Click acá para ir directamente al contenido
REPÚBLICA DE CHILE
DIARIO DE SESIONES DEL SENADO
PUBLICACIÓN OFICIAL
LEGISLATURA 359ª
Sesión 75ª, en martes 29 de noviembre de 2011
Especial
(De 15:14 a 18:30)
PRESIDENCIA DE LOS SEÑORES GUIDO GIRARDI LAVÍN, PRESIDENTE;
JUAN PABLO LETELIER MOREL, VICEPRESIDENTE, Y JAIME QUINTANA LEAL, PRESIDENTE ACCIDENTAL
SECRETARIO, EL SEÑOR MARIO LABBÉ ARANEDA, TITULAR
____________________
PRESUPUESTOS DE SECTOR PÚBLICO PARA 2012. INFORME DE COMISIÓN MIXTA


La señora RINCÓN.- Señor Presidente, estimados señores Senadores, a menos de un día del vencimiento del plazo constitucional para despachar el Presupuesto de la Nación, nos encontramos, frente a uno de los últimos trámites, en un ambiente político y social muy particular.
Ciertamente, se generaron expectativas que no correspondían. Y fueron quizás producto de anuncios grandilocuentes, como lo expresó un Honorable colega y lo dio a conocer la prensa.
Desde hace más de seis meses, miles de estudiantes universitarios y secundarios han protestado en todo el país y se han tomado colegios y universidades. Han manifestado que no les gusta el modelo de desarrollo existente, que se sienten excluidos y que no quieren vivir con las mismas desigualdades que sus padres. Han hecho presente que entienden que la educación es clave para mirar el futuro con esperanza, pero que hoy se halla mercantilizada; que es un bien de consumo, de acuerdo con lo que dice el Gobierno; que es excluyente, y que la educación pública está viviendo una crisis de la que hemos sido partes, por desgracia, la Concertación y, evidentemente, la coalición de Gobierno.
Y, en toda la discusión, la educación de inicio o preescolar y la técnica han sido las grandes marginadas, entre todos los perdedores.
Digo que hemos sido cómplices porque, tal como lo expresó hace unos días mi Honorable colega Escalona, en nuestros Gobiernos subvaloramos la situación y no comprendimos lo profundo de la crisis en el sistema educacional. Nos preocupamos de aumentar la cobertura en todos los niveles, pero, al mismo tiempo, no comprendimos que la gente nos estaba pidiendo avanzar en la calidad y el fortalecimiento de la educación pública en todos ellos.
Hoy, a más de seis meses de comenzado el conflicto, volvemos a encontrarnos de frente con el mismo problema, ya no en el debate sobre la educación, propiamente tal, sino con motivo del proyecto de Ley de Presupuestos. Me parece que el análisis es claro: el Gobierno no ha podido proporcionar una solución y su incapacidad ha llegado a tal punto que el conflicto educacional nos cruza con la discusión del Presupuesto. Y si no lo solucionamos volverá a hacerlo en todas las que vengan.
Frente a lo anterior, es justo preguntarse si lo que hoy solicitan los estudiantes es más plata para becas. ¿Alguno de los presentes sigue creyendo que la dificultad radica en 130 millones de dólares más para lograr un "acuerdo"?
A mi juicio, las respuestas son claras, señor Presidente. Y lo son tanto que, percibiéndolas, muchas veces preferimos seguir mirando el techo y no hacernos cargo de la dificultad que hoy enfrentamos y cuya solución nos están demandando nuestros jóvenes y sus familias.
Por eso, fui crítica de un "acuerdo" con el Gobierno, ya que estoy convencida de que la pugna no es por platas más o platas menos. El país nos pide cambios profundos, estructurales, en un sistema de educación desigual, inequitativo, poco solidario y que acrecienta las diferencias, en vez de disminuirlas.
En el fondo, el Presupuesto no responde a ninguno de los reparos que plantean los estudiantes, sus familias y la comunidad. Tal como lo hemos dicho desde que ingresó a tramitación, no resolverá ninguno de ellos.
Siempre le expresamos al Gobierno que había que buscar acuerdos macros, en función de los problemas de la gente. Nunca recibimos una respuesta.
Acabamos de informarnos por la prensa que el Ejecutivo mandó un proyecto de ley sobre desmunicipalización. Quiero recordar que en estos seis meses se han enviado unas cinco iniciativas legales que abordan de manera específica algunas de las cuestiones demandadas por los estudiantes. Ninguna de ellas -escúchelo, señor Presidente- ha tenido un trámite legislativo. Todas duermen el sueño de los justos en distintas Comisiones del Congreso, con urgencias renovadas, pero sin un liderazgo capaz de conducir la discusión y buscar puntos de acuerdo y consenso.
Estoy segura de que sucederá lo mismo con el proyecto mencionado -ojalá me equivoque-, y seguiremos esperando respuestas del Gobierno que nunca llegan, para mantener el statu quo en el sistema educacional.
En 1981 se hicieron reformas sustantivas -sin Congreso, por cierto- en educación, trabajo y salud. El que ahora nos ocupa es uno de los sistemas que heredamos y que no resolvimos, sino que acrecentamos.
Con la aprobación de un presupuesto exiguo en materia educacional, lo que haremos, más que dejar satisfecha a la gente, será chutear el asunto para marzo, no la patente del vehículo, como lo ha planteado la Senadora señora Alvear en una campaña que, por cierto, respaldamos. El conflicto, entonces, va a reventarnos nuevamente en la cara.
Que no les quepa duda al Gobierno y a la clase política, en general, de que los estudiantes seguirán demandando soluciones. Ello, el año en curso, el que viene y, así como vamos, el subsiguiente.
Todos los presentes y el Presidente de la República hemos señalado que la causa de los estudiantes es justa y noble. Han sido capaces de convocar a un país entero. Una nueva generación de chilenos: la que se formó en democracia, la que formamos nosotros mismos -nuestros hijos y, en el caso de algunos, nuestros nietos-, nos está pidiendo responsabilidad, mirar más allá de lo que pueden hacerlo nuestros ojos, abrir nuestro corazón y entender que son miles los que no quieren vivir la cruda realidad de sus padres, con trabajo de sol a sol, sin derechos sociales mínimos garantizados y, lo más triste, con el endeudamiento de generaciones enteras para otorgar a sus hijos algo que debería ser un derecho mínimo asegurado por el Estado, como es el acceso a una educación pública y de calidad. Nada más, pero tampoco nada menos.
Pienso de verdad que los estudiantes y sus familias están dispuestos a dar la pelea por mucho tiempo más.
Solo me queda agregar, como dijo Violeta Parra:
"¡Que vivan los estudiantes,
"jardín de las alegrías!
"Son aves que no se asustan
"de animal ni policía,
"y no les asustan las balas
"ni el ladrar de la jauría".
Señor Presidente, no hemos aprovechado una oportunidad histórica, y espero que no la perdamos en la discusión de fondo que viene por delante.