Intervención Carlos Ignacio Kuschel Silva
Sesión n°9 - Legislatura 374
INCIDENCIAS POR CONSTRUCCIÓN DE CERCO DESTINADO A PROTECCIÓN DE HALLAZGOS ARQUEOLÓGICOS EN MONTE VERDE Y POR INCAUTACIÓN DE COLECCIÓN ARQUEOLÓGICA PERSONAL. OFICIOS
El señor KUSCHEL.- Gracias, señor Presidente.Quiero hablar de un tema prácticamente personal.
Como usted y otros amigos senadores y diputados saben, soy aficionado al idioma mapuche: he escrito libros sobre el significado de los apellidos, el significado de los lugares, las distintas papas que existen, y otros acerca de diferentes temas.
Sobre la base de ese interés que he tenido por las culturas ancestrales, mi familia durante ciento setenta años, por el lado alemán, ha juntado piedras y me las ha regalado; y durante más de cuatrocientos años, por el lado de mi mamá, ha juntado piedras y me las ha entregado, porque el ´enfermito´ de esto soy yo.
Y aquí viene mi problema ético.
Yo pertenezco a la Comisión de Ética, fui presidente hasta hace poco y no sé si voy a continuar en eso. Sucede que estoy impedido de firmar contratos con el Gobierno, pero el Consejo de Monumentos me ha pedido que firme una autorización para hacer un cerco en mi propiedad de Monte Verde, donde hay hallazgos arqueológicos de tremenda importancia para el estudio del origen de la humanidad en América y en la Tierra.
Yo firmé el documento en conjunto con don Sergio Barría, que es un vecino; don Jorge Guzmán, secretario de la Fundación Monte Verde; y don Rodrigo Wainraihgt, para que se hiciera el cerco en mi propiedad, que va a ser de mi propiedad; pero lo está construyendo Monumentos Nacionales, y después me van a decir que me estoy beneficiando con esa obra.
Pero eso no es todo.
Por diversas razones accedí a firmar, consciente de que no debo hacer estas cosas. Pero me dijeron que el cerco era necesario para proteger el sitio que se estaba destruyendo por las crecidas reiteradas del río, no en la parte de mi propiedad, pero sí en otra.
Este 2026 llevamos un 18 por ciento de superávit de agua caída y dicen que va a ser un año lluvioso, por el fenómeno de El Niño. Quizá el río se va a llevar gran parte de los hallazgos arqueológicos que todavía están en la tierra.
Bueno, firmé la autorización.
Pero, por otro lado ¿qué me pasa? Hace algo más de siete años entraron a robar a mi casa. Asaltaron a mi señora, que desde esa época está enferma. Cometí el error de denunciar esta situación ante la Policía de Investigaciones; llegaron de la PDI, vieron mis piedras indígenas, ¡y al poco tiempo fueron a incautarlas!
Me incautaron piedras, señor Presidente, de una colección familiar de más de cuatrocientos años, por el lado de mi mamá, y de ciento setenta y un años ya, por el lado de mi padre; más de tres mil piezas procedentes de los cinco continentes, de treinta y siete países; cuarenta y cuatro tipos de piedras distintas, y cientos de tipos de objetos artesanales, arqueológicos, de toda clase.
Así que quiero insertar acá el listado del tipo de piedras (que son cuarenta y cuatro; puedo leerlo y, como tengo tiempo, creo que lo voy a hacer), de qué piedras se trata, y su origen.
Las tengo en idioma mapuche, en idioma inglés y en idioma alemán.
Por ejemplo:
-Kudi, que son piedras de moler (grinding stones, müllen stein).-Ñumkudi, que son manos de moler.
-Tranatrapihue, que son morteros.
-Piedras tacitas.
-Piedras horadadas.
-Piedras semihoradadas.
-Vilucura o culebrón.
-Clavas, que son las insignias de jefes.
-Toquicura, emblemas de los toquis.
-Hachas.
-Martillos.
-Raspadoras.
-Piedras horadadas estrelladas pentagonales pehuenches.
-Piedras horadadas estrelladas octagonales pehuenches.
-Piedras pulidas pehuenches.
-Tótems y figuras religiosas.
-Figuras de la mitología.
Todo esto lo tengo en distintos idiomas, señor Presidente. Lo voy a insertar también.
-Instrumentos musicales.
-Pipas para fumar y aromatizar.
-Puntas de flechas.
-Cuchillos de piedra.
-Torteras, que son las piedras para hilar y después tejer.
-Piedras de ancla, que se usan en la cultura chilota para anclar los botes con tres o cuatro trozos de madera, etcétera.
-Sachos chilotes, que son las anclas propiamente tales (las otras eran piedras solas).
-Piedras de boleadoras y boleaduras, procedentes de distintos países de Sudamérica, que ahí voy a indicar: Uruguay, Argentina y Chile, que es donde hacemos este tipo de piedras.
-Piedras del juego de la chueca; bastones del juego de la chueca.
-Piedras de la cultura inca.
-Piedras naturales especiales.
-Huesos o voro, como dicen.
-Huitrü, cucharas de madera.
-Pütkohue, que son fuentes o bowls.
-Arpones.
-Anzuelos.
-Raspadores.
-Trongtrong o recipientes de ubres de vacunos.
-Challa u ollas.
-Chünü-chüni, balay de voqui para estilar y servir cereales.
-Dihuelhue, paleta revolvedora.
-Ihue, fuente con dos asas para beber.
-Kallana, tostador de latón.
-Külk-chayhue, que es el canasto de voqui.
-Rali, plato de madera.
-Máscaras de piedra.
-Máscaras de madera.
Todos estos objetos proceden de distintos países, especialmente de Chile, pero también de Argentina, Perú, Bolivia -aquí indico las distintas ciudades de donde proceden, que también voy a insertar-, Brasil, Ecuador, Colombia, Venezuela, Paraguay, Uruguay; de Australia y Nueva Zelandia, porque un pariente mío era fanático de los insectos y me mandaba piedras de esos lugares, porque allá también hay indígenas y tal vez la cultura indígena de Australia y Nueva Zelandia se conecta con la nuestra a través del océano Pacífico, y de Asia (Rusia, China).
En el caso de Rusia, de Vladivostok, son piedras que me trajo don Juan Enrique Taladriz, un diputado que falleció.
De China: de Pekín, de la Gran Muralla china, soldados de terracota.
De Japón: objetos que trajo mi señora madre y don Tadao Kusano, que era un samurái antiguo amigo mío.
De Vietnam, de Turquía, de Baku (Azerbaiyán).
En el caso de África: de Sudáfrica, de Kenia, de Egipto, de Burkina Faso y de Marruecos.
De América del Norte: de Alaska, donde fue un hermano mío; de Canadá, donde vivía una prima hermana mía, que falleció, ¡que también me mandaba piedras!; de Estados Unidos: Ohio y Montana, donde yo viví.
Y de Centroamérica: de México (Ciudad de México, Acapulco y toda la ruta colonial); de Guatemala, Honduras, Costa Rica, Panamá, Cuba, El Salvador y Nicaragua.
De Europa: piedras de Alemania, Berlín, especialmente puntas de flechas; de Polonia, de Breslau y de Glatz, porque de ahí es el origen de mi familia, alemana; de Francia, Italia, España, Inglaterra y Austria.
¡Todas estas piedras fueron incautadas, revueltas y algunas destrozadas y no sé dónde están desde hace siete años! Esto, porque las leyes nuestras tienen una complejidad enorme.
Y, aunque he ganado en todas las instancias judiciales, no me han devuelto las piedras, que están todas desordenadas: se perdió la clasificación que yo realicé durante toda mi vida, más o menos desde los cinco años, cuando empecé a juntar piedras, y no solamente de mi familia; también de personas que creían que yo podía cuidarlas.
Hice un museo, por diversas razones; después no me resultó. Ahora preparé otro, en Monte Verde.
Entonces, lo que quiero decir es que accedí y firmé para proteger a Monte Verde, en la forma en que lo he dicho; pero por otra parte estoy totalmente dolido. Me siento absolutamente atropellado en mi carácter de coleccionista, ¡de toda mi vida!, ¡una pasión!, y que vengan y me destruyan la colección, Presidente, porque ahora habrá muchas piedras que no me voy a acordar de qué lugar eran. Yo las tenía en distintas cajas pues quería volver a crear un museo que tuve que desarmar por razones particulares. Pero esta es mi pasión.
La mala calidad de las leyes, de la institucionalidad, el desconocimiento de las personas sobre este tipo de riqueza cultural, arqueológica, patrimonial, histórica, ¡prehistórica!, está destruyendo colecciones completas.
Lamento abusar de este espacio, no sé si es ético o no, pero no tengo alternativa. He estado consultando. Me dijeron que puedo hacerlo de esta forma; otros me dicen que no, pero quiero quedar tranquilo con mi conciencia.
Eso es todo, señor Presidente.
Muchas gracias.El señor MOREIRA (Vicepresidente).- Gracias, senador.
¿A quién específicamente le gustaría que le enviáramos su intervención?
¿O solamente quiere que quede en acta?El señor KUSCHEL.- Solamente que quede en acta, porque yo me estoy defendiendo.
Hemos hecho las presentaciones, etcétera, pero todo esto queda en el aire. A lo largo de toda la cadena a la que corresponde pronunciarse sobre esto, uno se encuentra con paredes de gente que no sabe. ¡Y van siete años!
Entonces, a medida que pasa el tiempo voy olvidando de qué parte provenían mis piedras. Y además hay bronces, vasos canópicos de Egipto, de Isla de Pascua, etcétera,
Mire, es para llorar, ¡para llorar!
Así que no sé a quién...El señor MOREIRA (Vicepresidente).- ¿Le parecería a usted, si lo estima conveniente, que se la enviáramos al ministro de las Culturas y al subsecretario de Patrimonio Cultural?El señor KUSCHEL.- Al ministro de las Culturas, y al subsecretario también.El señor MOREIRA (Vicepresidente).- Entonces, se va a enviar su intervención...El señor KUSCHEL.- Hágalo como a usted le parezca, Presidente, pero realmente yo he perdido siete años de mi vida, de esta pasión.
Ahora estoy escribiendo un libro sobre esto mismo, ¡tal cual!, casi.El señor MOREIRA (Vicepresidente).- Bueno, ¡en su próximo periodo parlamentario siga luchando...El señor KUSCHEL.- Sí, voy a seguir.El señor MOREIRA (Vicepresidente).-... hasta que obtenga los resultados favorables a su inquietud!
--Se anuncia el envío de los oficios mencionados, en nombre del señor senador, conforme al Reglamento.