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REPÚBLICA DE CHILE
DIARIO DE SESIONES DEL SENADO
PUBLICACIÓN OFICIAL
LEGISLATURA 360ª
Sesión 33ª, en martes 10 de julio de 2012
Ordinaria
(De 16:18 a 19:36)
PRESIDENCIA DE LOS SEÑORES CAMILO ESCALONA MEDINA, PRESIDENTE,
Y JOSÉ ANTONIO GÓMEZ URRUTIA, PRESIDENTE ACCIDENTAL
SECRETARIO, EL SEÑOR MARIO LABBÉ ARANEDA, TITULAR
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AUMENTO DE SUBVENCIONES ESTATALES EN ESTABLECIMIENTOS EDUCACIONALES


La señora RINCÓN.- Señor Presidente, quiero referirme solo al último punto abordado por la Senadora señora Von Baer.
En verdad, hay una preocupación justificada por los niños con necesidades educativas especiales y educación inclusiva.
Nuestro país venía avanzando en esta materia y la cantidad de recursos destinados a estos infantes era importante.
Hoy en día nos encontramos discutiendo el aumento de la subvención general para los educandos de los colegios de Chile. Y, al revisar la forma en que ella se calcula para los niños con necesidades educativas especiales, podemos ver que los estamos afectando.
La necesidad educativa especial se define como una condición presente en el niño que en relación con el medio su aprendizaje se convierte en un obstáculo.
La educación inclusiva se define como la adaptación que deben realizar establecimientos regulares para disminuir las dificultades de enseñanza.
A nivel mundial, el 20 por ciento de los niños (vale decir, uno de cada cinco) presenta este tipo de necesidades. Y en nuestro país se calcula que un millón de niños tendría algún tipo de requerimiento educativo especial. Si se considera el tamaño promedio de las familias, alrededor de cuatro millones de personas estarían viviendo las consecuencias de la discriminación en el sistema educativo regular. Solo un cuarto de la población con necesidades especiales se atiende en escuelas segregadas, en escuelas de lenguaje, en aulas hospitalarias y en Programas de Integración Escolar (PIE).
Los costos asociados a esta realidad se traducen en costos directos para el niño, para su entorno y para la sociedad en general. Las instituciones como UNESCO, el Banco Mundial, la Unión Europea, países del Viejo Continente, defienden la educación inclusiva como aquel camino por seguir para lograr integración y mayor desarrollo. Todas las mediciones revelan que los niños sin este tipo de necesidades especiales, no se ven afectados por compartir aulas y el proceso educativo, sino que además desarrollan habilidades sociales en su entorno.
Cuando uno mira la evolución en nuestro país (hay gráficos y los vimos en la Comisión de Hacienda), la realidad es que el cambio y el desarrollo que ha tenido Chile en esta materia son positivos. De hecho, siguiendo la tendencia internacional, nuestra nación implementó en un principio escuelas segregadas y luego integración educativa. Hoy en día fomenta la educación inclusiva. Y los indicadores señalan que hay una mayor migración hacia las escuelas inclusivas, por lo que la tendencia se está revirtiendo positivamente.
Toda la normativa internacional que hemos suscrito habla de lo que se debe hacer con relación a este tema y cómo, además, Chile, desde 1990 a la fecha, ha ido evolucionando y mejorando la educación.
¿Cuál es la situación? Hoy día estamos aprobando una normativa que aumenta el monto de la subvención. El problema es que el incremento se resta; vale decir, el monto de la subvención general disminuye la subvención de los niños con necesidades especiales. Por tanto, lo que reciben los colegios que tienen este tipo de niños es menor. Y eso, como sostuvo uno de nuestros colegas en la Comisión de Hacienda, es menos que álgebra 1.
El diferencial, en cualquiera de los ejercicios; o sea, en aquellos en que hay subvención especial, en un establecimiento con o sin jornada escolar completa, si el niño tiene necesidad especial transitoria o permanente, cualquiera de las fórmulas que se revisen en los ejemplos que se nos expusieron en la Comisión, da una combinación en que el diferencial efectivo para el PIE disminuye. De esta forma, cada establecimiento que acoge niños con necesidades educativas especiales, deberá decidir si los sigue atendiendo o no. Y los que no los tienen solo podrán recibir a menos de los que atenderían en las condiciones actuales. ¿Por qué? Porque el reglamento, contenido en el decreto 170, establece las obligaciones que deben cumplir esos planteles: la evaluación diagnóstica, tanto de sus procedimientos como de los profesionales idóneos que han de ejecutarlos; el financiamiento, que el decreto llama "fraccionamiento", y los requisitos que deben satisfacerse para tener derecho a tal financiamiento.
En la práctica, por las economías de escala que se generan, solo los colegios más grandes serán capaces de ofrecer inclusión, no así los que atiendan menos niños. Al disminuir los recursos, el proyecto de ley provocará que el número de escolares que hoy representa el punto de equilibrio sea aún más exigente.
Lo anterior fue expuesto en la Comisión por la Fundación Mis Talentos, pero también están preocupados de este asunto el Arzobispado de Santiago; el Centro de Políticas Comparadas de Educación, de la Universidad Diego Portales; el Centro de Desarrollo de Tecnologías de Inclusión, de la Universidad Católica de Chile; el Colegio Institución Teresiana; Educación 2020; la Fundación Asperger Chile y la Fundación Descúbreme.
Señor Presidente, es fundamental que el Ejecutivo revise esta materia. Porque las matemáticas son simples. Al aumentar la subvención general, restándose ésta de la que va dirigida a los niños con necesidades educativas especiales, los colegios que actualmente acogen a estos últimos van a recibir menos dinero para atender alumnos que requieren la mayor atención.
Creo que esto debe ser escuchado, atendido y recogido por el Ejecutivo.