Debiéramos, por una parte, asegurar el máximo de utilización de las flexibilidades presupuestarias y, por otra parte, tener la disposición de revisar la propia Ley de Presupuestos, de manera que la política fiscal pueda cumplir con el rol anticíclico que es el que le corresponde dentro de este enfoque estructural de las finanzas públicas del país.
Creo que no se entendería que el país tuviese crecimiento nulo o negativo o muy bajo, manteniendo un nivel tan importante de reservas internacionales, por un lado, y de excedentes fiscales por el otro.
Cabed recordar que la propuesta presupuestaria del sector público para el 2009 se confeccionó sobre la base de un diagnóstico distinto al actual. Aquí que no se trata de responsabilizar a nadie, por cuanto ingresó a tramitación al Congreso Nacional, a fines de septiembre, con una previsión de crecimiento de 4 % para el próximo año.
Esa es la previsión, además, que hizo el propio Banco Central en el momento en que ingresó la Ley de Presupuesto. Seamos justos. No es una estimación arbitraria que haya hecho el Ejecutivo o el Ministerio de Hacienda. Era la estimación disponible".
No obstante, esa estimación no tiene nada que ver con la realidad, ya que hace dos semanas atrás el Banco Central la corrigió a la baja.
Mi reflexión apunta a que este 5,7 por ciento de aumento de gasto público, que en algún momento produjo un cierto escándalo en las filas de la oposición, puede ser altamente insuficiente para hacer política anticíclica. Aquí lo más probable es que la economía chilena que tiene capacidades para resistir mejor que otras economías pueda crecer menos del 2 por ciento.
Lo más probable es que tengamos un aumento de la tasa de desempleo que pueda llegar al 10 por ciento, incluso a lo mejor más.
En ese sentido, lo que va se va a requerir es el uso intensivo, de todas las flexibilidades presupuestarias de las cuales se pueda disponer. Desde ese punto de vista, me parecería extremadamente grave que se buscara restringir las flexibilidades presupuestarias, porque se van a requerir.
A lo mejor, y lo dejo planteado, vamos a tener que hacer una revisión de lo que tenemos como política fiscal, porque finalmente el Gobierno de lo único que dispone es la política fiscal. Entonces, yo hago la pregunta: si de aquí a algunas semanas, de aquí a finales de año, el escenario ya no es de 2 por ciento, sino que podemos estar enfrentando un crecimiento negativo, un crecimiento cero durante el 2009, con una tasa de desempleo en torno al 10 u 11 por ciento, ¿vamos a mantener esta política fiscal?
Si durante años hemos estado acumulando recursos para enfrentar el período de "las vacas flacas", ¿qué lógica va a tener 28 mil o 30 mil millones de dólares de excedentes fiscales cuando la economía chilena no está creciendo, cuando el desempleo continúa aumentando? o ¿Qué lógica tiene, por ejemplo, mantener una regla de superávit estructural en ese momento?
Quiero dejar planteada esta discusión, porque me parece a mí que la probabilidad de que se deteriore el escenario internacional que el supuesto de crecimiento, el supuesto de nivel de actividad con que se construyó esta ley de presupuesto, continúe deteriorándose fuertemente es muy alta.











