Intervención Esteban Velásquez Núñez
Sesión n°53 - Legislatura 373
MODIFICACIÓN DE CARTA FUNDAMENTAL EN MATERIA DE DERECHO A SUFRAGIO DE PERSONAS EXTRANJERAS
El señor VELÁSQUEZ.- Gracias, Presidente.Por supuesto que vamos a votar de manera favorable el proyecto de reforma constitucional, pero quiero plantear dos o tres consideraciones en torno a este tema.
Se ha dicho bastante que es una discusión que debió haberse dado antes para que la premura del tiempo no llevara a presiones o a señales de otro tipo.
Presidente, creo que estamos todos convencidos de entregar pruebas concretas, señales palpables en torno a si queremos fortalecer o no nuestra democracia. Formulamos interrogantes, preguntas; reflexionamos sobre cómo valoramos hoy la democracia, cómo la ciudadanía la percibe. Estos son ejercicios que, incluso, tímidamente comienzan a desarrollarse al interior de las propias comunidades educativas.
¿Qué significado tiene hoy el acto de votar para los ciudadanos o para quienes han estado siguiendo esta discusión? ¿Por qué la participación implica aceptar como un derecho y como una obligación el acto de votar?
Ahí aparece lo que los cientistas políticos señalan en algunos de sus tratados respecto a cómo entendemos el voto, e incluso cómo lo hemos dimensionado en el Congreso durante los días de discusión: un voto instrumental, un voto más rupturista o un voto ético.
Por lo tanto, cada uno de esos elementos nos invita hoy a reflexionar. Más allá de que la gran y la inmensa mayoría respalda esta iniciativa, se trata de no quedarnos tranquilos con esta solución, que es algo que nos ha pasado últimamente. Arreglamos un poco con alguna reforma constitucional o algún proyecto de ley. A sesenta días de un acto eleccionario nos estamos dando cuenta de las limitaciones del Servel y de otras cuestiones que no asumimos en su momento.
Cuando escucho que no se consiguen los acuerdos, pienso que estos se alcanzan discutiendo acá y luego cada uno votará en un sentido u otro. Pero se buscan los acuerdos por fuera, a nivel de directivas de partidos, con lo que no se gana mucho porque al final disponemos de pocos días para discutirlos al interior del Parlamento.
También hay que ver cómo les entregamos responsabilidades a los ciudadanos, como lo señalaba uno de los senadores.
A veces cuesta entender, pero es cierto: el sistema político ha tenido un montón de desaguisados, de irregularidades y hasta delitos en los últimos diez, quince, veinte años. Y está demostrado que hechos de esa índole socavan la democracia.
Pero hay un porcentaje de responsabilidad que recae en la ciudadanía, que guarda relación con que exista el compromiso de participar.
Cuando hay tanto candidato presidencial -si no me equivoco, son ocho para la primera vuelta-, uno no logra entender que un sector no se sienta representado con nadie ni con nada. Estamos claros que las redes sociales y las cuentas fraudulentas que existen inciden y socavan la democracia.
Y eso se complementa con algunos discursos incendiarios sin asidero al interior del Congreso y en esta Corporación. Porque decimos que respaldamos la democracia, pero siempre la estamos dejando en entredicho al señalar que el Senado no tiene mucha relevancia; que los Gobiernos caminan hacia un autoritarismo; o cuando comenzamos a ver modelos autoritarios para saber cómo terminan. Y eso es tanto o mucho más grave que si el voto finalmente sea obligatorio o voluntario.
Y pasado este debate, Presidente -usted lo sabe mejor que yo-, esos mismos mensajes van a volver a lo mejor en las próximas horas a propósito del debate presidencial de hoy, que es el primero que se llevará a efecto.
Soy más partidario del llamado ´voto ético´, ese voto con un grado de responsabilidad, que lo vemos en adultos mayores, pero también en distintas generaciones. La gente siente la responsabilidad del acto ciudadano de votar y lo hace pensando no solo en sí misma o en su familia, sino también en los demás. Acude, vota y avala la democracia hasta que duela.
Hemos aprendido que el pueblo sigue siendo el soberano respecto de quién va a estar en La Moneda en los próximos meses. Son aprendizajes obtenidos a porrazos, pero aprendizajes, al fin y al cabo.
Y en una cuestión que se ha regulado bastante, vinculada con la Ley sobre Votaciones Populares y Escrutinios, que hoy día estamos modificando, presentamos un proyecto de ley junto con la senadora Alejandra Sepúlveda, cuando usted era presidente de la Comisión de Gobierno, que tiene que ver con la propaganda electoral.
Yo diría que ese es un compromiso que deberían asumir los ciudadanos.
Hoy día lo que más vemos son candidatos independientes por todas partes. Nadie declara ni expresa a qué partido político pertenece, si está afiliado a alguno o quién lo patrocinó. Los candidatos independientes son aquellos que juntan las firmas. Uno ve las gráficas, y en ellas nadie expresa su filiación.
Entonces, hemos intentado transparentar un montón de normas que estaban un poquito débiles.
Pero ocurre que los candidatos renuncian, no reconocen su sector, o dicen: ´Si yo declaro que soy de tal partido político, se van a crear anticuerpos´. Bueno, esa también es una forma de socavar la democracia.
Además, se engaña al ciudadano, porque no siempre lo mencionan los que hoy día son candidatos,... (se desactiva el micrófono por haberse agotado el tiempo y se vuelve a activar por indicación de la Mesa)... y generalmente se intenta expresar una independencia, y eso es una mentira, una falsedad.
Usted, Presidente, había asumido un compromiso cuando lideraba la Comisión de Gobierno. Finalmente, nunca puso el proyecto en discusión con el tiempo prudente.
La senadora Paulina Vodanovic avanzó en lo que pudo, y nos quedan varias situaciones pendientes que seguir conversando, tal como lo expresaba la senadora Pascual en su momento.
Vamos a votar favorablemente, porque entendemos que esto es importante en los tiempos que corren.