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REPÚBLICA DE CHILE
DIARIO DE SESIONES DEL SENADO
PUBLICACIÓN OFICIAL
LEGISLATURA 360ª
Sesión 36ª, en miércoles 18 de julio de 2012
Ordinaria
(De 16:18 a 20:26)
PRESIDENCIA DE LOS SEÑORES CAMILO ESCALONA MEDINA, PRESIDENTE,
Y ALEJANDRO NAVARRO BRAIN, VICEPRESIDENTE
SECRETARIO, EL SEÑOR MARIO LABBÉ ARANEDA, TITULAR
____________________
REAJUSTE DE MONTO DE INGRESO MÍNIMO MENSUAL. VETO


El señor ESCALONA (Presidente).- Corresponde ocuparse en las observaciones, en segundo trámite constitucional, formuladas por Su Excelencia el Presidente de la República al proyecto de ley que reajusta el monto del ingreso mínimo mensual, con informe verbal de la Comisión de Hacienda y urgencia calificada de "discusión inmediata".
--Los antecedentes sobre el proyecto (8387-05) figuran en los Diarios de Sesiones que se indican:
Proyecto de ley:
Se da cuenta del oficio de la Cámara de Diputados en sesión 30ª, en 3 de julio de 2012.
En segundo trámite, sesión 34ª, en 11 de julio de 2012.
Observaciones del Ejecutivo, en segundo trámite, sesión 36ª, en 18 de julio de 2012.
Certificado de Comisión:
Certificado de la Comisión de Hacienda: sesión 35ª, en 17 de julio de 2012.
Informe de la Comisión de Hacienda (verbal sobre observaciones): sesión 36ª, en 18 de julio de 2012.
Discusión:
Sesiones 32ª, en 4 de julio de 2012 (se aprueba la insistencia y vuelve a la Cámara de Diputados); 35ª, en 17 de julio de 2012 (se aprueba la proposición de la Comisión de Hacienda).
El señor ESCALONA (Presidente).- Tiene la palabra el señor Secretario.
El señor LABBÉ (Secretario General).- Las observaciones presentadas por el Ejecutivo al texto despachado por el Congreso Nacional son tres:
La observación N° 1 incorpora un artículo que establece el monto del reajuste del ingreso mínimo mensual y otras normas que fijan el reajuste de las asignaciones familiar y maternal del Sistema Único de Prestaciones Familiares y del subsidio familiar contenido en el artículo 1° de la ley N° 18.020.
La observación N° 2 contiene disposiciones que determinan el reajuste, por el solo ministerio de la ley, del ingreso mínimo mensual, a contar del 1° de julio de 2013, de las demás asignaciones y del subsidio familiar, si se dan los supuestos que el mismo artículo contempla para el año 2013.
Y la observación N° 3 efectúa una adecuación en el artículo único aprobado por el Congreso Nacional.
Cabe hacer presente que las observaciones se discuten en general y en particular a la vez y se votan separadamente, sin que proceda dividir la votación de cada una de ellas.
El señor ESCALONA (Presidente).- Solicito el asentimiento de la Sala para que se adopte la resolución de que haya una intervención por Comité, de hasta 10 minutos.
El señor PROKURICA.- Muy bien, señor Presidente.
--Así se acuerda.
El señor ESCALONA (Presidente).- Sin perjuicio de lo que se acordó recién, ofreceré la palabra al Presidente de la Comisión de Hacienda para que relate su informe.
En la discusión general y particular de las observaciones, tiene la palabra el Senador señor García.

El señor GARCÍA.- Señor Presidente, Honorable Sala, nuestra Comisión, durante la tarde de hoy, se abocó al estudio de las observaciones formuladas por Su Excelencia el Presidente de la República al proyecto de ley que reajusta el monto del ingreso mínimo mensual.
Ellas se refieren a lo siguiente.
La observación N° 1 eleva el monto del ingreso mínimo mensual, a partir del 1° de julio del presente año, de 182 mil pesos a 193 mil para los trabajadores mayores de 18 años y de hasta 65 años de edad; de 135 mil 867 pesos a 144 mil 79 para los trabajadores mayores de 65 años y los menores de 18 años de edad, y de 117 mil 401 pesos a 124 mil 497 el monto del ingreso mínimo mensual que se emplea para fines no remuneracionales.
Además, a partir del 1° de julio del año en curso, las asignaciones familiares tendrán los siguientes valores:
a) De 7 mil 744 pesos por carga, para aquellos beneficiarios cuyo ingreso mensual no exceda de 202 mil 516 (en este tramo el aumento es de 8 por ciento).
b) De 5 mil 221 pesos por carga, para quienes perciban rentas superiores a los 202 mil 516 pesos e inferiores a 317 mil 407.
c) De 1.650 pesos, para los que obtengan rentas que superen los 317 mil 407 pesos y no excedan los 495 mil 47.
Las personas con ingresos superiores a 495 mil 47 pesos no tendrán derecho a asignación familiar.
Finalmente, a partir del 1° de julio de este año se fija en 7 mil 744 pesos el valor del subsidio familiar establecido en el artículo 1° de la ley N° 18.020.
Señor Presidente, con respecto a esa observación, se produjo una primera votación, en la que se registraron 3 abstenciones y 2 votos favorables; y una segunda, en la que se alcanzó el mismo resultado.
En virtud de ello, se aplicó el procedimiento dispuesto en el Reglamento para estos casos. Y, por lo tanto, informo a la Sala que la observación N° 1 fue aprobada por unanimidad en la Comisión de Hacienda.
A su vez, la observación N° 2, que buscaba implementar un mecanismo de reajuste para el año 2013, se rechazó por 3 votos en contra y 2 a favor.
Por último, la observación N° 3, cuyo objetivo era suprimir, en el artículo único aprobado por el Congreso Nacional, la expresión "y el año 2013", también fue rechazada por dicho órgano técnico por 3 votos contra 2.
Lo expuesto, señor Presidente, es absolutamente concordante con lo que acogió la Sala de la Cámara de Diputados durante el día de hoy.
Es cuanto puedo informar.
Muchas gracias.
El señor ESCALONA (Presidente).- A los señores Senadores que no estaban presentes en la Sala en su momento les comunico que se acordó que hubiera una intervención de hasta 10 minutos por Comité.
Además, les recuerdo que la discusión de las observaciones es en general y particular a la vez, según lo indicó el señor Secretario.
Tiene la palabra el Honorable señor Novoa, por el Comité Unión Demócrata Independiente.


El señor NOVOA.- Señor Presidente, seré muy breve, porque hemos sostenido un largo debate sobre el salario mínimo.
Nosotros, como Comité de Senadores de la UDI, hemos respaldado las propuestas del Gobierno en materia del reajuste al salario mínimo, a las asignaciones familiares y al subsidio único familiar, y también apoyamos la proposición que hizo ayer para dejar resuelto en este trámite el reajuste del próximo año, en función del crecimiento. En concreto, el Ejecutivo planteó dar un reajuste de 2 puntos por sobre la inflación si el crecimiento del país era de 4 por ciento o superior, y de 3 puntos sobre la inflación si el crecimiento era de 5 puntos o superior.
Cabe consignar que, en lo referido al salario mínimo o a los reajustes del sector público, la UDI no solo ha apoyado los planteamientos de este Gobierno, sino también, como regla general, los efectuados por los anteriores, a pesar de estar nosotros en la Oposición.
Lo hemos realizado en el convencimiento de que en la conducción de las finanzas públicas, tratándose del reajuste a las remuneraciones del sector público; y en la fijación de precios, que significa básicamente un reajuste del salario mínimo, quienes tienen los mejores elementos para determinar lo más adecuado normalmente son los Gobiernos, cuando actúan con seriedad.
Hay que reconocer, salvo en algunos casos en que hemos estado en desacuerdo con medidas de Administraciones anteriores, que el manejo de la macroeconomía se ha mantenido en forma -yo diría- muy adecuada, muy correcta, por lo que hemos logrado, como país, alcanzar un alto nivel de reservas y controlar la inflación. Y, con excepción de períodos muy puntuales, en que se han producido déficits en las cuentas fiscales, la regla general ha sido una conducción ordenada de la economía.
Eso, que muchas veces es criticado por ser un enfoque ortodoxo, poco flexible, poco comprensivo, en realidad -al margen de las declaraciones que se puedan hacer-, refleja un manejo económico que, en definitiva, protege los intereses de los sectores más necesitados de Chile.
Hoy día estamos acostumbrados a tener estabilidad en las cifras macroeconómicas. Hoy día estamos acostumbrados a mantener la inflación a buen recaudo. Hoy día estamos acostumbrados a registrar cifras de desempleo que, cuando se produce una situación tremendamente compleja, llegan a 10 u 11 por ciento.
Ello, desgraciadamente, no fue siempre así. La inflación azotó y empobreció a millones de chilenos. Era muy fácil dar reajustes por sobre las capacidades del país. Era muy fácil fijar precios en la economía. Era muy fácil dictar normas de intervención. Pero, al final, el costo lo pagaba la gran mayoría del pueblo, por el impuesto inflación, que es el más tremendo de todos.
Desde tal punto de vista, quiero rescatar la seriedad en el manejo de las finanzas públicas y señalar que esta no es patrimonio de este Gobierno, sino que -debo reconocerlo- ha sido un mérito de los Gobiernos anteriores, de la Concertación.
Me preocupa, sí, cuando veo que dentro de las filas de la Concertación existe una especie de vergüenza por haber actuado bien en esos veinte años. Eso realmente le provoca un daño al país. Creo que debiera sentirse un legítimo orgullo por haber mantenido el manejo de las finanzas en niveles razonables, que le han dado a nuestro país prestigio y que han permitido superar la pobreza. Tal como se señaló ayer, los índices de pobreza bajaron de cerca de 40 por ciento a 15 por ciento, que corresponde a la cifra actual.
Por las anteriores consideraciones, señor Presidente, ratificamos nuestro apoyo a la propuesta del Ejecutivo. Nos habría gustado dejar zanjado el reajuste del próximo año. Pero entendemos que existe una posibilidad de debatir un mecanismo de reajuste, llamémoslo "permanente", del salario mínimo. Si concordamos en un buen mecanismo, probablemente se pueda aplicar el próximo año y los siguientes, de manera de evitarnos esta discusión, que a mi juicio no solo es odiosa para quienes apoyan en un momento determinado una postura, sino también para los que, por distintas razones, se oponen a ella.
Concluyo con una razón de tipo práctico. Dado que las observaciones números 2 y 3 no fueron aprobadas en la Cámara, y no se van a poder transformar en ley, propongo que se apruebe el informe de la Comisión de Hacienda, que acoge la observación N° 1, referida al reajuste del salario mínimo y el incremento en 8 por ciento de las asignaciones familiares y del SUF. En ese órgano técnico nosotros votamos a favor de las observaciones números 2 y 3, pero no sé si el señor Presidente las va a poner en votación una por una o va a someter a pronunciamiento el informe. En todo caso, quienes estaban en contra o a favor de aquellas ya manifestaron su posición en la Comisión.
Por consiguiente, anuncio el respaldo de la bancada de la UDI al informe de la Comisión, y, de votarse separadamente las observaciones del Ejecutivo, el apoyo a las tres.
Gracias, señor Presidente.
El señor ESCALONA (Presidente).- Con relación a su consulta, señor Senador, la Mesa entiende que, de acuerdo con la Ley Orgánica Constitucional del Congreso Nacional, las observaciones se votan cada una por separado.
Tiene la palabra el Senador señor Muñoz.


El señor MUÑOZ ABURTO.- Señor Presidente, Honorables colegas, como bancada socialista, lamentamos que se haya demorado tanto la tramitación del proyecto que fija el reajuste del salario mínimo.
Esa demora no es imputable a los Senadores de la Oposición, sino que es una responsabilidad que le cabe al Gobierno. Primero, por haber enviado tarde el proyecto. Y, segundo, porque este reajuste no satisfacía las necesidades de los trabajadores y las trabajadoras, porque no hubo consenso entre las bancadas que apoyan al Gobierno y porque no existió ningún tipo de diálogo: no hubo conversación con las organizaciones sindicales; tampoco con la Oposición, salvo lo que ocurrió el lunes recién pasado, donde no se llegó a ningún tipo de acuerdo.
Deploro, también, las descalificaciones y las denostaciones que hizo el Ministro Secretario General de Gobierno en contra del ex Presidente y actual Senador don Eduardo Frei Ruiz-Tagle. Como socialistas, creemos que fue una crítica injusta, que está fuera de la amistad cívica que se ha ido creando a partir de 1990, cuando se recuperó la democracia en nuestro país.
No fue el entonces Presidente Frei, actual Senador, el responsable de la crisis por la que atravesó el país cuando él tuvo la valentía y la responsabilidad de fijar uno de los reajustes al salario mínimo más altos de los 20 años de la Concertación.
Con todo, lo que quiero recalcar ahora es que hay que mejorar no solamente el ambiente entre quienes formamos parte de las diferentes bancadas, sino también el diálogo, la conversación y la discusión, tanto en este proyecto de ley como en otros futuros, que debe realizarse con las autoridades de Gobierno. Desde hace ya varios días hemos venido escuchando -lamentablemente, es la realidad- que este no atiende, no dialoga. Y si no lo hace con su propio sector, que aspiraba a un ingreso mínimo de 200 mil pesos, qué queda para la Oposición.
Ojalá que el Gobierno entienda. Porque creo sinceramente que lo ocurrido en los últimos 18 o 20 días le ha significado una derrota política. Ha tenido que recurrir al veto para otorgar a los trabajadores un reajuste bastante escuálido, miserable, el cual en ningún caso va a satisfacer las expectativas que ellos se habían cifrado cuando se eligió al actual Primer Mandatario.
Muchas gracias.
El señor ESCALONA (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor García.


El señor GARCÍA.- Señor Presidente, los Senadores de Renovación Nacional vamos a concurrir con nuestros votos a aprobar la observación de Su Excelencia el Presidente de la República, la cual permite el reajuste del monto del ingreso mínimo mensual en la última etapa legislativa contemplada por nuestro ordenamiento institucional.
Cuidar el empleo particularmente en momentos en que Europa atraviesa por una crisis cuya dimensión y duración nadie es capaz todavía de predecir; en que Estados Unidos crece a ritmos muy inferiores a lo esperado; en que China, nuestro principal socio comercial y el más grande comprador de nuestro cobre, también lo hace mucho menos de lo esperado, es lo serio, lo responsable, sin duda, en esas circunstancias internacionales.
Es, por lo demás, el criterio que se siguió durante el año 2009, durante la crisis que asimismo afectó a la economía internacional. Y tanto el Ministro de Hacienda como la Presidenta de la República de la época, a pesar de las peticiones de sus propios parlamentarios, optaron por entregar un reajuste muy inferior al que se esperaba. Ello, no por mala voluntad, no porque se quisiera ser mezquino con los trabajadores, no porque se intentase privilegiar o atender los intereses de empleadores o empresarios, sino porque lo que más se deseaba precisamente era proteger el empleo.
Todos nosotros recibimos permanentemente en nuestras oficinas parlamentarias a personas cuyo principal problema, cuyo principal drama, es recorrer las calles, las fábricas, las distintas fuentes productivas buscando una ocupación, sin encontrarla. Y van perdiendo la esperanza, la fe, incluso la convicción en sus propios talentos y capacidades.
Distinta es la actitud de quienes salen por un trabajo y lo consiguen. Y, en eso, todos tenemos que reconocer que, durante los últimos dos años, durante la Administración del Presidente Sebastián Piñera, se ha registrado un crecimiento notable en el empleo y un récord histórico en crearlo, en la participación laboral y en aquella que les cabe a las mujeres. Ese camino es el que queremos seguir cuidando, el que queremos seguir construyendo juntos, a fin de que sea más fácil encontrar trabajo, de que los puestos sean más estables, de que las ocupaciones sean mejor remuneradas, no por disponerlo una ley, sino porque las condiciones para desempeñarse sean mucho mejores.
En consecuencia, abrigamos la convicción de que el Gobierno del Presidente Piñera y su Ministro de Hacienda han actuado con seriedad, con responsabilidad, y que también asumen que una familia que recibe el ingreso mínimo necesita un mayor apoyo. Por eso se ha creado, entre otros programas, el ingreso ético familiar, y dentro de este, en particular, el del subsidio al empleo femenino, para facilitar, para estimular más aún la participación de las mujeres en el mundo laboral más formal. Este último no dice relación solo con contar con un trabajo, sino también con el derecho a enfermarse, con la previsión correspondiente, con la posibilidad de recurrir a FONASA y con todos los beneficios asociados.
El reajuste en un 8 por ciento del primer tramo de la asignación familiar y del subsidio único familiar, que reciben los niños más vulnerables, es una medida importante que se suma a otros avances sociales que el país ha venido desarrollando durante los dos últimos años.
Habríamos querido que la observación número 2), que establece un mecanismo de reajuste para el año 2013, hubiera sido acogida. La verdad es que no solo en la discusión registrada durante el proceso actual de tramitación del reajuste del ingreso mínimo, sino también en muchas intervenciones de señores Senadores en años anteriores y que se pueden leer en una revisión, se ha venido pidiendo con insistencia en la materia un sistema permanente, automático.
Aquí no se estaba estableciendo este último, porque, para eso, el Gobierno se ha comprometido a enviar un proyecto especial, y esperamos que este ingrese dentro de los próximos días para poder tratarlo. Lo que se estaba haciendo a través del veto, sencillamente, era definir un mecanismo para 2013, un año de elecciones presidenciales y parlamentarias en el que resulta mucho mejor, desde mi punto de vista, tener despejados estos aspectos tan sensibles.
No estuvieron los votos.
Pero, por lo menos, en la Cámara de Diputados se registraron los necesarios -y espero que en el Senado ocurra lo mismo- para que el reajuste del ingreso mínimo, el de las asignaciones familiares y el del subsidio único familiar llegue a los trabajadores ahora, en sus liquidaciones de fines de julio. Ha sido un camino difícil, duro, áspero, pero abrigo la convicción de que, terminada la discusión del proyecto, el efecto de dicha medida será recibido por aquellos que ganan ese tipo de remuneración, que son los que más apoyo necesitan, así como también por las mamás y los niños.
Gracias.
El señor ESCALONA (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Lagos.


El señor LAGOS.- Señor Presidente, creo que esta es la tercera oportunidad en que tratamos en la Sala el ingreso mínimo mensual.
Se ha llevado a cabo la tramitación de un proyecto tortuoso, tal vez deficiente, conducido con una fuerte impericia. No solo llegó tarde. Alguien decía -creo que fue el señor Ministro- que en épocas anteriores era recibido por la misma fecha. La salvedad, en el presente caso, radica en que no se ha contado con el apoyo de uno de los dos partidos de Gobierno. Eso sí que es inusitado, y no registra precedentes en los 20 años de nuestras Administraciones anteriores.
Lo anterior incidió en que la iniciativa comenzara trastabillando. Y la discusión al interior del oficialismo se terminó trasladando al Congreso y a nosotros para poder dirimir el conflicto. La situación llevó a que, como Oposición, ayudáramos en dos oportunidades al Gobierno.
En efecto, primero actuamos responsablemente, con motivo del trámite habilitante, para que el texto empezara a ser debatido en la Cámara de Diputados, por cuanto había sido rechazada la idea de legislar.
El Gobierno, dados los días transcurridos, se dio cuenta de que si el asunto no se resolvía hoy, sobrevendría la semana de trabajo regional y no habría ingreso mínimo hasta agosto. Al observar que el resultado iba a ser el mismo, ya fuere con un veto, o con un tercer trámite, o con una Comisión Mixta, ¿qué camino siguió? Lo señaló derechamente: "Vamos por el veto, entonces". Y nosotros, en vez de obstaculizar, ¿qué dijimos? "Vamos por el veto".
Pero el proyecto, para llegar a esta instancia, experimentó muchas modificaciones. Y eso es bien notable. Partió con 191 mil pesos. Sesudos análisis y estudios econométricos demostraban que ese era el punto de equilibrio en el cual la economía no iba a resentir la empleabilidad de los trabajadores.
Sin embargo, en la discusión en la Cámara de Diputados, el Gobierno aumentó la cantidad en 2 mil pesos. ¿Por qué razón? Hay distintas interpretaciones. ¿Pudo mediar un nuevo estudio? No. Lo que sucedió fue que el presidente de una colectividad política, don Carlos Larraín, la princip... El partido del Primer Mandatario, entre paréntesis.
El señor CHAHUÁN.- ¡El principal...!
El señor LAGOS.- Iba a decirlo así, Su Señoría, pero no sé cómo definirlo a estas alturas, para ser franco. Mas no cabe duda de que es el del Jefe del Estado.
Al cruzarse el Senador señor Larraín, se decidió ese incremento en el ingreso mínimo. Entonces, toda la argumentación técnica se fue al tacho de la basura, en parte, o bien, para expresarlo en forma optimista, se abrió un espacio para la discusión política y para encontrar un punto de equilibrio distinto, ya no en 191 mil pesos, sino en 193 mil. ¿Como consecuencia de qué? De tener que conseguir "el favor" y el voto de algunos Diputados.
¿Cuál fue el resultado? Malo. El aumento era bueno para los trabajadores, pero al Gobierno le rechazaron igual el proyecto.
Este último tiene mayoría en la otra rama del Congreso, entre paréntesis, ya que por algo la preside un parlamentario de su coalición.
El que he señalado fue el primer cambio.
El segundo consistió en que, a partir del debate del asunto -y es algo que valoro del Gobierno-, surgió acá la interrogante de por qué no pensar en un mecanismo distinto. Durante 22 años se ha venido discutiendo el ingreso mínimo como en un mercado de alfombras: "Súbele un peso"; "Súbele cuatro"; "Te consigo tres votos", y se preguntó por qué no considerar una institucionalidad que pueda operar de manera permanente, tal vez con la participación del Senado, y en la que algunos técnicos den algunas luces respecto a cuál debe ser el monto. Al mismo tiempo, se planteó la conveniencia de una plurianualidad, o sea, de no fijar un monto solo por el año, sino por un período más largo. Es algo similar a lo que hizo el Presidente Frei Ruiz-Tagle durante tres años seguidos.
Entonces, en ese esquema de análisis teórico, el Gobierno hizo algo inusitado al llegar el minuto de las observaciones. Y expreso mi profunda molestia por ello y me parece que también la de mi bancada. Porque el acuerdo que el primero mantenía en el día de ayer -y nadie me va a sacar de tal posición- era muy sencillo: "Vamos por el veto, que es el camino corto". A cambio, le expresamos: "Perfecto, pero todo lo que es institucionalidad y plurianualidad del ingreso mínimo corresponde a un proyecto aparte, por ser una materia que no hemos discutido nunca". Nunca estuvo en el texto original del Gobierno lo de tratar el monto del próximo año. Ello es nuevo.
Lo menos que se puede pedir es que la cuestión se tramite en una iniciativa distinta para conocer las variables. Porque una de las argumentaciones expuestas -y fue un buen razonamiento, como nunca se ha registrado, a mi juicio, en muchos años de tratamiento del ingreso mínimo- decía relación con cómo sería la nueva institucionalidad, quiénes participarían, cuáles serían los niveles. Algunos mencionaban factores como inflación, crecimiento, productividad, y otros agregaban la desigualdad, cómo romper la brecha, el componente ético. O sea, es preciso introducir una discusión.
Al conversar ayer con el señor Ministro de Hacienda, fuimos muy claros y categóricos en que el pronunciamiento solo se refería al monto del ingreso mínimo, de la asignación familiar y del subsidio único familiar. ¿Y con qué nos encontramos? Únicamente cuando terminó la votación, cuando logramos evitar que el veto se frustrara, los Ministros sorprendieron a la salida con aquello de que en las observaciones se incluiría la fijación del ingreso mínimo, por el solo ministerio de la ley, para la próxima vez.
¿Saben lo que es eso, en castellano, Honorables colegas? Nos pistolearon, para usar una palabra antigua, pero suave. Lo digo con todo respeto.
Entonces, ¿por qué motivo caemos en tal situación?
Aquí se hicieron gárgaras -tal vez correctamente por algunos- con que se faltaba a la dignidad de esta Corporación, con que la política se caía a pedazos, de lo cual discrepo.
Integrando los Senadores señor Frei y señora Rincón la Comisión de Hacienda, abrigo la convicción de que era claro que el proyecto no incorporaba la plurianualidad. Y hemos sido sorprendidos al respecto, o mejor dicho, pistoleados. ¿Porque qué nos queda por decir ahora? ¿Vamos a rechazar el veto?
Cuando se hace referencia a la dignidad de la política, a cómo procederemos, concluyo que vamos marcha atrás. Lo digo sinceramente. Cuesta generar confianza, entendimiento.
No es posible que la Comisión de Hacienda tenga que pedirle la próxima vez al señor Ministro que ponga por escrito los compromisos.
Todos llegamos al acuerdo. Puedo comprender las presiones que en un Gobierno ejerza un partido determinado, pero de lo que se trataba aquí era de salvaguardar el ingreso mínimo. Y eso no se cumplió.
El Honorable señor Novoa alababa lo que había sido nuestra gestión en materia de responsabilidad macroeconómica. Lo tenemos claro. Pero manifestaba también que quería coherencia.
Al respecto, voy a reiterar un argumento que dimos ayer, señor Presidente. No es cuestión solo de coherencia, sino de advertir que el país ha cambiado: su ingreso per cápita ya no es de 7 mil dólares, sino de 15 mil. El ingreso mínimo, en términos reales, ha crecido un 29 por ciento en 30 años. ¿Saben Sus Señorías en cuánto se ha incrementado el primero? En 200 por ciento, también en términos reales. Entonces, ¿no habría sido posible que la torta se repartiera un poco mejor? Es sobre la base de ese esquema que uno afirma la posibilidad de plantear cosas distintas.
¿Y saben por qué razón no hemos sido populistas, señores Senadores? Porque me encuentro convencido de que, si hacemos las cosas bien, llegaremos a ser Gobierno en dos años más y estaremos discutiendo el ingreso mínimo acá nuevamente. En consecuencia, no estamos proponiendo cosas que no podamos cumplir, porque nos van a rebotar.
Soy responsable, por lo tanto, cuando sostengo: "Había espacio para más de 193 mil". Y el Gobierno no lo dio por mantener un gallito con un presidente de partido que está sentado en la bancada de enfrente. Esa es la firme.
Como tendrá lugar la situación que señalo y enfrentaremos otra vez el mismo debate, se va a tomar todo lo expuesto de uno y otro lado y se repetirá lo que aseveraron dos años antes el Senador señor Lagos, el Senador señor Coloma, el Senador señor Novoa, la Senadora señora Rincón.
En la medida en que actuamos con seriedad, respondemos afirmativamente a la búsqueda de la institucionalidad nueva, de la plurianualidad. Pero tratemos ello en su mérito, en un proyecto específico. ¡Si lo que estamos haciendo es una novedad tremenda!
Lamento el tono con que ha terminado el asunto, porque había sido una buena discusión; pero ayer tuvimos "flor" de tropiezo, que el señor Ministro atribuye a un malentendido. No pienso lo mismo. Creo que no se pudo mantener un compromiso como consecuencia de presiones de un partido de Gobierno que tiene que llevarse, al final, algo para la casa. Porque no logró ni los 200 mil pesos ni el alza en la asignación por las cargas, ya que eso pareció concebido a partir de conversaciones con nosotros. Entonces, ¿a qué se recurre? A la plurianualidad, que es para la forma, porque, así como se rechazó en la Cámara de Diputados, correrá la misma suerte acá.
Muchas gracias.
El señor ESCALONA (Presidente).- Tiene la palabra el señor Ministro.


El señor LARRAÍN (Ministro de Hacienda).- Señor Presidente, solo intervendré para los efectos de una aclaración, porque se ha expresado que se faltó a un compromiso, lo que no es correcto.
En primer lugar, se señaló que entramos tarde a la tramitación. No sé qué se puede entender por ello, porque lo hicimos el 19 de junio recién pasado, y desde el año 2003 los proyectos se presentan en fechas similares o posteriores, incluso. ¿Cuál es la diferencia? Que ellos se han tramitado en pocos días.
Aquí se planteó que lo ocurrido se debió a la impericia del Gobierno. Pero hay que tener presente que, cuando la Oposición rechazó la iniciativa en general en la Cámara de Diputados, indudablemente el proceso se tornó más largo.
El Senador Lagos hace un gesto indicando a los parlamentarios de la Alianza, señor Presidente. Ante ello, preciso que los partidos de Gobierno aprobaron la idea de legislar en la Cámara Baja. Nunca estuvieron en contra de ella, más allá de que existieran aspiraciones distintas sobre el particular.
En cuanto a la afirmación de que enviamos tarde el proyecto, lo correcto en realidad es aseverar que nos hemos demorado casi 30 días en su tramitación.
Eso es así.
Sin embargo, debemos analizar ese cargo de mejor forma que simplemente decir que ha sido fruto de la impericia de nosotros. Este Gobierno no cuenta con mayoría en ninguna de las dos ramas del Parlamento: ni en la Cámara de Diputados, ni en el Senado.
El señor LAGOS.- ¡Pero allá tienen al Presidente!
El señor LARRAÍN (Ministro de Hacienda).- Una cosa es que el Presidente sea de nuestro sector y otra...
El señor LAGOS.- ¡Cómo no va a ser importante!
El señor LARRAÍN (Ministro de Hacienda).- En todo caso, señor Presidente, quiero referirme al tema del acuerdo.
Aquí se ha pedido -lo hizo con mucha fuerza el Senador Lagos, pero también lo plantearon muchos parlamentarios, tanto de la coalición de Gobierno, como de la Oposición- establecer una institucionalidad permanente en esta materia y que ello se discuta en su mérito en un proyecto aparte.
Nosotros tomamos ese compromiso, y lo vamos a cumplir: presentaremos la iniciativa pertinente a esta Corporación. Por tanto, ese anhelo, esa aspiración, expresada con mucha fuerza, quedará plasmada en un proyecto que enviaremos al Congreso en un tiempo más, cuestión que no se halla contemplada en el veto que nos ocupa.
Distinto es, señor Presidente -es muy importante que todos lo comprendan-, decir que el veto -la manera de elaborarlo es una prerrogativa del Presidente de la República- podría haberse redactado como una sola observación que incluyera el reajuste de 2012 y el de 2013. Así aparecía en el texto de las indicaciones presentadas en el trámite anterior: salario mínimo para los años 2012 y 2013, asignación familiar para 2012 y subsidio único familiar.
Sin embargo, y con el único motivo de que había opiniones diferentes en cuanto al aumento del salario mínimo para 2012 respecto del fijado para 2013, el Primer Mandatario redactó el veto de modo distinto: la observación 1) dice relación con el reajuste de 2012; la observación 2), con el de 2013, y la observación 3) era un tecnicismo relativo al financiamiento de 2013. Correspondía sacar esta última materia, pero, en realidad, no genera mayor consecuencia.
No escapa a nadie, menos al Ejecutivo, que cada una de las observaciones requiere ser aprobada en ambas Cámaras para convertirse en ley. No basta con que una sola de ellas las apruebe; no hay Comisión Mixta. Por consiguiente, como el Gobierno no cuenta con mayoría en ninguna de las dos ramas del Parlamento -y claramente no la posee en el Senado-, si la fórmula que planteamos para incrementar el ingreso mínimo de 2013 -nosotros la consideramos buena- no es del parecer de la Oposición, esta tiene todo el derecho de rechazarla -así lo hará- y cuenta con todos los medios para ello.
Entonces, señor Presidente, aquí no hay ningún "gato encerrado", ni una cosa turbia. ¡Nada de eso! El veto es transparente y fue redactado con el mismo texto de las indicaciones que hicimos en su momento al proyecto. No hay nada nuevo en esta materia.
Ya vendrá -insisto- la iniciativa legal que proponga un mecanismo permanente en esta materia.
Quiero reiterar, tal como lo expresé en la Comisión, que, a mi juicio, aquí se ha producido un malentendido: no hubo un acuerdo en el sentido de no incluir en el veto lo relativo al año 2013, pero sí en cuanto a plantear una institucionalidad permanente en un proyecto aparte.
En todo caso, más allá de la discusión semántica, ello tiene poca relevancia porque, como ya expliqué, la Oposición cuenta con mayoría en el Senado para rechazar la observación 2).
Gracias, señor Presidente.
El señor ESCALONA (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Eduardo Frei.


El señor FREI (don Eduardo).- Señor Presidente, no soy populista, ni demagógico.
Se nos dijo, textualmente: "... ellos con su populismo y su demagogia dan pan, algunas migajas para hoy y hambre para mañana".
Quiero recordar que en 1998, como Presidente de la República, mandé un proyecto de ley, que esta Sala discutió el 13 de mayo de ese mismo año. El reajuste comenzó a regir en julio. O sea, estábamos bastante adelantados. No siempre estas iniciativas se han mandado a última hora.
El acuerdo se firmó con la CUT, con los trabajadores y con diversas organizaciones gremiales, como ASEXMA, CONUPIA, Confederación del Comercio Detallista.
También solicitamos un estudio a la Organización Internacional del Trabajo sobre la situación del salario mínimo en Chile y las posibilidades de reajustarlo a los niveles en que finalmente se concluyó.
Eso significó elevar el salario mínimo para tres años.
La Cámara de Diputados aprobó el proyecto por 94 votos favorables y cero en contra.
Y cuando lo vio nuestra Corporación, antes de aprobar el proyecto, los Senadores señalaron que era factible dar más, que todos los aumentos propuestos podrían haber sido mayores. Se dijo: "la posibilidad de dar beneficios superiores se explica por efecto del crecimiento del país, ya que, como consecuencia de ser sostenido, los ingresos fiscales prácticamente se han triplicado en los últimos ocho años. La pregunta que cabe formularse es por qué no se han triplicado la asignación familiar, el subsidio familiar y los bonos y aguinaldos para quienes perciben pensiones mínimas o asistenciales".
Ahí no había ni populismo, ni demagogia, ni muchas otras cosas que se han manifestado.
Ahora bien, durante el debate en la Comisión de Hacienda tuvimos oportunidad de escuchar a distintos organismos que estudiaron la materia. En aquella ocasión conocimos especialmente un informe de la Universidad del Desarrollo, basado en un estudio de la OIT -ya lo había mencionado-, que dice: "... cuando el ingreso del salario mínimo está entre 30 y 60 por ciento del ingreso per cápita del país no hay impacto marginal en el empleo".
Con eso me quedo, señor Presidente.
Reitero: no hemos sido ni populistas, ni demagógicos.
Podríamos decir lo mismo de Senadores de Renovación Nacional que han insistido en un mayor aumento del monto del salario mínimo, o de las declaraciones que hizo en la prensa hoy el Vicepresidente de ese partido, quien expresó: "Utilizar el veto presidencial sería otro error político". Y habla de dar la batalla hasta el final por los 200 mil pesos propuestos por su tienda.
Luego de referirse al veto, expresa algo que, a mi juicio, constituye la razón por la cual se ha dilatado la tramitación de este proyecto en el Congreso. Él dice que Renovación Nacional "estará siempre por proponer y debatir, sin pensar en lealtades malentendidas. Si la UDI optó por cuadrarse a cualquier precio, ellos verán. Ya todos saben qué piensan la UDI y RN en temas relevantes. Nosotros queremos reformar el binominal y ellos no; nosotros creemos que es factible un sueldo mínimo mayor, ellos no. Ahí está la diferencia".
Tendríamos que concluir que el Vicepresidente de RN es un populista y un demagogo. No será ese el comentario que haré, señor Presidente.
Yo podría señalar muchos ejemplos -lo dije a la prensa- de populismo. Pero lo central es que nosotros hemos planteado críticas políticas. Jamás he hecho descalificaciones personales. No es mi modo de actuar en política.
Creo que, cuando se manifiestan puntos de vista diferentes, no es aceptable la descalificación casi matonesca o dictatorial. Por lo tanto, debemos cambiar ese tipo de lenguaje. No es la primera vez que ocurre una cosa como esta en los últimos días.
Según se ha dicho muchas veces, ello fue parte del clima de violencia, de no amistad cívica, de destrucción democrática que vivió Chile.
Respetémonos en nuestras opiniones.
Aquí dijimos -y lo reiteramos- que el país se encuentra en buenas condiciones. Existen los recursos para realizar un esfuerzo mayor.
Lo mismo planteamos respecto de la reforma tributaria, cuestión que no solo señalamos nosotros. El Centro de Estudios Públicos efectuó un análisis con CIEPLAN, que arrojó cifras absolutamente distintas. Por eso, esperamos poder discutir dicha reforma y ver la posibilidad de llegar a acuerdos que permitan financiar los proyectos y las demandas sociales del país.
Señor Presidente, en ese ánimo estoy, y participo en cada uno de los debates.
Las materias de interés nacional son discutibles y se deben abordar sin descalificaciones, sin insultos y siempre pensando en el bien común.
Todos sabemos que durante la campaña presidencial de 2009 se habló del salario ético, planteado por monseñor Goic. Esta es una tarea pendiente de la sociedad chilena. Estamos claros en que hay desigualdad e inequidad. Y en la medida que realicemos los cambios necesarios, podremos avanzar en la construcción de una sociedad con más estabilidad, con más gobernabilidad.
Esa es una tarea que quedará pendiente si no resolvemos los problemas del presente.
Ahora bien, con respecto al famoso veto, respaldo lo dicho por el Senador Lagos. Ayer quedamos de acuerdo en posibilitar -y no dilatar- el trámite de hoy con el compromiso de que no se enviara ninguna indicación tocante a la fijación de un mecanismo permanente. Dijimos claramente que esa materia debería ir en un proyecto aparte.
Señor Presidente, le agradezco al Senador señor Novoa por decir que en los últimos 22 años ha habido disciplina fiscal y responsabilidad para actuar. Durante el último año de mi Gobierno, con toda la crisis asiática encima, podría haber pedido créditos -me los ofrecieron- por 5, 10, 20 mil millones de dólares. No lo hice. Acometimos la tarea, y ya en mayo de 2000 estábamos creciendo a tasas superiores al 5 por ciento.
Esa fue la responsabilidad que asumimos. Y por eso lo hicimos.
De la misma manera hemos enfrentado cada uno de los debates. Y esperamos que situaciones como la descrita no se repitan, porque, en definitiva, solo desprestigian a la clase política.
Gracias.
El señor ESCALONA (Presidente).- Se ha inscrito el Ministro señor Chadwick.
Tiene la palabra.


El señor CHADWICK (Ministro Secretario General de Gobierno).- Señor Presidente, no hay duda alguna de que debemos respetarnos en nuestras opiniones. Y un principio o una actitud básica para ello es no ver la viga en el ojo ajeno sin mirarse los propios ojos.
Yo no pertenezco a un Gobierno ni soy Ministro de un Gobierno que le está ofreciendo al país, Senador Frei, un reajuste miserable...
El señor ESCALONA (Presidente).- Diríjase a la Mesa, señor Ministro.
Respete el Reglamento.
El señor CHADWICK (Ministro Secretario General de Gobierno).- Disculpe, señor Presidente.
El señor ESCALONA (Presidente).- Comencemos respetando el Reglamento, señor Ministro.
El señor CHADWICK (Ministro Secretario General de Gobierno).- Sí, señor Presidente.
El señor ESPINA.- ¡El mismo respeto debiera pedir siempre, Presidente!
El señor ESCALONA (Presidente).- Estoy haciendo uso...
El señor ESPINA.- ¡Se lo hemos reclamado antes! ¡El Reglamento no lo respeta siempre!
El señor ESCALONA (Presidente).- Lo llamo al orden, señor Espina.
El señor CHADWICK (Ministro Secretario General de Gobierno).- Señor Presidente...
El señor ESPINA.- ¡No siempre ha actuado así! ¡No siempre!
El señor ESCALONA (Presidente).- Senador señor Espina, lo llamo al orden.
Puede continuar, señor Ministro.
El señor CHADWICK (Ministro Secretario General de Gobierno).- Señor Presidente, no tengo ningún problema en respetar.
El señor LARRAÍN.- Contribuya a mejorar el ánimo, Ministro.
El señor CHADWICK (Ministro Secretario General de Gobierno).- Lo haré.
Yo no soy, señor Presidente, Ministro de un Gobierno al que se le puede decir que ha presentado un reajuste "indigno", "miserable" o "ratón".
El señor LAGOS.- ¡Y sin cola, más encima...!
El señor CHADWICK (Ministro Secretario General de Gobierno).- Cuando alguien emite esas expresiones, debe asumir que recibirá una respuesta de carácter político.
En mi proceder -y en este Senado me conocen de muchos años- nunca he utilizado un lenguaje de descalificación personal ni nada que se le parezca. Y, para respetarnos, me gustaría que todos manifestáramos el mismo espíritu. Sin embargo, si alguien señala que aquí estamos actuando sobre la base de conductas "miserables", "indignas" y "ratonas", y que estamos causándole un daño a los sectores más pobres del país, como Ministro de Estado me veo en la obligación de contestar.
Reitero lo que he dicho: respeto todas las opiniones.
A mi juicio, una de las razones que explican por qué en este país ha habido equilibrio y estabilidad fiscal, como manifestó el Senador señor Novoa, es que los parlamentarios de la Coalición por el Cambio -muchos de ellos se hallan presentes (incluido quien habla)- durante 21 años votaron siempre favorablemente los reajustes al salario mínimo que propusieron los Presidentes o la Presidenta de los Gobiernos de la Concertación. Entendíamos que era una contribución a Chile actuar en esta materia con la mayor seriedad y responsabilidad posibles. Partíamos siempre del principio de la buena fe, asumiendo que los que gobiernan hacen el mayor esfuerzo por establecer el más alto reajuste para los sectores más vulnerables. Ello, con el objeto de actuar con responsabilidad y seriedad en la administración de los recursos públicos.
De lo contrario, solo se conseguirá dañar a quienes se pretende beneficiar, dándoles algo que después el país no será capaz de sostener, lo que trae consigo, como hemos visto en nuestra historia -y muchos chilenos lo han sufrido-, el problema del desempleo.
Por eso, señor Presidente, valorando todas las opiniones y sin caer en la actitud de ver solo mi posición y no considerar la del otro -si lo he hecho, pido las disculpas del caso-, sugiero que actuemos con respeto mutuo. ¡Con respeto mutuo!
Si así lo hacen unos, tengan la absoluta certeza de que va a existir respeto por parte del Gobierno y del Ministro que habla.
He dicho.
El señor ESCALONA (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Bianchi.


El señor BIANCHI.- Señor Presidente, en primer lugar, en nombre del Comité Independientes, solicito que recabe el asentimiento de la Sala para abrir la votación.
El señor ESCALONA (Presidente).- No hay acuerdo, señor Senador.
Aprovecho de pedir, dado que estamos llegando a la hora de término del Orden del Día, la unanimidad de la Sala para prorrogar esta sesión hasta el total despacho de este proyecto.
La señora RINCÓN.- Sí.
El señor LARRAÍN.- Por supuesto.
El señor ROSSI.- Sí.
--Así se acuerda.
El señor ESCALONA (Presidente).- Recupera la palabra, Senador señor Bianchi.
El señor BIANCHI.- Señor Presidente, espero oxigenar en algo la presente conversación.
Cuando recién comenzó este debate -hace no sé cuántas semanas-, se me preguntó en qué pensaba que podía terminar. Un sector de la Alianza ya había hecho el anuncio de insistir en un salario mínimo de 200 mil pesos.
Hasta ahí, todo bien.
Pero la discusión anterior versaba sobre el salario ético mínimo de 250 mil pesos, que sugirió la Iglesia y pidió la CUT y los trabajadores. Este era el tema que teníamos la opción de abordar, obviamente de una manera progresiva, de aquí a dos o tres años. Y formaba parte de las propuestas de muchas Senadoras y Senadores.
Sin embargo, señor Presidente, eso quedó absolutamente -yo diría- olvidado. No se discutió más. Y todo se focalizó y centralizó en la propuesta de 200 mil pesos.
Entonces, empecé a darle vueltas al asunto. Y me dije: "¿Esto no será un acuerdo político para quitar de la discusión lo relativo a los 250 mil pesos -hablar de ello ya no es tema- y centrarse en el aumento a 200 mil?". Pero uno no puede ser mal pensado. No cabe asumir que pudiera darse una situación así, porque se trata de abordar la necesidad de quienes ganan el salario mínimo.
En mi opinión, una de las pocas cosas que pueden honrar a un ser humano es ser consecuente; es mantenerse en la línea de lo que ha defendido desde el comienzo. Si bien con el transcurrir de los días, de las semanas en distintas discusiones uno puede ir cambiando el criterio primero, siempre se premia la consecuencia con el discurso que se ha llevado adelante.
Por ello, me abstuve en el oficio de insistencia y luego, en el segundo trámite, voté en contra de lo propuesto en el proyecto de ley. Ello, porque comparto la idea de un piso superior a los 200 mil pesos. Hoy no voy a concurrir con mi voto favorable a lo planteado en el veto del Presidente de la República.
Y mis explicaciones no son tan políticas; son más reales, más cercanas a lo que las personas quieren escuchar. A la gente poco y nada le importa -¡nada le importa!- la presente discusión. Le da lo mismo si la responsabilidad fue del Gobierno anterior, si es del actual, si será del que venga el día de mañana. ¡La persona tiene que ir a comprar el pan, tiene que pagar la luz, tiene que pagar el colegio, tiene que pagar las cuentas, tiene que pagar el arriendo de la casa, tiene que pagar el dividendo! ¡Y tiene que hacerlo hoy día!
¡Y para ello necesita plata! ¡Para ello necesita un mejor salario!
Pero eso es hoy.
El día de mañana, en la medida que sigamos discutiendo lo relativo al salario mínimo en las mismas condiciones actuales -¡excúseme, señor Presidente!-, habrá más adultos mayores con una pensión que los seguirá manteniendo en una precaria condición de vida. Carecerán de la posibilidad de tener dos empleos. Desgraciadamente, solo recibirán el ingreso que les significa su pensión.
Por eso era tan necesario no farrearse esta oportunidad y opción de haber podido avanzar, por ejemplo, en un mecanismo para que, cuando se discuta el salario mínimo, también se debata el reajuste de los pensionados. De tal materia nadie quiso hablar ni hubo referencia alguna a la urgente necesidad de que nuestros queridos viejos puedan gozar de incremento en sus pensiones año tras año. Porque, cuando el IPC es negativo, simplemente ellos no tienen reajuste, a pesar de haberse encarecido mucho más el costo de vida.
Entonces, salario mínimo bajo hoy, desgraciadamente, pensión baja el día de mañana. Y esa situación por supuesto que es dolorosa y evidentemente debiera llamarnos a la reflexión para avanzar en su regulación.
Otra cuestión que deseo plantear es la siguiente: ¿Qué buscamos, mejor empleo o más empleo? No dudo ni un instante en sostener que mejor empleo. Quiero que la gente que trabaja gane para vivir bien. ¡No deseo que haya miles de empleos si ellos no implican que una familia viva decentemente en nuestro país! ¡Y de esto tampoco nada se dijo ni se ha dicho!
Reitero: ¿Qué es lo que queremos? ¿Mejores empleos o más empleo? Yo anhelo que una persona que trabaja pueda solventar sus gastos todo el mes con lo que produce. ¿Eso es pedir o exigir mucho? Obviamente que no.
Ese es el debate que falta y el que debimos haber tenido hoy día. Yo a ratos, cuando veo esta discusión política y culparse recíprocamente, en mi fuero interno reflexiono y pienso que no sabemos leer lo que está pasando en el país; no nos damos cuenta de lo que está ocurriendo ni de lo que nos está diciendo la gente en cuanto a sus necesidades.
Otro requerimiento que hemos hecho a los Ministros de anteriores Gobiernos, a los de este y lo más probable, a los próximos, se refiere a lo siguiente: ¡Cómo puede fijarse un salario mínimo igual para todo el país, sin considerar su geografía! ¿Eso parece razonable y justo? ¿Representa lo necesario para cubrir las necesidades, fundamentalmente en las Regiones extremas, donde el costo de vida allí es superior al 30 por ciento? Y a la mujer, al hombre y al joven trabajadores se les paga la misma cantidad que en la zona central. ¿Parece lógico y justo? ¡Obviamente que no!
Me apena que, sin darnos cuenta, nos farreemos estas oportunidades y posibilidades de discutir de lo que es el día a día, la realidad y lo que le toca vivir a la gente de carne y hueso: ¡Tener que llegar a fin de mes sin poder cubrir muchas veces las deudas, sin poder comer lo que desean! Porque hay que priorizar: o la leche del niño o el almuerzo para toda la familia. ¡Esa es la realidad! ¡Esto no es ciencia ficción! ¡De eso tenemos que hablar! ¡A eso tenemos que abocarnos! A poder pensar y razonar que, de una vez, Chile, si quiere ser un país como nos ven desde afuera -como lo hemos dicho tantas veces- con mayor equilibrio social, con una mejor distribución, bueno, partamos, entonces, estableciendo que el salario que se fije a lo menos permita vivir y comer a las familias en Chile.
El señor ESCALONA (Presidente).- Como no está en la Sala el Senador señor Gómez, tiene la palabra al Senador Hernán Larraín, en el resto del tiempo de su Comité: un minuto y medio.


El señor LARRAÍN.- Señor Presidente, solo quiero complementar las palabras que, en nombre de nuestro Comité, pronunció el Senador señor Novoa, agregando que lamento la forma como ha terminado esta discusión.
Creo que nadie en esta Sala considera que el salario de 193 mil pesos sea justo, ético, razonable. Todos quisiéramos más. Si alguien sostiene lo contrario, obviamente no dice la verdad.
La pregunta es por qué se ha producido tal situación. Y bien se recordaba que hoy, como en los últimos 22 años, se ha observado un camino de responsabilidad por parte de los Gobiernos, que son los que tienen la iniciativa.
Pero no solamente ha habido responsabilidad de los Gobiernos. La ha habido también de parte del Congreso. En ocasiones en que los reajustes que se propusieron en algún minuto fueron inferiores al 1 por ciento nominal, nosotros hicimos esfuerzos para que se mejorara el sueldo. Porque todos queremos que se acerque lo más rápido posible al salario ético, al sueldo mínimo justo. Pero entendemos que los Gobiernos hacían lo que podían.
Hay que fijarse que los criterios utilizados por la ex Presidenta Bachelet eran de 2 por ciento agregado a la inflación. Si aplicáramos tal sistema hoy día, la propuesta de reajuste habría sido de 190 mil 550 pesos. Eso es lo que hubiera propuesto la Presidenta Bachelet, aplicando sus criterios. A lo mejor, con la presión, habría llegado a 193 mil.
Yo me pregunto si los Senadores de la Concertación habrían actuado como lo han hecho ahora. Y creo que es bueno reflexionar sobre eso. Porque aquí uno tiene también que actuar con responsabilidad. Se debe hacer el máximo esfuerzo, la máxima presión, si se quiere, para que tengamos un mejor o mayor sueldo mínimo. Es lo que yo habría esperado. Pero no se pudo. Y una de las razones es porque en realidad la responsabilidad no recae sobre recursos fiscales. Subir el sueldo mínimo no es un mayor gasto para el Fisco, sino para terceros, para las pymes. Es gratis en realidad subir el sueldo cuando otro lo paga. Se trata de pequeños empresarios, en 70 u 80 por ciento, quienes tienen que hacerse cargo de esa deuda.
Hay, por lo tanto, un ejercicio de responsabilidad de parte del Gobierno actual y de los anteriores en esta materia.
Por eso, con lástima por el debate que se ha producido, por la falta de comprensión de esa realidad, nosotros siempre quisimos dar finalmente apoyo al Gobierno. Lamento que hoy día no hayamos tenido igual espíritu y el mismo consenso.
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El señor HORVATH.- Pido la palabra señor Presidente, para una cuestión reglamentaria.
El señor ESCALONA (Presidente).- La tiene, Su Señoría.
El señor HORVATH.- Señor, Presidente, debemos constituir la Comisión Mixta -están los Diputados esperándonos- a fin de tratar lo relativo a la Ley de Pesca, para lo cual necesitamos contar con tres Senadores como mínimo por tres minutos.
El señor ESCALONA (Presidente).- Si le parece a la Sala, así se acordaría.
El señor GARCÍA-HUIDOBRO.- Siempre y cuando no se vote.
El señor NAVARRO.- No hay acuerdo.
El señor ESCALONA (Presidente).- No hay acuerdo, señor Senador.
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El señor ESCALONA (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Gómez.


El señor GÓMEZ.- Señor Presidente, como afortunadamente no soy economista, decía al Ministro Larraín que este no es un problema de los Gobiernos. Todos los Ministros de Hacienda son iguales: llegan a defender la caja fiscal y tienen una mirada técnica, que va más allá de lo político. Imagino que esa es la fórmula para que el Secretario de Estado pueda desempeñar su trabajo.
Como seguramente les sucede a todos, muchas veces, por responsabilidad, tuvimos que votar un reajuste o un sueldo mínimo que no nos parecía correcto. Pero quien está en el Gobierno tiene la obligación de cumplir con su ideal y con su Gobierno.
En nuestro caso, creemos que las condiciones del país cambiaron; son distintas a las enfrentadas en otras oportunidades. Y por eso no voy a hablar en forma peyorativa, sino decir claramente que a mí me parece que el Gobierno actual podía y puede hacer mucho más de lo que está haciendo. Porque él y sus propios parlamentarios dicen en esta Sala que están felices por el pleno empleo y porque el país crece al 5 o 6 por ciento; porque las exportaciones son tremendas; porque vienen cien mil millones de dólares de inversión en la minería, y porque vamos a recaudar miles de millones de pesos a través del Servicio de Impuestos Internos.
Hace poco estábamos discutiendo un proyecto de ley sobre donaciones, para permitir donar a aquellos que tienen recursos y que van a gozar, entonces, de una rebaja tributaria.
Entonces, todo el tema económico, y economicista finalmente, tiene la siguiente capa. Dicen: "Nos hemos preocupado de la macroeconomía y el país ha crecido gracias a ella". Pero, ¿qué es eso y qué significa para la gente común? Algunos dicen, empleo.
Pero cuando uno observa las remuneraciones que se pagan en el país y se da cuenta de que el 80 o el 85 por ciento de los chilenos gana menos de 300 mil pesos mensuales, entonces todo ese manto de la macroeconomía y del gran desarrollo del país se viene al suelo. Porque el gran desarrollo no se da solo en función de las estadísticas, sino por cómo lo recibe la gente, la familia.
Entonces, esa mirada yo la veo fuera del debate de ahora.
Tenemos un problema de porcentajes.
El Presidente de Renovación Nacional planteó 200 mil pesos; o sea, con lo propuesto hay una diferencia de 7 mil pesos, cantidad que, según algunos, puede producir la crisis económica mundial; se nos vendría encima la crisis económica de España y se produciría un desempleo gigantesco.
Siete mil pesos equivalen más o menos a 14 dólares por trabajador, que se distribuyen entre 4 personas que conforman el grupo familiar. Esa cantidad produciría la crisis económica en Chile. Seríamos todos irresponsables por eso.
Pues bien, nosotros no queremos ser irresponsables y deseamos, de alguna manera, dar una señal política al país, más allá del aspecto económico, de que nos estamos preocupando -yo lo señalé hace días- de la caldera que estamos viviendo en Chile; de la desigualdad; del desánimo; de la ira que hay en la gente respecto de la forma en que el país crece; de este Chile desigual y de que no somos capaces de resolver la situación de manera distinta.
Lo que hemos dicho al Ministro y al Gobierno, con el respeto debido, es que como ellos son tan buenos para rebajar impuestos, por qué no ocupar los recursos tributarios para resolver algo tan simple como multiplicar los 14 dólares por los 800 mil trabajadores -o menos, según el Ministro de Hacienda-, lo que sumaría 87 o 100 millones de dólares que tendría que poner el Gobierno, para pagar la previsión de los trabajadores en las pymes pequeñas para que no haya desempleo. Con eso no habría problema en subir a 200 mil pesos el salario.
No se produce la crisis en Chile ni debacle económica, pero sí hacemos algo correcto que es transmitir a una familia -es el mínimum minimorum- la posibilidad de sentir que el Gobierno y los parlamentarios fueron capaces de proponer algo que, aunque no resuelva su problema, sería concordante con ese crecimiento enorme y con esa mirada internacional fabulosa de Chile en el extranjero. Ello no va a satisfacer a aquel que se moviliza en un pésimo transporte, que no tiene cómo comer y al que le cuesta 30 mil pesos semanales alimentar a sus hijos.
Entonces, yo no entiendo nada.
Menos mal que no soy economista. Solo estoy planteando una cuestión humana que tiene que ver con algo que no puedo entender: que en el Senado algunos sostengan que un mayor reajuste del salario mínimo puede significar crisis de Chile.
En realidad no lo logro entender ni creo que pueda hacerlo nunca. No se va producir crisis, porque podemos ocupar los mecanismos tributarios -estoy viendo la página que habla del salario ético, donde se establecen una serie de criterios- para entregar 7.500 pesos por niño. Eso lo pudo hacer el Gobierno. Y bien que lo haya realizado.
No puedo entender que 7 mil pesos no puedan ser recaudados a través del sistema, igual como se hizo aquí para resolver ese problema.
Este debate -en el que hemos sido ásperos y donde hemos tenido diferencias-, al final, el que nos está mirando -si es que alguien nos ve, porque no creo que sea muy atractiva esta discusión- no entiende absolutamente nada.
Lo único que podemos decir es que, como esos 800 mil trabajadores representan a 3,5 millones de personas, existiría, por lo menos, una visión más humana de los problemas cotidianos que hoy día vive la gente.
En verdad no puedo entender que una situación así no pueda ser resuelta técnicamente, y que el espacio de discusión, de conversación, no se dé para mirarla de esa manera. Porque se tienen otras fórmulas, se buscan otras posibilidades. Vemos un montón de subsidios que se han dado últimamente que salen del Tesoro Público, sin haber pasado por el Parlamento; sin embargo, se anuncia su entrega y se buscan soluciones por esa vía. Pero, cuando queremos hablar de lo que es la dignidad del trabajador, estamos tratando de que tenga un sueldo digno, porque 200 mil pesos no lo son. Pero, por lo menos lo tendría y sentiría dignidad.
Sobre esa materia no discutimos. Hablamos de porcentajes; hablamos de per cápita; hablamos de "la señora OCDE", a la cual se nos ocurrió ingresar, y de que somos los "top" de América Latina. Y resulta que el 90 por ciento de los chilenos gana menos de un millón de pesos.
Entonces, considero que el esfuerzo se podría haber hecho. Y el debate y todas las dificultades habrían terminado de buena manera, incluso para el propio Gobierno, si este hubiera hecho caso al Presidente de Renovación Nacional. Inclusive habría contado con los votos de todos nosotros, a pesar de que su propuesta no nos gustaba. Habría salido un proyecto consensuado. La gente estaría feliz. Al respecto, recuerdo que muchos bomberos en las bencineras nos dicen: "No voten el sueldo mínimo como está". A mi juicio, habría habido una mirada distinta en el país.
Por eso nosotros hablamos de falta de experiencia desde el punto de vista político. Vuelvo a insistir que nuestra aspiración de entregar 14 dólares a 800 mil trabajadores, con un total de 80 a 100 millones de dólares, para invertirlos en humanidad, en familias, no habría significado de ninguna manera la destrucción económica de Chile.
Eso es lo que no puedo entender, señor Presidente.
Y realmente es lamentable que no hayamos sido capaces de ponernos de acuerdo para resolver una situación como esta.
En estas circunstancias, obviamente como lo hemos hecho muchas veces, votar en contra significa dejar a la gente con rentas más bajas todavía. Pero la discusión respecto del futuro no hay que hacerla en forma acelerada, porque implica un debate de fondo.
El señor ESCALONA (Presidente).- En el tiempo del Comité de la Democracia Cristiana y con el aporte del Comité Independientes, tiene la palabra la Senadora señora Rincón.


La señora RINCÓN.- Señor Presidente, hoy día, al comentar un peluquero la aprobación de la Ley de Pesca decía a un cliente: "Las cosas no van a cambiar nunca".
Cuando terminemos de tramitar el proyecto en análisis, creo que ese peluquero va a repetir probablemente, con más desazón y fuerza, esa misma frase.
Y creo que la discusión que encierra el famoso guarismo es mucho más profunda.
Cuando el ex Presidente Frei hacía un juicio político respecto de que este era un Gobierno mezquino, miserable e indigno, hoy día nosotros, después de escuchar al colega señor Lagos -que me interpreta plenamente-, podríamos agregar que además no cumple su palabra.
Solo podemos ratificar lo dicho por el Senador señor Frei: es indigno, porque este aumento no cubre ni siquiera el 10 por ciento del alza de los alimentos; es miserable, porque, como hemos escuchado al Honorable señor Gómez, no es sensible frente a las necesidades de miles de familias, y es mezquino, porque claramente el país puede más.
Cuando uno escucha al Presidente de la República hablar del crecimiento del país; cuando se refiere al pleno empleo o al desempleo más bajo de los últimos 12 años -lo que es cierto-; cuando uno revisa los indicadores económicos, claramente tiene que llegar a la conclusión de que el país no solo puede más, sino que debe hacer más.
Señor Presidente, hoy día leíamos una declaración del Vicepresidente de Renovación Nacional, señor Ossandón, donde decía que el veto presidencial significaba ganar este partido por secretaría.
Es lamentable que así sea, porque podríamos haber efectuado una tremenda discusión en cuanto al fondo del tema que nos convoca, cual es la desigualdad, y además haber consensuado la propuesta.
Cuando uno revisa la historia y ve cómo se construyeron mayores reajustes en nuestro país, concluye que ello se hizo con la sociedad, se hizo con los trabajadores, se hizo con los gremios, y se hizo también con este Parlamento. Y se lograron aprobaciones rápidas y expeditas.
Chile ha cambiado y requiere que, así como el resto del mundo corre a salvar los capitales cuando estos entran en crisis, nosotros corramos a salvar a las familias a través de un esfuerzo mayor y profundo de parte de todos.
Repito: podíamos más, pero no hemos estado a la altura de las demandas de los trabajadores, hombres y mujeres, de nuestro país.
He dicho.
El señor ESCALONA (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Navarro.


El señor NAVARRO.- Señor Presidente, este es un proyecto de ley que se discute desde las alturas.
Yo le quiero preguntar al Ministro y a los miembros de la Comisión de Hacienda: ¿Dónde estuvieron los trabajadores? ¿Escuchó la Comisión la voz del pueblo?
¡Esta iniciativa se ha hecho desde la altura, desde la opulencia, desde la distancia! ¡Y no me cabe ninguna duda de que el Presidente Piñera va a seguir cayendo en las encuestas, en las que ha registrado entre 57 y 64 por ciento de desaprobación!
Se nos argumenta lo peor: que esto se hace para proteger el empleo. O sea, el mensaje que le estamos dando a toda la clase trabajadora es, por un lado: "Si tú produces más, pide un aumento de sueldo", y por otro: "Si pides un aumento de sueldo, te pueden despedir".
Claramente, el Ejecutivo no se atrevió a subir más el sueldo mínimo para evitar el desempleo. Y aquí la Derecha nos dice que si los trabajadores ganan más, pueden ser despedidos.
El mensaje es brutal para quienes trabajan más y legítimamente aspiran a ganar más. Pero les decimos: "¡No, no pidan aumento de sueldo!".
¡Es un mensaje de extorsión, de chantaje!
¡Yo califico este proyecto de reajuste del ingreso mínimo como un chantaje cuando se argumenta que un mayor monto producirá la caída del empleo!
Se dice que se trata de apoyar a los trabajadores, pero la idea es generar mayor igualdad.
Y se hace uso del veto. O sea, esta monarquía presidencial, por cierto, usa el veto. Y la Derecha, también.
El veto es un mecanismo que existe desde la Constitución de 1833 y continuó en la de 1925 y en la de 1980. Se ha utilizado 73 veces: Aylwin, 12; Frei Ruiz-Tagle, 24; Lagos, 14; Bachelet, 15, y Piñera, hasta ahora, 8.
¡El veto presidencial se ha usado como un elemento para doblegar la facultad popular!
Y entonces, cuando el Senador Novoa -por su intermedio, señor Presidente- alaba la política económica de la Concertación, yo me empiezo a preocupar. Porque, evidentemente, en Chile tenemos un problema estructural.
¡Cuando cuatro familias, según la OCDE, acaparan el 47 por ciento de todo lo que la Bolsa chilena ofrece, estamos con un problema estructural!
Con este veto se cierra un ciclo: el presidencialismo extremo, la monarquía presidencial. Y, al final del día, esta Derecha y este Gobierno ponen de rodillas no solo a millones de trabajadores, sino también al Senado y al Congreso en general, que no tienen facultad alguna para poder interpretar el sentir popular, para poder interpretar con nitidez lo que los trabajadores quieren.
Hemos asistido a una obra griega: El ineluctable destino. ¡Todo el debate es un drama, una gran obra de teatro! Porque si en definitiva hoy se aprueba este proyecto ratón, ¡qué validez tenía, entonces, discutirlo durante 3 o 4 días si finalmente vendría el veto presidencial y sabíamos a todas luces que se iba a aprobar igual!
¿Para qué ese desgaste político? ¿Por 500 pesos, 200 pesos, 2 mil pesos, 3 kilos de pan más al mes? ¿Ese es el debate que hacíamos: cuántos kilos de pan más se podían comprar al mes?
¡Esto es una burla! ¡Esto sí implica pisotear la dignidad de la gente, de los trabajadores y también del Senado!
¡No significa pisotear la dignidad del Senado el hecho de que los trabajadores, en un debate, le den la espalda a la Derecha!
No fuimos capaces de respetar que los trabajadores le dieran la espalda, de manera pacífica, a la Derecha, sin reprimirlos con las fuerzas especiales.
Siento que la Constitución del 80 se ha agotado; esta Constitución agonizante del 80; esta Constitución nauseabunda, maloliente, que, en definitiva, no contempla instrumento alguno para que la gente pueda expresarse.
Y me asiste la convicción de que en un próximo debate sobre el salario mínimo, si los trabajadores quieren subir el monto y llegar a 250 mil pesos, no tienen que confiar en el Senado, no tienen que confiar en el Congreso, sino organizarse y movilizarse.
Esa es la fórmula que, en último término, a quienes queremos ser electos el año entrante, nos obliga a defender los intereses de la gente: organización y movilización.
Aquí, señor Presidente, hay una Constitución que debe morir porque ha colapsado el sistema.
Yo sostengo que se agotó el sistema neoliberal. Porque -y este es un emplazamiento a los colegas de la Derecha-, ¿permite distribuir la riqueza? ¡La crea, pero no la distribuye! Y ahí están las familias, absolutamente endeudadas. Como dice el Banco Central en su informe del 2010, las familias chilenas se hallan endeudadas, en promedio, en 10 millones de pesos.
Cada compatriota destina el 52 por ciento de su ingreso líquido a pagar las cuotas de su deuda. Ello demuestra, por tanto, el agotamiento, no de la capacidad de diálogo del Gobierno, no de la capacidad del Ministro, sino del modelo económico.
Algunos pueden sonreír, pero yo les digo: ¿vamos a convencer a alguien de que se puede mejorar, incluso por la Izquierda, la situación de los trabajadores con este modelo neoliberal de acumulación de riqueza?
Había 27 AFP; hoy día hay 6. Y lo mismo ocurre con los bancos, las farmacias, los supermercados. ¡Ahí está la concentración!
En Chile hay cuatro multimillonarios: Piñera posee 2 mil 400 millones de dólares; Matte, 10 mil 400; Horst Paulmann, 10 mil 500; Luksic, 19 mil 200. O sea, estas cuatro personas reúnen el ingreso anual del 80 por ciento, no de los trabajadores, sino de la población del país.
Y aquí, señor Presidente, este proyecto de reajuste del salario mínimo se discute sin los trabajadores, a quienes se les niega la posibilidad de participar. Y eso sí es una falta de respeto.
Ojalá en nuestro país existiera el referéndum revocatorio, porque es un instrumento de control, una suerte de contraloría social para los elegidos por voluntad popular.
Ojalá tuviéramos plebiscito vinculante.
Ojalá tuviéramos voto de los chilenos en el exterior.
Ojalá tuviéramos elección directa de los intendentes.
Ojalá tuviéramos indígenas en este Parlamento.
Ojalá tuviéramos un Defensor del Pueblo.
Ojalá tuviéramos iniciativa popular de ley.
Ojalá tuviéramos prensa de Oposición, para enfrentar el debate político. Porque, ¿qué ha hecho un diario de Gobierno? El ex Presidente Frei se reunió en su casa con el Ministro de Hacienda. ¿Y qué dijo "La Tercera"? "La Oposición está dividida frente al sueldo mínimo".
¿Estaba dividida la Oposición? ¿Cómo le podemos replicar desde nuestro sector si no tenemos ni un solo periódico, ni un solo canal de televisión para discutir de verdad sobre política?
Considero que esta situación se agota. Deberíamos establecer el mapa de la extrema riqueza. Porque unos pocos han crecido y se han enriquecido. Se enriquecieron, por cierto, durante los Gobiernos de la Concertación. Pero hoy esto se ha extremado a la barbarie de la explotación.
Señor Presidente, se nos ha dicho de manera permanente que podemos mejorar el salario mínimo si hay crecimiento económico. Y la verdad es que no me explico por qué ello no ocurre si estamos con pleno empleo. ¡Eso es lo que le escucho al Ministro de Hacienda! Y aquí afirman: "Hoy día los empresarios salen a buscar a los trabajadores, no como antes, en que los trabajadores buscaban al empresario para solicitarle un puesto".
Entonces, ¿cuándo llega la posibilidad de distribuir? ¿Cuándo "pelamos bien el chancho"? ¿Cuándo será factible tener, realmente, una adecuada distribución del ingreso?
Un gerente general gana 102 veces más que un trabajador que percibe el sueldo mínimo. Y el 5 por ciento más rico gana 832 veces más que el 5 por ciento más pobre.
Señor Presidente, este sistema no da para más.
Yo hago un llamado a la Oposición: ¿Cuándo discutimos el modelo? Por supuesto, no vamos a ir al socialismo, como algunos quisiéramos.
El señor GARCÍA-HUIDOBRO.- ¡Al modelo venezolano...!
El señor NAVARRO.- Pero este modelo neoliberal, este modelo capitalista, esta Constitución Política nauseabunda y agonizante tienen que cambiar. Pregunto: ¿es ratón el proyecto? Es ratón. ¿Es indigno? Es indigno. ¿Es miserable? Es miserable. ¿Es mezquino? Es mezquino.
¿Por qué debemos apoyarlo, entonces, si hemos venido rechazando constantemente el salario mínimo que se propone?
Tengo la convicción profunda de que este mismo debate lo vamos a realizar el próximo año, en plena campaña presidencial. Y espero que los trabajadores tengan la capacidad de discernir respecto al fondo del problema, que no lo constituyen las canastas familiares, las prebendas ni el dinero que pone el Gobierno de turno, sino un hecho concreto: este es un modelo que se agota, que no distribuye y que va a crear efervescencia y movilización social.
Yo no estoy disponible, señor Presidente, desde la Izquierda, para seguir avalando ese modelo. Lo criticaremos e intentaremos cambiarlo.
Vamos a discutir cómo lo podemos cambiar, con la ciudadanía y en democracia, no por la vía de las armas. Porque así se hacen los cambios.
Y espero que, a poco andar, los Ministros señores Laurence Golborne y Andrés Allamand, tal como lo hizo la Presidenta Bachelet, que renunció a la Cartera de Defensa 15 meses antes de la elección presidencial, salgan del calorcito de sus Ministerios y entren a la política real. A mí me gustaría preguntarles cuál es su opinión sobre el sueldo mínimo. Porque este Gobierno, definitivamente, va de salida.
Señor Presidente, voto con rabia, voto con pena, voto con decepción, voto "no" a este reajuste ratón del sueldo mínimo.
¡Nueva Constitución ahora!
¡Patagonia sin represas!
He dicho.
El señor LAGOS.- ¿Ratón con cola o sin cola?
El señor NAVARRO.- ¡Sin cola, porque esta se quedó en el McDonald's...!
El señor ESCALONA (Presidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Espina, en los 2 minutos que le restan a Renovación Nacional.


El señor ESPINA.- Señor Presidente, quiero referirme a tres afirmaciones que aquí se han hecho.
En primer lugar, se ha criticado que el Presidente Piñera haya enviado el veto. Sin embargo, debo señalar que, si no lo hace, no hay reajuste del salario mínimo en el país. Y los trabajadores tendrían que pasar un año más con un sueldo mínimo de 182 mil pesos y no con uno de 193 mil.
Por lo tanto, gracias al veto del Presidente Piñera habrá un reajuste del salario mínimo de un 6 por ciento nominal y un 3,3 por ciento real.
En segundo término, se ha dicho, en un lenguaje inaceptable, más aún para quien fue Presidente de la República, que estamos frente a un proyecto ratón y miserable.
Si el reajuste entregado por el Presidente Piñera, que es de un 3,3 por ciento real, fuera ratón y miserable, ¿cómo habría que calificar el que otorgó la Presidenta Bachelet, que fue de apenas 2 por ciento, o los concedidos por Gobiernos anteriores de la Concertación, inferiores a ese porcentaje e incluso uno de un ínfimo 0,5 por ciento?
Entonces, la demagogia, el insulto, la descalificación, demuestran que poco se ha avanzado en construir una política de Estado con la Oposición en esta materia.
Y tercero: durante 20 años nosotros aprobamos siempre los reajustes del salario mínimo propuestos por los Gobiernos de la Concertación. Y lo hicimos porque nunca dudamos de que los Presidentes actuaran de buena fe. Solo creemos que algunos se pueden haber equivocado gravemente, pero jamás pusimos en duda que, al no gastar un peso del Estado, procedían en forma correcta.
En conclusión, señor Presidente, nos alegramos de que los trabajadores reciban un reajuste del salario mínimo. Nosotros no jugamos con las ilusiones de las personas modestas de Chile, pues eso constituye un abuso de poder.
Por cierto, estamos seguros de que si el país sigue creciendo, como lo está haciendo con el Gobierno del Presidente Piñera, vamos a tener mejores sueldos en el futuro, sin demagogia y con realismo.
Por eso, voto a favor del veto.
El señor ESCALONA (Presidente).- El Senador señor Frei ha pedido vindicación de su honra.
Para ese efecto, tiene la palabra.


El señor FREI (don Eduardo).- Señor Presidente, solamente deseo hacer una aclaración.
El Ministro Chadwick -entiendo que ya se retiró-, cuando terminó sus palabras, me señaló que las declaraciones que había formulado no correspondían exactamente a las que había informado la prensa. Yo le hice presente que de cualquier manera aquellas eran las que había leído la gente, y que por eso me había referido al tema.
En todo caso, reitero que, si uno lee las opiniones tanto del Vicepresidente como del Presidente de Renovación Nacional, más el incidente que se registró en La Moneda hace pocos días, se habrían requerido calificativos mucho más duros. Sin embargo, ya que el señor Ministro me indicó al final que se disculpaba si existía en mí algún tipo de molestia, yo, como no soy rencoroso, le acepté sus disculpas, reiterando que siempre opino acerca de los temas sobre la base de argumentos y no de descalificaciones personales.
Gracias.
El señor ESCALONA (Presidente).- En votación el veto.
--(Durante la votación).
El señor ESCALONA (Presidente).- Las votaciones son tres.
El señor Secretario informará a la Sala qué se está votando en estos momentos.


El señor LABBÉ (Secretario General).- En conformidad a lo dispuesto en la Ley Orgánica Constitucional del Congreso Nacional, atendido el hecho de que Su Excelencia el Presidente de la República numeró las observaciones que formuló, corresponde votar inicialmente la primera de ellas.
Por consiguiente, está en votación la observación N° 1) del veto aditivo, que repone la norma relativa al reajuste del ingreso mínimo y las adicionales referidas a las asignaciones familiar y maternal y el subsidio familiar.
El señor ESCALONA (Presidente).- Para fundamentar su voto, tiene la palabra el Senador señor Carlos Larraín.


El señor LARRAÍN (don Carlos).- Señor Presidente, seré muy breve.
Solo deseo fundamentar mi voto argumentando en contra de lo que le oí a un colega que me antecedió en el uso de la palabra, que dijo que quienes íbamos a votar a favor del veto estábamos "de rodillas".
Bueno, ponerse de rodillas ante la autoridad es algo que a mí no me nace. Yo me he pasado muchos años en posición vertical. De tal manera que si apruebo el veto es porque estoy de pie en favor de una idea.
Enseguida, quiero señalar que aquí no se ha escenificado ningún drama griego. Los dramas griegos no tienen salida, no tienen esperanza, y son, en general, muy tristes. Este drama tiene salida, cual es que el proyecto en que se traduce el veto supone una mejoría de las condiciones originales, inferior a la que a nosotros -a muchos- nos habría gustado, pero supone una mejoría: por el monto, por la cifra absoluta, pero también por el SUF y la asignación familiar, que precisamente favorecerán al núcleo familiar.
Ahora bien, nosotros votamos favorablemente, no porque estemos sometidos a una Constitución "nauseabunda", como se ha dicho. Yo, de veras, no veo cómo un legislador puede ocupar un asiento en esta Sala si lo hace en virtud de un aparato institucional que considera nauseabundo.
Me parece que esas son palabras que de verdad hieren el sentido institucional de lo que aquí se trata de hacer por todo el mundo, sin excluir a nadie. Quienes votamos a favor del veto lo hacemos entendiendo que se trata de un recurso constitucional perfectamente lícito y legal, en el sentido del Derecho Positivo. Existe la facultad del veto y este puede ser usado de manera recta, tal como está ocurriendo en esta oportunidad.
Digo todo esto, en definitiva, porque considero que juicios de esa magnitud terminan apocando la función de esta institución, a la cual todos quieren -unos llevan más tiempo en ella; otros, menos; yo, poco-, pero, al fin y al cabo, el Senado cumple un rol institucional importante que no hay que devaluar. No por un momento de entusiasmo se pueden expresar cosas de ese tipo.
No estamos actuando de rodillas ni estamos obedeciendo dictámenes nauseabundos de una autoridad abusiva: estamos colaborando en un proceso legal.
En cuanto al mapa de la extrema riqueza, que se elaboró hace ya muchos años -si no me equivoco, con el aporte del padre de un Senador aquí presente-, me atrevo a decir que de él debe quedar en pie más o menos un 20 por ciento.
El señor LAGOS.- ¡Pero está más concentrado ahora! ¡Son menos familias!
El señor LARRAÍN (don Carlos).- A lo que voy es a que dicho mapa ha sufrido bastantes variaciones. Y eso prueba que el sistema es flexible, que este no representa la cristalización de un sistema oligárquico, opresivo, que resulta de la aplicación de una Carta Fundamental nauseabunda. Al contrario, se observan muchas fuerzas positivas en operación, y nosotros tenemos que ser vehículo para eso, porque, de otro modo, todos vamos a terminar, o muy amargados, o muy desilusionados, o muy tristes, o muy arrepentidos de ser chilenos.
Muchas gracias.
El señor ESCALONA (Presidente).- Para fundamentar el voto, tiene la palabra el Senador señor Orpis.
El señor WALKER (don Ignacio).- ¡Votemos, señor Presidente!


El señor ORPIS.- Señor Presidente, seré muy breve.
Solamente deseo dejar constancia de que me ha impactado, entre el día de ayer y hoy, el tono del debate. Cuando uno escuchaba ayer el tono de la discusión y cómo se iba agudizando, cabía preguntarse si estábamos frente a un asunto muy polarizado en términos del contenido del proyecto o si mediaban diferencias muy medulares.
Y, tal como ha quedado en evidencia en el transcurso del debate, las diferencias estaban en el margen de lo opinable. En efecto, hubo especialistas de distintos sectores y tendencias que emitieron opiniones diferentes.
Termino señalando que en este tipo de debates la agudización debe producirse solo si se trata de diferencias muy profundas, pero no en el margen de lo opinable, porque lo único que eso hace al final -yo diría- es complicar la amistad cívica y el respeto institucional que deben existir en las discusiones que se desarrollan en el Senado.
He dicho.
El señor LABBÉ (Secretario General).- ¿Algún señor Senador no ha emitido su voto?
El señor ESCALONA (Presidente).- Terminada la votación.
--Se aprueba la observación Nº 1) del Presidente de la República (15 votos a favor, uno en contra y 2 pareos).
Votaron por la afirmativa las señoras Pérez (doña Lily) y Von Baer y los señores Chahuán, Espina, García, García-Huidobro, Horvath, Kuschel, Larraín (don Carlos), Larraín (don Hernán), Novoa, Orpis, Pérez Varela, Prokurica y Uriarte.
Votó por la negativa el señor Navarro.
No votaron, por estar pareados, los señores Bianchi y Coloma.
El señor ESCALONA (Presidente).- En votación la observación Nº 2).
--(Durante la votación).
El señor LAGOS.- ¿Me permite, señor Presidente?
El señor ESCALONA (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Lagos, para fundamentar su voto.
Dispone de hasta cinco minutos, Su Señoría.


El señor LAGOS.- Señor Presidente, solo deseo expresar que, formalmente, rechazo esta observación. Se trata de un tema bien delicado que no venía en la idea matriz del proyecto y que el Gobierno introdujo a la hora nona o undécima.
No tuvimos oportunidad de debatirlo y, a mi juicio, el Ejecutivo faltó a un compromiso al que habíamos llegado en esta materia.
Muchas gracias.
El señor CHAHUÁN.- Pido la palabra, señor Presidente.
El señor ESCALONA (Presidente).- Puede hacer uso de ella, Su Señoría.


El señor CHAHUÁN.- Señor Presidente, lamento que la Concertación rechace esta observación.
Esta es una de las materias respecto de las cuales nosotros logramos que el Gobierno pudiera abrirse, a efectos de asegurar, para el próximo año, un salario mínimo superior a los 200 mil pesos.
Creemos que la Concertación está cerrándole la puerta a esa posibilidad.
Este punto fue parte de las importantes negociaciones que tuvo Renovación Nacional, junto con el aumento de la asignación familiar y del subsidio único familiar, con el objeto de abrir la expectativa y romper con la barrera psicológica de los 200 mil pesos.
Lamento que la Concertación vote en contra de un salario mínimo superior a los 200 mil pesos para todos los chilenos.
El señor ESCALONA (Presidente).- Tiene la palabra la Senadora señora Rincón.


La señora RINCÓN.- Señor Presidente, también seré muy breve.
Es buena la discusión porque permite aclarar la historia. Y, como ahora nos queda absolutamente claro cuál era la idea de consignar esta materia en el veto, me alegro de que quede establecido en la Versión Oficial que Renovación Nacional, al menos, el próximo año apoyará un incremento superior a los 200 mil pesos.
El señor ESCALONA (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Navarro.


El señor NAVARRO.- Señor Presidente, la idea de un reajuste plurianual que contemple un mecanismo diferente a esta tragedia griega -a este eterno retorno- nos indica que la historia vuelve a repetirse.
Para quienes vamos a cumplir cerca de 20 años en el Congreso Nacional, este debate nos agota.
Creo que el actual mecanismo es la peor forma de discutir un tema tan sensible, tan importante. Y, por ende, cualquier fórmula que busque corregir esta situación debe ser discutida con los trabajadores. No es aceptable tratar esta materia en un debate de seis horas, mediante un veto presidencial, con exclusión de los interesados y los beneficiarios.
El mecanismo alternativo a esta tragedia griega, a este eterno retorno que vivimos cada año cuando discutimos el sueldo mínimo, requiere participación, concepto que cuesta mucho instalar. Y este Gobierno no ha querido dialogar ni escuchar, ni menos aún oír a los trabajadores.
Yo escuché al señor Ministro decir que la CUT no quiere conversar y eso ocurre porque se perdió la credibilidad, la confianza. ¡Lo peor que le puede pasar a un sistema constitucional es eso! Y creo que la ciudadanía está a punto de perder la confianza total en este Congreso Nacional, porque en el Gobierno ya la perdió.
En consecuencia, señor Presidente, teniendo presente que este es un elemento necesario, rechazo la forma, el corto tiempo y la exclusión a la hora de discutir mecanismos alternativos, pues soy partidario de fijar un reajuste no por medio de un debate como al que hemos asistido, sino a través de fórmulas que propendan a la mayor justicia en el sueldo mínimo.
Voto en contra, señor Presidente.
¡Patagonia sin represas!
¡Nueva Constitución, ahora!
El señor ESCALONA (Presidente).- También ha solicitado hacer uso de sus minutos el Senador señor Gómez.
Tiene la palabra, Su Señoría.
El señor BIANCHI.- ¡Por favor...!
El señor WALKER (don Ignacio).- ¡Menos de un minuto...!
El señor GÓMEZ.- ¡Menos de un minuto me han pedido que hable todos los Senadores...! Pero, ¿por qué tengo intervenir en ese tiempo?
El señor COLOMA.- ¡Hable los cinco minutos, entonces!
El señor GÓMEZ.- Muchas gracias, Senador. ¡Entonces, voy a hablar los cinco!
El señor ESCALONA (Presidente).- Diríjase a la Mesa, Su Señoría.


El señor GÓMEZ.- Señor Presidente, cuando se establece un sistema bianual -porque no es plurianual- que ocupa el mismo mecanismo existente hoy día, el reajuste no produce los efectos que queremos obtener.
Si vamos a hablar de un mecanismo plurianual, deberíamos discutir en función de cuáles son las necesidades que tiene una familia de cuatro integrantes y, sobre eso, fijar los plazos, aunque implique más tiempo, para llegar a un sueldo mínimo que resuelva las necesidades básicas de ese grupo familiar. Pero no es un problema de un porcentaje más o un porcentaje menos.
Por eso, nosotros no estamos de acuerdo con la fórmula que presenta el Gobierno.
Sencillamente, queremos discutir el fondo del problema, no los números ni los porcentajes porque ellos nos van a llevar a siete mil u ocho mil pesos más y no es esa la discusión que queremos tener con relación a un mecanismo que sea de más largo plazo.
Gracias, señor Presidente.
El señor ESCALONA (Presidente).- Tiene la palabra el Senador señor Quintana.


El señor QUINTANA.- Señor Presidente, deseo señalar que este mecanismo que hoy día se nos presenta como la panacea es solo un distractor, uno más de los tantos que forman parte de esta comedia de desencuentros que hemos vivido en el marco de los 28 días que discutimos acerca de este incremento.
Yo pensé que la letra chica se había terminado en el Gobierno, pero nuevamente acá vemos que se nos presenta un mecanismo que no es lo que se comprometió, que no agrega más factores que el crecimiento y la inflación ni tampoco se hace cargo de un contexto mucho más amplio.
Queda claro que esta observación no la redactó la Fundación Sol, por cuanto hay muchos otros aspectos que debieron haberse tomado en consideración, por de pronto, la encuesta CASEN.
En consecuencia, yo le pregunto al Gobierno, ya que le gusta hablar de política social, qué está esperando para dar a conocer los datos de la encuesta CASEN que indican los niveles de pobreza.
El señor CHAHUÁN.- ¡Bajó la pobreza!
El señor QUINTANA.- Ese contexto es muy importante para mirar realmente qué vamos a hacer en materia de distribución, porque el mecanismo que se nos presenta no reúne ese propósito.
Por esas razones, vamos a votar en contra de esta observación.
El señor LABBÉ (Secretario General).- ¿Algún señor Senador no ha emitido su voto?
El señor ESCALONA (Presidente).- Terminada la votación.
El señor LABBÉ (Secretario General).- Resultado de la votación: 14 votos a favor, 14 votos en contra y 3 pareos.
Votaron por la afirmativa las señoras Pérez (doña Lily) y Von Baer y los señores Chahuán, Espina, García, García-Huidobro, Horvath, Larraín (don Hernán), Larraín (don Carlos), Novoa, Orpis, Pérez Varela, Prokurica y Uriarte.
Votaron por la negativa las señoras Alvear y Rincón y los señores Escalona, Frei (don Eduardo), Gómez, Lagos, Navarro, Pizarro, Quintana, Ruiz-Esquide, Sabag, Tuma, Walker (don Ignacio) y Walker (don Patricio).
No votaron, por estar pareados, los señores Bianchi, Coloma y Kuschel.
El señor LABBÉ (Secretario General).- Como se ha producido empate, de conformidad con el Reglamento, corresponde repetir la votación.
El señor ESCALONA (Presidente).- Si le pareciere a la Sala, se repetiría con la misma votación anterior.
El señor COLOMA.- ¿Qué pasa en ese caso?
El señor LABBÉ (Secretario General).- Conforme al Reglamento, repetida la votación, observándose el mismo resultado y habiéndose acordado despachar el proyecto en esta sesión, quedaría rechazada la segunda observación.
--Con la misma votación anterior (14 votos favorables, 14 en contra y 3 pareos), queda rechazada la observación N° 2) del Presidente de la República.
El señor ESCALONA (Presidente).- Si no hubiere objeción, se repetiría la misma votación respecto de la observación Nº 3).
Acordado.
El señor LABBÉ (Secretario General).- Habiéndose acordado la misma votación anterior para la tercera observación, se da también por rechazada. No obstante que podría insistirse en ella, el resultado sería el mismo porque en la Cámara de Diputados las observaciones números 2) y 3) fueron rechazadas.
--Se rechaza la observación N° 3) del Presidente de la República con la misma votación anterior (14 votos a favor, 14 en contra y 3 pareos) y queda concluida la discusión del veto.