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BONIFICACIÓN PARA REPOBLAMIENTO Y CULTIVO DE ALGAS


El señor QUINTEROS.- Señor Presidente, el presente proyecto de ley ingresó al Senado para su segundo trámite constitucional el 15 de abril de 2015. En la Cámara de Diputados fue aprobado en general y en particular a la vez con 102 votos favorables.
Cabe hacer presente que esta iniciativa fue discutida por la Comisión de Intereses Marítimos, Pesca y Acuicultura en general y en particular, en virtud del acuerdo adoptado en la Sala con fecha 13 de mayo del año 2015.
¿Qué propone la ley en proyecto? Establecer un sistema de bonificación por parte del Estado para pescadores artesanales u organizaciones de pescadores artesanales y empresas de menor tamaño que permita generar impactos positivos en la recuperación de la cobertura algal en las zonas de intervención definidas en la presente iniciativa. Ello, con el fin de que se aumente la biomasa de algas disponibles, de importancia ecológica y económica, existente en el territorio nacional.
Entre los fundamentos de este proyecto, se plantea que en las últimas décadas se ha incrementado en el mundo el uso de macroalgas para distintos objetivos, como la industria alimentaria, cosmética, farmacéutica o de biocombustible, entre otras. Estas múltiples aplicaciones han generado una demanda creciente en el tiempo, creando un mercado económicamente atractivo para nuestro país.
Chile es uno de los mayores productores a nivel mundial con 380 mil toneladas (año 2010); y China, Indonesia y Filipinas lideran el mercado con volúmenes que van de 2 a 11 millones de toneladas de producción, aproximadamente.
La producción de algas proviene mayoritariamente de la explotación de praderas naturales que realizan los pescadores artesanales. Y si bien el cultivo de algas existe desde los años 70, dicha actividad no ha alcanzado un nivel de desarrollo tal que contribuya a disminuir o aminorar la presión extractiva sobre las praderas naturales, presenciándose una baja tasa de recuperación y, en algunos casos, sobreexplotación de ellas.
El cultivo de algas se remite fundamentalmente al pelillo en la Región de Los Lagos, sin perjuicio de que existe un interés creciente por nueva áreas de concesiones para el cultivo de algas en general.
Cabe hacer presente que la presión sobre las praderas naturales en la zona norte de nuestro país ha llevado al cierre del Registro Pesquero Artesanal y a la adopción de una medida de manejo del alga para permitir su conservación. Además, se constituyeron mesas de trabajo que integran a los diversos actores, incluida la industria procesadora, para la elaboración de un plan de manejo que se ampare bajo las nuevas normas de la Ley de Pesca.
La gran extensión del litoral chileno es una oportunidad para implementar una política de repoblamiento y cultivo de algas interesante desde diversas perspectivas que, atendida la baja disponibilidad de recursos pesqueros, permita a los pescadores artesanales diversificar la actividad que realizan en sus áreas de manejo y evitar la sobreexplotación de las algas mediante el repoblamiento y cultivo, bajando así la presión sobre las praderas naturales.
Por su parte, la industria procesadora demanda cada vez mayor cantidad de algas para responder a los crecientes requerimientos del mercado y configurar una fuente de empleo y actividad económica para las regiones, a lo que se suma el cultivo de abalón en la zona norte de nuestro país, que necesita de alga fresca como alimento. Se adiciona, pues, una demanda que podría ser satisfecha localmente.
En cuanto a los derechos de propiedad para la extracción y el cultivo de algas, es necesario hacer presente que existen dos figuras de asignación que facilitan la actividad de repoblamiento y cultivo: áreas de manejo a favor de organizaciones de pescadores artesanales y las concesiones de acuicultura. En ambos casos hay un título de propiedad del que ejerce la actividad, lo que genera incentivos para cuidar sus áreas y aprovechar sus resultados.
Un tercer caso es el de las áreas no asignadas a ningún titular o grupo de titulares en forma exclusiva, donde la autoridad ha limitado la extracción de algas mediante el cierre del registro y la constitución de comités de manejo.
En ese escenario, parece más viable propiciar el fomento del repoblamiento y cultivo de algas en las áreas de manejo y concesiones de acuicultura donde existe un título de propiedad y, en forma excepcional, en las áreas no asignadas.
El proyecto de ley en informe persigue instaurar un mecanismo para el fomento de la actividad de repoblamiento y cultivo de algas a través de un sistema de bonificaciones que permita darles un impulso decidido, tal como se ha hecho con otras actividades en el pasado.
La Comisión escuchó los planteamientos y analizó los antecedentes presentados por los distintos invitados a las sesiones en que se debatió esta iniciativa, y consideró debidamente los documentos presentados, según se consigna en el informe respectivo.
Sometido este proyecto a la votación en general, fue aprobado por la unanimidad de sus miembros, Senadores señoras Muñoz y Goic y señores Prokurica, García-Huidobro y quien habla.
Cabe hacer presente que, durante su análisis en particular, el referido órgano técnico introdujo diversas modificaciones a su texto, y se pronunció sobre las indicaciones presentadas, todo ello por unanimidad, excepto respecto de la indicación N° 5, que aprobó por mayoría de votos, tal cual se consigna en la página 80 del informe.
Finalmente, de acuerdo a lo expresado, la Comisión de Intereses Marítimos, Pesca y Acuicultura solicita a la Sala aprobar la presente iniciativa.
Es todo cuanto puedo informar, señor Presidente.

El señor QUINTEROS.- Señor Presidente, tras casi un año de discusión en esta rama del Congreso, podemos considerar que algunas de las esperanzas de muchos cultivadores artesanales de algas comienzan a concretarse.
De las 430 mil toneladas del producto desembarcadas en el año 2014, cerca del 23 por ciento son cosechadas o recolectadas en la Región de Atacama, siguiendo en orden de importancia la Región de Los Lagos, con un 20 por ciento.
El efecto de los desembarques en cada una de ellas es muy significativo, no solo por su aporte a la economía, sino también porque la actividad es desarrollada básicamente por pescadores artesanales, quienes, actuando normalmente con buena parte de su familia, generan ingresos para su subsistencia o complementan los provenientes de otros trabajos. Pero podemos afirmar, casi en la generalidad de los casos, que estos chilenos viven en la pobreza.
La explotación por la vía de la recolección, aun cuando se halla regulada, ha significado con frecuencia el colapso de algunas de las especies de importancia comercial existentes en Chile. Un ejemplo claro lo vivimos en la Región de Los Lagos en los años ochenta, cuando fue necesario declarar vedas absolutas para el pelillo, que llegó a encontrarse en una situación de peligro. Se trató de la famosa "fiebre del oro verde". Fue necesario implementar un sistema de concesiones al respecto. Hoy, casi todo el desembarque proviene de pequeños cultivos, tanto de pescadores individuales como agrupados en sindicatos.
Dos son las especies que se extraen en mi Región: las lugas y el pelillo. Ambas ya disponen de la investigación necesaria para el desarrollo de planteles productores de semillas, lo que, de implementarse, permitirá mejorar la productividad en el caso de los cultivos de pelillo y crear centros de cultivo de lugas, a la par de repoblar bancos naturales o aquellos que se encuentren en áreas de manejo.
Pero ¿por qué dictar una ley especial para sostener y desarrollar la actividad?
Ello no solo se justifica por las razones económicas y sociales ya descritas. Se halla comprobado el efecto positivo de estos vegetales marinos sobre los gases atmosféricos que han contribuido al efecto invernadero, causante en gran medida del calentamiento global.
El potencial desarrollo del repoblamiento y cultivo de las dos especies que he nombrado es enorme, y no solo en las regiones que registran la mayor producción. Puede transformarse en una fuente de diversificación productiva en otras y aportar al trabajo de los pescadores y a la economía local.
Existen tecnologías para la producción de semillas y cultivo en relación con la mayoría de las especies de algas de importancia comercial, pero falta la implementación práctica.
El punto central en la discusión de la iniciativa en la Comisión de Pesca del Senado fue que el mensaje del Ejecutivo imponía, como requisito básico, la constitución de garantías para acceder a créditos y transferencia tecnológica. Como es obvio, ello dejaba fuera a la gran mayoría de los cultivadores artesanales. No fue fácil revertir la situación.
Era evidente que la primera intención se orientaba a crear una fórmula que permitiera crear un nuevo sector de cultivadores "empresarizados", lo que alteraría una forma de vida ya muy arraigada en el sector artesanal y marginalizaría nuevamente a los algueros.
No puedo dejar de mencionar un factor que la institucionalidad pública debe considerar. Hace poco menos de siete días, la principal compradora de pelillo en la Región de Los Lagos bajó el precio en 21 pesos el kilo, lo que significa el 23 por ciento del valor del alga puesta en playa.
¿Cuáles son las alternativas inmediatas para los pescadores? Ninguna. El mercado nacional se concentra en dos empresas, una de las cuales controla más del 70 por ciento del mercado.
Tenemos un desafío importante, como Estado, para que el beneficio establecido en la ley en proyecto realmente mejore las condiciones de vida de aquellos a quienes va dirigida y no termine aumentando los márgenes de ganancia de las empresas compradoras. Ello deberá ser debidamente supervisado por las autoridades regionales y del sector.
Como en todo instrumento de fomento, el financiamiento siempre será insuficiente. No obstante, creo que si orientamos las inversiones a los productores primarios -es decir, a los pescadores artesanales-, el impacto del cuerpo legal en el desarrollo económico del país no solo será importante, sino que también constituirá una contribución significativa al combate contra la pobreza dura, que afecta especialmente a un sector de estos trabajadores.
Espero que los gobiernos regionales entiendan el significado de la normativa y también aporten recursos económicos para una verdadera política local de desarrollo de la pesquería artesanal.
Finalmente, le agradezco al señor Subsecretario de Pesca, aquí presente, su interés en sacar adelante iniciativas que estaban ancladas y retrasadas por mucho tiempo. Creo que, con el proyecto en debate, el de caletas pesqueras, el de recursos bentónicos y el de mitílidos, vamos a cambiar la situación de la pesquería artesanal ojalá en el mediano plazo.