta para continuar...?
El señor PROKURICA.- ¡Indefinidamente...!
El señor GÓMEZ (Vicepresidente).- ¡No hay problema...!
El señor PROKURICA.- ¡Queremos escuchar a Su Señoría!
El señor GÓMEZ (Vicepresidente).- Dispone de un minuto adicional, señor Senador.
El señor CANTERO.- Le agradezco mucho, señor Presidente y coterráneo de nuestro norte querido.
En el reglamento interno se deberán establecer las distintas graduaciones de las conductas que constituyen falta a la sana convivencia (artículo 15 C, nuevo).
Se determina el rol de los profesores y de los padres, quienes habrán de hacer las denuncias del caso, y asimismo, el que les corresponderá a los establecimientos educacionales (particularmente a sus directores), que, de no cumplir sus responsabilidades en la materia, recibirán sanciones tanto en el ámbito económico como en el judicial.
Con todo, califico esta iniciativa de muy importante; valoro el respaldo que se le dio en la Comisión, y espero que en la Sala se apruebe, ojalá unánimemente.
He dicho.
El señor GÓMEZ (Vicepresidente).- Le daremos la palabra sin ningún problema al señor Ministro de Educación, ¡siempre y cuando reconsidere la decisión de no incluir un Liceo Bicentenario para la Región de Antofagasta...!
El señor ORPIS.- ¡Para todo el Norte Grande...!
El señor GÓMEZ (Vicepresidente).- Para todo el Norte Grande, como dice el Senador señor Orpis. Porque nos quedamos sin Liceos Bicentenario.
El señor LAVÍN (Ministro de Educación).- ¡Precisamente estaba leyendo un mensaje sobre el punto...!
El señor GÓMEZ (Vicepresidente).- Tiene la palabra, señor Ministro.


El señor LAVÍN (Ministro de Educación).- Señor Presidente, por su intermedio, les pido a los señores Senadores el máximo de celeridad en el despacho de este proyecto.
La verdad es que él surgió de esta propia Corporación, y el Gobierno decidió ponerle urgencia.
El maltrato escolar -seré muy breve; no repetiré lo ya dicho- se ha transformado en un problema nacional. Y Sus Señorías así lo han visto a través de los medios de comunicación.
El Ministerio de Educación es el que recibe las denuncias. Nos ha llegado 60 por ciento más que el año anterior en materia de maltrato escolar.
Sin embargo, el bullying no es lo mismo que el maltrato escolar.
El bullying se refiere al maltrato entre pares, entre estudiantes.
El maltrato escolar tiene mayor amplitud. Es de alumnos a profesores; de profesores a educandos; de inspectores a estudiantes -como ha ocurrido recientemente-; de apoderados a maestros. O sea, se refiere a la comunidad escolar en general.
Creemos que el aumento de denuncias tiene que ver con el hecho de que ahora los niños y jóvenes están mucho más expuestos que en el pasado a los medios tecnológicos. De manera que hoy día todos los efectos de este fenómeno, que a lo mejor conocimos en nuestros colegios, se amplifican: todo se graba en video a través de celulares; se sube a Youtube; está en Facebook, y al final la comunidad escolar completa lo conoce. Entonces, la herida que infiere el maltrato psicológico, un sobrenombre hiriente, etcétera, se amplía mediante los medios tecnológicos.
Este proyecto da cuenta de tal problema. Y en la actualidad no existe ninguna legislación al respecto.
La iniciativa en debate le permite al Ministerio de Educación actuar. Hoy día no tenemos las herramientas para sancionar, por ejemplo, a un colegio que conoce un caso de bullying y, sin embargo, no se preocupa. Pasa el tiempo. Y, como normalmente el hilo se corta por la parte más delgada, el alumno debe retirarse; el papá tiene que incurrir en gastos de matrícula en otro lugar, y el colegio no hace nada. Hasta el momento no hay ninguna forma de sancionar a ese establecimiento.
Este proyecto permite hacerlo. Pero, al mismo tiempo, posibilita la prevención al exigir que se constituya un Comité de la Sana Convivencia Escolar; que haya en el colegio un encargado de la convivencia estudiantil y que todo el mundo sepa que a esa persona le llegan las denuncias; que exista la obligación de denunciar y de informar a los papás.
Observo todos los días que estos últimos plantean: "El colegio nunca me dijo nada. Todos lo sabían. El profesor también. Vieron cuando insultaron a mi hija, pero nunca me lo contaron."
Como es obvio, se debe investigar privadamente primero.
Y se llegaría a situaciones mayores, como sanciones y multas a los colegios, cuando fuera del caso.
En verdad, otros países disponen de legislaciones bastante modernas sobre la materia, y Chile, dada la situación que vive, tiene que hacer otro tanto, así que pido que se le dé el mayor apoyo posible a la iniciativa, señor Presidente.
Junto con algunos señores Senadores hemos contraído el compromiso de que el año escolar 2011 se inicie con una ley vigente sobre el maltrato escolar.
Muchas gracias.
El señor GÓMEZ (Vicepresidente).- Tiene la palabra la Honorable señora Rincón.


La señora RINCÓN.- Señor Presidente, en la lectura del proyecto presentado por varios Honorables colegas se reconoce una realidad vigente en innumerables escuelas.
Al escuchar la intervención del Senador señor Letelier, entre otras, recordé una situación que se vive en una comuna de mi circunscripción, en donde, pese a la denuncia de los padres a la dirección de un colegio y al municipio, por tratarse de un plantel correspondiente a la esfera de este último, no ha habido reacción ni respuesta alguna.
Echo de menos en la iniciativa la incorporación de la responsabilidad de las direcciones de educación de las municipalidades, porque se deja todo solo en el ámbito de la dirección del establecimiento. Pienso que igualmente tiene que contemplarse el aspecto a que me refiero y la sanción a los municipios cuando no actúan y no responden a las denuncias que formulen los padres, con pruebas, del abuso y del maltrato que sufran los alumnos.
Durante la discusión particular, vamos a presentar la indicación pertinente, porque creo que ese factor asimismo debe ser considerado.
Muchas gracias.
El señor GÓMEZ (Vicepresidente).- Tiene la palabra la Honorable señora Lily Pérez.


La señora PÉREZ (doña Lily).- Señor Presidente, estoy completamente convencida igualmente de la bondad de la iniciativa; pero deseo hacer un llamado de atención respecto de un elemento que las leyes no alcanzan a lograr, que es el aporte de la familia, a fin de reforzar una normativa de esta naturaleza.
Una cosa es legislar sobre los colegios, sobre la conducta de los alumnos, los profesores y el personal, así como respecto de las normas de reciprocidad que deben existir para todos, mas se plantea, asimismo, un asunto bastante importante relacionado con la autoridad, que es algo que escapa de los textos legales. Este último concepto va mucho más allá y tiene que ver también con la familia y con la forma como se ejerce horizontalmente, en la conversación, en el cariño mutuo, en el entendimiento, sobre todo en la etapa escolar, ya sea en niños menores, cuando están iniciando su preadolescencia, y después en el caso de los adolescentes. Son etapas distintas de la vida, que presentan distintas dificultades y bemoles.
Y, a la vez, los preadolescentes y los niños menores, sobre todo, se hallan muy expuestos hoy a las redes sociales, que reportan una serie de beneficios positivos en el mundo entero, pero también perjuicios cuando son mal utilizadas o se emplean para hacer daño.
Por esa razón, pienso que la fuerza del proyecto debe afirmarse bastante en la convocatoria a la familia, en términos de que esta se involucre mucho más en los procesos educativos de los niños.
Hace poco tiempo se realizó un encuentro en la Universidad Viña del Mar, ubicada en la comuna de Quillota, que es parte de la provincia del mismo nombre y de la circunscripción Cordillera, que represento en la Región de Valparaíso, y veíamos, por ejemplo, que en toda la Quinta Región, tanto en Costa como en Cordillera, los niños de la educación pública, municipalizada o subvencionada, muestran cifras rojas en términos de aprendizaje en matemática, así como en los resultados de las pruebas SIMCE y TIMMS, etcétera.
Ahí hay algo que va más allá de las buenas iniciativas de ley, de las modificaciones legales que podamos efectuar en el Senado, y que tiene que ver con comprometer a los padres en los procesos educativos, respecto al ejercicio de la autoridad, de la disciplina, en términos del trabajo bien hecho.
Por lo tanto, estos proyectos, en mi opinión, tienen fuerza en la medida en que se involucra a toda la comunidad y, en especial, a la familia, ya que representa un valor, sobre todo, la prédica con el ejemplo en el ejercicio de la autoridad. No me refiero a una facultad autoritaria, desde el punto de vista de su aplicación, sino comprensiva, acogedora, pero, a la vez, con normas y rayado de cancha claros, lo que dice relación a una de las razones por las cuales hoy se presenta tanto problema en materia de educación. Ello se ve reflejado en las cifras, en los resultados de gestión y, particularmente, en lo que arrojan las pruebas.
En consecuencia, aprovechando la presencia del Ministro señor Lavín, deseo consignar que considero muy pertinente favorecer todo aquello que permita que estas leyes también sean conocidas por los padres y los centros de padres, que sean motivo de conversación, de encuentro, a fin de poder aplicarlas realmente en conjunto, porque pienso que allí reside el éxito de una normativa de la naturaleza de la que nos ocupa.
Por todo lo expuesto, votaré a favor de la iniciativa en debate, desde luego.
El señor GÓMEZ (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Orpis.


El señor ORPIS.- Señor Presidente, es bastante dramático tener que llegar a legislar sobre la violencia al interior de los colegios, como sucede con el proyecto en examen, porque uno esperaría que, en materia educacional, esa labor se refiriera a los aspectos académicos, de formación, de exigencia, de cómo tratamos de obtener mejores resultados. Creo que el que señalo es el punto más importante que debería llamarnos a reflexionar en el Senado.
Y ello ha obedecido a la reacción ante determinados hechos que han impactado a la opinión pública por el nivel de agresividad que se está viviendo en los establecimientos educacionales.
Si lo anterior se está dando en plena etapa formativa de los estudiantes, ¿qué esperamos de estas generaciones en el futuro? Pienso que esa es la pregunta pertinente.
Por lo tanto, lo más relevante de la iniciativa se encuentra en el artículo 2º, donde se contempla un Comité de la Sana Convivencia Escolar. Me parece que será esa instancia la que tenga que ir mucho más allá de la simple violencia física o psicológica en el interior de los colegios. El Senador que habla esperaría que dicho órgano se transformara en un punto de encuentro para abordar este tipo de circunstancias, las cuales, en forma tan dramática, como lo señalaba, se registran, no de manera excepcional, sino de un modo bastante masivo a nivel escolar. Hoy día se vive, al menos en determinados sectores, un clima de gran agresividad -repito- en los establecimientos.
El proyecto, entonces, más que enorgullecernos como sociedad, debería avergonzarnos por tener que legislar sobre la violencia en los menores de edad.
Juzgo que se deberían dar pasos mucho más radicales, no solo para denunciar tales hechos, sino también para tratar de formar y generar un clima distinto en toda la formación educacional, que se halla muy lejos de los ideales que muchos de nosotros esperamos en el caso de los colegios.
He dicho.
El señor GÓMEZ (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Quintana.


El señor QUINTANA.- Señor Presidente, deseo destacar la moción de los Senadores señores Chadwick, Allamand, Cantero, Lagos e Ignacio Walker, porque creo que, tal como quedó claramente determinado en el debate y en un seminario especial que la Comisión de Educación realizó para estudiar los fondos, la iniciativa representa algo más que una declaración de principios. Constituye un elemento que efectivamente estaba faltando dentro de la convivencia escolar y los planteles educacionales.
Y digo que es algo más que una declaración de principios porque les fija a estos últimos un conjunto de tareas que es tremendamente necesario establecer en su interior.
Creo que se contemplan aspectos muy importantes, como la creación...
El señor ORPIS.- La del Comité de la Sana Convivencia Escolar.
El señor QUINTANA.- Exactamente. Le asigno una gran importancia a este órgano, que se integraría con el Director del establecimiento, desde luego; el presidente del Centro de Padres y Apoderados; el presidente del Centro de Alumnos o alguien que estos determinen; un representante de los profesores y otro de los asistentes de la educación.
Es decir, se trata de la comunidad escolar, mas no volcada a sancionar. Tal vez, eso es importante dejarlo muy claro. El proyecto no busca solo castigar. Se considera, eso sí, algún tipo de sanción a los establecimientos -ello, por cierto, me preocupa, aunque, como han señalado los autores de la moción, no se busca penalizar- que puede ser un poco delicada.
Repito que instituir el Comité me parece un avance relevante.
Asimismo, se dispone que en el reglamento de cada establecimiento se deberán incorporar las diversas conductas que constituyen una falta a la sana convivencia escolar.
Sin embargo, señor Presidente, tengo dudas respecto del inciso que señala: "Si establecidos los hechos constitutivos de violencia física o psicológica, de hostigamiento y de acoso sostenido, la Dirección del Establecimiento no adoptase las medidas disciplinarias o correctivas correspondientes podrán ser sancionados con una multa de hasta 50 Unidades Tributarias Mensuales".
Me surgen interrogantes al respecto, porque, a pesar de todo el esfuerzo desplegado por la Comisión de Educación en orden a escuchar a distintos actores, uno de los que quedaron fuera es nada menos que la Asociación Chilena de Municipalidades y su Capítulo de Educación.
Algunos municipios cuentan efectivamente con planes de prevención para poder enfrentar el que, como bien se ha definido acá, constituye un problema severo en el comportamiento y dice relación a conductas reiteradas de acoso, matonaje e intimidación entre pares. Creo que es muy importante señalar este último elemento. Por ello, el concepto que algunos han dado contempla la reiteración y la intencionalidad, pero también se menciona la existencia de una posición asimétrica. Estimo que lo anterior no se refiere a un estudiante de más peso, de mayor estatura, respecto de otro más delgado o del más pequeño del curso. La situación se puede presentar entre alumnos de una misma condición corporal, física, intelectual, emocional, psicológica.
A mi juicio, este es un aspecto al que sería preciso darle más vueltas.
Sin perjuicio de aprobar en general la iniciativa, señor Presidente, me parece necesario escuchar a algunos actores que han estado trabajando en algunos municipios como los de Lo Prado y de Maipú. Los alcaldes han manifestado preocupación, no solo por tener algo que decir con relación a los proyectos de prevención en los que han trabajado, sino también por fijarse una multa únicamente por no sancionar, lo que juzgo que puede constituir un exceso.
Estudios realizados en algunas zonas del país demuestran que el castigo al estudiante agresor no da cuenta del drama que, muchas veces, este acarrea consigo. El joven probablemente trae violencia de su hogar, y, en tal sentido, el texto no apunta a las causas. Un muchacho de 10, 12, 14 ó 16 años que se encuentre en tal situación posiblemente ha aprendido en su entorno familiar que esa es la forma de resolver los conflictos, de modo que puede ser tan víctima como el agredido.
En ese aspecto, considero que es preciso analizar un poco más detenidamente el punto, como me lo señalaron muy bien estudiantes del Liceo Pablo Neruda, de Temuco, pertenecientes a un grupo de debate que concurrió incluso a una convocatoria...
El señor GÓMEZ (Vicepresidente).- Dispone de un minuto más, Su Señoría.
El señor QUINTANA.- Me refiero a Nataly del Pino, Pablo Montecinos, Nicolás Molinas, Johanna Araya, Michael Sáez, David Quilodrán y Pilar Curiqueo, siendo profesor encargado el señor Juan Jiménez Romero. Ellos participaron en un torneo de debate en el que la Biblioteca del Congreso Nacional los invitó a presentar justamente una "moción parlamentaria" y expusieron una especie de iniciativa para proponer -termino con esto, señor Presidente- "un sistema no punitivo de condicionamiento social y ético, de reinserción, tanto para la víctima como para el victimario, remodelando un sistema de enseñanza para rehabilitar de forma eficaz a ambas partes", es decir, a los dos niños.
Estimo que el hecho de que los propios estudiantes sugieran como rehabilitar a estos jóvenes es un paso mucho más importante y que debe ser un complemento del proyecto de ley en examen.
Desde luego, a este último vamos a aprobarlo en general, pero nos parece que en las indicaciones es preciso incorporar algunos aspectos en el sentido de lo que hemos planteado en el debate.
He dicho.
El señor ALLIENDE (Secretario General subrogante).- ¿Algún señor Senador no ha emitido su voto?
El señor GÓMEZ (Vicepresidente).- Terminada la votación.
--Se aprueba en general el proyecto (31 votos a favor), dejándose constancia de que se reúne el quórum constitucional exigido, y se fija como plazo para presentar indicaciones el martes 12 de octubre, a las 12.
Votaron las señoras Allende, Alvear, Matthei, Pérez (doña Lily) y Rincón, y los señores Allamand, Bianchi, Cantero, Chadwick, Chahuán, Coloma, Escalona, Espina, Gómez, Horvath, Kuschel, Lagos, Larraín, Letelier, Longueira, Muñoz Aburto, Novoa, Orpis, Pérez Varela, Prokurica, Quintana, Ruiz-Esquide, Tuma, Walker (don Ignacio), Walker (don Patricio) y Zaldívar (don Andrés).