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REGULACIÓN DE EXHIBICIÓN Y EJECUCIÓN ARTÍSTICA EN BIENES NACIONALES DE USO PÚBLICO


El señor QUINTEROS.- Señora Presidenta, este proyecto establece un marco jurídico para que los artistas populares desarrollen su actividad pública con dignidad y tranquilidad.
Yo me alegro mucho de que al legislar estemos escuchando a un sector de la sociedad que, siendo relevante en la transmisión de nuestra cultura, no siempre ve que sus preocupaciones y sus intereses son recogidos con la importancia debida por los órganos del Estado.
En segundo lugar, quiero destacar la trascendencia de esta iniciativa, por cuanto permite recuperar el espacio público para actividades distintas del transporte, contribuyendo con ello a la mejor calidad de vida de los habitantes de nuestras ciudades.
En tiempos en que el espacio público es cada vez más escaso y se encuentra destinado casi exclusivamente a la circulación vehicular, vale la pena recordar que las plazas y las calles eran antes un lugar para la gente de a pie; para el encuentro de los vecinos; para que los productores llevaran sus mercancías hasta los hogares, dando origen a las ferias libres de hoy; y también, para las expresiones de los trovadores y exponentes de la cultura.
Por consiguiente, me parece que todo lo que sea recuperar el espacio público para actividades a escala humana va en la dirección correcta, aunque todavía hay mucho por hacer para devolver la ciudad a los peatones y a los ciclistas.
Naturalmente, el ejercicio de las actividades en comento debe ser regulado por el municipio, que es la instancia mejor capacitada para resolver los asuntos comunitarios. De esta manera se podrán establecer restricciones fundadas en motivos de emisión de ruidos molestos, de seguridad, u otras razones, conocidas solo en el nivel local.
De todos modos, el proyecto en debate es susceptible de perfeccionamientos.
Por ejemplo, considero que, pese a la intención de sus autores, el propósito establecido en el artículo 1° no es el fomento, sino solo la regulación de la actividad, pues no se contempla ninguna medida de fomento propiamente tal.
Asimismo, estimo que debería explicitarse que los artistas podrán vender sus producciones propias, como los artesanos venden las suyas o los cantantes sus CD, diferenciándolos de los comerciantes que trabajan en el espacio público, ya que estos últimos no venden productos confeccionados por ellos mismos, sino que solo comercializan.
En seguida, me parece que los espacios públicos no son únicamente los bienes nacionales de uso público. La misma obligación que estamos estableciendo para los municipios en el sentido de regular las exhibiciones y ejecuciones artísticas debe regir para otros órganos que administran espacios donde es posible la realización de las actividades a que nos estamos remitiendo. Me refiero, por ejemplo, a los parques que están a cargo de los servicios de vivienda y urbanismo de cada región o a las riberas que hasta el momento administra la autoridad marítima.
Por otro lado, estimo que la redacción de la norma que les da competencia a los jueces de policía local es imprecisa, por cuanto deja todas las materias de la ley en proyecto bajo su competencia, en circunstancias de que las actuaciones municipales -por ejemplo, la resolución del alcalde que otorga el permiso- son reclamables ante los tribunales ordinarios.
Lo anterior podrá ser objeto de indicaciones.
En definitiva, pienso que el proyecto en discusión es positivo, pues va en la misma línea de la ley N° 20.388, del año 2009, que autorizó el ejercicio de este tipo de manifestaciones en los vehículos de locomoción colectiva, dignificando la actividad de nuestros artistas populares. Y espero que sea seguido por otras iniciativas, desde el Consejo Nacional de la Cultura y las Artes o desde el Ministerio de Vivienda y Urbanismo, que releven el rol de los cultores artísticos en la vida de la comunidad y recuperen el espacio público para los ciudadanos.
Por todo lo expuesto, votaré a favor.