Con una amplia mayoría y la abstención del senador José García, el Senado aprobó en general el proyecto de ley en primer trámite, que establece la donación universal de órganos, lo que en la práctica significa que todos los chilenos son potenciales donantes, salvo que hagan una declaración expresa en contrario.
Ahora corresponde que la iniciativa sea estudiada en particular, para lo cual se remitió nuevamente a la Comisión de Salud, fijándose el día 30 de marzo como plazo para presentarle indicaciones.
En lo fundamental, la iniciativa señala que toda persona mayor de 14 años será considerada, por el sólo ministerio de la ley, donante de sus órganos una vez fallecida, a menos que en vida haya manifestado su intención o voluntad de no serlo mediante simple declaración escrita y firmada en cualquier instrumento susceptible de producir fe y por los medios establecidos en la ley.
Agrega que en el caso de fallecimiento de menores de 14 años, sólo sus padres o su representante legal podrán autorizar, de manera expresa, la donación de sus órganos.
Durante la sesión hicieron uso de la palabra los senadores Jorge Arancibia, Guido Girardi, Evelyn Matthei, Carlos Ominami, Mariano Ruiz-Esquide, Jaime Orpis, Roberto Muñoz Barra y Pablo Longueira.
CAMBIO SUSTANCIAL
Al momento de informar el proyecto en Sala, el senador Arancibia, presidente de la Comisión de Salud, recordó que la iniciativa tuvo su origen en una moción de los senadores Girardi, Kuschel, Matthei, Ominami y Ruiz-Esquide, el que luego fue perfeccionado por una indicación presentada por el Ejecutivo.
Señaló que el proyecto provoca un cambio profundo en el sistema de donación de órganos, pues se pasa de un procedimiento en el que prima la voluntariedad a otro en que se establece que todos son donantes mientras no se pronuncien en contrario.
El legislador precisó que en los casos en que exista duda respecto de la condición de donante, se establece un completo mecanismo de consulta a los familiares, fijándose una prelación.
A su turno, el senador Girardi señaló que en Chile existe una situación dramática en materia de donación de órganos, siendo uno de los países con tasas más bajas. En su opinión, esto ha llevado a que muchas personas estén condenadas a muerte al no poder acceder a un órgano y recordó el caso del menor Felipe Cruzat que lleva más de 50 días esperando un corazón.
Agregó que la legislación que tiene Chile en esta materia es arcaica y que la idea del donante universal ha sido adoptada por varios países desarrollados.
Una opinión distinta manifestó la senadora Matthei, quien estima que la legislación vigente es la adecuada y que el problema de la baja donación de órganos se debería a que quienes están encargados de preguntarle a las personas si son o no donantes de órganos -al momento de renovar su carnet de identidad o su licencia de conducir- no lo han hecho.
En su opinión, el Ejecutivo debiera implementar un registro nacional de donantes y preocuparse de que la ley se cumpla. Anticipó que tal como está redactado el proyecto no lo comparte en su totalidad, por lo que presentará indicaciones.
MOCIÓN EQUILIBRADA
En tanto, el senador Ominami, advirtió que no está en discusión la responsabilidad del gobierno en la puesta en marcha de una política de donación de órganos, pues la ley por sí misma no resolverá el problema.
Junto con señalar que se requiere de la instalación de equipos médicos que permitan la extracción y el traslado de órganos, el legislador manifestó esta iniciativa mantiene un buen equilibrio entre una señal social que permita que las donaciones de órganos se hagan con la respectiva garantía del respeto de los derechos individuales.
El senador Ruiz-Esquide, por su parte, explicó que la razón del cambio de sistema dice relación en que la donación es un acto individual, pero con un alto componente social. En su opinión, uno de los motivos por los cuales no se donan órganos en Chile, es porque el modelo de cultura en que estamos insertos no es solidario.
Por ello, respaldó la idea de que todos seamos donantes desde el momento de nacer, salvo que se diga explícitamente lo contrario, por lo que solicitó que se abriera un breve plazo de indicaciones a objeto de despachar cuanto antes el proyecto.
Acto seguido, el senador Orpis coincidió con la senadora Matthei en el sentido de que se deben establecer normas rigurosas para construir los registros respectivos y así garantizar la eficiencia de la ley.
Esto, porque en su opinión, si ello no se corrige se pueden repetir los mismos problemas que se enfrentan con la actual legislación.
El senador Muñoz Barra apoyó esta iniciativa pero puso especial énfasis en que se precise lo que sucede en el caso de fallecimiento de niños que puedan ser potenciales donantes. Asimismo, señaló que en los países donde se ha establecido la categoría de donante universal, también se ha implementado la consulta a la familia como una forma de tener mayores antecedentes sobre el historial clínico del donante.
Por su parte el senador Longueira, manifestó que si bien se inclina por la donación universal, le parece discutible que una persona, por el sólo hecho de nacer sea donante, pues en ese momento se estaría pasando a disponer del cuerpo de otro, lo que implica una serie de temas éticos y valóricos.
Agregó que se debería evaluar de qué forma se perfecciona la legislación actual a objeto de que efectivamente la información sobre donación de órganos quede registrada en las licencias de conducir o carnet de identidad.
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