REPÚBLICA DE CHILE
DIARIO DE SESIONES DEL SENADO
PUBLICACIÓN OFICIAL
LEGISLATURA 345ª, EXTRAORDINARIA
Sesión 8ª, en martes 16 de octubre de 2001
Ordinaria
(De 16:25 a 18:45)
PRESIDENCIA DEL SEÑOR ANDRÉS ZALDÍVAR, PRESIDENTE
SECRETARIOS, LOS SEÑORES CARLOS HOFFMANN CONTRERAS, TITULAR,
Y SERGIO SEPÚLVEDA GUMUCIO, SUBROGANTE
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VERSIÓN TAQUIGRÁFICA
I. ASISTENCIA
Asistieron los señores:
--Aburto Ochoa, Marcos
--Bitar Chacra, Sergio
--Boeninger Kausel, Edgardo
--Bombal Otaegui, Carlos
--Canessa Robert, Julio
--Cantero Ojeda, Carlos
--Cariola Barroilhet, Marco
--Cordero Rusque, Fernando
--Chadwick Piñera, Andrés
--Díez Urzúa, Sergio
--Fernández Fernández, Sergio
--Foxley Rioseco, Alejandro
--Frei Ruiz-Tagle, Carmen
--Hamilton Depassier, Juan
--Horvath Kiss, Antonio
--Lavandero Illanes, Jorge
--Matthei Fornet, Evelyn
--Moreno Rojas, Rafael
--Novoa Vásquez, Jovino
--Núñez Muñoz, Ricardo
--Ominami Pascual, Carlos
--Páez Verdugo, Sergio
--Parra Muñoz, Augusto
--Pérez Walker, Ignacio
--Pizarro Soto, Jorge
--Prat Alemparte, Francisco
--Ríos Santander, Mario
--Ruiz De Giorgio, José
--Ruiz-Esquide Jara, Mariano
--Sabag Castillo, Hosaín
--Silva Cimma, Enrique
--Stange Oelckers, Rodolfo
--Urenda Zegers, Beltrán
--Valdés Subercaseaux, Gabriel
--Vega Hidalgo, Ramón
--Viera-Gallo Quesney, José Antonio
--Zaldívar Larraín, Andrés
--Zurita Camps, Enrique
Actuó de Secretario el señor Carlos Hoffmann Contreras, y de Prosecretario, el señor Sergio Sepúlveda Gumucio.
II. APERTURA DE LA SESIÓN
--Se abrió la sesión a las 16:25, en presencia de 26 señores Senadores.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- En el nombre de Dios, se abre la sesión.
III. TRAMITACIÓN DE ACTAS

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Las actas de las sesiones 5ª, ordinaria, en 9 de octubre; 6ª, ordinaria, y 7ª, especial, secreta, ambas en 10 de octubre, todas del año en curso, se encuentran en Secretaría a disposición de los señores Senadores, hasta la sesión próxima, para su aprobación.
IV. CUENTA

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Se va a dar cuenta de los asuntos que han llegado a Secretaría.

El señor SEPÚLVEDA (Prosecretario).- Las siguientes son las comunicaciones recibidas:
Mensaje
De Su Excelencia el Presidente de la República, con el que hace presente la urgencia, en el carácter de "discusión inmediata", respecto del proyecto de ley que modifica el arancel tipo básico consolidado de nuestro país ante la Organización Mundial de Comercio para ciertas partidas relacionadas con el azúcar (Boletín Nº 2.788-01).
--Se tiene presente la urgencia y se manda agregar el documento a sus antecedentes.
Oficios
De Su Excelencia el Presidente de la República, con el que, para los efectos del cumplimiento de lo establecido en el artículo 25 de la Carta Fundamental, comunica su ausencia del territorio nacional entre los días 16 y 26 del mes en curso, con el propósito que en cada caso se señala:
-Entre los días 16 y 18, en vuelo a Asia, con escala en Los Angeles, Estados Unidos de América, el día 17;
-Entre los días 18 y 22, para participar en la Reunión Cumbre de Líderes de APEC, en la ciudad de Shanghai, República Popular China;
-Entre los días 22 y 24, en visita de Estado a la República Popular China, y
-Entre los días 24 y 26, en vuelo hacia el territorio nacional.
Asimismo, comunica que durante su ausencia será subrogado, con el título de Vicepresidente de la República, por el señor Ministro titular de la Cartera de Interior, don José Miguel Insulza Salinas.
--Se toma conocimiento.
Dos de la Honorable Cámara de Diputados:
Con el primero comunica que ha dado su aprobación al proyecto de ley que modifica la ley Nº 19.353, sobre condonación de deudas Cora (Boletín Nº 2.759-01).
--Pasa a la Comisión de Agricultura y a la de Hacienda, en su caso.
Con el segundo comunica que ha aprobado el proyecto de acuerdo sobre aprobación de la "Convención Interamericana para la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra las Personas con Discapacidad", suscrita en Ciudad de Guatemala, el 7 de junio de 1.999 (Boletín Nº 2.728-10).
--Pasa a la Comisión de Relaciones Exteriores.
Del señor Ministro del Interior, con el que da respuesta a un oficio enviado en nombre del Senador señor Horvath, relativo a los derrames de petróleo ocasionados por naves mercantes en la Décima y Undécima Regiones.
De la señora Ministra de Educación, con el que responde un oficio enviado en nombre del Senador señor Horvath, referido a la situación de la Escuela F-50, de Villa Las Estrellas, provincia Antártica, Duodécima Región.
Del señor Ministro de Vivienda y Urbanismo y de Bienes Nacionales, con el que contesta un oficio enviado en nombre del Senador señor Lagos, sobre el problema que aqueja a los pobladores de la toma de terreno de Laguna Verde, en la ciudad de Iquique, Primera Región.
Del señor Director Nacional de Pesca, con el que da respuesta a un oficio enviado en nombre del Senador señor Horvath, relacionado con la pesca indiscriminada en los ríos Baker y Cochrane, y en los lagos adyacentes, Undécima Región.
Del señor Director Nacional de Obras Públicas, con el que contesta un oficio enviado en nombre del Senador señor Lagos, acerca de la situación estatutaria y previsional de ex trabajadores del Ministerio de Obras Públicas, de la ciudad de Iquique.
Del señor Intendente de la Sexta Región, con el que da respuesta a un oficio enviado en nombre del Senador señor Moreno, referido a la situación de los subsidios impagos de agua potable rural de la comuna de Nancagua.
Del señor Intendente de la Décima Región, con el que responde un oficio enviado en nombre del Senador señor Stange, referido al proyecto de electrificación de la localidad de Alto Puelo, comuna de Cochamó.
--Quedan a disposición de los señores Senadores.
Comunicación
Del Senador señor Páez, Presidente del Grupo Chileno ante la Unión Interparlamentaria, con el que remite un informe que da cuenta del cometido realizado en la 106ª Conferencia de dicha Unión, efectuada en Ouagadougou, Burkina Faso, del 9 al 15 de Septiembre del presente año.
--Se toma conocimiento.
Informe
De la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento, recaído en el proyecto de ley, en segundo trámite constitucional, sobre normas adecuatorias del sistema legal chileno a la reforma procesal penal, con urgencia calificada de "simple" (Boletín Nº 2.217-07).
--Queda para tabla.
Declaración de inadmisibilidad
Moción del Senador señor Bitar, con la que inicia un proyecto de ley que modifica la ley Nº 18.815, sobre fondos de inversión, con el propósito de promover la industria del capital de riesgo en Chile.
--Se declara inadmisible por referirse a materias propias de la iniciativa exclusiva de Su Excelencia el Presidente de la República, conforme lo establece el Nº 1º del inciso cuarto del artículo 62 de la Carta Fundamental.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Terminada la Cuenta.

ACUERDOS DE COMITÉS

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- La unanimidad de los Comités, en reunión celebrada hoy, resolvieron:
1) Respecto del proyecto que modifica el arancel tipo básico consolidado de nuestro país ante la Organización Mundial de Comercio para ciertas partidas relacionadas con el azúcar, facultar al Presidente del Senado para que procure que sesionen unidas las Comisiones de Hacienda, de Agricultura y de Relaciones Exteriores, autorizándolas para emitir informe verbal.
2) Despachar en la sesión de mañana el proyecto recién aludido y también el que versa sobre normas adecuatorias del sistema legal chileno a la reforma procesal penal.
3) En cuanto a las enmiendas a la Carta Fundamental, reiterar a la Comisión de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento la autorización para incluir en su primer informe la discusión en general y también en particular, y asimismo, facultarla para incorporar en este informe como anexos otras iniciativas de la misma naturaleza despachadas por la Comisión y que se encuentran en trámite, a fin de hacer un estudio global que permita formular una propuesta orgánica de reformas a la Constitución Política.
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El señor OMINAMI.- ¿Me permite, señor Presidente?

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra Su Señoría.


El señor PIZARRO.- ¿Me permite, señor Presidente?

El señor OMINAMI.- Señor Presidente, por desgracia no alcancé a llegar a la reunión de Comités, pero deseo ilustrar a la Sala acerca de lo que se está planteando.
No quiero entrar al mérito de la discusión. Sin embargo, el proyecto que modifica el arancel tipo básico consolidado de nuestro país ante la Organización Mundial de Comercio para ciertas partidas relacionadas con el azúcar significa un cambio muy de fondo de la política arancelaria chilena. Me parece que no es correcto que en un mismo día sesionen las Comisiones unidas de Hacienda, de Agricultura y de Relaciones Exteriores, y luego, lo resuelto por ellas se vote en la Sala, pues se trata de una materia que merece una discusión muy profunda del Senado.
Aquí se está afectando un tratado internacional y, también, las relaciones de Chile con algunos países vecinos, particularmente con Brasil, y se modifica de manera muy negativa la política arancelaria de nuestro país.
Por lo tanto, no creo correcto que todo ese trámite ocupe un lapso tan corto.
Desde ese punto de vista, estimo más razonable solicitar al Gobierno que cambie la urgencia de "discusión inmediata", para permitir llevar a cabo un debate donde cada Senador se interiorice acerca de lo que está votando, y, sobre esa base, resolver.
No me parece adecuado hacer las cosas de otra manera.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Su Señoría tiene razón en su argumentación sobre lo complejo del proyecto, pero debo ceñirme a la urgencia de "discusión inmediata". Si el Gobierno la mantiene, no me queda otra cosa, como Presidente del Senado, que hacer cumplir los plazos constitucionales. Ahora bien, si la retira, habría mayor tiempo para discutirlo; en caso contrario, me veré en la obligación de incluirlo en la tabla de mañana o de citar a sesión para el jueves o viernes próximos. Al respecto, siempre ha habido un acuerdo entre nosotros en cuanto a despachar las iniciativas con urgencias inmediatas, dentro de los plazos constitucionales, en los días en que se celebran las sesiones normales, para evitar la concurrencia de los Senadores en forma excepcional.
Por lo tanto, me he visto en la necesidad de someter este asunto a la consideración de los Comités. Sin embargo ¿insisto-, debo cumplir con los plazos constitucionales. El señor OMINAMI.- Señor Presidente, la solución es muy simple: plantee al Gobierno si considera que el proyecto es muy importante, y si lo es, el Senado deberá reunirse el jueves o viernes. Pero no me parece correcto -independientemente de la posición de cada cual- que un asunto de tanta profundidad deba resolverse en seis horas.

El señor PIZARRO.- ¿Me permite, señor Presidente?

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra Su Señoría.

El señor PIZARRO.- Señor Presidente, más allá de la urgencia que fijará el Gobierno -si la retira, me parece bien-, la semana pasada se produjo una discusión en la Sala acerca de si correspondía enviar o no el proyecto a la Comisión de Relaciones Exteriores. Hubo dos votaciones al respecto y el resultado fue bastante estrecho. Además, entiendo que el Presidente de esa Comisión manifestó que no era necesario tal trámite.
Ahora, en reunión de Comités, a la cual lamentablemente no concurrió el Comité Socialista, se analizó la posibilidad de que, si la urgencia se calificó de "discusión inmediata", la iniciativa fuera tratada por las tres Comisiones, unidas. No se analizó la circunstancia de que no se debatiera.
Por lo tanto, si el Gobierno no retirara la urgencia, preferiría que la Mesa se atuviera a lo acordado por los Comités respecto de la tramitación del proyecto.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- En caso contrario, debe resolver la Sala.
Tiene la palabra el Honorable señor Fernández.
El señor FERNÁNDEZ.- Señor Presidente, concordamos con la petición de que el Gobierno retire la urgencia, a fin de tratar esta materia con la debida calma y contando con todos los antecedentes que pueden aportar las distintas Comisiones. A nuestro juicio, las de Hacienda, Agricultura y Relaciones Exteriores pueden contribuir positivamente en este sentido. Por eso, somos partidarios de pedir al Ejecutivo el retiro de la urgencia del proyecto, para analizarlo posteriormente. El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- No tengo inconveniente, pero si el Gobierno no accediera a la petición, me atendré al procedimiento acordado. Sin embargo, haré las gestiones del caso y para ello estoy tratando de comunicarme con el señor Ministro, con el objeto de que proceda al retiro de la "discusión inmediata". Insisto: en el caso de que se negare, deberé actuar en la forma propuesta por los Comités y, conforme a la urgencia, incluir la iniciativa en la tabla de mañana para despacharla.

El señor MORENO.- Es razonable.

El señor OMINAMI.- Señor Presidente, no me explico por qué la Mesa estaría obligada a citar a la Sala el día miércoles. Si el Gobierno mantuviera la urgencia -actitud, a mi juicio, imprudente-, bastaría hacerlo el jueves próximo.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Hay un acuerdo unánime de Comités, por lo cual me vería en la necesidad de someter el asunto a la Sala, y si la mayoría lo decide así, tendría que fijar día y hora para su discusión.
El señor OMINAMI.- En ese caso, la Mesa debería comunicar al Gobierno que no hay acuerdo del Senado para sesionar el día jueves, a fin de que considere este antecedente en el momento de decidir si reitera o no la urgencia.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Informaré al Ejecutivo que nos veríamos obligados a despachar el proyecto en la sesión de mañana.
Por lo tanto, si la Sala me autoriza, haré la gestión pertinente y, si no hay retiro de la urgencia, citaré a las sesiones especiales que sean necesarias.
Acordado.
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El señor LAVANDERO.- Pido la palabra, señor Presidente.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Puede hacer uso de ella Su Señoría.


El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Díez.

El señor LAVANDERO.- Señor Presidente, considero de extrema necesidad tomar una decisión sobre el proyecto -aprobado por unanimidad en la Cámara de Diputados- que modifica la ley Nº 19.628, sobre protección de la vida privada para favorecer la reinserción laboral de las personas.
Ocurre que algunos profesionales que quedaron cesantes aparecen en los registros de DICOM, y por esta circunstancia no pueden volver a encontrar ocupación. Reconozco que la Comisión de Constitución se encuentra con muchos asuntos en tabla, pero la iniciativa podría enviarse a la Comisión de Economía -como sucedió en la Cámara de Diputados- o a la de Hacienda, solicitando al Gobierno la urgencia pertinente.
Por lo menos en la Región que represento, y también en otras, el proyecto reviste suma importancia para quienes desean terminar con su situación de cesantía. Si no se le da urgencia y la Comisión de Constitución está recargada de trabajo, solicito remitirlo a la de Economía o a la de Hacienda. Así se resolvería un tema que está pendiente desde hace dos meses en la Comisión de Constitución.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- En ese caso, bastaría que el Gobierno le fijara la urgencia correspondiente.
El señor LAVANDERO.- Pero eso no ha ocurrido durante dos meses.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Díez.
El señor DÍEZ.- Señor Presidente, hoy se dio cuenta a la Sala del último informe de la Comisión de Constitución, referente al proyecto sobre normas adecuatorias del sistema legal chileno a la reforma procesal penal. Cuando los señores Senadores vean lo voluminoso de ese informe y adviertan que fueron modificadas sesenta y cinco leyes, comprenderán la magnitud de la labor que la Comisión ha realizado hasta el día de hoy. Después que demos por terminado nuestro trabajo sobre esta materia, la Comisión se reunirá para fijar su tabla, y estoy seguro de que el proyecto que interesa al Honorable señor Lavandero figurará en ella en los próximos días. El señor LAVANDERO.- Señor Presidente, comprendo el planteamiento del Senador señor Díez, pero este proyecto no necesariamente debió radicarse en la Comisión de Constitución. En la Cámara de Diputados no ocurrió así, porque se trata de normas propias del ámbito de la Comisión de Economía y, en su defecto, de la de Hacienda.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- No tengo inconveniente alguno en someter su petición a la decisión de la Sala, pero su aprobación requeriría unanimidad.

El señor LAVANDERO.- ¿Por qué no lo hace, señor Presidente?
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- El Honorable señor Díez me está indicando que no está de acuerdo y, si no hay unanimidad, no puedo alterar el trámite ya resuelto.
V. ORDEN DEL DÍA



REQUISITO DE ENSEÑANZA MEDIA O EQUIVALENTE PARA CARGO DE ALCALDE


El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Proyecto de ley, en primer trámite e iniciado en moción de los Senadores señores Moreno, Sabag, y Zaldívar (don Adolfo), que establece como requisito para ser alcalde haber cursado enseñanza media o su equivalente, con informe de la Comisión de Gobierno, Descentralización y Regionalización.
--Los antecedentes sobre el proyecto (2601-06) figuran en los Diarios de Sesiones que se indican:
Proyecto de ley: (moción de los señores Moreno, Sabag y Adolfo Zaldívar).
En primer trámite, sesión 5ª, en 17 de octubre de 2000.
Informe de Comisión:
Gobierno, sesión 5ª, en 9 de octubre de 2001.
Discusión:
Sesión 6ª, en 10 de octubre de 2001 (queda para segunda discusión).

El señor HOFFMANN (Secretario).- Como recodarán Sus Señorías, la relación del proyecto se hizo en una sesión anterior.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- En segunda discusión, tiene la palabra el Honorable señor Boeninger.


El señor BOENINGER.- Señor Presidente, no me cabe duda alguna de que la inspiración de esta moción es perfectamente legítima, razonable y muy clara la intención que persigue.
Sin embargo, el problema de que trata es un poco más complejo de lo que se piensa. Primero, porque debe ser analizado desde el punto de vista de la confianza que se tiene en los ciudadanos para elegir en cargos de representación popular a personas con un mínimo de idoneidad, en el marco de sus preferencias políticas. De ahí que más bien sea partidario de estimular esa confianza, transfiriendo a los electores la responsabilidad de adoptar la decisión. Por eso, me parece bien que, para ser Presidente de la República, por ejemplo, se exijan capacidades bastante mayores y diversas que las que se precisan para ocupar una alcaldía, por importante que ésta sea.
En segundo lugar, en la sesión anterior se llamó la atención a que el porcentaje de quienes en Chile han cursado totalmente la enseñanza media cada día va en aumento. En consecuencia, la posibilidad de que sea elegido alguien que no la haya completado es cada vez más escasa.
Pienso que, a medida que pasa el tiempo, los ciudadanos han adquirido mayor conciencia sobre la importancia que reviste el cargo de alcalde y, en consecuencia, es menos probable elegir a una persona por el mero hecho de pertenecer a determinada agrupación política o de tener cierto carisma o simpatía. Es decir, en la ciudadanía hay clara conciencia de la importancia de ese cargo.
Y esto me lleva a otro punto. Estimo que imponer el requisito de contar con educación media completa debilita esa señal, porque se estaría diciendo a los electores: "Como no tenemos confianza en que ustedes van a elegir bien, les estamos exigiendo este nivel de escolaridad", con lo cual el ciudadano podría entender que el legislador de alguna manera le está dando una garantía: si elige a alguien que tenga enseñanza media completa -supone-, será un buen alcalde; si no se hace así, colige que no lo será.
En consecuencia, me parece que ésa no es una señal adecuada.
Por último, obviamente, la educación media completa constituye un nivel superior al de la educación básica. Sin embargo, respecto de las capacidades de gestión, que es el argumento principal esgrimido para incorporar esta exigencia en el proyecto que discutimos, la enseñanza media no otorga habilidades de ninguna naturaleza que puedan apreciarse en esa línea. O sea, la capacidad de un egresado de enseñanza media para gestionar no es visiblemente superior a la de un egresado de la enseñanza básica. Y, a mi juicio, esto refuerza mi anterior argumento en el sentido de que aparentemente estaríamos dando una especie de certificado de buena gestión por esta nueva disposición legal, en circunstancias de que hoy día no la tendría.
Por todas estas razones, pienso que sería prudente no imponer exigencias adicionales. Más bien -para finalizar aquello con que empecé mi intervención-, hay que confiar en los ciudadanos. Estoy absolutamente convencido de que se ha percibido como tan importante la gestión de los alcaldes, que los ciudadanos no se guiarán simplemente por consideraciones muy superficiales y tenderán cada vez a elegir mejor.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Moreno.

El señor MORENO.- Señor Presidente, junto con los Senadores señores Sabag y Zaldívar (don Adolfo) presentamos la moción con que se inició el proyecto que nos ocupa con el objeto, dentro de la complejidad del manejo de los proyectos de inversión, de la realidad que se da en el ámbito municipal, de mejorar y resguardar los intereses ciudadanos que giran en torno del municipio.
Nuestro ánimo en ningún momento ha sido crear un elemento de discriminación en la sociedad chilena. Durante el transcurso de la discusión, sobre todo en la llevada a cabo en la sesión anterior, escuchamos opiniones respecto de que la materia de que trata el proyecto podría tener visos de inconstitucionalidad al establecer en una ley condicionantes que no estarían contempladas en la Carta Fundamental.
No me quiero pronunciar ahora acerca del fondo de la materia. Pero, a mi juicio, la propia Constitución ha introducido situaciones diferenciadas (la de aquéllos a quienes les pide determinada condición, y la de otros a los que no).
Pero éste no es el punto al que quiero referirme ahora.
Algunos señores Senadores han argumentado al mismo tiempo en cuanto a que sería bueno homogeneizar, dentro de la legislación chilena, los requisitos que se exigirán a cada ciudadano para optar a determinados cargos.
A vía de ejemplo, señalo la discrepancia que tenemos a la vista. Hoy día, la Administración Pública ¿y también se introduce en la administración municipal- está exigiendo a cualquier persona, por modesto incluso que sea el funcionario, licencia de educación secundaria. Por tanto, si se deben manejar formularios y diversos mecanismos, lo lógico habría sido homologar esa situación a la de quienes tendrán que decidir, firmar, supervisar y controlar los recursos dentro de cada municipalidad.
Por consiguiente, señor Presidente, con el acuerdo de los otros Senadores autores de la presente iniciativa, decidimos solicitarle que recabe el asentimiento de Sala para que este proyecto vuelva a la Comisión de Gobierno, Descentralización y Regionalización, y también que se consulte a la de Constitución a fin de despejar las dudas respecto de su eventual inconstitucionalidad. Lo anterior, con el objeto de que, primero, se efectúe un análisis acerca de cuáles son los requisitos que, dentro de la Constitución Política y las leyes genéricas, se establecen para los ciudadanos en cargos ya sea contratados o elegidos a través de mecanismos directos o indirectos, como, por ejemplo, el caso de los consejeros regionales; y, segundo, de que se elabore un informe con relación a los elementos consignados en la Carta Fundamental que avalan -o no lo hacen- una discriminación teórica respecto de requisitos sobre uno y otro.
En todo caso, hago mío el pronunciamiento del Presidente del Senado durante la sesión pasada en cuanto a la constitucionalidad del proyecto.
He dicho.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- La Ley Orgánica Constitucional de Municipalidades determina los requisitos para los cargos de concejales y alcalde. En el caso de los alcaldes, dispone que serán los mismos que los exigidos para los concejales. Es decir, no me cabe la menor duda de que es materia de ley.
Por supuesto, la Comisión de Constitución puede revisar el punto en su momento.
Pero aquí tenemos una petición especial formulada por uno de los autores del proyecto, a la que creo que debemos acceder, en el sentido de devolver el proyecto a la Comisión de Constitución a fin de que evacue un informe respecto de la homologación planteada por Su Señoría. La señora FREI (doña Carmen).- Perdón, señor Presidente, el proyecto se devolvería a la Comisión de Gobierno, Descentralización y Regionalización, y la consulta se haría a la de Constitución, Legislación, Justicia y Reglamento.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- En efecto, así es.
Si le parece al Senado, se procederá en la forma indicada.
--Así se acuerda.




SUPRESIÓN DE FERIADOS


El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Proyecto de ley, en primer trámite constitucional, iniciado en moción de los Honorables señores Hamilton y Sabag, que suprime los feriados que indica, con informe de la Comisión de Gobierno, Descentralización y Regionalización.
--Los antecedentes sobre el proyecto (2779-06) figuran en los Diarios de Sesiones que se indican:
Proyecto de ley: (moción de los señores Hamilton y Sabag).
En primer trámite, sesión 28ª, en 11 de septiembre de 2001.
Informe de Comisión:
Gobierno, sesión 5ª, en 9 de octubre de 2001.
Discusión:
Sesiones 6ª, en 10 de octubre de 2001 (queda para segunda discusión).

El señor HOFFMANN (Secretario).- La relación del presente proyecto fue realizada durante la sesión anterior, oportunidad en la que se solicitó segunda discusión.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- En la segunda discusión, ofrezco la palabra.


El señor HAMILTON.- Pido la palabra.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra Su Señoría.

El señor HAMILTON.- Señor Presidente, la moción que presentamos junto con el Senador señor Sabag intenta racionalizar el número de feriados reconocidos en el año calendario.
Al efecto, se considera que cada día festivo, aunque puede ayudar a determinados grupos o sectores de la ciudadanía, en definitiva supone una importante sangría a la economía nacional. Testimonios de esto se encuentran en las discusiones hechas en el Senado sobre el tema, donde ha quedado constancia de cuánto afecta económicamente al país cada día feriado.
Además -como lo comprobó en su intervención durante la primera discusión el Senador señor Moreno-, nuestro país cuenta con un elevado número de días legalmente declarados feriados, en comparación con el resto de los países del continente.
Desde esa perspectiva, el proyecto propone suprimir cuatro feriados, a saber:
1) El mal llamado "Día de la Unidad Nacional", a celebrarse el primer lunes de septiembre. Existe consenso en el país en el sentido de que este feriado, que ya logró su objetivo de poner fin al 11 de septiembre, no tiene justificación alguna, salvo la de contar con un largo fin de semana sin trabajar.
2) El "Día de la Raza", que se conmemora el lunes siguiente al 12 de octubre de cada año, cuya justificación es cada día más discutible, si se considera que en España no es celebrado y que en Chile es controvertido especialmente por las etnias originales. También da origen a un fin de semana largo de feriado.
3) El feriado religioso que recuerda a San Pedro y San Pablo el 29 de junio, que se celebra el lunes siguiente. Desde el punto de vista de la Iglesia Católica, no se trata de una fiesta de precepto. El Estado chileno lo suprimió durante la Administración del Presidente Frei Montalva, con el consentimiento de las autoridades religiosas. Y se desconoce la razón por la cual el Gobierno militar lo impuso nuevamente como feriado, y
4) "Corpus Christi", que al igual que el anterior fue suprimido y repuesto. No es una fiesta de guardar y genera otro largo fin de semana sin trabajo.
Pero este caso es aún más particular. Para la iglesia es una fiesta movible, que siempre se celebra el domingo de la semana que corresponde. No obstante, la ley que pretendemos derogar obliga a una nueva celebración el día siguiente.
Pienso que, como ocurre con el resto de los feriados nacionales, éstos deben tener clara justificación desde el punto de vista histórico, de la acendrada tradición religiosa arraigada en el pueblo, o de la costumbre universal, condiciones de las que carecen los feriados que mediante la moción intentamos suprimir.
He escuchado en el debate algunos argumentos en el sentido de que en Chile se trabaja mucho y de que es bueno que existan espacios para la recreación, el descanso y la vida familiar. A esos objetivos, muy sanos y loables, tiende la legislación laboral, recientemente modificada para reducir la jornada de trabajo. Si tal esfuerzo fuera aún insuficiente, debiera revisarse, aunque al menos en los tiempos en que vivimos, dados el nivel de desarrollo de nuestro país y los desafíos de derrotar el subdesarrollo y la pobreza, lo que se requiere es más trabajo y mayor productividad, en lugar de más ocio y más festivos.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Silva.

El señor SILVA.- Señor Presidente, estoy de acuerdo con el proyecto iniciado en moción de los Senadores señores Hamilton y Sabag, y deseo simplemente recordar un hecho.
Cuando el ex Presidente señor Frei Montalva resolvió disponer una amplia racionalización y modernización de la Administración Pública, me hizo el honor de pedirme que presidiera la Comisión respectiva -a la sazón, desempeñaba el cargo de Contralor General de la República-, la que estuvo integrada, entre otros distinguidos funcionarios, por el entonces Subsecretario de Hacienda, señor Andrés Zaldívar, y por el del Interior, señor Hamilton. Y estuvimos todos de acuerdo, en verdad, en proponer la supresión de una serie de feriados que existían en la época en Chile, la mayoría de los cuales eran de carácter religioso.
Asimismo, quiero traer a la memoria que el entonces Cardenal señor Raúl Silva Henríquez conversó con quien habla, que presidía la Comisión, para hacer presente que no se oponía a la supresión de dichos feriados y que el único que a su juicio debía mantenerse era el del 8 de diciembre. Y nosotros, respetando la posición de la Iglesia, excluimos esa fecha de la nómina propuesta al Ejecutivo. Todos los demás feriados se acordó suprimirlos.
Es cierto que a la lista que ahora presentan en su iniciativa los Honorables señores Sabag y Hamilton se agregan otros, como el del 12 de octubre y el Día de la Unidad Nacional, el último en esa época no existía como feriado; pero las razones que se han dado para eliminarlos son muy plausibles.
Además, quiero hacer ver que en la oportunidad indicada la materia se estudió en profundidad, llegándose a la conclusión de que, desde el punto de vista económico, el país perdía una enorme cantidad de dinero con cada uno de los días festivos. De allí que se produjera el acuerdo prácticamente unánime y el Congreso de la época acordó su derogación, pero después, durante el Régimen autoritario, se repusieron en su gran mayoría. Y a eso conduce la moción de los Senadores señores Hamilton y Sabag: a restablecer la norma que durante el Gobierno del Presidente señor Frei Montalva permitió suprimir esos días en su condición de feriados.
Por eso, en consonancia con lo que en su oportunidad estudiamos, votaré favorablemente la iniciativa, pues me parece que es una medida de elemental racionalidad.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra la Honorable señora Frei.

La señora FREI (doña Carmen).- Señor Presidente, lo que se analizó durante el Gobierno presidido por mi padre estuvo muy bien pensado en ese momento, pero creo que las condiciones de la vida moderna han cambiado. Estamos hablando de más de treinta años atrás, cuando la vida era mucho más reposada, tranquila; no de la de ahora, de extremo estrés. Es impresionante la cantidad de gente que sufre de depresión y, en fin, todo lo que a diario vemos en nuestro país. Y es porque el mundo está caminando a tal velocidad que realmente no evaluamos lo que significa el descanso para las personas.
Comprendo que Chile puede dejar de ganar, a lo mejor, sumas grandes. Pero también cabe hacerse la reflexión en sentido contrario: se trabaja mucho mejor cuando el individuo no está estresado, cuando tiene oportunidad de descansar, de estar con su familia, de recrearse. En todas las encuestas realizadas últimamente por organismos internacionales se refleja que la gente valora mucho su familia, los momentos libres, el descanso y la recreación. Considero que en el mundo actual el descanso y la recreación se necesitan más que nunca. Y no es buena señal eliminar feriados.
Más aún, cuando en la sesión pasada el Senador señor Moreno se refirió a lo que se trabaja en diversos países, es claro que puede aparecer así en las cifras; pero olvida que cuando Bolivia celebra el carnaval, es un mes de vacaciones. Y cuando Brasil hace lo propio en el verano, por lo menos es un mes de celebración. En Estados Unidos, ¿quién trabaja después de las 5 de la tarde? Todo el mundo se va a su casa, o a donde sea, y se libera. Eso es lo que necesitamos. En México y en otros países es la hora del cafecito. ¿Cuánto tiempo pierden los españoles a media mañana para tomar el café? Y nosotros, ¡dale que dale!
De lo que estoy hablando es de la salud mental de la gente, lo que sí debe tenerse en cuenta. Repito: en un país donde las personas tienen oportunidad de descansar en familia, eso ayuda mucho más que la simple cifra de que la economía ande tan bien. Eso, por una parte.
Segundo argumento: a algunos señores Senadores que representan a las Regiones del centro del país les pido que se pongan en la situación de las extremas, especialmente de las del norte, pues mucha gente de Santiago va a trabajar allá. ¿Por qué no le damos la oportunidad de disponer de un wikén largo para que pueda viajar tranquilo a compartir con su familia, pues no puede llevarse viajando en avión, por el gasto que ello implica?
Entonces, consideremos que las personas tienen derecho a participar en familia, a descansar. Y nuestro país andará mucho mejor con gente descansada, con buena salud mental, y no estresada y tomando cualquier cantidad de antidepresivos, como ocurre en la actualidad.
Por eso, creo que las condiciones de hace treinta años eran muy diferentes de las actuales, y opino que constituye un error quitar a los chilenos la posibilidad de descansar un poco más con los suyos.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Pizarro.

El señor PIZARRO.- Señor Presidente, deseo decir dos cosas. La primera, soy de la idea de dividir la votación del proyecto, por estar a favor de eliminar como feriado el Día de la Unidad Nacional y prefiero que se vote separadamente.
Respecto de los demás festivos, me pronunciaré en contra, tratando de ser coherente con la forma como voté en la oportunidad cuando se discutieron estos temas, cuando no fui partidario de mover los feriados a los días lunes, sino de mantenerlos.
La otra es una razón muy práctica: en el caso de la Cuarta Región, que represento, en verdad, la afluencia de turistas los fines de semana largos son un instrumento de activación económica muy importante para el desarrollo del turismo. El último esto se hizo más que evidente, pues fueron miles los chilenos que se desplazaron hacia esa zona, con el consiguiente beneficio para quienes trabajan en el rubro turístico. Por lo tanto, mal podría yo votar por la eliminación de estos feriados.
Me sumo a las expresiones de la Honorable señora Carmen Frei,
quien, por su experiencia personal, se ha referido a la necesidad de descanso.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Horvath.

El señor HORVATH.- Señor Presidente, del análisis hecho, queda demostrado fehacientemente ¿por ejemplo, en cuanto a las leyes sobre modernización del Estado, en especial la que regula el silencio administrativo- que en Chile, desde el punto de vista horario, se trabaja mucho; pero que, en relación con la productividad, se rinde poco. Y eso pasa por la necesaria modernización del Estado, la capacitación, etcétera, pues no creo que tal situación se resuelva con tener más o menos feriados.
Por otro lado, ya legislamos acerca del traslado de los feriados de la semana a los lunes siguientes. En tal sentido, a mi juicio, continuar suprimiendo tales días debería estudiarse en un contexto más amplio.
Respecto a las ideas matrices de la moción, estoy claramente en desacuerdo. Suprimir el 12 de octubre como feriado, porque es un día en el cual se exacerban los ánimos por las demandas de las etnias originales de América en desmedro de los conquistadores, en mi opinión, es mirar las cosas en forma demasiado estrecha. No solamente es el día del descubrimiento de América, sino también el Día de la Raza, considerando toda su diversidad. Ello no debe ser motivo para generar conflicto.
El 29 de junio ¿de homenaje a San Pedro y San Pablo-, además de haberse corrido al lunes siguiente, es el día de los pescadores artesanales, por lo cual se celebra en todas las regiones de Chile, salvo la Metropolitana. Por lo tanto, para su mantención como feriado existen otras causas, aparte los preceptos cristianos y católicos.
En lo relativo al Día de la Unidad Nacional, cabe recordar que surgió de un acuerdo entre el Presidente del Senado y el Senador señor Augusto Pinochet. Considero que lo relativo a tal fecha debe ser revisado con más antecedentes; de hecho, se encuentra en la Cámara de Diputados una iniciativa legal sobre la materia.
Por estas razones, a mi juicio, no es conveniente aprobar el proyecto en debate.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Se resolvió instaurar el Día de la Unidad Nacional y derogar el 11 de septiembre por la unanimidad de los señores Senadores. No hubo acuerdos individuales.

El señor HAMILTON.- Yo no participé, señor Presidente.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Fue un acuerdo firmado por todos.

El señor HAMILTON.- Yo no lo hice.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Se puede traer el documento correspondiente, para que reconozcan sus firmas.
El señor PIZARRO.- Fue un acuerdo suyo, señor Presidente.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Ruiz-Esquide.

El señor RUIZ-ESQUIDE.- Señor Presidente, en la sesión anterior di como argumento de mi posición contraria al proyecto el de la necesidad de que haya cierta racionalidad en la forma en que debemos legislar. Con demasiada frecuencia, aprobamos modificaciones a leyes recientemente promulgadas, sin dar tiempo a que las cosas se consoliden y se vea cómo funcionan. No hace mucho se produjo la lamentable discusión sobre el Día de la Unidad Nacional; aun cuando la ley correspondiente al traslado de los feriados no tiene más de uno o dos años de vigencia, ya estamos discutiendo nuevamente sobre lo mismo. Por primera vez diré que no es bueno para el Senado que muestre este excesivo afán de legislar, pues, en definitiva, no se da tiempo para que se consoliden ni para que funcionen las leyes, generando una sensación de liviandad y de movilidad excesiva. Ésta es mi primera observación sobre el asunto.
La segunda, señor Presidente, se refiere a la circunstancia de que los feriados que se pretende eliminar tienen un sentido.
Lo peor del caso sería que se utilicen las argumentaciones aquí dadas, por ejemplo, respecto del Día de la Raza: que suprimimos dicha festividad debido a que crea conflicto con nuestras etnias. Lo lógico es reconocer el valor del ancestro español, así como el de los pueblos chilenos originarios, generando una coincidencia de unidad en torno de nuestra propia personalidad.
No manifiesto lo anterior sólo a propósito de este debate, sino que hablo en términos generales, pues estamos tendiendo a que, frente a un conflicto, en la sociedad chilena pareciera que hay dos criterios mentales. El primero es "lo mío es válido y lo demás, no", aunque no es el caso de ahora, pero es común en esta suerte de maniqueísmo en que estamos cayendo y que es inadmisible en un proceso democrático. El otro criterio es decir que "como no hay acuerdo entre lo suyo y lo mío, entonces borrón y cuenta nueva", descartando ambas perspectivas, con lo cual el desarrollo mental y psicológico del país empieza a empobrecerse, pues en vez de sumar, permanentemente estamos restando.
En tercer lugar, señor Presidente, quiero insistir en algo que ya se ha señalado: no sé si realmente la pérdida económica de la que se ha hablado concluiría al suprimir los feriados. Porque, qué es lo que se pierde. En definitiva, en esos días también se consume y se trabaja. En consecuencia, el problema debiera resolverse mediante otros mecanismos y no por la eliminación de feriados. Esto último equivaldría a la venta del sofá en el cuento de Don Otto.
En mi opinión, también es valioso reconocer lo que nos está sucediendo como resultado de esta forma absolutamente absurda en que se desarrollan las vidas de las personas en Chile. Primero que nada, tenemos la sensación de que, mientras más tiempo se trabaje, es mejor; en circunstancias de que lo que debiéramos hacer es racionalizar el trabajo.
El segundo aspecto es que no cabe ninguna duda de que uno de los temas que puede consumir a la sociedad chilena es la sensación de competitividad extrema, donde lo que importa no es el desarrollo personal, sino el aspecto económico, esa vieja idea que tanto rechazara Maritain, de tener más, cuando en realidad se trata principalmente de ser. Eso implica un desarrollo personal, familiar y de naturaleza muy superior.
El otro elemento, señor Presidente, ya se ha mencionado en esta Corporación: no cabe ninguna duda de que Chile, a través del Ministerio de Salud y de la sociedad en su conjunto, tendría que revisar lo que sucede con el consumo de antidepresivos y tranquilizantes. No es lógico, no hay consecuencia e implica un asunto peligroso que la chilena se esté transformando en una sociedad iracunda, la que, frente a cualquier estímulo, reacciona mediante expresiones de rabia extremas. Esta realidad tiene que ver con una sensación de inestabilidad y de competencia exigente, lo cual provoca que la gente consuma drogas.
Según informaciones de la Organización Mundial de la Salud, Chile es uno de los países con mayor consumo de drogas tranquilizantes y de antidepresivos. Entonces, no se concilia la búsqueda de medidas para trabajar más tiempo y de una mayor productividad, con la presencia de un proceso de salud mental que podría tener gravísimas consecuencias en nuestras relaciones, si no se estudia la forma en que se va desarrollando nuestra manera de reaccionar.
Señor Presidente, este problema y el mencionado anteriormente en cuanto a que debe haber no digo mayor seriedad, pero sí más lógica y estabilidad en la manera de legislar, deben conciliarse con el valor que tienen los feriados cuya supresión estamos discutiendo.
Por ello, estoy disponible para dar al país las expresiones que se requieren en esta materia; pero valoremos los días que estamos celebrando, porque puede darse que de repente nos quedemos sin conmemorar fechas extremadamente arraigadas en nuestra idiosincrasia. Adoptamos con mucha soltura festividades que se importan desde naciones con las que no tenemos ninguna afinidad cultural. Así, han surgido en el medio chileno fiestas que en nada se vinculan con lo nuestro y que, sin embargo, las hemos asumido con extrema facilidad. Por ello, no me parece conveniente rechazar una fiesta "A" o una fiesta "B", que tienen su valor.
Se ha tocado el tema del Día de la Unidad Nacional al igual que el del Día de la Raza, fecha esta última respecto de la cual no argumentaré más, porque creo que debe dársele otra connotación. En todo caso, no me gustaría renunciar a su celebración, en la medida en que sea posible rescatar el valor de nuestras etnias y lograr un acuerdo sobre la materia.
Con respecto al Día de la Unidad Nacional, recojo lo manifestado por el señor Presidente de la Corporación, en orden a que su instauración surgió de un acuerdo unánime -por lo menos, así lo entendí-, y como una manera de terminar con una fecha que generaba conflictos a un sector de la población. Para muchos Senadores presentes ahora en la Sala, la celebración del 11 de septiembre nos violentaba. Por eso, se buscó una fórmula razonable, adecuada, en que las partes decimos: "Miren, esto no constituye una celebración para unos, ni tampoco una expresión de desagrado y violencia para otros. Busquemos un día de unidad nacional".
Se argumenta que esa fecha no ha dado resultado. Pero esto obedece a que desde un comienzo -me parece que así sucedió a los treinta días de haberse aprobado el proyecto sobre el Día de la Unidad Nacional- hubo parlamentarios que dijeron incluso que debía terminarse con él. En Chile efectivamente hay problemas de unidad nacional. ¿Acaso los conflictos de etnias no lo son? ¿Acaso los problemas sociales no se derivan de la visión de que habría dos países? ¿Acaso no existe la sensación de que muchos chilenos se sienten lejanos?
Con la misma fuerza con que soy contrario a las manifestaciones de nuestras etnias que dicen querer una nación distinta, pienso que se debe valorar el concepto de unidad nacional y darle cualquiera otra significación.
Por lo tanto, nunca votaré favorablemente un proyecto que termine con el Día de la Unidad Nacional, aunque aparezca como una fecha superflua e inútil. ¡Démosle otro sentido! En su momento, entendí que se había logrado un avance cuando se cambió la celebración de algo que se traducía en triunfo para algunos y en dolor para otros. Sin embargo, ahora se pretende suprimir tal feriado.
Por tales razones, en caso de que el proyecto sea sometido a votación, anuncio que me pronunciaré en contra. Pero, honestamente, para no inferir una negativa o una derrota a sus autores, que son colegas de bancada, sugiero que sea archivado hasta otro momento.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Zurita.

El señor ZURITA.- Señor Presidente, como eco de las palabras tan bien dichas por el Senador señor Ruiz-Esquide, debo manifestar que no sólo ahora hemos tenido este ir y venir. Durante la Presidencia de la República de don Eduardo Frei Montalva, fueron suprimidas las celebraciones de Corpus Christi y de San Pedro y San Pablo y otra fiesta religiosa; sin embargo, curiosamente, el Gobierno de las Fuerzas Armadas las restituyó. Pero, ¿qué hace la Iglesia? No celebra la fiesta de Corpus Christi en día jueves, sino en domingo. ¿Por qué? ¿Por llevar la contra a los otros? O sea, se advierte la falta de unidad a que se hizo referencia y que al parecer nos acompañará toda la vida.
Ahora bien, la situación se repite nuevamente. Porque si se suprime el Día de la Unidad Nacional, surgirán los marxistas -ya lo dijeron- queriendo resucitar el 11 de septiembre, pero ahora consagrándolo a la memoria de Allende y del Régimen de la Unidad Popular.
¡Dejémonos de historias y seamos consecuentes!

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Ominami.

El señor OMINAMI.- Señor Presidente, en mi concepto, es necesario argumentar sobre la base de algunos datos de la realidad.
Chile es un país donde se trabaja mucho, pues si uno revisa las estadísticas de la OIT observará que nuestra jornada figura entre las tres más extensas del mundo.

El señor ZURITA.- ¿Me permite una interrupción, señor Senador, con la venia de la Mesa?

El señor OMINAMI.- Por supuesto, Su Señoría.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Zurita.
El señor ZURITA.- A mi juicio, se comete un gran error al afirmar que en Chile se labora mucho, puesto que no es así. La persona ocupa parte importante de su tiempo en trasladarse al trabajo y en volver al hogar. Hay gente que necesita hora y media para llegar a su destino laboral. Frente a lo cual se dice: "Este sujeto se levanta a las seis de la mañana, se acuesta a las diez de la noche y duerme cuatro horas". Sin embargo, esto no significa que trabaje todo ese lapso, porque se está moviendo en un país en el que no existe ninguna racionalidad respecto de dónde la gente debe vivir y trabajar.

El señor OMINAMI.- En realidad, ésa es una discusión más específica. Lo concreto es que, de acuerdo con las mediciones internacionales, la jornada anual chilena aparece entre las más largas del mundo. Ésa, por lo demás, fue una de las razones que tuvimos en consideración cuando discutimos las reformas laborales. En esa oportunidad, si no me equivoco, el punto que concitó unanimidad se refiere precisamente a reducir la jornada laboral de 48 a 45 horas semanales, lo cual significa que todos partimos reconociendo que ella era excesivamente extensa.
En lo que respecta a esta discusión, quiero simplemente dar mi opinión, que más bien constituye una proposición distinta de la formulada por los señores Senadores que presentaron la moción.
El Senador que habla, junto con el Diputado señor Aguiló, apoyó una moción -ya ha comenzado su tramitación en la Cámara Baja que parte de la base de una consideración distinta de la que tienen los autores de la iniciativa en debate; vale decir, que en Chile se trabaja mucho; que el Día de la Unidad Nacional no refleja un sentimiento de unidad y que existe acuerdo para suprimirlo.
Sin perjuicio de lo anterior, me parece que Chile necesita continuar fortaleciendo su esfuerzo productivo. Por eso, hemos planteado -lo que, a mi juicio, resulta muy razonable- eliminar el Día de la Unidad Nacional, no abrir una discusión como la mencionada por el Senador señor Zurita y hacer algo muy simple.
Hay dos semiferiados ampliamente reconocidos por la ciudadanía: el 24 y el 31 de diciembre. Son días de unidad nacional. Además, este año caerán en lunes. También existe una experiencia muy práctica vinculada al 17 de septiembre, fecha en que -según lo observado- nadie trabajó, porque todo el mundo de alguna manera se las arregló para hacer "sandwich". Por lo tanto, nuestra idea es derogar el Día de la Unidad Nacional y establecer como feriados completos los días 24 y 31 de diciembre.
En la Administración Pública, conforme al Estatuto Administrativo, esos días son semiferiados. Y la verdad es que son feriados completos, porque los funcionarios -en este sentido, comparto las expresiones del Senador señor Zurita- prácticamente van a marcar tarjeta, y no a trabajar. Por lo demás, los 24 y 31 de diciembre la gente tampoco efectúa trámites en la Administración Pública.
Desde el punto de vista de la productividad, es mucho mejor para el país canjear o agregar un día laboral completo -es lo que resultará si se termina con el Día de la Unidad Nacional-, y establecer derechamente como feriados aquellos días que en la práctica son tales. Naturalmente, en esto hay que exceptuar al comercio, que debe regirse por normas particulares. Además, a éste le haría muy bien mantener sus puertas abiertas el 24 de diciembre, sobre todo si se considera que la gente y los funcionarios públicos podrán salir de compras durante la mañana y evitar la aglomeración en las tiendas después de la hora de almuerzo. Eso, a lo mejor, también resulta muy útil para quienes se desempeñan en el comercio, ya que podrán terminar un poco más temprano sus labores, porque, en verdad, da pena ver a los empleados de los "malls" abandonar su trabajo a las diez u once de la noche, con lo cual, para ellos, simplemente, no hay Pascua. Seremos todos muy cristianos, pero algunos no la pueden celebrar. A mi juicio, es perfectamente posible que el comercio regule su actividad, a fin de terminarla un poco antes.
Desde el punto de vista de la productividad del país, no me cabe la menor duda de que la medida de suprimir el Día de la Unidad Nacional es un buen negocio, porque, de hecho, durante el 24 y el 31 de diciembre se trabaja muy poco. Si eliminamos a aquél -este año fue el 3 de septiembre, y el próximo será el 2-, aumentará el esfuerzo productivo y se zanjará bien la sustitución de ese día al consagrarse como feriados el 24 y 31 de diciembre, que en la práctica ya la gente los considera como tales.
Además, en mi opinión, desde el punto de vista de la familia y de cómo celebrar las fiestas de fin de año, sería muy bueno que esos días sean derechamente feriados -es lo que ocurrirá este año al caer en lunes el 24 y 31 de diciembre-, pues los trabajadores tenderán a hacer "sandwich". En todo caso, necesariamente ha de estudiarse una norma especial tanto para el comercio como para algunas faenas agrícolas.
En virtud de tales excepciones, que podrían quedar perfectamente establecidas, podemos hacer un buen aporte y lograr que esa iniciativa vaya efectivamente en la dirección de elevar la calidad de vida de la gente posibilitándole mejores fiestas de fin de año, sin que ello signifique lesionar la productividad del país.
Eso es todo.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Urenda.

El señor URENDA.- Señor Presidente, ante todo, adhiero plenamente a lo expresado por el Senador señor Ruiz-Esquide.
En lo fundamental, y más allá de cualquier tipo de discusiones, el hecho de que el Senado pretenda aprovechar este proyecto (que, en el fondo, tenía un objetivo más amplio) simplemente para derogar una ley dictada hace poco, luego de ser aprobada aquí en forma unánime, no nos prestigia como institución. Creo que debemos dar oportunidad para que el Día de la Unidad Nacional -que nos honra como país- dé sus verdaderos frutos.
No olvidemos que el grueso de los pueblos latinoamericanos celebra dos días nacionales: aquel en que se realizó la Primera Junta de Gobierno, o su equivalente, y el correspondiente a la fecha en que realmente se declaró la Independencia. Curiosamente, así ocurrió en Chile durante mucho tiempo, pues el Día de la Independencia Nacional se conmemoraba tanto el 12 de febrero como el 18 de septiembre, por haber sido el primero de éstos la fecha de declaración de nuestra Independencia.
Pero, en fin, me parece inaceptable que dos o tres años después de instaurado el Día de la Unidad Nacional se pretenda echar pie atrás y eliminar esa festividad, que fue producto de un acuerdo unánime, en el cual le cupo un papel muy importante al señor Presidente del Senado.
En seguida, quiero agregar un par de conceptos.
En primer término, el número de feriados en Chile no es exagerado. Las referencias que hizo la Senadora señora Frei son bastante exactas. Y puedo añadir otra. En la mayoría de los países, como Estados Unidos, en que se trasladan al lunes los feriados que caen en otros días de la semana, también se cambian al lunes aquellos que caen en sábado y domingo. Es decir, tienen mayor cantidad de días feriados que en Chile. Porque, en nuestro caso, en la práctica hay 1, 2 ó 3 festividades en el año que coinciden con sábados o domingos y que, por consiguiente, reducen los feriados.
Con relación al argumento de que el exceso de días festivos repercutiría en la evolución de nuestra economía, pienso que se exagera mucho en cuanto a las pérdidas derivadas de paralizaciones. Indudablemente, a la industria en general le afecta un día feriado; más cuando éste interrumpía las faenas en mitad de la semana. Pero hay muchas otras actividades que conforman el Producto Geográfico y que no se ven alteradas. Así, se mantienen la producción agrícola, las rentas de bienes raíces, el comercio exterior, etcétera.
En segundo lugar, se han formulado observaciones acerca de lo que representa el trabajar un horario excesivo; pero hay algo a lo que quizá debería prestársele mayor atención que a los muchos días u horas que demandan las diversas funciones: al hecho de que, debido principalmente al centralismo y a la poca habilidad con que se ha procedido a este respecto (muchas veces las poblaciones de trabajadores se han construido lo más lejos posible del sitio en que laboran), registramos tantas horas perdidas. Como expresó el Senador señor Zurita, en Santiago la gente pierde 2, 3 y hasta 4 horas, no en su tarea específica, sino en movilizarse desde el hogar hasta su fuente de trabajo.
Por las razones expuestas, pienso que el proyecto es inoportuno. Debemos rechazarlo y -como se señaló- dejar que las cosas maduren en el tiempo.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Valdés.

El señor VALDÉS.- Señor Presidente, el debate deja en la mente algunas confusiones sobre lo que podría ser mejor para el país.
Se ha afirmado que en Chile se trabaja mucho. Discrepo de ello. Lo que pasa es que se labora durante más horas, pero se hace mal. No tenemos horario ni eficiencia. Nosotros, en esta Corporación, trabajamos más que, por ejemplo, los Senadores de Francia o de Estados Unidos. Estos últimos disponen de 3 ó 4 minutos para emitir su opinión. Nosotros tenemos un tiempo excesivamente largo y no por eso trabajamos mucho, sino que lo hacemos mal.
En general, en el país el trabajo es poco eficiente. Se conversa mucho. Esto, por una parte. Por otra, los estudios demuestran que el horario es muy largo. Adicionalmente, un señor Senador (que se halla sentado detrás de mí), de gran categoría intelectual, histórica, acotaba que los chilenos desarrollan sus funciones muy lejos de donde residen. En Estados Unidos trabajé durante 10 años en un lugar al que tardaba una hora y media en trasladarme. Llegaba a las nueve de la mañana y me iba a las cinco de la tarde. Y cerca de un millón de personas que trabajan en la isla de Manhattan, van allá, mejor dicho iban, antes de la tragedia, todos los días y regresaban a las cinco.
Por lo tanto, se trata de un problema de métodos, de sistemas, y no tanto de otorgar más días de descanso, como sostenía la Senadora señora Frei, con quien concuerdo en un sentido maternal, femenino. Sin embargo, ésa no es razón para aumentar el número de feriados, que ya son abundantes. Además, como expresaba el Honorable señor Ominami, el día anterior a un feriado la gente se va más temprano; y el posterior, llega "con el cuerpo malo". Ésta es una realidad chilena.
Hay feriados que no se deberían tocar. No digo el "Día de la Raza", porque me parece un nombre torpe, ni el "Día de la Hispanidad", que tampoco considero adecuado. Me explico. En Osorno, donde hay un alcalde muy bueno, se ha creado un día de festejo para todas las comunidades: italiana, árabe, alemana, croata, judía. Y como Chile es un país de agregaciones históricas, es un día de festividad de la nación a que cada cual pertenece. Porque las naciones no desaparecen por el hecho de que muchos de quienes nacieron en ellas se encuentren viviendo a lo largo de nuestro territorio.
Dejo lanzada la idea de destinar un día a celebrar las distintas vertientes que conforman la nacionalidad chilena. Sería lógico proceder así.
En cuanto a los otros dos feriados, respeto el Día de la Unidad Nacional (este año no me encontraba en Chile y me preocupó mucho ver por televisión lo que sucedió). No cabe duda de que su gran mérito es haber reemplazado el 11 de septiembre, que era una fecha de ruptura. Creo que con el tiempo llegaremos a otra formulación. Yo estaba convencido de que valía la pena suprimirlo, pero después del debate he llegado a la conclusión de que es mejor dejar los feriados como están y no hacer mayor cuestión de ellos porque, en definitiva, pasan a ser una especie de patrimonio del país y resulta muy difícil desarraigarlos.
Tocante a la festividad religiosa de Corpus Christi, la Iglesia ya la desafilió de su tradición de celebrarla en determinado día de la semana. En consecuencia, no debería ser feriado.
Como no creo que vaga la pena abundar más en la materia, anuncio que no votaré a favor del proyecto, como pensé hacerlo originalmente. La discusión habida me ha convertido en un adversario de él.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Queda cerrado el debate.
Corresponde votar.
Se ha solicitado dividir la votación, o sea, pronunciarse separadamente feriado por feriado.
Se votará primero la supresión del feriado del 12 de octubre.

El señor BITAR.- Pido votación económica, señor Presidente.

La señora FREI (doña Carmen).- Sí, que se vote en forma económica.

El señor CHADWICK.- De acuerdo.

El señor FERNÁNDEZ.- Muy bien.


El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Me veo obligado a tomar votación nominal. Hay muchos señores Senadores participando en las Subcomisiones de Presupuesto y debe dárseles la posibilidad de pronunciarse.

El señor RUIZ-ESQUIDE.- ¿Se va a votar uno por uno, señor Presidente?

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- En efecto. Así lo pidió el Honorable señor Viera-Gallo.
En votación la derogación de la ley Nº 3.810, que declaró feriado el día 12 de octubre de cada año.

El señor HOFFMANN (Secretario).- ¿Algún señor Senador no ha emitido su voto?

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Terminada la votación.
--Se rechaza (24 votos contra 5).
Votaron por la negativa los señores Aburto, Bitar, Boeninger, Canessa, Cariola, Cordero, Chadwick, Fernández, Foxley, Frei (doña Carmen), Horvath, Moreno, Núñez, Ominami, Pizarro, Prat, Ríos, Ruiz-Esquide, Urenda, Valdés, Vega, Viera-Gallo, Zaldívar (don Andrés) y Zurita.
Votaron por la afirmativa los señores Hamilton, Lavandero, Parra, Sabag y Silva.


El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Propongo a la Sala que, con la misma votación, quede rechazada la proposición de eliminar como feriado legal el día de San Pedro y San Pablo.
¿Habría acuerdo?

El señor VIERA-GALLO.- No, señor Presidente. Sugiero más bien que nos pronunciemos en votación económica, para avanzar más rápido.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Si le parece a la Sala, se procederá de esa forma.
Acordado.
En votación económica la derogación de la ley Nº 18.432, que declaró feriado legal el 29 de junio de cada año, fecha correspondiente a la fiesta de San Pedro y San Pablo.
--Se rechaza (21 votos contra 6).


El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Corresponde emitir pronunciamiento sobre la proposición de derogar la ley Nº 18.607, que declaró feriado legal el día correspondiente a la fiesta de Corpus Christi de cada año.
En votación económica.
--Se rechaza (16 votos contra 7).

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- A continuación, se somete a votación en la misma forma la derogación de la ley Nº 18.588, que declaró feriado legal el primer lunes del mes de septiembre de cada año, para celebrar el "Día de la Unidad Nacional".
--Se aprueba (13 votos contra 12). El señor HOFFMANN (Secretario).- Corresponde emitir pronunciamiento sobre la proposición para derogar la ley Nº 19.568, que traslada los feriados de 29 de junio; de 12 de octubre, y de celebración de Corpus Christi a los días que indica.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Como consecuencia del resultado de las votaciones anteriores, se entendería rechazada dicha proposición.

El señor PIZARRO.- Señor Presidente, ¿qué estamos votando?
El señor HOFFMANN (Secretario).- Se vota la proposición de traslado de los feriados que se ha decidido mantener, señor Senador.

El señor RUIZ-ESQUIDE.- Señor Presidente, pido la palabra.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Ruiz-Esquide.
El señor RUIZ-ESQUIDE.- Señor Presidente, tengo muy claro lo que se votó anteriormente. Pero ¿qué tiene que ver eso con el traslado de los feriados, en circunstancias de que ello no se propone en el proyecto? El señor NÚÑEZ.- Además, dichos feriados fueron trasladados por ley. De modo que no hay razón alguna para discutir el asunto en esta oportunidad, salvo que se presente una iniciativa en contrario.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Ruiz-Esquide.

El señor RUIZ-ESQUIDE.- Señor Presidente, deseo aclarar lo que hemos votado.
Se rechazaron las tres primeras proposiciones sometidas a votación por la Mesa. Ahora, ¿qué ocurrió con el proyecto de derogación del llamado "Día de la Unidad Nacional"?

El señor HOFFMANN (Secretario).- Se aprobó, señor Senador.
El señor RUIZ-ESQUIDE.- Señor Presidente, ¿por qué el señor Secretario habla de traslado si eso no se contempla en el texto del proyecto? El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Se mantiene el traslado de los tres feriados a los días lunes siguientes. Es decir, no se altera la normativa vigente, salvo en lo que dice relación al Día de la Unidad Nacional.

El señor HAMILTON.- Exactamente.

El señor VALDÉS.- Eso está en la ley, no el proyecto.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Está en el proyecto, señor Senador.

El señor HAMILTON.- Pido la palabra.

El señor NÚÑEZ.- ¿Me permite, señor Presidente?

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Voy a ir por orden.
Tiene la palabra el Honorable señor Hamilton.
El señor HAMILTON.- Señor Presidente, la situación es muy clara. La mayoría del Senado rechazó la iniciativa en cuanto a tres de los feriados que se proponía suprimir y la aprobó con respecto a la eliminación del Día de la Unidad Nacional. En este último caso, nada hay que postergar o anticipar. Se suprime y se acabó. Así de simple.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Foxley.

El señor FOXLEY.- Señor Presidente, debí ausentarme un minuto de la Sala, pero antes de salir me acerqué a la Mesa para indicarle mi votación, que usted aceptó.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Así fue, señor Senador.

El señor FOXLEY.- Y ella era contraria a los dos aspectos señalados: a la supresión de feriados en general y a la eliminación del Día de la Unidad Nacional en particular. Sin embargo, ahora me informan que mi votación no fue considerada.
Dado que ambos convinimos, verbalmente, en que era posible dejar mi voto en la Mesa, le pido, señor Presidente, computarlo. Me parece que es lo mínimo para la buena convivencia.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Efectivamente, el Senador señor Foxley me hizo tal planteamiento antes de salir de la Sala. Sin embargo, Secretaría no lo registró al momento de llevarse a cabo la votación económica.
El señor FOXLEY.- Si yo hubiera sabido lo que iba a ocurrir, señor Presidente, me habría quedado aquí. Pero se me aceptó la votación.

La señora FREI (doña Carmen).- El Honorable señor Ominami desea hacer una proposición.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Ominami.
El señor OMINAMI.- Señor Presidente, si hubiera unanimidad, podríamos resolver el problema presentando una indicación que, junto con suprimir como feriado el primer lunes de septiembre, diera tal carácter a los días 24 y 31 de diciembre. Creo que todos podríamos estar de acuerdo con esa idea, que apunta en la dirección de fortalecer el sentimiento de unidad nacional, que fue, por lo demás, el motivo que estuvo detrás al establecer en el Senado el Día de la Unidad Nacional.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Voy a proponer que el proyecto vuelva a Comisión, pero solo para recibir indicaciones, fijando plazo al efecto. Es lo que corresponde, ya que la iniciativa ha sido objeto de más de una indicación durante su discusión particular.

El señor HAMILTON.- Perdón, señor Presidente, pero...

El señor NÚÑEZ.- ¿Me permite hacer una pregunta, señor Presidente?

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- En consecuencia, el proyecto vuelve a Comisión.
Ahora tenemos que fijar plazo para presentar indicaciones.

El señor HAMILTON.- ¡No, señor Presidente!
Pido la palabra.

El señor NÚÑEZ.- ¿Puedo formularle una pregunta, señor Presidente?

El señor HAMILTON.- Yo creo que su propuesta no es reglamentaria, señor Presidente, porque el proyecto se rechazó en sus dos terceras partes, y en lo que subsiste, fue aprobado por mayoría. No tiene indicaciones.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Basta que cualquier Senador lo pida para que se abra plazo a los efectos de formular indicaciones.
El señor HAMILTON.- No se puede abrir plazo si no hay indicaciones. No ha llegado ninguna a la Mesa. Y, de acuerdo con el Reglamento, no es posible considerar como indicación el planteamiento verbal de un señor Senador que para ello solicita recabar la unanimidad de la Sala.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Hubo dos indicaciones, señor Senador.

El señor HAMILTON.- ¿Cuáles?
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- La primera, formulada por el Comité Demócrata Cristiano don Jorge Pizarro, para votar separadamente la supresión como feriado del primer lunes de septiembre; y la segunda, hecha por el Honorable señor Viera-Gallo, para votar por separado la eliminación de los demás feriados.

El señor HAMILTON.- Pero esas indicaciones fueron aceptadas, y las votaciones se llevaron a efecto en conformidad a ellas. No son indicaciones al proyecto, sino que responden al ejercicio de un derecho reglamentario.
¡Usted quiere imponer determinado resultado, señor Presidente, en contra de lo que fue la votación!

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Sólo estoy tratando de solucionar el problema, considerando que algunos Senadores no pudieron votar, como es el caso del Honorable señor Foxley.

El señor HAMILTON.- Y el del Senador señor Sabag.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Por eso estoy planteando una solución.
Aquí no se trata de ganar por sorpresa. Lo que estoy sugiriendo es que la iniciativa -además, hubo una insinuación de un señor Senador- vuelva a Comisión para perfeccionarla, incluso en los aspectos indicados por el Honorable señor Hamilton, y luego retorne a la Sala.

El señor BITAR.- Pido la palabra.

El señor HAMILTON.- No estoy de acuerdo, señor Presidente.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- De ese modo, votaríamos sobre las proposiciones de la Comisión.

El señor HAMILTON.- No me parece que sea lo más adecuado, señor Presidente.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Bitar.

El señor NÚÑEZ.- Señor Presidente, hace rato que estoy pidiendo la palabra.

El señor BITAR.- Señor Presidente, las indicaciones se hicieron antes de votar, y según entiendo, conforme al procedimiento, la iniciativa, por constar de un artículo único, está despachada en general y particular. No me parece posible, entonces, la formulación de indicaciones; eso está fuera de discusión.
Ahora, otra cosa es que la Corporación -me allano a esto, a pesar de que estoy en desacuerdo con el Honorable señor Foxley- reconozca el derecho de un Senador que dice haber dejado su voto en la Mesa antes de abandonar la Sala.
Podemos discutir el punto. Pero, a mi juicio, corresponde aceptar la votación que se verificó después de haberse aprobado dos indicaciones.
En cuanto a la fórmula planteada por el señor Presidente, que permitiría considerar otras indicaciones, aunque entiendo su intención, no me parece procedente.
Sin perjuicio de ello, yo estaría dispuesto a suscribir una nueva iniciativa que declare feriados los días 24 y 31 de diciembre de cada año, salvo para el comercio, cuyo funcionamiento es importante.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Núñez.
El señor NÚÑEZ.- Señor Presidente, tal como el Senador señor Bitar, no veo ningún motivo para que el proyecto vuelva a Comisión. Aquí, una clarísima mayoría se pronunció a favor de mantener como feriados determinados días y, prácticamente por un empate ¿si se considera el voto del Honorable señor Foxley-, nos encontramos frente a una delicada situación respecto a la eliminación del Día de la Unidad Nacional. Esto es lo que debemos resolver ahora. Y, sobre el particular, estoy de acuerdo en que se considere el voto del Senador señor Foxley; no existe ninguna razón para no hacerlo.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Viera-Gallo.
El señor VIERA-GALLO.- Señor Presidente, según el Reglamento, corresponde repetir la votación, con la presencia del Honorable señor Foxley y la de cualquier otro Senador que ingrese a la Sala, para decidir democráticamente si el Día de la Unidad Nacional se mantiene como feriado -no le ha hecho mal a nadie- o se elimina. No sería el fin del mundo.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- La Sala debe resolver el problema.
El Senador señor Viera-Gallo sugirió repetir la votación.

El señor HAMILTON.- Pido la palabra.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- La tiene, Su Señoría.

El señor HAMILTON.- Señor Presidente, quiero saber si el voto del Honorable señor Sabag -Su Señoría me dijo que lo dejó en la Mesa- fue contabilizado o no.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Secretaría le va a informar, señor Senador.

El señor HOFFMANN (Secretario).- Al igual que a los Honorables señores Foxley y Urenda, en la primera votación, que fue nominal, como correspondía, al Senador señor Sabag se le computó el voto.

El señor HAMILTON.- Señor Presidente, si se contabilizó el voto del Senador señor Sabag, lo lógico es que se respete el del Honorable señor Foxley.

El señor HOFFMANN (Secretario).- Fue computado, señor Senador.

El señor HAMILTON.- Para la primera votación, pero no para la última.

El señor HOFFMANN (Secretario).- A los Honorables señores Sabag y Urenda...
El señor HAMILTON.- O se computan los votos de los dos Senadores -Foxley y Sabag- o no se computa ninguno.

El señor BOMBAL.- Repita la votación mañana, señor Presidente.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Aquí no se trata de obtener una votación a favor o en contra, sino de ser respetuosos de las decisiones que toma el Senado, como también de las normas reglamentarias.
Ahora, la única manera de reabrir la votación es con el acuerdo de la Sala. Si éste se obtiene, para permitir que todos se pronuncien, no tengo ningún inconveniente. Pero si no se logra ese acuerdo, deberé mantener la votación tal como se produjo.
¡Tan claro como eso!
Tiene la palabra el Honorable señor Foxley.

El señor FOXLEY.- Sólo deseo insistir en un punto.
Antes de retirarme de la Sala, me acerqué al señor Presidente del Senado y le pregunté si podía tomar mi votación. Me respondió que sí; le indiqué cuál era, y supuse que ella quedaba registrada. Estaba al lado, en la cafetería; nada me costaba venir a votar.
Aquí hay un problema de buena fe.

El señor VIERA-GALLO.- ¿Me permite, señor Presidente?

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra Su Señoría.

El señor VIERA-GALLO.- Señor Presidente, si se hubiera contabilizado el voto del Senador señor Foxley, se habría producido un empate; al repetirse la votación, el empate habría persistido, y en tal caso se habría entendido rechazado el proyecto.
Entonces, si se contabilizara el voto negativo del Senador señor Foxley, correspondería dar por realizadas las votaciones y por rechazado el proyecto.

El señor HAMILTON.- ¿Me permite, señor Presidente?
El señor VIERA-GALLO.- Eso es lo que corresponde.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Hamilton.

El señor HAMILTON.- Señor Presidente, he escuchado con toda claridad al señor Secretario.
Efectivamente, en la primera votación votaron los Honorables señores Foxley y Sabag. Al retirarse de la Sala este último señor Senador, que es coautor de la moción, me señaló que había dejado en la Mesa su voto favorable para todas las votaciones. Y ahora le ocurre lo mismo que al Honorable Foxley.
En consecuencia, no hay tal empate, porque con el pronunciamiento del Senador señor Sabag, presente en la Sala y dejando su voto en la Mesa, aunque equivocadamente, de todos modos la iniciativa queda rechazada.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el señor Secretario.

El señor HOFFMANN (Secretario).- En esa misma situación, señor Senador, se encontraba el Honorable señor Urenda, quien votó en contra.

El señor HAMILTON.- Pero no dejó el voto.
El señor HOFFMANN (Secretario).- Y en la primera votación se computaron los votos de los Honorables señores Sabag, Foxley y Urenda.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Pido a Sus Señorías mantener las normas que hemos aplicado siempre en el Senado.
Se formuló una proposición. Dejemos pendiente la votación del punto en comento, a fin de repetirla mañana, para que ningún señor Senador sienta que sus derechos no fueron considerados.
Creo que ante problemas de esta índole debe procederse así.
Si hubiera acuerdo en tal sentido...

El señor NÚÑEZ.- No estoy de acuerdo, señor Presidente,

El señor ZALDÍVAR (don Adolfo).- El Honorable señor Núñez no está de acuerdo.
Entonces, se mantiene la votación. El señor BITAR.- Yo pienso igual, señor Presidente: debemos mantener la votación. De lo contrario, tendríamos que llamar a todos los Senadores que no votaron: los Honorables señores Sabag, Urenda, etcétera.

El señor BOENINGER.- ¿Me permite, señor Presidente?

El señor NÚÑEZ.- Sería un precedente extraordinariamente peligroso, señor Presidente.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Boeninger.

El señor BOENINGER.- Señor Presidente, creo que el debate se produjo porque hubo una votación muy estrecha respecto de un día feriado sobre el cual existe una sensibilidad particular.
El Senador señor Foxley formuló un reclamo -me parece justificado- en el sentido de que se considere su voto, porque así lo entendió al dejarlo en la Mesa.
Por consiguiente, pienso que, o se deja pendiente la votación sobre el feriado del primer lunes de septiembre para repetirla mañana, o se repite hoy, con la participación del Honorable señor Foxley y de los demás señores Senadores presentes en la Sala. Porque el compromiso explícito de aceptar la votación de Su Señoría -que yo sepa- no ha sido asumido por la Mesa respecto de otros señores Senadores, cualquiera que sea su posición.

El señor RÍOS.- ¿Me permite, señor Presidente?

El señor OMINAMI.- Pido la palabra.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Ríos.

El señor RÍOS.- Señor Presidente, aquí hay un elemento que a mi juicio la Mesa debe tener en cuenta, por lo siguiente.
En efecto, se plantearon indicaciones y se registraron distintas votaciones. Y todas éstas se efectuaron en el ánimo de que el proyecto se iba a rechazar; porque ése era el objetivo global.
Cuando se habló del feriado del primer lunes de septiembre, la opinión del Senado fue que era necesario esperar, pues venía a esta Corporación, desde la Cámara Baja, un proyecto de ley surgido -entiendo- del propio Poder Ejecutivo. Por tal motivo, muchos Senadores que se encuentran en este momento en las Comisiones concurrieron a ellas convencidos de que la iniciativa en debate se iba a rechazar.
Basado en ese hecho, que forma parte de una lógica natural en nuestros procedimientos, apoyo el planteamiento del señor Presidente en cuanto a que la iniciativa se vote mañana, a fin de que resolvamos sobre la materia con la participación de todos.

El señor OMINAMI.- Pido la palabra.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Ruiz-Esquide.

El señor RUIZ-ESQUIDE.- Señor Presidente, creo que en este problema hay dos cuestiones dignas de consideración.
En primer lugar, el Senado debe ajustarse al máximo a sus normas reglamentarias, pues de lo contrario puede complicarse la vida de la Corporación.
La segunda dice relación a la situación muy especial de un señor Senador que expresamente preguntó si su voto podía ser admitido por la Mesa y, tras la respuesta afirmativa de ella, se retiró de la Sala. Sin embargo, durante su ausencia se cambió el sistema de votación de nominal a económica y el pronunciamiento de Su Señoría no fue considerado.
Creo que el derecho del Honorable señor Foxley es legítimo y debe ser respetado por nosotros, si queremos actuar de buena fe.
Entonces, para que nadie gane o pierda por un voto y no se considere violentado con el resultado de la votación, propongo, para intentar zanjar la situación -puede haber otra fórmula-, que se tome en cuenta la votación del Senador señor Foxley, con lo cual se logra el empate, según entiendo.

El señor BITAR.- No, señor Senador, porque el Honorable señor Sabag se encuentra en la Sala y es coautor del proyecto.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Ruego a los señores Senadores evitar los diálogos.
Está con la palabra el Honorable señor Ruiz-Esquide.

El señor RUIZ-ESQUIDE.- Entonces, pregunto a la Mesa cuál es el resultado si se consideran los votos de los señores Senadores que expresaron su voluntad de pronunciarse de determinada manera antes del cambio del sistema de votación de nominal a económica.

El señor SABAG.- Pido la palabra.

El señor HOFFMANN (Secretario).- El Honorable señor Urenda también votó contra la supresión, en la misma situación que el Senador señor Foxley.

El señor RUIZ-ESQUIDE.- Entonces, derechamente,¿

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Habría un empate.
El señor RUIZ-ESQUIDE.- ¿se produce un empate. Se vuelve a votar. Y ahora, para conjugar los dos elementos, debe llamarse a votación tocando los timbres, como corresponde. De esa manera se resguarda el derecho de los señores Senadores que consideran que no fueron tomados en cuenta, se respeta el procedimiento reglamentario y el señor Presidente se evita cualquier crítica.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Ominami.

El señor OMINAMI.- Señor Presidente, aquí hay dos cosas que se deben resguardar: por una parte, el Reglamento, y por otra, la buena fe.
En materia de Reglamento, lo único posible es aceptar el resultado de una votación. Las votaciones son las votaciones. En las elecciones se cuentan los votos, no las intenciones. Y los votos son los votos.
Eso es así.
Ahora, el Honorable señor Foxley planteó un problema, que me parece atendible. Pero no creo que él pueda resolverse sobre la base de repetir la votación, porque no se encuentran presentes todos los Senadores que ya se pronunciaron. Entonces, sería muy injusto repetir la votación ahora en tales condiciones. Eso es inadmisible.
En ese evento, propongo que el señor Presidente declare hecha la votación. Porque introducir el concepto de "votación provisoria" sería completamente descabellado.
Lo que sí podemos hacer es, con el acuerdo de todos los Senadores que participaron en la votación, en el momento en que se establezca, reabrir el debate y votar. Y a lo mejor llegamos a otro acuerdo.
No me parece correcto -insisto- repetir la votación no hallándose presentes todos los Senadores que se pronunciaron con anterioridad, ni tampoco agregar el voto de un colega que manifestó una intención, pero que desgraciadamente no votó, porque ello vulnera de manera flagrante todos los procedimientos.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene toda la razón, señor Senador. El Reglamento debe aplicarse en su integridad. O sea, proclamada una votación, no puede ser modificada sin el consentimiento unánime de la Sala.
Por lo tanto, lo único que cabe es solicitar la reapertura del debate con el consenso del Senado. Y si Sus Señorías lo desean, mañana, al comenzar la sesión ordinaria, puedo consultar a la Sala si hay unanimidad para tal efecto.
Ahora, se dice que no van a estar todos los señores Senadores que votaron hoy.

El señor CHADWICK.- ¿Por qué no adoptamos ahora el acuerdo?

El señor BOENINGER.- Pero sólo el acuerdo para votar mañana.
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- El acuerdo para votar. Ahora, si Sus Señorías lo desean, podemos votar hoy. No veo ningún inconveniente.

El señor HAMILTON.- ¡Es absolutamente antirreglamentario!

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Núñez.

El señor NÚÑEZ.- Señor Presidente, no me parece bueno el procedimiento, porque sentará un precedente muy peligroso: cualquier votación podrá ser de hecho provisoria. Porque si Su Señoría me dice que este asunto se va a votar mañana, yo puedo pedir la misma garantía que se da a los demás Senadores y dejar mi voto ahora en la Mesa, porque ese día no voy a estar. Eso puede suceder perfectamente y será legítimo que todos lo solicitemos.
Por lo tanto, planteo que demos por válidas las tres primeras votaciones y repitamos ahora la cuarta,...

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- No tengo ningún inconveniente.
El señor NÚÑEZ.-...referente al Día de la Unidad Nacional, procediendo a tocar los timbres, porque en la oportunidad anterior ello no ocurrió.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- El Honorable señor Núñez está en lo correcto. El artículo 185 del Reglamento del Senado dispone: "Aprobado o desechado en su totalidad un proyecto de ley o un acuerdo, podrá pedirse que se reabra la discusión sobre él". En seguida, señala: "La aprobación de la reapertura requerirá la unanimidad de los Senadores presentes.".
Por lo tanto, si hay unanimidad se procederá a la reapertura del debate, conforme a lo solicitado por el Senador señor Núñez.

El señor FOXLEY.- Señor Presidente, en todo caso, no deseo ser obstáculo para que se actúe estrictamente de acuerdo con el Reglamento, ni mucho menos solicitar un tratamiento especial. Si hubo un mal entendido, asumo la responsabilidad.
Por lo tanto, retiro mi objeción.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- ¿Mantiene su petición, Senador señor Núñez?

El señor NÚÑEZ.- No, señor Presidente, porque el asunto ha quedado resuelto con lo que expresó el Honorable señor Foxley.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Por lo tanto, la votación respecto de la eliminación del Día de la Unidad Nacional queda a firme.

El señor RUIZ-ESQUIDE.- Señor Presidente, ¿se va a repetir la votación?
El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- No, señor Senador.

El señor RUIZ-ESQUIDE.- Pido la palabra, señor Presidente.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Puede hacer uso de ella, señor Senador.

El señor RUIZ-ESQUIDE.- Señor Presidente, no me importa ganar o perder la votación. Creo que ganarla o perderla por un voto es absolutamente irrelevante. El hecho de que se mantenga o no el Día de la Unidad Nacional no cambiará la situación del país.
Sin embargo, me preocupa tanto el cumplimiento del Reglamento -que fue lo primero a lo cual me referí-, como el hecho de que aquí se desprecie una situación muy sui géneris. Si la votación hubiera sido nominal, se habría considerado el voto del Senador señor Foxley. Y su objeción no tendría validez si el acuerdo de efectuarla en forma económica se hubiera tomado antes de que se ausentara de la Sala. Pero aquí se produjo una situación muy concreta: Su Señoría la abandonó cuando se estaba aplicando una modalidad de votación que luego se cambió. Y eso me parece que no debe considerarse como algo justo.
Por lo tanto, yo propuse -lo que fue recogido por el Senador señor Núñez-, como única forma razonable de resolver la situación, que de inmediato se votara de nuevo, llamando a los señores Senadores, y que ganara la posición que obtuviera más votos.

El señor VIERA-GALLO.- Hay muchos que ya se fueron.
El señor RUIZ-ESQUIDE.- No importa, ya llegarán, pues la mayoría de ellos se encuentra en el Senado.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Boeninger.

El señor BOENINGER.- Señor Presidente, coincido con el Senador señor Ruiz-Esquide, en el entendido que me da lo mismo que se vote ahora -llamando a los Honorables colegas- o mañana.
El hecho de que el Senador señor Foxley haya retirado su planteamiento en aras de no aparecer como un obstáculo al desenlace no creo que altere la situación. Concuerdo plenamente con la argumentación del Honorable señor Ruiz-Esquide, en el sentido de que se produjo una anormalidad, ciertamente sin mala intención. Reitero lo ya señalado: se cambió el modo de votación después de que el Senador señor Foxley dejó su voto en la Mesa. En consecuencia, procede asumir ese hecho, independientemente de la postura que en este momento, para facilitar las cosas, adoptó el señor Senador.
Aun más, aquí todo el mundo sabe que el problema tiene que ver con la supresión del feriado del primer lunes de cada mes de septiembre que sustituyó al del 11 de septiembre. Francamente, creo que tampoco es lógico legislar "por la ventana", con una votación que aparece como bastante dudosa, dirimida por un voto de un señor Senador que se ausentó de la Sala. Considero que el Senado debería reflexionar con más seriedad.
Además, yo no creo en el Día de la Unidad Nacional. Me abstuve de votar, pero sin dar a conocer las razones. Hice como si no estuviera presente en la Sala, por no estimar conveniente legislar en la forma como se estaba haciendo respecto de ese día tan complicado.
Por lo tanto, sería mucho mejor dejar pendiente la votación para mañana, a fin de meditar más serenamente sobre el particular, y ver, además, si prospera una de las proposiciones iniciales del Senador señor Ominami, que liga la supresión del Día de la Unidad Nacional con la aprobación de los días 24 y 31 de diciembre como feriados completos.
En tal virtud, no me parece conveniente dar por buena la votación anterior.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Hamilton.

El señor HAMILTON.- Señor Presidente, estoy en desacuerdo con los dos señores Senadores que me precedieron en el uso de la palabra.
La votación se tomó, se dio a conocer su resultado y no cabe dejarla sin efecto, a menos que sea por acuerdo unánime, conforme al Reglamento. Y no hay esa unanimidad.
En cuanto al argumento de que a ciertos señores Senadores no se les consideró su voto, cabe señalar que están empatados, pues algunos de ellos sostienen una posición, y otros, una distinta. El cambio de modalidad de votación -de nominal a económica- lo acordó la Sala, y no sólo se aplicó respecto de la supresión del Día de la Unidad Nacional, sino acerca de varias materias anteriores.
Es muy grave señalar que, en razón de que se gana o se pierde por un voto, hay que cambiarlo todo. Porque, en este momento, el Senado se halla prácticamente empatado o desempatado por un voto. A situaciones de esta naturaleza nos veremos enfrentados en muchas oportunidades, y hay que saber ganar y perder.
Yo celebro la actitud del Senador señor Foxley, quien reclamó con todo derecho, porque es absolutamente inocente de lo que le ocurrió. Pero, al mismo tiempo, reconoce que puede tener responsabilidad, conforme al Reglamento, por haberse ausentado de la Sala, lo cual todos hacemos a menudo. Ello también acaeció con el Honorable señor Sabag.
En consecuencia, no hay nada más que discutir. Para reabrir la discusión sobre la materia, se requiere la unanimidad de la Sala. Y no la hay. La votación está tomada y declarada.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Fernández.

El señor FERNÁNDEZ.- Señor Presidente, lamentablemente la votación económica impide dejar de manifiesto todas las situaciones que se presentan. Por ejemplo, yo no voté porque estoy pareado con el Senador señor Ruiz De Giorgio, quien se halla ausente, y ello no quedó registrado en dicha votación.
Por lo tanto, rogaría que en el futuro se evitara votar económicamente, salvo en casos de acuerdos muy amplios. Cuando se estime que los resultados serán estrechos, la votación debe ser nominal, a fin de dejar constancia de la voluntad expresada por los señores Senadores; de lo contrario, surgirán problemas como el que ahora se enfrenta.
En todo caso, quiero dejar en claro que, estando presente, no voté por estar pareado con el Honorable señor Ruiz De Giorgio.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Tiene razón el Senador señor Fernández. Me parece que la votación económica conlleva este tipo de dificultades y constituye un sistema cuya aplicación debe ser muy restrictiva. Por lo tanto, se tomará nota al respecto.
Queda despachado el proyecto en los términos ya señalados.
Ha terminado el Orden del Día.
_______________

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- En cuanto al proyecto de ley que modifica el arancel tipo básico consolidado de nuestro país ante la Organización Mundial de Comercio para ciertas partidas relacionadas con el azúcar, el Ministro Secretario General de la Presidencia, señor Álvaro García, me manifestó que retirará la urgencia de "discusión inmediata". Asimismo, me solicitó que la total tramitación de la iniciativa en el Parlamento se concluya antes del 14 noviembre próximo.
Por lo tanto, propongo a la Sala tratar y despachar el referido proyecto en el primer lugar de la tabla de la sesión del miércoles 31 de octubre, con los informes de las Comisiones respectivas.
Si le parece a la Sala, así se acordaría.
Acordado.
VI. INCIDENTES
PETICIONES DE OFICIOS

El señor HOFFMANN (Secretario).- Han llegado a la Mesa diversas peticiones de oficios.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Se les dará curso en la forma reglamentaria.
_______________
--Los oficios cuyo envío se anuncia son del tenor siguiente:
Del señor HORVATH:
A los señores Ministros del Interior, de Hacienda y de Economía, acerca de CUMPLIMIENTO DE ACUERDOS DE MESA PÚBLICO-PRIVADA DE UNDÉCIMA REGIÓN.
Del señor LAVANDERO:
A Su Excelencia el Presidente de la República, para que el Ministro respectivo disponga la REMISIÓN DE INFORME ELABORADO EN 1991 POR MINISTRO DE MINERÍA SOBRE CONDICIONES DE INVERSIONES EXTRANJERAS EN MINERÍA DEL COBRE.
Del señor STANGE:
Al señor Ministro de Obras Públicas, en cuanto a CONSTRUCCIÓN DE CAMINO DESDE PUENTE SOBRE RÍO COCHAMÓ HASTA FUNDO ANGOSTURA, y al señor Ministro de Transportes y Telecomunicaciones, respecto de INSTALACIÓN DE TELÉFONOS EN PUQUELDÓN, ESTERO, CASCAJAL Y SURJIDERO (ambos de la Décima Región).
_______________

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- En Incidentes, el Comité UDI e Independientes no hará uso de su tiempo.
En el turno del Comité Renovación Nacional e Independiente, tiene la palabra el Honorable señor Ríos.


AMPLIACIÓN DE PROGRAMAS DE SUBSIDIO HABITACIONAL A CONSTRUCCIÓN DE TEMPLOS DE CULTO RELIGIOSO Y ESCUELAS. OFICIOS

El señor RÍOS.- Señor Presidente, desde la dictación de la ley Nº 1.838, sobre habitaciones obreras, el 20 de febrero de 1906, que creó los "Consejos de Habitaciones Obreras", orientados a construir, higienizar y normalizar la vivienda popular, y mediante los cuales comienza a formarse conciencia sobre el problema habitacional, que se iría agudizando con la migración del campo a la ciudad en nuestro país, la acción del Estado en esta materia ha pasado por etapas sucesivas, buscando la mejor fórmula para resolver el déficit habitacional existente en Chile y facilitar el acceso a la vivienda propia a los sectores de menores recursos.
El Estado, utilizando diversas fórmulas, ha ido evolucionando en el diseño y ejecución de su política habitacional, la que paulatinamente ha pasado, desde su ocupación en la simple satisfacción del creciente déficit de vivienda en los sectores más pobres, a ser considerada como un mecanismo de redistribución de ingresos. Últimamente, ha ampliado su horizonte, al estimar la vivienda desde una perspectiva más global, integrada a un barrio y provista de espacios públicos, de infraestructura y equipamiento comunitario, que mejoran la calidad de vida de sus habitantes. Sin embargo, nos preocupa que no se haya avanzado aún en aspectos relativos a necesidades igualmente importantes en el campo espiritual y cultural, lo que me motiva a formular estas reflexiones.
Por ello, conviene recordar brevemente cómo ha sido la evolución de nuestra política habitacional, a fin de demostrar que ella perfectamente puede consultar hoy los factores señalados.
La primera etapa del proceso iniciado con la dictación de la ley de 1906, culmina con la creación, mediante la ley Nº 5.579, de 2 de febrero de 1935, de la Caja de la Habitación Popular, organismo cuya finalidad se limitó a otorgar préstamos para la adquisición de sitios y construcción y mejoramiento de viviendas, con garantía hipotecaria, no asumiendo todavía el Estado ningún papel directo en la construcción de viviendas.
A partir de 1940 el país asume un esquema económico orientado a la sustitución de importaciones y se reconoce al Estado un papel rector en la economía, criterio que lleva a la dictación de la ley Nº 7.600, en 1943, que dio origen a la Caja de la Habitación, que basa su acción en la construcción directa de viviendas con fondos propios, a lo que se unió una serie de franquicias tributarias que permitió una participación indirecta del capital privado, culminando con la promulgación de la llamada Ley Pereira, Nº 9.135, en 1948, que significó un notable impulso a la construcción de viviendas de superficie limitada. Años más tarde, con la creación de la Corporación de la Vivienda (CORVI), mediante el DFL Nº 285, de 1953, el Estado comienza a hacerse cargo del problema habitacional en una escala mayor, asumiendo la CORVI la ejecución, urbanización, reestructuración, remodelación y reconstrucción de barrios y sectores comprendidos en el Plan de la Vivienda y en los planos reguladores elaborados por el Ministerio de Obras Públicas en aquel entonces.
A fines de la década de los 50, el Estado recurre a una nueva fórmula para solucionar el problema habitacional, cuando se dicta el DFL Nº 2, de 1959, que produjo otro gran impulso en la construcción de viviendas económicas, a través de un sistema de beneficios tributarios y de financiamiento, y mediante la autorización, en 1960, de las Asociaciones de Ahorro y Préstamo y la dictación de la Ley de Plan Habitacional, de ese mismo año, a través del decreto supremo Nº 1.101, que fijó el texto definitivo del DFL Nº 2. Este Plan Habitacional consistió en un conjunto de normas jurídicas y económicas destinadas a promover la construcción de viviendas económicas, incentivando, mediante el establecimiento de franquicias tributarias, la acción de los privados y motivando a la vez la edificación de la vivienda propia por parte de los mismos interesados, y estuvo dirigido tanto a los sectores más pobres como a los de ingresos medios.
A mediados de la década de los 60 se enfoca la satisfacción del creciente déficit de vivienda como un mecanismo de redistribución de ingresos y, por primera vez, los programas habitacionales estatales incorporarán ciertos elementos de infraestructura y equipamiento comunitario. Es en este período cuando, por ley Nº 16.391, de 16 de diciembre de 1965, se crea el Ministerio de Vivienda y Urbanismo y una serie de organismos estatales autónomos destinados a desarrollar una función directa en el campo habitacional. Entre ellas, la Corporación de la Vivienda (CORVI), encargada de la proyección y ejecución de obras de urbanización y construcción de viviendas; la Corporación de Servicios Habitacionales (CORHABIT), cuya tarea fue la de asignar, administrar y vender sitios y viviendas, y la Corporación de Mejoramiento Urbano (CORMU), encargada de la remodelación y mejoramiento de ciudades y de asociarse con municipalidades y empresas privadas para la realización de proyectos de desarrollo y mejoramiento urbano.
La acción estatal asumiría una intervención aún más directa en los inicios de la década de los 70, época en que se acentuó la construcción directa por parte de la CORVI y CORHABIT, dictándose el decreto supremo Nº 549, en mayo de 1971, que creó departamentos de ejecución directa en ambas corporaciones.
El sistema de economía social de mercado adoptado por nuestro país a fines de la década de los 70, en el que el criterio básico es que el mercado es el mejor asignador de los recursos, correspondiendo al Estado desarrollar una acción subsidiaria, normativa y reguladora, orientada preferentemente a ayudar a los sectores de menores recursos y a establecer reglas claras para el desempeño de los agentes privados, hizo necesario modificar paulatinamente los criterios que se habían seguido hasta entonces en materias de política habitacional, a fin de dar una nueva orientación a los esfuerzos del Estado destinados a solucionar el endémico déficit habitacional que sufre Chile.
En una primera etapa, a mediados de 1975, se inicia el llamado "Plan de Vivienda Social" cuyo objetivo fue atender a sectores cuyo ingreso familiar no les permitía financiar la adquisición de una vivienda en el mercado y que vivían en condiciones deficitarias. El Estado, en este período, a través del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, desarrolla diversos programas habitacionales: en un principio, el Programa de Labor Directa, que emprendía directamente urbanizaciones, viviendas, pavimentaciones y equipamiento comunitario, y luego, el Programa de Mandatos y Convenios, ejecutado por el Ministerio de Vivienda, por cuenta y cargo de otras instituciones, como los Comités Habitacionales Comunales, el Fondo de Desarrollo Regional (FNDR), la Agencia Americana AID y el convenio con el BID, estableciéndose también una nueva forma de acción llamada sistema "llave en mano", mediante la cual el Estado optó por adquirir viviendas terminadas, dejando por completo al sector privado la labor de construcción.
Pero el cambio de mayor trascendencia, que constituye el paso más importante dado en este período y, probablemente, en toda la historia de la política habitacional chilena es, sin lugar a dudas, el Programa de Subsidio Habitacional, que se creó en 1978, fundado en una ayuda estatal otorgada por una sola vez a jefes de familia, sin obligación de reembolso, cuya base, inédita en la política habitacional, se encuentra en el compromiso de ahorro que debe asumir el beneficiario a cambio del cual recibe la ayuda estatal directa e indirecta. Su impacto redistributivo fue incrementándose paulatinamente a partir de 1980, si se considera el porcentaje del total de los subsidios pagado al 30 por ciento más bajo en cuanto al nivel de ingresos, porcentaje que de 10 por ciento, en 1980, subió a 24 por ciento en 1986, y a 32, 3 por ciento en 1987.
La iniciativa comenzó con el programa de 10 mil subsidios directos a jefes de familia, destinado a la adquisición de viviendas, con un valor tope de 850 UF, que consistió en un Programa de Subsidio Habitacional Variable, que contemplaba un sistema de subsidios variables y que significaría un vuelco en las políticas habitacionales seguidas hasta entonces y que abriría una nueva etapa en la labor del Estado, basada en una colaboración entre éste y los beneficiarios, aprovechando la actividad de las empresas constructoras privadas.
Desde esa época se crean nuevos programas habitacionales que descansan en la combinación ahorro, subsidio directo y crédito, que se constituirá en la base de una importante disminución del déficit habitacional y que permitirá a miles de familias de escasos recursos complementar su ahorro con el aporte de un subsidio del Estado y el crédito, para adquirir la vivienda propia. Surge así un nuevo Programa de Viviendas Básicas, en 1981, mediante una ampliación del recién creado Programa de Subsidio Habitacional Variable, nuevo programa que concibió considerar la vivienda básica como el primer paso para una vivienda social y, en 1984, se modificó el sistema de viviendas básicas para ampliar su cobertura a segmentos que habían quedado fuera del programa, tales como los allegados.
Por otra parte, desde 1983, se modifica el sistema de asignación de viviendas, que hasta entonces favorecía a personas que vivían en poblaciones marginales y campamentos que se identificaban en los mapas del Ministerio de Vivienda y Urbanismo y municipalidades. El nuevo sistema de postulación permanente consultó el Índice CAS y comenzó a utilizar un sistema de puntaje que incorporó el ahorro y el número de cargas familiares para la asignación de viviendas básicas mediante un subsidio equivalente a 75 por ciento del valor de la vivienda, sin superar las 180 unidades de fomento.
El éxito logrado por el sistema de subsidio habitacional hizo necesario que éste se ampliara al sector rural, creándose en 1986 el Programa de Subsidio Habitacional para la Atención del Sector Rural, que surge inicialmente como plan piloto para zonas rurales y beneficia a las personas, tanto particulares como cooperativas, con lotes de terreno en zonas rurales. Aunque inicialmente el esquema no contemplaba el otorgamiento de préstamos complementarios, los beneficiarios, en su mayoría, construían sus propias casas o compraban en el sector privado viviendas prefabricadas.
Hacia fines de la década de los 80, sobre la base de estudios financiados mediante un préstamo del Banco Mundial, el Gobierno redefinió y simplificó los programas habitacionales para mejorar la focalización de los subsidios habitacionales en la población más necesitada. Surge así el Subsidio a la Marginalidad Urbana o Programa de Vivienda Básica Modificado, que consistió en la modificación del Programa de Vivienda Básica original, mediante el establecimiento de tres tramos de subsidio, basado en el valor de la vivienda, con el objeto de reducir el monto del subsidio por postulante, a fin de poder otorgar mayor número de subsidios.
También se desarrollan Programas Especiales, como el de Construcción de Viviendas Básicas (programa de asociación público-privada), iniciado en 1987 para ofrecer subsidios directos a grupos sin casa organizados. Mediante este programa, en algunos casos los SERVIU organizaron la construcción, y en otros, los beneficiarios buscaron sus propios constructores. Un crédito del Banco del Estado u otro banco comercial cubría la diferencia entre el subsidio y el costo de la vivienda. El Ministerio de Vivienda y Urbanismo garantizaba la tasa de interés y financiaba la diferencia entre la tasa organizada y la tasa de mercado implícita en la venta de las letras hipotecarias en el mercado. Asimismo, se establece el llamado Programa de Rehabilitación, surgido como una experiencia piloto a raíz del convenio con el Banco Mundial, que ofrecía financiamiento para un programa de rehabilitación de conventillos dirigido a hacer habitables las viviendas en deterioro, y para un programa de mejoramiento habitacional para familias pobres. Las familias favorecidas por el programa de rehabilitación de conventillos debían encontrarse dentro de los tres primeros quintiles de ingreso. A su vez, el programa de mejoramiento habitacional se dirigía al 20 por ciento más pobre de la población, con viviendas de hasta 46 metros cuadrados. Como en el resto de los programas, la asistencia financiera comprendería subsidio directo y crédito.
Sin embargo, el programa de mayor alcance surgido en esta época, y que hasta hoy se mantiene como pilar básico de la política habitacional, es el Sistema General Unificado. Éste combina el Programa de Subsidio Habitacional con el Sistema de Ahorro y Financiamiento, con la finalidad de ayudar a financiar las necesidades habitacionales de las familias pobres y de ingresos medios y aumentar el impacto redistributivo de los programas anteriores, junto con ofrecer opciones de compra de viviendas de mayor costo, con subsidios menores. El programa originalmente consultó tres tramos de precios con los subsidios correspondientes, que eran más bajos conforme subía el precio de la casa.
Este programa se encuentra reglamentado por el decreto supremo Nº 44, de 1988, del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, y está dirigido a personas mayores de edad, solteras o casadas, que cuenten con un empleo, profesión, oficio o industria, con o sin cargas familiares, que no sean, ni el postulante ni su cónyuge, propietarios de una vivienda ni de infraestructura sanitaria; que no hayan adquirido o construido una vivienda con subsidio habitacional o subvención municipal, aunque ella haya sido transferida. También pueden acceder a él las personas que tienen derechos en comunidad sobre una vivienda o infraestructura sanitaria y que hayan cedido sus derechos, y personas que estén inscritas o postulando en otros sistemas habitacionales, que no han sido seleccionadas. Por último, pueden postular los beneficiarios anteriores cuya vivienda haya sido expropiada, totalmente destruida o inhabilitada a consecuencia de sismos, incendios, inundaciones u otras causas que no sean responsabilidad del beneficiario, debidamente certificado por la autoridad competente en cada caso.
El subsidio habitacional al que se accede mediante este programa es una ayuda estatal directa.
En este sistema, el financiamiento de la vivienda proviene de tres fuentes. La primera de ellas es el ahorro del postulante, que puede ser completado en una cuenta de ahorro a plazo para la vivienda, abierta en bancos o sociedades financieras; en una cuenta de aporte de capital, en cooperativas abiertas; en cuentas de ahorro con fines habitacionales, en algún servicio de bienestar social autorizado para captar ahorros de sus afiliados y que haya suscrito convenio a través del Ministerio de Vivienda, o en una cuenta de ahorro voluntario para viviendas en una AFP.
El éxito alcanzado por el sistema de subsidio habitacional permitió que a partir de 1990 se realizaran mejoramientos y cambios para ampliar su cobertura y accesibilidad, así como la creación de nuevos programas basados en este sistema de financiamiento. Uno de los primeros cambios introducidos fue el relativo al monto de los subsidios máximos, el cual fue disminuido en el Subsidio Unificado y aumentado en el Programa Especial de Trabajadores y en el nuevo Programa de Viviendas Progresivas. Asimismo, se modificaron los sistemas de selección, con la finalidad de focalizar los programas habitacionales predominantemente en sectores de menores recursos.
Creo que ello explica que haya sido posible introducir en los últimos años uno de los cambios de mayor importancia cualitativa en los programas basados en subsidio estatal, ya que junto con la mantención de los diversos programas destinados a satisfacer las necesidades habitacionales de la población de menos recursos, se han abierto nuevas posibilidades para el mejoramiento del entorno de la ciudad. Esto, mediante programas de vialidad urbana, pavimentación, equipamiento comunitario y parques urbanos, orientados a mejorar la calidad de vida, partiendo de la base de que al Estado no sólo le compete actuar sobre las carencias netamente habitacionales mediante la disminución del déficit existente y mejorar la calidad de las viviendas, sino, también, centrar su acción en el entorno urbano y en el mejoramiento del acceso a los servicios, la recreación y la cultura de los sectores habitacionales. Este nuevo enfoque -muy exitoso- llevó a diseñar, sobre la base del financiamiento compartido entre los interesados y el Estado, nuevos programas creados a partir del sistema de subsidio habitacional, que significan un notable avance en la calidad de vida de la población.
Por último, cabe destacar el Programa Participativo de Asistencia Financiera en condominios de viviendas sociales, reglamentado por el decreto supremo Nº 127, de 1998, del Ministerio de Vivienda y Urbanismo, mediante el cual, a través de un financiamiento tripartito de los beneficiarios, el municipio y fondos sectoriales, los propietarios de condominios de viviendas sociales pueden postular a fondos destinados al mejoramiento del condominio y la reparación de sus casas.
Pero, no obstante -aquí termino- el avance que este nuevo enfoque ha significado, creemos que aún es posible perfeccionarlo, a fin de incluir otros aspectos igualmente importantes para la vida de las comunidades y que dicen relación con sus necesidades culturales y espirituales, que es precisamente la preocupación que motiva esta intervención.
Hasta ahora, ninguno de los sistemas de subsidios habitacionales posibilita acceder a la ayuda estatal para la construcción de templos y escuelas que, sin duda, representan elementos valiosísimos en el entorno poblacional. En efecto, mientras el Sistema de Subsidio Unificado y los demás programas de vivienda sólo posibilitan la adquisición de viviendas para ser habitadas por los beneficiarios personas naturales, y los programas especiales mencionados están limitados a la construcción o habilitación de obras destinadas al desarrollo social y a la recreación de la comunidad -tales como plazas con juegos infantiles, multicanchas, salas de uso múltiple, centros abiertos, jardines familiares, talleres laborales y centros de capacitación-, no es posible hoy acceder a ninguna clase de subsidio estatal para la construcción de un modesto templo destinado al culto religioso o a una escuela.
Tendemos a creer que esta situación no obedece a una necesidad técnica ni a una decisión de política habitacional, sino únicamente a una inadvertencia, debida probablemente a que hasta ahora no se había planteado el problema y a que se ha preferido, ante las múltiples necesidades, optar por aquellas que en apariencia son las más sentidas para la población. Ello no justifica, sin embargo, mantener esta situación, por lo que se hace necesario introducir rectificaciones destinadas a dar también una respuesta a las necesidades espirituales y educativas de sectores para los cuales tales necesidades son importantes.
Creemos perfectamente factible incluir la construcción de templos y escuelas dentro de los programas de subsidio estatales, fijándose por el Ministerio de Vivienda y Urbanismo los requisitos y montos que resulten más adecuados a dicho propósito. Aún más, nos parece que, luego de la dictación de la ley Nº 19.638, sobre constitución jurídica de iglesias y organizaciones religiosas, no sólo se facilita una iniciativa de esta especie, sino que se hace una necesidad, ya que no se justificaría excluir de tales beneficios a estas organizaciones, en casos similares a aquellos en que las organizaciones comunitarias y otras organizaciones o grupos organizados tienen acceso a ellos.
Por lo expresado, solicito que se oficie, en mi nombre, a Su Excelencia el Presidente de la República y al señor Ministro de Vivienda y Urbanismo exponiéndoles el problema planteado, a objeto de que, teniendo presente la importancia de considerar las necesidades espirituales y educacionales de la población dentro de la política habitacional, amplíen los actuales programas del Ministerio de Vivienda y Urbanismo para permitir que el subsidio estatal se aplique a la construcción de templos destinados al culto religioso y a escuelas.
Señor Presidente, el Senador señor Prat me solicitó que los oficios se enviaran en su nombre también. El señor HORVATH.- Y en el mío, señor Presidente. El señor VEGA.- Solicito que se agregue mi nombre igualmente, señor Presidente.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Así se hará, señores Senadores.
--Se anuncia el envío de los oficios solicitados, en nombre del señor Senador, en conformidad al Reglamento, petición a la que adhieren los Senadores señores Prat, Horvath y Vega.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Corresponde el turno al Comité Institucionales 1.
Tiene la palabra el Senador señor Horvath.


CIERRE DE VILLA LAS ESTRELLAS Y CESE DE ACTIVIDADES DE FUERZA AÉREA EN ANTÁRTIDA. REITERACIÓN DE OFICIOS

El señor HORVATH.- Señor Presidente, agradezco al Comité Institucionales 1 por cederme su tiempo.
En primer lugar, quisiera referirme, entre varios temas, a la situación relativa a la presencia nacional en la Antártica chilena. Al respecto, planteamos nuestra inquietud ante la eventual reducción del personal de la Fuerza Aérea de Chile y de todos los servicios que allí se desarrollan.
La señora Ministra de Educación precisamente respondió un oficio sobre el particular enviado por esta Corporación señalando que:
"Durante el mes de agosto del año en curso, se recibió información del Comando de Combate de la Fuerza Aérea dirigido a la Subsecretaría de Educación, a través de la cual le expresa la disposición del Alto Mando de disminuir la cantidad de familias en Villa Las Estrellas a partir del presente año, para proceder a cesar completamente su presencia a partir del 2002, razón por la cual expresa que se pondría fin a las actividades educacionales que se desarrollan en la Escuela F-50.
"Al mismo tiempo, le solicita al Ministerio de Educación dejar sin efecto el proceso de selección de profesores que cumplirían destinación los años 2003-2004 y también informar a los profesores que actualmente se encuentran allá, que las actividades educacionales de la escuela F-50 para el 2002, deberán finalizar antes del 15 de noviembre, puesto que el 20 de noviembre del mismo año, serían evacuados junto a las familias, por desactivación de la villa.".
No deja de llamar la atención lo expresado por la señora Ministra, pues dice que "Con respecto al impacto no es tan dramático, ya que ésta atiende sólo a las familias destinadas en la base, por tanto no existe matrícula que quede sin atención.".
En verdad, esto puede ser así desde el punto de vista estrictamente educacional. Pero desde la perspectiva del interés de Chile de tener presencia soberana en la Antártica, no sólo es dramático, sino que resulta de la mayor relevancia.
Por ello, me permito insistir en que se plantee el tema a los señores Ministros de Defensa Nacional y del Interior en cuanto a que se revise esta política. Nosotros entendemos que la Fuerza Aérea adoptó tal medida por restricciones presupuestarias, pero debe tenerse presente que por su intermedio son innumerables las investigaciones nacionales y extranjeras que se realizan en la Antártica, aprovechando sus bases, la infraestructura que posee, el aeropuerto y todo lo demás.
Creemos que nuestro país no debe reducir, sino aumentar paulatinamente su presencia en la zona a través de servicios públicos, entre otros, los de educación, y la actividad turística y científica. Todo lo que significa mantener la paz en el planeta pasa por tener una presencia chilena consolidada y creciente en dicho continente.
Por lo anterior, me permito reiterar esta materia mediante los oficios que he señalado.

El señor VEGA.- ¿Me concede una interrupción, señor Senador?

El señor HORVATH.- Con todo gusto.

El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Con la venia de la Mesa, puede hacer uso de ella, Su Señoría.

El señor VEGA.- Seré muy breve y me referiré a lo mismo. A mi parecer, éste ya no es un problema de la Fuerza Aérea, sino que estamos ante un problema de Estado. Porque lo que se ha logrado en desarrollo y presencia por parte de Chile, único en el mundo, es fundamental.
Esto también dice relación al Tratado Antártico e involucra a más de 30 países que forman parte de él, de los cuales 13 fueron los suscriptores originales, en 1959. Aquí hay responsabilidades de carácter planetario, que dicho instrumento internacional encomendó a Chile en ese entonces, como es la relativa a la meteorología desde el área 18º norte hasta el Polo Sur, que comprende una gran extensión, incluso mayor que el mar presencial. Eso, en primer término.
Segundo, nuestro país es el único que tiene ahí una presencia tan significativa como la de los Estados Unidos. Y al momento de las definiciones será la presencia activa de estas naciones lo que va a comandar las grandes decisiones futuras. Chile ha logrado tener una puerta de entrada, que es única en el área noreste de la Antártica, y las ocho o nueve bases existentes en la isla Rey Jorge deben pedir nuestra autorización para desarrollarse en el lugar.
A mi modo de ver, el problema sobrepasó a la Fuerza Aérea. Obviamente, dependen de la Duodécima Región la escuela y el hospital; en fin, es un poblado chileno en la Antártica y necesita un apoyo muy directo, cosa que se ha hecho presente en reiteradas ocasiones.
Por tal razón, comparto plenamente lo dicho por el Honorable señor Horvath respecto del presente y futuro de nuestra presencia en el continente helado.
Gracias por la interrupción, Honorable colega. --Se anuncia el envío de los oficios solicitados (a los cuales se agrega después uno al Ministerio de Relaciones Exteriores), en nombre del señor Senador, en conformidad al Reglamento, petición a la que posteriormente adhieren los Senadores señores Andrés Zaldívar y Vega.

El señor ZALDÍVAR (Presidente).- Continúa con el uso de la palabra el Senador señor Horvath.


PROYECTO DE DESARROLLO INSTITUCIONAL DE GUÍAS Y SCOUTS DE CHILE. OFICIO

El señor HORVATH.- El señor Presidente fue partícipe de una reunión que tuvimos los Parlamentarios scouts con los dirigentes de la Asociación de Guías y Scouts de Chile, en la cual dieron a conocer su historia, programa, situación y proyección futura, que son ampliamente conocidos.
Es necesario reforzar ese conocimiento por parte de la ciudadanía en cuanto a todos los planes y programas que ellos tienen para atraer a los jóvenes hacia actividades de beneficio comunitario, de contacto con la naturaleza, de desarrollo integral de la persona. Específicamente, han sacado adelante los campamentos de verano, planes de prevención y rehabilitación del consumo de drogas, alcoholismo, hacinamiento, violencia, maltrato de niños, etcétera.
El Movimiento Scout chileno ha tenido una destacada participación, incluso con respecto a otros países, en su focalización hacia los sectores más vulnerables de la sociedad. Es así como se ha constituido en el principal grupo juvenil del país.
En cuanto a las necesidades que tienen, en su gran mayoría las cubren en forma voluntaria, de su propio peculio, y con aportes que consiguen. Si lográramos que en la legislación chilena se consagrara esta Asociación de Guías y Scouts de Chile como una suerte de cooperadora de la función educacional del Estado, considerando la ampliación horaria y de infraestructura en los establecimientos educacionales, y si se atiende a la forma como generan líderes, complementan las áreas deportivas, recreativas, ambientales y de formación integral de las personas, creo que podría financiarse la Asociación en un piso mínimo como para permitirle generar sus actividades en mejor forma y ampliarlas incluso a cada rincón del territorio nacional.
Por ello, y revisando la Ley Orgánica Constitucional de Enseñanza, creo que perfectamente podrían caber dentro del cumplimiento de los objetivos generales y requisitos mínimos, tanto de la educación básica cuanto de la media.
Por tal razón, me permito solicitar que esta materia, en conjunto con el documento que recibimos, sea analizada por el Ministerio de Educación a fin de incorporarlos a sus planes y, de esa manera, puedan obtener financiamiento a través de la Unidad de Subvención Educacional.
--Se anuncia el envío del oficio solicitado, en nombre del señor Senador, conforme al Reglamento.



SITUACIÓN DE PESCADORES ARTESANALES Y DE BUZOS MARISCADORES DE GUAITECAS. OFICIO

El señor HORVATH.- Señor Presidente, deseo solicitar que se oficie a la Subsecretaría de Pesca recabando antecedentes con relación a la realidad que viven los pescadores artesanales y buzos mariscadores en la comuna de Guaitecas, capital Melinka, donde han organizado una especie de protesta ante la llegada en forma masiva de otros pescadores, específicamente de buzos mariscadores de la Décima Región.
Lo que piden es que el proyecto de investigación pertinente les resguarde un área en la cual mantienen presencia, cuidan los recursos hidrobiológicos y aseguran su sustento.
--Se anuncia el envío del oficio solicitado, en nombre del señor Senador, en conformidad al Reglamento.



ABANDONO HISTÓRICO DE BALMACEDA (UNDÉCIMA REGIÓN). OFICIO

El señor HORVATH.- Señor Presidente, en la localidad de Balmaceda, primer poblado fundado en la región de Aisén, muy vecino a la frontera con Argentina y donde se halla el principal aeropuerto regional, notamos un abandono histórico, pese a encontrarse en el centro de esta suerte de corredor de integración entre Argentina y Chile, más específicamente entre Comodoro Rivadavia y Chacabuco, como puertos en los dos principales océanos. Sus perspectivas de desarrollo son muy atractivas desde el punto de vista turístico y de integración. Sin embargo, las condiciones de vida, producto de promesas incumplidas, son de mucha precariedad, al punto de que parte sustantiva de su población se encuentra sin trabajo, lo que compromete a más de la mitad de las familias existentes en la zona.
Por ello, me permito solicitar que se oficie al Ministro del Interior para que mediante las obras públicas que se realicen en el sector, como las del aeropuerto o las viales que se lleven a cabo en las cercanías por parte de los organismos competentes, se generen actividades productivas que permitan resolver el problema de la cesantía y arraigar a esa gente en el lugar de modo que se hagan parte de su desarrollo potencial.
--Se anuncia el envío del oficio solicitado, en nombre del señor Senador, en conformidad al Reglamento.



PRESENCIA DE TELEVISIÓN NACIONAL EN AISÉN. OFICIO

El señor HORVATH.- Señor Presidente, deseo representar la situación de Televisión Nacional de Chile en la región de Aisén, empresa que cumple un rol no solamente informativo, sino también de identidad e integración cultural de todas las áreas, por alejadas que estén, del territorio nacional.
Sin embargo, en Aisén, producto del proceso de entrada de la tecnología satelital, se suspendieron los proyectos de generación local, al extremo de no haber prensa ni televisión con un sello regional, lo cual ha ido en desmedro de sus habitantes en cuanto a la posibilidad de informarse y de valorar su entorno. Las estaciones existentes en la zona tampoco tienen apoyo técnico y la mayoría de ellas se financia mediante aportes municipales. Ni siquiera hay un corresponsal de Televisión Nacional en la región.
Por lo expuesto, pido oficiar al canal estatal a fin de que haga llegar un detalle de su situación en Aisén y de consultarle cómo se podrían resolver estos problemas a futuro.
Gracias, señor Presidente.
--Se anuncia el envío del oficio solicitado, en nombre del señor Senador, en conformidad al Reglamento.

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El señor VEGA.- ¿Me permite, señor Presidente?

El señor VEGA.- ¿Me permite, señor Presidente?

El señor ZALDÍVAR (Presidente).- Tiene la palabra, señor Senador.
El señor VEGA.- Quiero preguntar al Honorable señor Horvath cuál fue la petición que hizo respecto del problema de Villa Las Estrellas. El señor HORVATH.- Se trata de una petición formal a los señores Ministros de Defensa Nacional y del Interior para que se establezca una política de Estado que asegure financieramente la base de la Fuerza Aérea y la escuela existente en el lugar, y generar mediante aportes externos las condiciones para que se proyecte en buena forma la presencia chilena y el desarrollo desde el punto de vista científico y turístico, la protección y buen uso de los recursos hidrobiológicos, y una serie de otros proyectos que se llevan a cabo en el sector.

El señor VEGA.- ¿Se trata de obtener una respuesta en términos de presupuesto o de programación a futuro? Porque, de ser así, la consulta debería extenderse también al Ministerio de Relaciones Exteriores, que tiene bajo su tuición al Instituto Antártico Chileno (INACH).

El señor HORVATH.- De acuerdo.
El señor VEGA.- Por supuesto que suscribo su petición, haciendo hincapié en cuál va a ser la política puntual respecto al desarrollo y a la mantención de lo que hoy existe en esa zona. El señor HORVATH.- Habría que incluir a Relaciones Exteriores, señor Presidente. El señor ZALDÍVAR, don Andrés (Presidente).- Se agregará el Ministerio de Relaciones Exteriores a los respectivos oficios solicitados enviar por el Senador señor Horvath, a los cuales se incorporaría el nombre del Honorable señor Vega y del mío propio.
Como los Comités Socialista, Institucionales 2, Mixto y Demócrata Cristiano no harán uso de la palabra, y habiéndose cumplido el objeto de la presente sesión, se levanta.
--Se levantó a las 18:45.
Manuel Ocaña Vergara,
Jefe de la Redacción