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Valparaíso | 09/10/2009 | Presidencia
Hago un llamado a todos los líderes políticos a la cordura y la prudencia
Por Jovino Novoa, Presidente del Senado

Es preocupante la beligerancia con la que se están desenvolviendo algunos actores políticos en el último tiempo. El tono agresivo, el golpe bajo y la crítica fácil generan un ambiente confrontacionalImagen que en nada ayuda a solucionar los urgentes problemas que tiene el país. Hace dos meses tuve que referirme a este mismo asunto en una columna publicada en este sitio.

 

Desgraciadamente, el clima enrarecido del debate político me obliga a volver sobre este asunto.

 

Las autoridades, así como los candidatos a la Presidencia y el Parlamento tienen sobre sus hombros la responsabilidad de promover un clima propicio para dar solución a problemas como el desempleo, la delincuencia, la baja calidad de la educación y del sistema público de salud. Deben recordar que aún estamos lejos de superar la crisis económica y que hay millones de chilenos que necesitan ayuda.

 

En momentos en que el desempleo supera los dos dígitos (la tasa real fue de 13,1 en el trimestre Junio- Agosto, equivalente a 957 mil personas) me parece  muy poco adecuado centrar el debate político en discusiones sin sustancia o en acusaciones cruzadas. Por otra parte, las campañas son el momento en que los políticos nos ponemos en contacto directo con la ciudadanía y es necesario hacer un esfuerzo para la comunicación sea constructiva. No podemos alimentar con malos ejemplos el desprestigio que tiene la política.

 

Sin la firme voluntad de las autoridades y líderes políticos por promover el diálogo y la unidad nacional es difícil que retomemos la senda del crecimiento. El clima enrarecido que se respira hace imposible avanzar en los temas importantes, que requieren de grandes acuerdos entre Gobierno y oposición.

 

Además, la estrategia agresiva que pretenden implementar desde los comandos no favorece los intereses del país, porque centra la agenda en la guerra comunicacional, en lo que dijo el candidato tal y lo que respondió su adversario, y deja de lado la agenda de los desvalidos, de los pobres, de los desempleados, de las personas que sufren a causa de la violencia.

 

Hago un llamado a la cordura y a la prudencia, para que los líderes políticos de todos los sectores se olviden por un momento de  los ataques personales y concentren sus esfuerzos en los temas que le interesan al país. A los candidatos presidenciales les cabe una mayor responsabilidad en este sentido, ya que el país tiene todo el derecho a conocer sus propuestas.

 

Si todo lo anterior no sirve como argumento, entonces deténganse a mirar lo que sucedió en Estados Unidos, donde contra todos los pronósticos iniciales llegó a la presidencia un candidato que centró su campaña no en el ataque sino que en las ideas. En ese sentido, es necesario Obamizar el debate político: elevarlo y llevarlo a un nivel que haga posible el diálogo, los acuerdos y el conocimiento de las proposiciones que cada candidato hace al país. Las campañas agresivas muchas veces merecen el repudio no solo de los adversarios, sino que de la ciudadanía toda, incluidos partidarios de quienes utilizan estas tácticas.

 

 

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