Intervención Esteban Velásquez Núñez
Sesión n°1 - Legislatura 373
ESTABLECIMIENTO DE MONUMENTO EN MEMORIA DE EX PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA SEÑOR SEBASTIÁN PIÑERA ECHENIQUE
El señor VELÁSQUEZ.- Gracias, presidente.
Yo diría que cada uno, en un tema como el que hoy día a lo mejor, más que debatirse, se conversa, se reflexiona, tiene una valoración del Presidente Piñera, como la tenemos de cada uno de los presidentes que hemos tenido la oportunidad de conocer, de revisar en la historia.
Se ha sostenido, con mucha fuerza, que el Presidente Piñera fue un demócrata. Por supuesto: en dos oportunidades lo eligió la ciudadanía mediante el sistema democrático que tenemos.
Tuvimos la oportunidad de compartir y trabajar con él. Fui alcalde de Calama en dos períodos. Y estuvo varias veces por allá, donde hablamos directamente de un montón de temas.
Ahora, ¡lo mínimo que debe tener un político es ser demócrata! Entonces, no sé si sea necesario exaltar eso con tanta fuerza.
Pero los presidentes tienen, como todos nosotros, bondades y miserias, aciertos y errores.
Y a mí me parece un buen ejercicio que, luego de fallecida una persona, se comiencen a reconocer las bondades de esa persona. No lo considero hipócrita. Considero un buen gesto, de parte de todos, expresar: ´Quizá en vida no le dije lo que debía; ha fallecido y aparecen estos méritos´.
Es un buen ejercicio; lo reconozco.
También recuerdo aquellos momentos en que el propio Presidente Piñera (que en paz descanse), habló de ´cómplices pasivos´ y recibió ácidas críticas de muchos sectores de su coalición. Y de cómo en el período del estallido social, por estos mismos pasillos -en aquel tiempo yo era diputado- escuchamos de su sector cómo cada día iba quedando más solo.
Por eso me parece bien el ejercicio que se realiza el día de hoy y que se le reconozcan los méritos que cada uno cree que tiene.
Quienes a lo mejor pensamos distinto no dejamos de respetar, en lo personal, sus gobiernos. No es egoísmo, no es mezquindad.
Pero tal vez sería conveniente considerar lo siguiente. Creo que por todos los que estamos acá ha pasado este tratado, este libro, este texto: El Príncipe, de Nicolás Maquiavelo. Quizá un poco de eso tiene igualmente esta conversación, ¡también válida! ¡Si aquí no somos deportistas: todos somos políticos!
Sí comparto que ha habido aquí un apuro un poquito desmedido, porque no ha transcurrido el tiempo necesario para que cuajen ciertos temas, por diversas razones, también respetables. Y esto particularmente me trae un poco a la mente lo que Nicolás Maquiavelo dijo hace más de quinientos años.
En lo personal, quedé con mucha incertidumbre respecto al comportamiento y su relación con la política y el dinero del Presidente Piñera, así como en cuanto a su desempeño y su comportamiento político.
Porque además se mide distinto, se pesa diferente, se evalúa de diversa forma.
Se me ocurre mencionar, no para comparar, cómo hace algunas horas a la Presidenta de la Cámara de Diputados se le quería aplicar censura por tráfico de influencia y eventualmente falta a la ética. ¡Censura! Y se votó legítimamente y cada diputado seguramente respaldó su voto.
Bueno, acá cada uno de nosotros tiene también determinada valoración del Presidente. Esto, para que nos vayamos dando cuenta también de que está nuestra mirada política. Quedaron muchas causas judiciales abiertas en su relación con la política, el dinero y sus negocios. Nunca sabremos exactamente, pero la incertidumbre quedó y en su propio sector político se le criticó.
Para no extenderme, Presidente, solo quisiera recordar algunas palabras sobre él, porque el desempeño personal, pero público, también dice cómo somos en cierta medida.
Carlos Peña, que no es de este lado, en una de sus columnas resume más o menos, no con las mismas palabras, algún comportamiento del ex Presidente Piñera en pleno momento del estallido. Dice: ´Al verlo posando relajado en plaza Baquedano,´ -¿recuerdan algunos?- ´es un acto de provocación, de desprecio, un narcisismo cercano a lo maligno, maligno sí´ -y especifica- ´en un sentido psicoanalítico´.
Agrega Carlos Peña que ´ese acto deliberado del Presidente Piñera en ese momento mostró a una personalidad carente de toda empatía y centrada nada más que en sí misma´.
Son descripciones que tiene cada uno en su rol, en lo que cargamos, en mochilas, como decía al comienzo, con miserias y bondades.
Como pienso que no ha transcurrido el tiempo necesario, que hay un apuro muy desmedido y, además, porque tengo mi propia valoración, voto en contra, Presidente.