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Valparaíso | 17/12/2009 | Presidencia
Una oportunidad para dar el salto al desarrollo
Por Jovino Novoa, Presidente del Senado

Un natural orgullo sentimos los chilenos cuando la Organización para la Cooperación y el DesarrolloImagen Económico (OCDE) nos invitó esta semana a formar parte de este selecto grupo. Y no es para menos, ya que este foro agrupa a las 30 economías más desarrolladas del mundo y representa el 70% del PIB Mundial. Además, somos pioneros en la región: Chile es el primer país de Sudamérica en ser invitado y el segundo de Latinoamérica, después de México.

 

Sin duda es una buena noticia que la OCDE nos haya aceptado como miembro permanente, sin embargo, no creo que este hecho se pueda presentar como un logro en sí mismo. Formar parte de la OCDE no es un premio, no es un trofeo, sino que una oportunidad para seguir mejorando. Los países que forman parte de esta organización tienen un nivel de desarrollo muy superior a Chile, con un ingreso per cápita casi tres veces mayor que el nuestro y con indicadores de calidad de la educación muy por encima de los que muestra Chile. Por lo tanto, más que vanagloriarnos por conseguir entrar al club, debemos concentrarnos en equipararnos al nivel de esos países para no pasar vergüenzas.

 

Chile es aún un país en vías de desarrollo, que muestra una baja productividad y falencias en áreas tan importantes como la educación y la innovación (el gasto público como porcentaje del PIB en estas dos áreas es inferior al promedio de los países de la OCDE) y pese a la diversificación productiva que hemos tenido en la última década, nuestros ingresos siguen dependiendo de unos pocos productos exportables no elaborados. Nada de eso cambiará sólo con entrar a formar parte de este grupo.

 

En el ámbito laboral tampoco estamos bien catalogados. La misma OCDE cuestionó la baja productividad de nuestra fuerza laboral y la rigidez del sistema de contratación y despidos y recomendó ampliar el seguro de desempleo y disminuir los costos de despido. Sin embargo, aún no  existe disposición del Gobierno para avanzar en esa línea por lo que esa recomendación quedará en el aire.

 

El ingreso de Chile a la OCDE es una oportunidad para dar el salto al desarrollo, pero depende de nosotros si sabemos aprovecharla.

 

¿En que nos beneficia? Si aceptamos la invitación tendremos a nuestra disposición una buena plataforma de colaboración y coordinación con los países miembros, como Estados Unidos, Japón y Francia, lo cual se puede traducir en acuerdos de cooperación en el área comercial o financiera, por ejemplo.

 

Otro de los beneficios que genera la pertenencia a la OCDE es la mejora de la imagen del país en el resto del mundo. La aceptación de un país significa que se cumplen ciertos estándares mínimos de democracia, libertad económica y de transparencia estatal, entre otros, todo lo cual da garantías de cierta estabilidad económica y política. Ello a su vez redunda en una disminución del riesgo de invertir en nuestro país, lo que puede aumentar la entrada de capitales extranjeros a nuestro territorio.

 

En tercer lugar, para ingresar a la OCDE Chile debe estandarizar y volver comparables una serie de indicadores con el resto de los países miembros, lo cual facilita la comparación y genera una información más completa lo cual puede ser usado para el diseño de políticas públicas de mejor calidad.

 

Todo lo anterior es muy positivo, pero no olvidemos que se nos entregan las herramientas, pero depende de nosotros usarlas a nuestro favor. La idea es que una vez adentro los países miembros se esfuercen por nivelarse hacia arriba, de manera que no ocurra lo mismo que con México y Turquía, países que no han mejorado notoriamente desde que ingresaron. Que Chile ingrese a este selecto club es una cosa, pero que alcance los estándares de país desarrollado dependerá exclusivamente de nosotros. Espero por el bien del país que sepamos estar a la altura del desafío.

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