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REPÚBLICA DE CHILE
DIARIO DE SESIONES DEL SENADO
PUBLICACIÓN OFICIAL
LEGISLATURA 359ª
Sesión 28ª, en miércoles 22 de junio de 2011
Especial
(De 12:18 a 14:5)
PRESIDENCIA DE LOS SEÑORES JUAN PABLO LETELIER MOREL, VICEPRESIDENTE,
Y JOSÉ ANTONIO GÓMEZ URRUTIA, PRESIDENTE ACCIDENTAL
SECRETARIO, EL SEÑOR MARIO LABBÉ ARANEDA, TITULAR
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DEBILIDADES DE SISTEMAS BURSÁTIL, BANCARIO Y DE PENSIONES


La señora RINCÓN.- Señor Presidente, Stéphane Hessel, miembro de la Resistencia francesa y uno de los redactores de la Declaración de Derechos Humanos, acaba de sacudir a España con su texto ¡Indígnate! En él reclama porque "el poder del dinero, tan combatido por la Resistencia, nunca ha sido tan grande, insolente, egoísta con todos, desde sus propios siervos hasta las más altas esferas del Estado".
"Las financieras llevan a la crisis, salvan el pellejo y siguen gobernando a una Europa que no recupera el trabajo ni su nivel de ingresos y que debe realizar dolorosos ajustes fiscales para pagar la debacle que dejaron los señores del dinero. Es para indignarse, romper la indiferencia y llamar a la rebeldía pacífica", afirma ese anciano de 93 años.
Y lo logra.
La ola de protestas llega a Chile. Nuestros estudiantes universitarios reclaman con justicia que la educación es un derecho y no un privilegio. Nos miran con escepticismo cuando vacilamos en hacer valer la ley que proclama que las universidades son instituciones educativas sin fines de lucro.
No exagero si ahora señalo que millones nos observan angustiados -lo dijo el Honorable señor Escalona- preguntándose si el Senado tendrá palabras de justicia para una mujer llamada "Claudia", quien, como informaba un matutino el fin de semana, tenía 20 años cuando La Polar le dio una tarjeta con cupo de 50 mil pesos pese a estar sin trabajo alguno. Y, transcurrido el tiempo, su deuda aumentó a 3 millones 200 mil pesos, con crisis internacional de por medio y sin ocupación.
Hoy lo sabemos. Los ejecutivos de La Polar decidieron apostar fuerte por ofrecer créditos a familias con ingresos mensuales promedio no superiores a los 600 mil pesos y que viven en casas de 70 metros cuadrados o poco más. Son gente de esfuerzo que para comprarle un notebook al hijo que entró a la universidad terminaron endeudándose en esa multitienda por más de tres millones de pesos. ¡Seis veces el precio original!
Los ejecutivos de La Polar decidieron ir más lejos aún, llegando a mujeres como Claudia, cuyos ingresos familiares mensuales no alcanzan a los 300 mil pesos y viven en casas de 50 metros cuadrados.
Con la crisis del 2008, era obvio que esas personas entrarían en mora. Y aquí la codicia se elevó un grado más en su impudicia.
César Zárate, un trabajador de 32 años, se atrasó en dos pagos en el 2009. Y, cuando fue a cancelar ambas cuotas, se encontró con que la deuda, de 180 mil pesos, había sido repactada. Lo más curioso -cuenta- es que lo tramitaban para que no pagara. Andaba con 200 mil pesos en el bolsillo, pero le decían que debía esperar a que cayera el sistema. Y este caía a las 12 de la noche. "Me tramitaron" -relata César Zárate- "como dos meses, y al final me dijeron que la deuda era de 650 mil pesos".
Una fría, sistemática y bien pensada maquinaria de codicia y engaño
Hoy sabemos que detrás de esas repactaciones unilaterales se escondía una fría maquinaria de engaño y abuso.
Eso queda claro con la presentación del señor Ministro de Hacienda.
Mujeres de ingresos no más altos que los de sus víctimas eran pagadas para "normalizar" a los deudores impagos.
Una de ellas declaró que se normalizaba para "liberar, o sea, rescatar a los clientes morosos como número y no perderlos. Por eso tenían que liberar la deuda para que La Polar, me imagino, tuviera números azules. Normalizábamos cuando se hablaba de que el volumen de provisiones era muy alto. Entonces, nosotros teníamos que liberar. ¿De qué manera? Bajando ese volumen. Los números eran azules y el valor de las acciones subía. De ahí viene la historia de por qué teníamos tanto número de clientes sin ningún respaldo. Nos encontrábamos con clientes que eran dueñas de casa, asesoras del hogar o estudiantes de 18 años que ya estaban en Dicom. Nos preguntábamos por qué les daban crédito a ellos. Yo pienso" -señala- "que lo hacían para tener un mayor número. Y cuando las personas se daban cuenta de la situación y reclamaban, se les preguntaba: `¿pero usted se dio cuenta de que su crédito está habilitado?'. Y como sabían que esas personas no podían pagar sus deudas, a pesar de las `generosas repactaciones', no se les autorizaba para gastar en La Polar, pero sí podían cargar celulares o comprar en farmacias".
Aquí hubo un jefe de proyecto, un programador, un software, personas que maquinaron conscientemente. Y ello debe figurar en los análisis de los directores de las empresas Collette en los petit comité.
La maquinaria de codicia montada en La Polar logró su objetivo. Varios directores y ejecutivos enajenaron, entre enero de 2010 y enero de 2011, acciones de la firma por 15 millones de dólares. Algunos de ellos, mientras cobraban los mal habidos incentivos llamados "stocks options", integraban los directorios de empresas públicas -lo dijo el Senador Eduardo Frei-, entre ellas sanitarias que están siendo vendidas a precio vil.
La semana pasada se nos informó que el Gobierno les pidió la renuncia a esas personas. Tuvimos que señalar públicamente aquello con el Honorable señor Frei para que el Ejecutivo reaccionara.
¡Más vale tarde que nunca...! Ciertamente. Pero el daño a la fe pública está hecho y la herida es profunda y duradera.
Fue, entonces, toda una maquinación para engañar a gente de esfuerzo, muchos de ellos humildes hijos de la clase media chilena.
Por ello, resultaron lamentables las palabras del señor Ministro de Economía cuando señaló que, "Así como existen los accidentes automovilísticos, también existen los accidentes financieros, y las regulaciones en esta materia están bien hechas".
Los accidentes son fruto del azar o de la imprudencia, señor Ministro, no de la deliberada, sistemática y manifiesta intención de engañar al prójimo. Eso se llama "robo", no "accidente".
Seamos igualmente claros en declarar que, si no se trata de un accidente, tampoco es un caso aislado.
¿Quién lo dice? Los empresarios honestos del comercio de Linares, quienes le mandaron al Presidente de la Cámara Chilena de Comercio una carta donde señalan que la indignación es justa, pues las acciones del retail "atentan e impactan transversalmente contra el libre mercado, a través de la concentración y de los abusos de posición dominante, cobros abusivos y discriminatorios en contra o en perjuicio del pequeño comercio establecido regional; sin generar las bases de un comercio justo y competitivo, anexo a ello, afecta al consumidor final, al proveedor de las cadenas comerciales, a los empleados de las mismas y a los accionistas minoritarios".
Suscribe esa misiva don Pablo Navarrete, Presidente de la Cámara de Comercio de Linares.
A grandes males, grandes soluciones
Es obvio que el Senado debe alentar las investigaciones civiles y penales conducentes a hacer efectiva la responsabilidad de los directores de La Polar con su patrimonio. Hay que regular y eliminar los conflictos de intereses entre las compañías y las empresas auditoras externas. Los gobiernos corporativos deben ser mejorados, evitando que pocas personas asuman muchas responsabilidades en distintas sociedades anónimas. Los derechos de los accionistas minoristas tienen que ser reforzados. El proyecto de ley sobre deuda consolidada y el que crea el SERNAC financiero han de aprobarse. Para que la economía de mercado funcione bien debe haber mercados completos, simetría en la información y libre competencia. Cuando ello no existe, los dueños de La Polar gobiernan nuestras vidas.
Nada de esto habría ocurrido si los sindicatos de trabajadores y las asociaciones de consumidores hubiesen sido escuchados.
Actualmente hay nueve mil personas cuyos empleos peligran. Estos trabajadores, además, son agredidos...
El señor LETELIER (Vicepresidente).- Perdón, señora Senadora, pero concluyó su tiempo. Ya le dimos un minuto adicional.
La señora RINCÓN.- Necesito menos de un minuto, señor Presidente, para cerrar mi intervención.
El señor LETELIER (Vicepresidente).- Puede hacerlo, Su Señoría.
La señora RINCÓN.- Decía que, además, aquellos trabajadores son agredidos por deudores indignados. No responden sus jefes, quienes, mientras retiraban miles de millones de pesos en primas y bonos, pagaban sueldos de 280 mil pesos, según me confesaron los dirigentes sindicales hace algunos días.
¿Qué estamos aguardando para fortalecer el sindicalismo y el asociativismo en Chile? ¿Qué esperamos para tener sueldos dignos y justos (esta tarde debatiremos el proyecto sobre reajuste del ingreso mínimo)? ¿Qué esperamos para reaccionar?
He dicho.