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Con el fin de ampliar el acceso a los libros mediante una plataforma que permita distribuir libros accesibles para personas con discapacidad visual, los senadores Alejandro Navarro, Nelson Ávila, Carlos Bianchi y Carlos Cantero presentaron un proyecto de acuerdo mediante el cual apoyan las gestiones realizadas por el gobierno ante la Organización Mundial de Propiedad Intelectual (OMPI).
La iniciativa que será analizada por la Comisión de Relaciones Exteriores se fundamenta en que los actuales regímenes de limitaciones y excepciones en las leyes de derechos de autor no permiten las importaciones y exportaciones de obras, por lo que el número total disponible es muy bajo.
Los parlamentarios manifestaron su respaldo a las propuestas que el Gobierno ha efectuado ante la OMPI para abordar las limitaciones y excepciones obligatorias mínimas al derecho de autor, especialmente atendiendo las necesidades de las personas con ceguera o deficiencias visuales.
Dicha propuesta consiste en establecer dos niveles de limitaciones a los derechos de autor, de modo que las instituciones sin ánimo de lucro tendrían derecho a publicar y distribuir obras en formatos accesibles.
Las condiciones para poder publicar son: que la persona u organización que desee realizar una actividad al amparo de esta disposición tenga acceso legal a la obra o a la copia de la misma; que la obra se convierta a un formato accesible; que los ejemplares de la obra se suministren exclusivamente a personas con deficiencias visuales y que la actividad se lleve a cabo sin ánimo de lucro.
Los senadores impulsores del proyecto de acuerdo indicaron que "desde 2003 la Unión Mundial de Ciegos (UMC) ha solicitado al Comité Permanente de la OMPI que respondan a la necesidad de armonizar y establecer normas en materia de limitaciones y excepciones al derecho de autor para facilitar la publicación y distribución de obras protegidas que sean accesibles a personas con discapacidades visual".
Manifestaron que "la propuesta de Chile se concentró en las necesidades de las personas con deficiencias visuales así como en lo relativo a educación bibliotecas, archivos y servicios innovadores".
Agregaron que "las personas ciegas o con discapacidad para la lectura se enfrentan a enormes obstáculos para tener acceso a obras protegidas por los derechos de autor. En un mundo ideal los editores distribuirían sus obras en formatos especiales para las personas ciegas, con deficiencias visuales o con discapacidad para la lectura, pero en la práctica esto solo ocurre en raras ocasiones".
Puntualizaron que "en los mercados más ricos, menos del 5% de los libros que se publican son accesibles a las personas y, en los países en desarrollo este porcentaje es aún más limitado. Al mismo tiempo, las innovaciones en tecnología de la información han creado amplias oportunidades de acceso".
Sin embargo, "tradicionalmente las personas con deficiencias visuales han dependido de libros auditivos poco prácticos, publicaciones en papel con braille grabado -que son muy caras- y de libros impresos con letra grande".
Los legisladores impulsores de la iniciativa señalaron que "en la actualidad estos métodos se complementan con nuevas tecnologías digitales usando formatos como el sistema digital de información accesible (DAISY), por lo tanto, es posible publicar obras con índices de muy fácil manejo y tecnologías de búsqueda que pueden utilizarse en audio, braille electrónico o lectores de letra grande".
Señalaron que "incluso a través de Internet o de las redes de telefonía móvil se pueden distribuir documentos a muy bajo costo con precios que varían dependiendo de su funcionalidad y su propósito pero se están haciendo muy accesibles incluso en los países en desarrollo".
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