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Con la presencia de su esposa Marta Gómez, de familiares, amigos y del ex Presidente de la Republica, Patricio Aylwin, el Senado rindió un sentido homenaje y reconocimiento al rol que cumplió en la historia del país, sobre todo en los últimos 20 años del siglo pasado, el fallecido ex rector, ex senador y ex Ministro, Edgardo Boeninger Kausel, quien ocupó un escaño en la Cámara Alta hasta marzo de 2006.
En la oportunidad y en representación de sus respectivos comités parlamentarios, los senadores Soledad Alvear, Evelyn Matthei, Guillermo Vásquez, Andrés Allamand, Jaime Gazmuri y Carlos Ominami, hicieron un recorrido por los principales hitos que marcaron la vida de Boeninger y recordaron con emoción las características personales, académicas y políticas, que lo llevaron a ser reconocido como una pieza clave de la recuperación y construcción de la democracia.
La primera en hacer uso de la palabra fue la senadora Alvear quien lo calificó como un servidor público excepcional, una gran persona, un entrañable amigo y en el plano más político, como el arquitecto de la nueva democracia y el motor ideológico de la transición.
Recordó la difícil niñez de Boerninger y la forma en que forjó el carácter que lo transformó en uno de los hombres más influyentes de la segunda mitad del siglo XX en Chile. También destacó su faceta académica que lo llevó a incursionar en la ingeniería civil, la economía y las ciencias políticas, y a ocupar el cargo de rector de la Universidad de Chile.
No obstante, la senadora Alvear puso énfasis en el papel que cumplió como ministro de Patricio Aylwin, señalando que tuvo un rol relevante en cruciales acuerdos políticos. Junto con destacar su franqueza y sencillez, valoró que jamás haya levantado la mano para pedir un cargo, ni anteponer sus intereses personales.
VERSÁTIL E INTEGRAL
A su turno el senador Vásquez señaló que Boeninger fue un hombre múltiple, versátil, integral, polifacético, de la alta política, y un auténtico chileno que puso su dedicación y conocimientos al servicio del país, desde los diversos espacios en que se desarrolló.
Valoró su sencillez e inteligencia, además de la visión estratégica privilegiada que tuvo para buscar grandes acuerdos, lo que sumado a su talento, dedicación y modestia lo hace convertirse en uno de los grandes de la historia colectiva del país.
Luego el senador Allamand señaló que el ex ministro era un hombre sorprendente por su inteligencia, trayectoria, calidad de trabajo, talento para buscar puntos de coincidencia entre adversarios políticos, multifacético, detallista y por sobre todo modesto, pues nunca buscó su beneficio personal, sino que el interés común.
Resaltó su generosidad, el respeto por la reserva de las conversaciones, por lo acordado, por la palabra empeñada y por los adversarios, pues nunca insultó ni descalificó a nadie. Señaló que con su muerte, Boeninger deja un vacío porque los valores que lo acompañaron durante su vida pública se están resquebrajando en la acción política del país.
Por su parte, el senador Gazmuri lo calificó como un gran servidor público que tuvo una influencia determinante en el rumbo que ha seguido Chile en los últimos 20 años, argumentando que a pocos políticos se les puede rendir el homenaje de haber contribuido a moldear las características de la sociedad de su tiempo.
Junto con señalar que Boeninger formará parte de la galería de los grandes estadistas, manifestó que fue un ser humano excepcional, un político de altura, pragmático, moderado, gran constructor de acuerdos y consensos.
El senador Ominami coincidió en que el fallecido ministro fue uno de los grandes constructores de la mayoría social y política que derroto el gobierno militar y destacó su desprecio al protagonismo y su compromiso con el servicio público.
Asimismo, recordó que cuando compartieron en el gabinete del Presidente Patricio Aylwin, pudo constatar su rol de articulador, constructor de acuerdos y solucionador de problemas, argumentando que nunca abusó de su poder, lo que lo convierte en un ejemplo señero para las generaciones presentes y futuras.
Finalmente la senadora Matthei lo calificó como un ser humano excepcional, de gran inteligencia y una gran capacidad de escuchar con respeto a sus adversarios políticos, lo que matizaba con un gran sentido del humor y un gran compromiso de servicio al país. Destacó su capacidad de gozar la vida, su inmenso amor por Chile, su empatía, su desprendimiento, su bondad y su rectitud. Advirtió que el mejor homenaje sería seguir con sus enseñanzas.
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