Intervención Esteban Velásquez Núñez
Sesión n°14 - Legislatura 374
PROPUESTA PARA NOMBRAR MINISTRO DE LA CORTE SUPREMA A SEÑOR DINKO ANTONIO FRANULIC CETINIC
El señor VELÁSQUEZ.- Gracias, Presidenta.
Cada vez que al Senado le corresponde pronunciarse sobre alguna nominación de autoridades, según establece la Constitución, hay un reconocimiento a los méritos de la persona que se nomina, tal como ha sucedido en el caso del ministro señor Dinko Antonio Franulic Cetinic, que además proviene de la región que represento.
Como decía, cada vez que nuestra Corporación se pronuncia sobre una nominación, se reconoce la trayectoria del postulante, sus méritos, su currículum, sus logros.
Lo que nosotros esperamos es que siempre las resoluciones estén apegadas al marco legal y que los jueces, particularmente, actúen con honestidad.
Si hay alguna cuestión que hasta ahora hemos visto, lamentablemente, ha sido el lado B de la Corte Suprema. Bueno, en tiempos de dictadura, en el pasado reciente, hubo una actuación de la Corte Suprema que implicó guardar silencio ante graves violaciones de derechos humanos, por ejemplo, y en la democracia actual hemos sabido de los últimos escándalos. Entonces, queda esa deuda.
Claramente, quien postula tendrá que conversar con alguien. Siempre se da esa conversación -no sé si el concepto corresponde- sana, honesta, con la que el candidato manifiesta su interés en postular, pero que ello nunca signifique algo más, digo yo. Si no, no hay norma ni nombramiento alguno que dé cuenta de aquel ministro de alguna corte que tenga que fallar.
Yo diría que el sello -es una opinión muy personal- debiera ser que aquellos que reciben la confianza de quienes estamos acá simplemente no sean un títere. Lo que uno espera es que sean honestos; que el tráfico de influencias, los llamados, la elegante forma de cobrar después la ayuda, el voto, no sé qué más, estén lejos de quien comience a ejercer su cargo.
Y esto va para todos, para los que hemos sido elegidos por voto popular, para los que han sido nombrados por el Presidente de la República, como los señores ministros y subsecretarios que nos acompañan. Queremos que el concepto de honestidad, que parece que fuera un término de misa, de acto religioso, de la oración de alguna abuelita, hoy efectivamente se haga carne.
En cada nombramiento uno escucha tremendas alocuciones con respecto a las características de la persona, que son válidas, y es bueno que quienes conocen más de cerca al postulante las digan. Pero, a partir de eso, el postulante, hombre o mujer, debe tener claridad de que no le debe nada a nadie. ¡Que no haga caso a los llamados!, para que no exista otro caso Hermosilla, que todavía no sabemos dónde va a terminar y en el cual llega a haber algunos actos y relatos vergonzosos, ¡vergonzosos!, de cómo se pide ayuda.
Hay maneras y maneras de decir ´tengo estos méritos´, pero también debe existir una actuación personal. Y eso es simplemente lo que esperamos todos, no solo nosotros... Tal vez nosotros no: la ciudadanía espera que ocurra aquello.
Espero que don Dinko Antonio Franulic Cetinic, teniendo la mayoría necesaria -recién se manifestó acá la cantidad de votos que eventualmente va a obtener-, lo siga haciendo bien, según el currículum que se ha señalado y por los valores por los cuales debe haber jurado en más de alguna ocasión.
Gracias, Presidenta.