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Intervención Esteban Velásquez Núñez

Sesión n°92 - Legislatura 373

REGULACIÓN DE SUSPENSIÓN Y CUMPLIMIENTO ALTERNATIVO DE PENAS PRIVATIVAS DE LIBERTAD

El señor VELÁSQUEZ.- Gracias, Presidente.

Se ha hablado bastante; ha habido argumentos muy importantes y se ha señalado lo que se recordaba por parte del ministro de Justicia y otros parlamentarios.

Respecto al informe que emanó de la Corte Suprema, el oficio N° 153, del 28 de mayo del 2025, hay una parte a la que es importante colocarle atención, que señala sobre el presente proyecto de ley: ´debe hacerse presente que podría estar en tensión con otras obligaciones importantes del Estado de Chile, como la de incentivar la impunidad y la denegación interesada de justicia, con relación a ciertos casos especialmente graves de nuestra historia reciente, tales como los delitos de lesa humanidad que se cometieron durante la dictadura entre los años 1973 y 1990´. Esto señala, entre otros interesantes comentarios, el informe de la Corte Suprema. Y son opiniones, apreciaciones importantes, que este Senado siempre debe considerar.

Se ha mencionado también la debilidad en la técnica legislativa.

Presidente, hemos enviado a la Comisión de Constitución algunos proyectos (entre comillas) ´un tanto irrelevantes´ para que pasen por ella y no queden solo en las comisiones puntuales, en las técnicas. Y en este caso, donde se han mostrado bastantes elementos y entregado argumentos por doquier, sencillamente un sector se niega y se enceguece, sin siquiera razonar.

Pero también hay que decir, con mucha claridad, que existe una etapa de la historia que no se ha cerrado. O sea, las consecuencias atroces de la dictadura nunca se abordaron con la fuerza y la decisión que correspondían en su momento: no se persiguió ni al dictador, ni a los cómplices. Recordemos las salidas acordadas, aquellos acuerdos secretos, los llamados ´procesos de transición´.

¡Esto es consecuencia de lo que se hizo hace treinta y tantos o más años!

Porque de vez en cuando aparece, no sé, este tipo de contagio. A lo mejor por el cambio de gobierno, porque tenemos dos o tres Chiles. Y en ese sentido, a nosotros nos parece que es un proyecto tramposo, mediante el cual se busca una forma de establecer beneficios carcelarios para violadores de derechos humanos, lo cual significa un retroceso en la garantía de no repetición.

Además, la debilidad del componente técnico se ha manifestado hasta la saciedad en esta sesión.

Entonces, el proyecto queda asociado a un concepto: la impunidad encubierta. Y eso es lo que molesta. Porque si algunos se han inspirado con este proyecto, ¿cuál es el fondo?, ¿qué hay detrás?

Pensamos que es el reflejo del Chile que tenemos hoy día.

Con algunos gestos, todos intentamos en algún momento no dar vuelta la página, porque eso no debe ocurrir, no debemos olvidar; si no, veamos y recordemos las atrocidades sucedidas con el nazismo hace ya varias décadas.

Este Senado pretende dejar algún tipo de enseñanza después de cada discusión, por mucho que esta no nos guste y nos avergüence.

Porque es importante hacer el intento de continuar educando en derechos humanos, Presidente, cuestión que no hemos hecho y donde hemos sido tibios, hasta cobardes. Debemos ser conscientes de que nuestro currículum educacional no lo hemos permeado con educación en derechos humanos. Entonces, sencillamente quedamos con riesgos de impunidad, como esta iniciativa, en crímenes de lesa humanidad.

El proyecto, Presidente, tal como está, abre la puerta a sustituir penas privativas de libertad sin un régimen forzado explícito para condenados por graves violaciones a los derechos humanos, debilitando así el deber del Estado de asegurar sanción efectiva, verdad, justicia y reparación.

Por supuesto que votaré en contra de este proyecto cuando corresponda votarlo, Presidente.