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Intervención Esteban Velásquez Núñez

Sesión n°25 - Legislatura 373

PREVENCIÓN Y ERRADICACIÓN DE ACOSO ESCOLAR, DISCRIMINACIÓN Y TODO TIPO DE VIOLENCIA EN ESTABLECIMIENTOS EDUCACIONALES

El señor VELÁSQUEZ.- Gracias, Presidente.

Creo que las reflexiones profundas que han hecho los senadores y las senadoras que todavía están en la sala dan cuenta de que ese es el diagnóstico y la realidad de lo que sucede.

Esta es una cuestión que está sucediendo en el planeta. No es por consuelo, pero vemos en países desarrolladosque al interior de sus establecimientos educacionales hay guardias portando armas y detectores de metales. Y las balaceras las vemos, semana por medio, en las noticias.

Eso también ha llegado, lamentablemente, a nuestro país.

Entonces, hay una cuestión de fondo, que tiene que ver con las reflexiones que aquí se han hecho: cuál es el sentido que hoy día los seres humanos le otorgamos a la vida y la convivencia, no solo educativa, sino también a la convivencia en los barrios, en la ciudadanía, en el mundo del trabajo y al respeto del que hablamos. Ya ni siquiera se trata de la tolerancia, pues da la impresión de que la tolerancia es el respeto a presión, es como un elástico, es un ´Yo debo tolerar´. ¡No! Se trata, sencillamente, de respeto porque hay un ser humano delante.

Y todos esos elementos pareciera que a veces están pasados de moda.

Hasta en los programas televisivos de conversación uno observa, probablemente por las imágenes, que hoy día nuestras generaciones están acostumbradas solo a la información digital, al segundo, al estímulo permanente. Antes teníamos hasta la pausa para reflexionar a través de la carta, de la tarjeta.

Y no quiero decir que todo tiempo pasado fue mejor. ¡No! El tiempo presente es el que a uno le corresponde afrontar.

Pero actualmente el estímulo de la demanda está al segundo y, por tanto, la reacción también está al segundo. Y parece que eso, más bien, enardece los ánimos, estimula la revancha y el enfrentamiento permanente.

Pero también es importante que quienes nos escuchan o siguen estos temas sepan que no estamos en cero en cuanto a herramientas en las comunidades educativas y en los establecimientos educacionales.

Por eso es tan importante hacer un reconocimiento a aquellos directores, líderes, rectores y rectoras, hombres y mujeres, que tienen muy claro qué dice su proyecto educativo y lo encarnan todos los días, porque ese es el liderazgo que mueve al resto de los equipos al interior de los establecimientos educacionales.

No es que si mañana aprobamos este proyecto de convivencia, que a veces parece una excusa en el ámbito educativo, o si en otro escenario seguimos esperando determinado marco o norma, esta sí va a ser la solución.

En el ámbito educacional, yo diría que en gran medida la solución o, por lo menos, las herramientas para enfrentar esta realidad de mejor forma están al interior de los establecimientos educacionales: el orientador u orientadora, un importante equipo de profesionales, que están permanentemente, desde que nacen las comunidades educativas, atendiendo los casos de convivencia educativa.

Y esos profesionales (psicólogos, trabajadores sociales y los equipos multidisciplinarios) dan cuenta de que hay más herramientas y mayores recursos que hace veinte o treinta años. Y no solo el director, porque también tenemos un vicio: que solo el director y tres personas más manejan el presupuesto de la escuela y no toda la comunidad educativa.

A veces también se da la situación de que no todos quieren comprometerse porque el compromiso implica responsabilidad.

En ese sentido, quiero ser bastante directo y sincero.

Mi llamado, entonces, es a aplicar, a ejecutar, a usar las herramientas y los elementos que están ahí todos los días.

´Que no seamos un número´, decía hace un rato en el otro proyecto sobre materia educacional, Presidente.

El alumno es persona siempre; desde que entra por la puerta de su establecimiento educacional el estudiante tiene un nombre y un apellido, y no un número. No faltó el cuatro, el quince, el treinta; faltó Juan, faltó Pedro, faltó Marcela. Los conozco durante el recreo; conozco a sus apoderados; sé quiénes son sus familias; sé qué padres llegan de manera responsable a las reuniones de apoderados; sé quiénes son irresponsables y no asisten porque están en otros menesteres o se encuentran trabajando. Son tantas las situaciones que se dan.

Tenemos que mirar, en cierta medida, cómo estamos aportando en ello.

No es fácil la tarea, pero probablemente con todos estos pactos sociales y valóricos que se han hecho notar en esta discusión, más allá del trámite técnico-legislativo, que es el ejercicio que vamos a hacer en el Congreso, este proyecto será una herramienta que aportará más.

Y espero que las herramientas que ya tenemos hoy día en los establecimientos educacionales sean ocupadas de la mejor forma posible y no tengamos que seguir lamentando lo que hasta ahora hemos vivido, que es muy penoso.

Gracias, Presidente.