Estamos viviendo un hecho único en la historia del Congreso Nacional. Ya tenemos seis senadores independientes. Fui electo, hace cuatro años, en calidad de tal, rompiendo así por primera vez el sistema binominal en la Cámara Alta.
Ser independiente significa ser electo en esa condición y me he mantenido como tal sin caer en la tentación de cobijarme bajo un paraguas partidario.
Ello se traduce en que veo la actividad parlamentaria de distinta forma. Mis votaciones siempre se han enmarcado de acuerdo al mérito del proyecto y no de acuerdo a instrucciones ni de partidos, ni de presidentes, ni gerentes de partidos, ni tampoco porque el colega de al lado vota en tal o cual forma. No estoy en acuerdo con la lógica de quien pertenece a un conglomerado político, o que estando fuera de él, sigue sintiéndose igualmente comprometido con sus ideologías y proyectos.
En cambio, el independiente que llega a tal condición por renuncia a su partido obedece a otros razonamientos, ideologías, ideas y compromisos.
Por ello, insisto en que en el Senado, estamos viviendo un hecho inédito histórico, al constatar que tenemos seis senadores independientes. Sin embargo, mis otros cinco colegas se han transformado en independientes partidarios desde que decidieron desprenderse de su paraguas político- doctrinario que los había cobijado hasta ahora.
Actualmente el comité de senadores independientes que ha demostrado ser una fuerza desequilibrante en las votaciones lo conformamos con mis colegas, Carlos Cantero (ex RN) Fernando Flores (ex PPD) y Adolfo Zaldívar (ex DC).
Ahora, si prima la inteligencia, podrían llegar a nuestro Comité senadores nuevos, amigos todos. Me refiero a mis pares Carlos Ominami y Alejandro Navarro, ya que tengo entendido que el senador Roberto Muñoz Barra se incorporará a la bancada DC. Es cierto que todos pensamos muy distinto, que habría que conjugar demasiados personalismos, pero también es cierto que, podríamos constituir el comité mas extraño y democrático del mundo, pero con un peso político enorme.
Sin embargo, hay que observar si esos colegas y me refiero a los nuevos, van a demostrar su independencia o bien van a seguir fuera de sus partidos, pero siempre actuando acorde al sector que siempre han representado.
Es claro que ellos tienen la posibilidad de formar su propio Comité, pero también, a pesar de que tienen lógicas y visiones distintas, si prima la inteligencia, en esta oportunidad, podría ser nuestra mejor aliada para aunar criterios y poder tener, por primera vez, en la historia del Senado el Comité Independiente mas gravitante Pero, lamentablemente, tengo la impresión que vamos a seguir los mismos cuatro y no seis.
Tengo dudas legitimas del rumbo que tomaran los senadores que han dejado sus partidos políticos, porque ellos mismos han dicho que se van, Pero siguen pensando, razonando de la misma manera e incluso han anunciado que seguirán votando todo proyecto de ley, sea malo o bueno, que venga del gobierno o del sector al que pertenecieron. ¿Que significa eso?
En este nuevo escenario, la lección más grande es para los partidos políticos que si quieren frenar el éxodo de parlamentarios, líderes y militantes, están llamados a representar los verdaderos requerimientos y problemas reales de los ciudadanos, a ser más creíbles y no ser máquinas de poder. No puede ser que sus militantes si no obtienen el cupo digan ¡Me voy! Si no me apoyas en esto, te dejo.
O sea lo que hoy está viendo Chile es que los Partidos Políticos se han desenmascarado y han demostrado lo que son realmente: una máquina de poder, una agencia de empleos. Eso es lo que son. Por eso los "divorcios" que hemos visto en el último tiempo, los veo transitorios, poco creíbles.
Y si el divorcio es definitivo, ¿que hace el político que deja el paraguas de su colectividad, busca otro amor, otra pasión política, crea una nueva casa donde poder juntarse con otros y volver a tener los mismos privilegios?
Los hechos muestra una realidad innegable: Las cúpulas de los partidos políticos han fracasado y se están quedando solos. Ya no están guiados por ideologías, por valores, sino por ambiciones individuales, por cuotas de poder. Por eso yo llamo a Chile, a su democracia y a los partidos a ir en busca del fortalecimiento de éstos, pero al mismo tiempo a avanzar en la búsqueda de nuevos referentes, porque nuestro país lo necesita. Esta división entre la Alianza y la Concertación, no resiste más.
El problema es que estos grandes bloques son los que no quieren cambiar el sistema binominal porque es el gran negocio para ellos. Si aparece alguna fuerza distinta la succionan. Cada vez que colocan el tema del sistema electoral lo discuten internamente porque saben que nunca lo van a llevar a la práctica.
Pero como ahora hay fuerzas distintas a las que se han repartido la torta durante los últimos 20 años, en una de esas podemos lograr que se discuta de verdad el sistema binominal. Yo lo rompí, se lo cruel que puede ser enfrentarse a los grandes conglomerados., pero ahora tenemos la oportunidad de encabezar un cambio real que abra las puertas del Congreso a todos los que han estado excluidos y que sean los electores quienes elijan a sus representantes y no los que les están imponiendo como candidatos los partidos.











