Viernes 3 de Julio de 2026
Congreso Nacional conmemora 215 años de su instalación y se prepara para una nueva Cuenta Pública
El edificio se iluminó con los colores patrios, para conmemorar los 215 años de la instalación del primer Congreso Nacional.

El Congreso Nacional se prepara para destacar el legado de la primera corporación legislativa, con la iluminación del edificio y, con la próxima Cuenta Pública, que se efectuará este 15 de julio, donde los presidentes del Senado, Paulina Núñez y de la Cámara, Jorge Alessandri, expondrán ante el Congreso Pleno.
Constituido el 4 de julio de 1811 y considerado uno de los hitos fundamentales en la construcción institucional de la República, el primer Congreso Nacional se instaló en una solemne ceremonia realizada, hace 215 años, en la sede de la Real Audiencia, actual Museo Histórico Nacional, ubicado en la Plaza de Armas de Santiago.
En aquella oportunidad, el representante de la Junta de Gobierno, Juan Martínez de Rozas, formalizó el traspaso del mando político desde la Junta Nacional de Gobierno a la nueva corporación elegida democráticamente, encargada de sentar las bases de la futura organización constitucional del país.
La corporación tuvo una composición unicameral y estuvo integrada por 41 diputados propietarios y sus respectivos suplentes. Entre sus miembros figuraban destacadas personalidades de la época, como Bernardo O'Higgins y Manuel de Salas. Su primer presidente fue Juan Antonio Ovalle, diputado por Santiago.
PRIMERAS LEYES
Aunque funcionó durante pocos meses, entre septiembre y diciembre de 1811, el primer Congreso desarrolló una intensa labor legislativa, celebrando 51 sesiones y transformándose en la máxima autoridad política del territorio. En ese período impulsó importantes iniciativas que marcaron el inicio de la institucionalidad chilena.
Entre sus principales contribuciones destacan la promulgación de la Ley de Libertad de Vientres, que liberó de la esclavitud a los hijos de personas esclavizadas; la fundación del Instituto Nacional y de la Biblioteca Nacional; la libertad de comercio; la abolición de derechos parroquiales; la Ley de Libertad de Prensa y el Reglamento de Instrucción Primaria.
Asimismo, el Congreso aprobó el Reglamento para el Arreglo de la Autoridad Ejecutiva Provisoria de Chile, uno de los primeros intentos por establecer una separación de poderes y definir la organización política del naciente Estado.
La corporación también dictó el primer Reglamento del Congreso Nacional, aprobado el 2 de septiembre de 1811, considerado el primer documento que reguló formalmente el funcionamiento y desarrollo de las sesiones parlamentarias.
EL RESGUARDO, LA INSTALACIÓN Y LA CELEBRACIÓN
Ese 4 de julio de 1811 los preparativos comenzaron temprano en la mañana. Como un grupo de diputados había solicitado que se permitiera el libre acceso del pueblo a presenciar la ceremonia, las autoridades, siguiendo rumores sobre que podría haber revueltas, procedieron a las seis de la mañana, militarizar todo el contorno de la Plaza de Armas para "evitar todo repentino tumulto... o... sofocar cualquier amago de insurrección".
A las 10 de la mañana, los disputados ya reunidos en el Salón dispuesto para ellos en el palacio de la Real Audiencia, junto con el resto de las autoridades de la Junta Nacional de Gobierno Provisoria, del Cabildo de Santiago, del nuevo Tribunal de Justicia, además de las dignidades religiosas y mandos militares, se dirigieron a la Catedral, en medio de las tropas apostadas tempranos que le prestaban solemne respeto.
En la Catedral, se inició la ceremonia religiosa y a continuación subió al púlpito el Padre Camilo Henríquez, encargado del sermón patriótico ese día. Posteriormente el secretario de la Junta José Gregorio de Argomedo, procedió a tomar el juramento a los diputados electos. Todos respondieron "Sí juramos". Terminada la ceremonia religiosa volvieron nuevamente al edificio de la Real Audiencia, recibiendo el respeto de las tropas que seguían en torno a la Plaza de Armas, mediante una salva de artillería.
En el salón dispuesto para las sesiones del Congreso, el representante de la Junta don Juan Martínez de Rozas, hizo el discurso que, más allá de su contenido, significaba el traspaso del mando político, desde la Junta Nacional que había sido electa el 18 de septiembre de 1810, al Congreso electo, quien debía elaborar las bases de una nueva Constitución Política para el país. Terminado el discurso los miembros de la Junta se retiraron del salón y "dejaron instalado al Congreso en la plenitud de sus poderes".
Los diputados procedieron a elegir sus propias autoridades internas. La presidencia la asumió el diputado por Santiago, don Juan Antonio Ovalle, que entonces era el representante electo de más edad entre los concurrentes (41 años) y como secretario, fue elegido don Francisco Ruiz Tagle (diputado por Los Andes). Entonces Ovalle pronunció su discurso. Dando por concluida la ceremonia de apertura del primer Congreso Nacional.
En la noche del cuatro de julio, Santiago fue iluminado y se lanzaron fuegos artificiales, además se quemaron algunos objetos alusivos a tan magno acontecimiento. Cuenta Diego Barros Arana que una de esas piezas incineradas era "una efigie simbólica de América, que rompía sus cadenas y conquistaba su libertad".
Asimismo, debe haber relucido en medio de las luces y festejos de esa noche ese lienzo que colgaba del edificio de la Real Audiencia que decía "Viva el Supremo Congreso Nacional".
CUENTA PÚBLICA
Este nuevo aniversario adquiere además un significado especial, ya que desde 2015 coincide con el mes en que las autoridades del Congreso Nacional realizan sus respectivas cuentas públicas, instancia destinada a informar a la ciudadanía sobre la labor desarrollada por ambas cámaras.
A más de dos siglos de su instalación, el primer Congreso Nacional sigue siendo recordado como el punto de partida de la tradición parlamentaria chilena y uno de los pilares en la construcción democrática e institucional del país.