Intervención Esteban Velásquez Núñez
Sesión n°32 - Legislatura 373
FORTALECIMIENTO DE INSTITUCIONALIDAD MUNICIPAL EN MATERIA DE SEGURIDAD PÚBLICA Y PREVENCIÓN DEL DELITO
El señor VELÁSQUEZ.- Gracias, Presidente.
Quiero señalar un par de consideraciones, que ya se han indicado de buena forma, respecto de todos aquellos aspectos ventajosos que tiene el proyecto que estamos votando.
Soy partidario de la tesis de fortalecer los gobiernos regionales, los gobiernos comunales, entregándoles autonomía política y financiera. Porque en los distintos componentes de los territorios (regiones, provincias, comunas) impacta el desarrollo que persiguen estos gobiernos. No debería ser necesario que los gobiernos centrales definan, a veces, ese destino.
Si bien se ha avanzado, aún seguimos lejos de aquello a lo que aspiramos. Y lo digo porque hoy estamos entregando una buena cantidad de atribuciones, de facultades en el ámbito de la seguridad municipal, que es un concepto que no comparto.
Estoy votando a favor debido a que hay una buena cantidad de elementos que podemos rescatar, aunque existen otros aspectos que estamos dejando de lado y se mencionaron muy al pasar por algunos senadores que tienen que ver con el ámbito de la prevención.
Y eso nos lleva a pensar y a fijarnos en cuál es el concepto, cuál es la filosofía de los gobiernos comunales, qué inspira a una municipalidad, cuáles son sus tareas.
Pensemos que hoy día estamos retirando la educación desde los municipios y traspasándola a los servicios locales de educación. Estamos dejando a las municipalidades sin un proceso muy importante, y el Presidente lo sabe, por su larga trayectoria como alcalde, como es la educación, que es la que provoca los cambios y el desarrollo en las comunas.
Y ahora, entre muchas otras facultades y tareas, no todas financiadas o solamente con un empujón de financiamiento para luego ver en el camino -aquellos que hemos estado en los municipios lo sabemos-, les incorporamos la seguridad municipal, pero con demasiadas puertas abiertas.
Cuando analizamos el proyecto en detalle, vemos que la pretensión es que un reglamento (emitido por el ministerio a cargo de la seguridad pública, a través de uno o más decretos supremos, bajo la fórmula ´Por orden del Presidente de la República´) determine aquellos elementos lacrimógenos, basados en pulsaciones eléctricas o armas de aire comprimido, que podrán usar las inspectoras o inspectores para defenderse, así como establecer los requisitos de formación y capacitación que deberán cumplir para su empleo, los que no podrán ser en ningún caso inferiores a los que dispone la ley N° 21.659, sobre seguridad privada, para los guardias de seguridad.
O sea, de avanzar este proyecto, el Presidente de la República será finalmente quien autorice el uso de este tipo de instrumentos, de armas, letales o menos letales.
Debemos reconocer también que, si el Gobierno se apuró y le puso celeridad al proyecto, fue por la presión de los alcaldes y de los gobiernos comunales, que no siempre atienden a la lógica, sino más bien es porque existe una presión de la ciudadanía en torno a ´hacer algo´.
Por lo tanto, espero que en el transcurso de la discusión en particular el concepto ´prevención´ se transforme más bien en inversión en áreas sociales. Es que no resulta muy interesante o atractivo decir ´vamos a establecer políticas de orden social, deportiva, cultural, educacional´, pero sí hablar de seguridad, y eso me parece que está un tanto lejos de los orígenes de por qué se crean los gobiernos comunales y los municipios.
Lo decía recién, me parece el senador Coloma, respecto a las capacidades instaladas. Efectivamente, el municipio debe ser de los organismos con mayores capacidades instaladas. Entonces, ocupémoslas en los sectores, en los barrios de riesgo, pero para intervenirlos con programas en el área social, deportiva, cultural, educacional.
Hoy día no tenemos certeza de cuánto se ocupan los espacios públicos. Después del corte de cinta, muchos de ellos quedan al libre albedrío. Bueno, orientemos, intentemos, animemos, estimulemos para que los municipios efectivamente los utilicen. Por ejemplo, hagamos un ranking de qué municipalidad está haciendo efectivo aquello.Existen espacios ociosos en las escuelas, en los liceos, en general en espacios con inversión pública, y son escasísimos los municipios que ocupan aquellos lugares para intervenir con verdaderos procesos que prevengan el delito.
Reitero: voy a votar a favor, pero con muchas aprensiones en cuanto a cómo pueda terminar esta eventual ley de la república, que más bien creo colocaría en riesgo a muchos trabajadores municipales.
Pensemos que Carabineros, las policías, incluso las organizaciones de funcionarios municipales están en desacuerdo con este proyecto.
Así que la invitación es a tener el cuidado y la atención que se requiere cuando comience la discusión en particular.
Gracias, Presidente.