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IMPLEMENTACIÓN DE CONFERENCIA INTERNACIONAL PARA CAMBIO CLIMÁTICO COP25


El señor ELIZALDE.- Señor Presidente, quiero intervenir como integrante de la Comisión de Energía, en consideración a que este sector es el principal responsable de los gases de efecto invernadero. Creo que esta Conferencia es una oportunidad para el país, pero, además, nos impone grandísimos desafíos.
Es clave contar con el financiamiento para esta Cumbre. Sin embargo, quisiera evitar que se instale una sensación de complacencia con lo que está haciendo el Gobierno en la materia.
La Ministra ha indicado que no podemos esperar a ser un país perfecto para ser sede de la COP25. Esos dichos generan una sensación de que todo va viento en popa, pero no podemos caer en un autoengaño: lo que en realidad sucede es que Chile está lejos de ser un país con mínimos "dignos" en cuanto a su estándar ambiental.
Hay muchísima injusticia ambiental que es inaceptable y de la cual debemos hacernos cargo. Por ejemplo, la existencia de zonas de sacrificio, como en Quintero-Puchuncaví o en Coronel.
Por ello, mediante una carta que hemos suscrito hoy junto con varias organizaciones locales, algunas ONG y parlamentarios, le hemos pedido al Presidente el cierre inmediato de las cinco termoeléctricas más viejas y contaminantes del país. Pedimos además el retiro o reconversión de todas las demás termoeléctricas de carbón a más tardar al año 2030. La electromovilidad, de la cual el Gobierno ha hecho un uso comunicacional, debe desarrollarse solo con energías limpias y no con una matriz que depende en un altísimo porcentaje del carbón.
Por eso es clave que el Gobierno no se quede en anuncios sobre la organización de la COP, sino que además ejecute la labor que le corresponde: la determinación de nuestra meta climática, técnicamente llamada "Contribución Nacional Determinada", o "NDC". Esto, en sencillo, consiste en las metas que tiene el país respecto de la reducción de gases de efecto invernadero. Sobre el particular, no se ve qué trabajo se está haciendo, cuando quedan pocos meses para la realización de tan importante cumbre.
Por lo demás, si Chile fija su meta de reducción de gases de efecto invernadero, eso tendrá un impacto positivo global y local. Global, porque podremos contribuir a las metas planetarias; pero asimismo local, porque podremos reducir las emisiones en zonas que sufren por la contaminación atmosférica, que es el principal problema ambiental del país. Pensemos, por ejemplo, en la contaminación por uso de leña que afecta a tantos lugares de Chile -es el caso de la capital regional de Aysén, Coyhaique, y de algunas comunas de la Región del Maule: Linares y Talca-, o en lo que ocurre con las zonas de sacrificio a causa de las termoeléctricas, o en la contaminación por el transporte en la Región Metropolitana.
Al mismo tiempo, en la Comisión de Minería y Energía estamos tramitando un proyecto de ley sobre eficiencia energética, pero se ve poca actividad del Ejecutivo en la materia. Es necesario impulsar esta y otras iniciativas para seguir avanzando en dichas áreas.
No podemos fallar en este desafío. La COP25 será la instancia más importante en materia de cambio climático a nivel global. Por eso es necesario hacer un llamado a que consideremos y nos replanteemos nuestro modelo de desarrollo, ya que justamente de eso se trata también la COP. Es un error creer que la humanidad va a resolver los problemas globales solo adoptando mejores regulaciones y tecnologías. Necesitamos un modelo de desarrollo realmente sostenible. Pero para ello es imprescindible que el Gobierno, el Congreso Nacional, las demás instituciones y, por cierto, todas y todos los ciudadanos trabajemos por este desafío común.
Gracias, señor Presidente.