| Por Ricardo Lagos Weber, Presidente del Senado
ASEGURAR LA PROTECCIÓN DE LOS AFECTADOS
Por Ricardo Lagos Weber, Presidente del Senado
Publicado el: 31/01/2017

Los siniestros que han ocurrido en las últimas semanas, como el de Puertas Negras en Playa Ancha, Valparaíso y el gran incendio forestal en tres regiones de nuestro país nos hacen inevitablemente mirar nuestra institucionalidad en esta materia. No sólo para enfrentar los incendios, sino que también para enfrentar el post incendio.

 

En materia de combate al fuego, claramente los recursos siempre pueden ser mayores y hemos visto que para enfrentar los incendios forestales a gran escala se ha recurrido a la compra de servicios en el extranjero y asimismo a la solidaridad internacional, esto ha dejado al descubierto nuestras falencias, porque los grandes incendios siempre han estado presente en nuestro país.

 

 Es así, que es muy bueno por parte del  gobierno, señalar que discutiremos la creación de una nueva institucionalidad para el tema forestal. Algo que han pedido los propios funcionarios y los mismos brigadistas e incluso las propias autoridades de la institución porque a todas luces los nuevos desafíos que se tienen en materia forestal superan a la actual Conaf, que hace lo que puede. Ahora se debe tener una nueva normativa que los rija, con nuevos recursos para poder funcionar y por sobre todo asumiendo que los incendios forestales son una realidad que se instala en nuestro país cada año y que deberemos hacer el doble de esfuerzos para que los impactos sean mínimos.

 

Aquí no solo enfrentamos un tema con el daño económico o perjuicio que representa, sino que también hay personas que tienen su vida y su cultura arraigada en el campo y que ellos en muchos casos deben ser desplazados producto de que sus terrenos ya no pueden producir para su subsistencia. También tenemos un efecto sobre el ecosistema ya que se comienza a aumentar la desertificación lo cual es un grave problema para todo el planeta.

 

Hay medidas que se deberán tomar y cosas que deberemos aprender luego de este gran incendio forestal. Uno de esos aprendizajes debe ser la capacidad de reacción y respuesta por parte de todas las instituciones involucradas frente al momento que se declaran estos siniestros. Frente a una sequía,  como la que nos afecta, se deben tener los resguardos para enfrentar la falta de agua. También tenemos que revisar la situación de los brigadistas y analizar la situación en la cual se desempeñan y consensuar el mejor estatus laboral que le podamos ofrecer como sociedad.

 

Asimismo, revisar si tenemos bien educada a la población en la prevención, en el caso de Valparaíso, que no ocupen ilegalmente las quebradas o que los dueños de esos previos se hagan cargo de su limpieza. Lo mismo en el campo, con las quemas controladas que en muchos casos en cosa de minutos se descontrolan.

 

Ahora, cómo debemos enfrentar el post incendio. Desde el incendio en Rodelillo el 2013, Valparaíso 2014 o Puertas Negras 2016, se establecieron parámetros de apoyo a los damnificados que han ido aumentando para los afectados. Bonos de enseres  o arriendo, en espera de soluciones definitivas, son algunas de las herramientas que se han usado. Esto tiene un costo, que no es menor, y quizás llego el momento de darle un marco a ese tipo de apoyos. Teniendo la flexibilidad necesaria para que los propios municipios tengan la posibilidad de apoyar a las familias.

 

También debemos hacernos cargo del impacto económico. Cada uno de estos siniestros, en sectores productivos, provoca un efecto perjudicial en los empleos y eso es lo que también se debe contemplar cuando se producen estas catástrofes.  A eso se suma el gasto fiscal en materia de reconstrucción de viviendas e infraestructura pública que también tendrá un efecto sobre nuestra economía. Si existen los estímulos adecuados esto debe transformarse en una oportunidad para que estos sectores puedan resurgir. En ese sentido las diversas agencias del Estado deben actuar de manera coordinada, no solo para el apoyo a las grandes empresas, sino que también para los pequeños agricultores quienes más recienten los efectos.

 

Nuestro país ha crecido y hoy las respuestas que nos exigen los ciudadanos frente a las catástrofes, que habitualmente afectan a nuestro país, son más exigentes y para eso debemos comenzar a construir esas soluciones desde ya, no podemos seguir descansando en que todo lo enfrente la gran y valiosa solidaridad de nuestra gente, sino que debemos contar con las herramientas legales para que una familia pueda tener la tranquilidad que tras una tragedia contará con el apoyo del Estado para poder reconstruir su vida.