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REPÚBLICA DE CHILE
DIARIO DE SESIONES DEL SENADO
PUBLICACIÓN OFICIAL
LEGISLATURA 358ª
Sesión 30ª, en martes 29 de junio de 2010
Ordinaria
(De 16:21 a 19:40)
PRESIDENCIA DE LOS SEÑORES JORGE PIZARRO SOTO, PRESIDENTE,
Y JOSÉ ANTONIO GÓMEZ URRUTIA, VICEPRESIDENTE
SECRETARIO, EL SEÑOR CARLOS HOFFMANN CONTRERAS, TITULAR,
Y JOSÉ LUIS ALLIENDE LEIVA, SUBROGANTE
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DECLARACIÓN DE 17 Y 20 DE SEPTIEMBRE DE 2010 COMO DÍAS FERIADOS


La señora RINCÓN.- Señor Presidente, el proyecto de ley que estamos discutiendo nace de un amplio acuerdo político. Y digo que nace de un acuerdo político porque en la Cámara de Diputados, y especialmente en su Comisión de Gobierno Interior, contó con el apoyo generalizado de todos los sectores políticos.
El Presidente de la República presentó, con fecha 4 de mayo, una iniciativa legal en la otra rama del Parlamento que planteaba declarar feriado el día 20 de septiembre de este año. Posteriormente, un grupo de Diputados democratacristianos presentó un proyecto de ley para establecer feriado el 17 de septiembre, señalando que ese día, por Estatuto Administrativo y conforme a numerosos contratos colectivos e individuales, en el Estado y en las empresas se trabajaría media jornada. Por lo tanto, el 17 de septiembre debería ser también feriado, teniendo en cuenta la conmemoración histórica para nuestra patria que hoy nos toca la suerte de celebrar.
Cuando se discutió la iniciativa del Ejecutivo en la Comisión de Gobierno Interior de la Cámara de Diputados, la idea de declarar festivos ambos días contó con un amplio consenso. Incluso los parlamentarios de la Concertación decidieron retirar su proyecto y acoger una indicación del propio Presidente de esa instancia legislativa, Diputado UDI Enrique Estay, en orden a establecer igualmente como feriado el día 17 de septiembre. Luego, dicho texto pasó a la Sala y fue aprobado por la mayoría de los miembros de la otra rama del Congreso.
Desde un principio, señor Presidente, estuve a favor de declarar feriado ambos días, por diversos motivos, pero principalmente porque sentía que, como legisladores del Bicentenario, no podíamos anteponer la variable económica por sobre el momento histórico que vive nuestra patria.
En los últimos meses, a través de numerosos ensayos, libros de historia e incluso por los diarios, los chilenos hemos conocido cómo vivieron nuestros compatriotas del Centenario la conmemoración de los cien años de la Primera Junta Nacional de Gobierno, hito fundamental que da comienzo a nuestro proceso de emancipación de España, el cual finaliza con la Independencia de Chile en 1818.
Revisando nuestra historia, nos encontramos con que hace cien años nuestros compatriotas celebraron el Centenario de la República de luto. El Presidente de la época, don Pedro Montt, moría en Alemania el 16 de agosto de 1910, y su sucesor, el Vicepresidente don Elías Fernández Albano, fallecía también el 6 de septiembre de ese mismo año.
En aquel tiempo, en plena conmemoración del Centenario, los intelectuales y gran parte de la sociedad chilena señalaban que vivían en un país en crisis, la cual se manifestaba, para algunos, en la decadencia moral de la clase política, y para otros, en las vicisitudes derivadas de los conflictos sociales y la pobreza de los sectores más marginados.
En ese contexto, famoso es el discurso de Enrique Mac-Iver sobre la crisis moral de la República, quien crudamente expresaba que, debido a los avatares económicos por los que atravesaba Chile -abro comillas-, "Me parece que no somos felices; se nota un malestar que no es de cierta clase de personas ni de ciertas regiones del país, sino de todo el país y de la generalidad de los que lo habitan. La holgura antigua se ha trocado enestrechez, la energía para la lucha de la vida en laxitud, la confianza en temor, las expectativas en decepciones. El presenteno es satisfactorio y el porvenir aparece entre sombras que producen la intranquilidad" -cierre de comillas-.
A pesar del crudo análisis que se hacía del momento que vivía nuestro país, los legisladores del Centenario decidieron dictar la ley N° 2.379, de 1910, que declaró una semana de feriado, desde el 16 hasta el 22 de septiembre de ese año, con motivo de las celebraciones de esa fecha. Así, los chilenos de la época conmemoraron los cien años de la Primera Junta Nacional de Gobierno durante siete días, pero al mismo tiempo que celebraban, también se encontraban de luto por el fallecimiento de su Presidente, y un par de semanas después, de su Vicepresidente.
Hoy, ad portas de celebrar nuestro Bicentenario, algunos legisladores han señalado que la aprobación de dos días más de feriado es excesiva, que ello atentaría contra nuestra economía, y que por el momento que se vive el país requiere trabajo y, por consiguiente, mayor crecimiento económico antes que conmemorar una fecha tan importante.
No olvidemos, como indicó el Senador señor Tuma, que este año el 18 y el 19 de septiembre caen en días festivos.
En esta oportunidad, señor Presidente, no se celebra, en mi opinión, cualquier fiesta patria: como país, celebramos las Fiestas Patrias del Bicentenario. Y, al igual que en el Centenario, las viviremos de luto, por el gran terremoto que afectó a nuestro país precisamente en el año de nuestro Bicentenario y en el cual murieron más de 500 compatriotas.
Las futuras generaciones del Tricentenario querrán saber qué hicimos los chilenos del Bicentenario para conmemorar esta fiesta. Y me parecería triste, por decir lo menos, que se pusiera por delante el factor económico y el dinero antes que festejar un hito tan importante para la patria como es el Bicentenario de nuestra República.
Señor Presidente, el proyecto en debate, como dije, nació de un amplio acuerdo político alcanzado entre todos los sectores representados en la Comisión de Gobierno Interior de la Cámara de Diputados. Y su homóloga del Senado también aprobó por amplia mayoría declarar ambos días feriados.
Creo que hoy, en esta Sala, no nos queda más que estar a la altura de lo que la mayor parte de nuestros compatriotas desea: celebrar de la mejor manera posible las Fiestas Patrias, que, al igual que en el Centenario, serán conmemoradas con alegría, pero, desgraciadamente, también con un sentimiento de profunda congoja, por el gran terremoto y maremoto que afectó a Chile precisamente en el año de nuestro Bicentenario.
Durante estos meses, desde el 27 de febrero, han sido los días festivos los que han concentrado las mayores muestras de solidaridad y reencuentro de amigos y familias enteras.
Señor Presidente, en consideración a que este es un año especial, a que tenemos dos días festivos menos en relación con los anteriores, y a que este es el año del Bicentenario, creo que los dos días de festivo adicionales al 18 y el 19 de septiembre son la mejor forma en que los chilenos podemos celebrar y encontrarnos.
He dicho.