Intervención Esteban Velásquez Núñez
Sesión n°98 - Legislatura 372
REFORMA DE SISTEMA DE PENSIONES
El señor VELÁSQUEZ.- Gracias, Presidente.Escuchar el tono conciliador de la mayoría de quienes han hecho uso de la palabra, incluso con comentarios bastante concluyentes, habla en cierta medida de que la ´política del eslogan´, si pudiésemos llamarla de alguna forma, también se transforma en política de reflexión.
El senador Galilea y otros senadores se referían a ciertos conceptos que al parecer deberían ser aclarados, los cuales a veces ni siquiera se querían nombrar; por ejemplo, ´solidaridad´: ´No, ¿por qué mejor no buscamos un sinónimo que no suene mucho a eso, pues provoca anticuerpos no sé dónde?´.
Bueno, eso se va despejando.
Desde mi punto de vista, el concepto ´repartir´ tiene un alto contenido valórico. Y más allá de lo que los economistas nos indiquen, particularmente en este proyecto, en esta reforma, respecto de cuáles son los instrumentos técnicos para que resulte o no una modificación con este componente valórico llamado ´repartir´, ello será parte de esta discusión y de otras más que están abiertas.
Un dato objetivo: esta reforma se implementa en tiempos de dictadura y fue basada en la construcción de un sistema privado de capitalización.
Recordemos, además, que a partir de 1982, 1983, todos los trabajadores fueron ingresados ??de manera compulsiva a este nuevo sistema privado y obligados a adherir a alguna de estas AFP. Es importante tener ese registro. Pero hubo excepciones: los integrantes de las Fuerzas Armadas y Carabineros permanecieron en el antiguo sistema de reparto, a propósito de repartir. La connotación no tiene que ver con el concepto, sino más bien, diría yo, con las motivaciones de qué defendemos o qué propiciamos cada uno legítimamente, como se ha dicho acá con reiteración.
El debate de este tema ha sido largo, y está claro que quienes nos acompañan en las tribunas o quienes probablemente siguen esta discusión son muchas personas que han tenido jubilaciones bajísimas, de vergüenza. Y uno de los problemas, dentro de los muchos que se han analizado, de este sistema previsional, es que su característica principal parecía solo el incentivo a la inversión, como una manera de alimentar el mercado de capitales. El interés siempre se circunscribía allí, no en un sistema previsional basado en la búsqueda de mejores pensiones, que es lo que hoy día se está debatiendo.
Dentro de estos grandes problemas, como justificación a por qué las jubilaciones eran bajísimas, se hablaba del mercado laboral, de la poca calificación, de remuneraciones bajas en comparación al ingreso per cápita nacional, del costo de vida, de la poca estabilidad laboral, de la informalidad laboral. El año 2024 esta informalidad llegó a representar un tercio de la fuerza laboral del país, con una baja tasa de cotización, altas comisiones, poca competencia en el mercado, entre otras características.
Otro dato objetivo: debido a que la capitalización individual no daba respuesta, durante varias décadas en que se argumentaba a favor de mantener este sistema, donde además hubo una promesa incumplida, la necesidad estatal de hacerse cargo del problema de los jubilados fue mayor, y la Presidenta Bachelet en su momento instauró por primera vez el pilar solidario. Este pilar solidario comenzó a operar en el año 2008, se creó el bono por hijo y también dos instrumentos para la población más vulnerable: la pensión básica solidaria y el aporte previsional solidario.
¿Qué nos dicen los registros? La cobertura creció del 40 al 60 por ciento en la población de menores ingresos. La pensión básica solidaria beneficiaba a las personas que nunca cotizaron en una AFP. El aporte previsional solidario era un complemento para quienes sí lo hicieron, no obstante lo cual sus jubilaciones siempre fueron muy bajas. Se trata de un registro, un dato objetivo.
Esta reforma intermedia ha modificado el sistema previsional incorporando un nuevo agente contributivo: el Estado, a través de las rentas generales, aportando a aquellas personas jubiladas con menores ingresos.
Ahora bien, la experiencia internacional ha demostrado que los sistemas contributivos mixtos son los que responden de mejor manera a las necesidades de sus países, donde el componente solidario es fundamental para lograr tal meta. Este componente solidario se resume, en palabras fáciles, en que todos los trabajadores activos hacen su aporte previsional total o parcial a un fondo común que beneficia a los actuales jubilados a través de diferentes herramientas.
En razón de este acuerdo, Presidente, cobra relevancia una célebre frase, que recordaba hace un instante la senadora Sepúlveda: ´en la medida de lo posible´. También se habla de ´realismo político´.
En ocasiones esto puede sonar a renuncia a ciertas convicciones, o a un entreguismo ante el poder, a este sistema bastante poderoso. Pero, en fin, se ha avanzado en lo que se ha podido.
En este ambiente que intento describir con algún grado de ironía, un ambiente de incertidumbre y desconfianza, el acuerdo, Presidente, muestra señales esperanzadoras de diálogo, de sensatez. Y como las pensiones de la gran mayoría de los chilenos son, sí, extremadamente bajas y miserables, debemos decirlo, por supuesto que el acuerdo también muestra cifras más dignas.
Este acuerdo intenta un acercamiento para construir una sociedad más fraterna, con más justicia social, palabras que pasan un poco de moda o que también suelen no utilizarse por los anticuerpos que crean. En él observamos algunas pequeñas y tímidas semillas que buscan compensar las frías desigualdades que padecen grandes segmentos sociales.
Y yo creo que cada uno de nosotros, cuando escuchamos las reflexiones o los comentarios, no podemos dejar de recordar lo que pasa en la región y en los territorios que representamos. Porque en el norte se amplifican muchas de estas desigualdades: condiciones de vida difíciles para nuestros adultos mayores; el cobro de arriendos; el precio de los alimentos, vestuario, medicamentos, salud, etcétera. Porque en ciertos territorios del país, como los del norte, nos miden en razón de los ingresos que tiene la minería y los sueldos del sector.
También es importante destacar cómo muchos pensionados, hombres y mujeres, que por largos años esperaban que hubiese algún grado de aporte económico, veían que este no llegaba. Los beneficiarios de las leyes de reparación, por ejemplo, y aquí se han mencionado, como la Ley Valech, no lograban un beneficio, porque cada uno estaba en una trinchera en ese momento, y a veces no entraba ni siquiera a la discusión, cuando se podría haber aportado, incluso, respecto de las mujeres montepiadas.
¿Qué sucede con este proyecto, Presidente? Nos parece que hoy día claramente no logramos todo lo que deseábamos en la reforma, pero sí habrá cambios honestos y posibles.
Por eso voy a votar a favor, porque después de tanto tiempo se abren puertas, quizás pequeñas, y sentimos aires un poco más frescos y renovadores.
Gracias, Presidente.