REPÚBLICA DE CHILE
DIARIO DE SESIONES DEL SENADO
PUBLICACIÓN OFICIAL
LEGISLATURA 366ª
Sesión 21ª, en martes 5 de junio de 2018
Ordinaria
(De 16:20 a 17:50)
PRESIDENCIA DE SEÑORES CARLOS MONTES CISTERNAS, PRESIDENTE,
Y CARLOS BIANCHI CHELECH, VICEPRESIDENTE
SECRETARIO, EL SEÑOR MARIO LABBÉ ARANEDA, TITULAR
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SEGUNDO PROTOCOLO MODIFICATORIO DE PROTOCOLO ADICIONAL A ACUERDO MARCO DE ALIANZA DEL PACÍFICO


El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Proyecto de acuerdo, en segundo trámite constitucional, que aprueba el Segundo Protocolo Modificatorio del Protocolo Adicional al Acuerdo Marco de la Alianza del Pacífico, suscrito entre la República de Colombia, la República de Chile, los Estados Unidos Mexicanos y la República de Perú en Puerto Varas, Chile, con informe de la Comisión de Relaciones Exteriores y certificado de la Comisión de Hacienda, y urgencia calificada de "simple".
--Los antecedentes sobre el proyecto (11.172-10) figuran en los Diarios de Sesiones que se indican:
Proyecto de acuerdo:
En segundo trámite: sesión 10ª, en 18 de abril de 2017 (se da cuenta).
Informes de Comisión:
Relaciones Exteriores: sesión 21ª, en 5 de junio de 2018.
Hacienda (certificado): sesión 21ª, en 5 de junio de 2018.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Tiene la palabra el señor Secretario.
El señor LABBÉ (Secretario General).- El objetivo principal que se persigue es otorgar a la Comisión de Libre Comercio la función de aprobar los anexos de implementación referidos en el artículo 7.11.
La Comisión de Relaciones Exteriores discutió este proyecto en general y en particular, por ser de artículo único, y lo aprobó por la unanimidad de sus miembros presentes, Senadores señores Insulza, Lagos, Moreira y Ossandón.
La Comisión de Hacienda, por su parte, adoptó igual resolución por la unanimidad de sus miembros presentes, Senadores señores Coloma, García y Lagos.
Nada más, señor Presidente.
La señora MUÑOZ.- Señor Presidente, ¿puede abrir la votación?
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Sí, Su Señoría, luego de que el Senador señor Lagos informe el proyecto de acuerdo.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Senador señor Lagos.


El señor LAGOS.- Señor Presidente, en el contexto de la Alianza del Pacífico, está vigente el llamado "Protocolo Adicional al Acuerdo Marco de la Alianza del Pacífico", que en castellano significa acuerdo de libre comercio entre los cuatro países que la integran: Perú, Estados Unidos Mexicanos, Colombia y Chile.
El referido Acuerdo faculta a su Comisión de Libre Comercio para que, en el proceso de implementación de dicho instrumento entre los cuatro países miembros, tome decisiones desde el punto de vista reglamentario al objeto de implementar y llevar a la práctica determinaciones que no requieren aprobación legal.
Dicho de otra forma, el mencionado Acuerdo, en general, rebaja aranceles -es lo más conocido-; liberaliza el intercambio comercial de bienes y servicios; consigna reglas para los efectos de las inversiones; prevé mecanismos para la solución de controversias.
También facilita el comercio en aquellas áreas en que se requiere reglamentación. Por ejemplo, reglas de origen, compras públicas, materias sanitarias y/o trabas técnicas al comercio.
Ahora bien, cuando se negoció el Acuerdo y lo suscribieron las respectivas naciones, se incorporó a su Comisión de Libre Comercio la facultad para tomar decisiones a nivel de ministros en la implementación de aquellas materias, salvo en lo tocante a obstáculos técnicos al comercio.
Lo que hace el Segundo Protocolo Modificatorio del Protocolo Adicional al Acuerdo Marco de la Alianza del Pacífico, que se halla referido solo a los obstáculos técnicos al comercio, es darle a la Comisión de Libre Comercio, compuesta por los ministros de los cuatro países miembros, la función de aprobar la mencionada implementación.
Un caso concreto.
Los Estados y los sectores privados de esas cuatro naciones han llegado a convenios, por ejemplo, en materia de cosméticos. Esto requiere ponerse de acuerdo en ciertos estándares técnicos.
Aquello se halla acordado. Pero como quedó excluido del Acuerdo pertinente -por un trabajo tal vez no perfecto-, hoy día eso se encuentra paralizado, salvo que fuera materia de ley y que se tramitara el proyecto respectivo en cada uno de los parlamentos de los cuatro países que conforman la Alianza del Pacífico.
Si se ratificara el Segundo Protocolo -creo que así va a ocurrir-, se le otorgaría a la Comisión de Libre Comercio la facultad de aprobar los anexos o reglamentos propios para áreas específicas de comercio, que en nada implican una derogación de nuestras facultades.
Es todo cuanto puedo informar, señor Presidente.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- En votación general y particular el proyecto de acuerdo.
--(Durante la votación).
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Senador señor Navarro.


El señor NAVARRO.- Señor Presidente, sin duda, el intercambio comercial mundial tiene a Chile a la cabeza de los tratados de libre comercio.
Ojalá tuviéramos la posibilidad de escuchar de parte de la Cancillería o del Ministerio de Hacienda información mucho más detallada acerca de si tales convenios benefician a todos los chilenos o solo a los empresarios que hacen el comercio. Así uno podría determinar si al aprobar dichos tratados le hizo bien a nuestro país, o solo a unos pocos ciudadanos.
¿En qué nos ha servido el Acuerdo Marco de la Alianza del Pacífico, iniciativa que nació en 2011? ¿Cuáles son los efectos económicos concretos? ¿Ha afectado el empleo? ¿Chile ha tenido la posibilidad de ingresar con productos que desarrollan a las regiones?
En definitiva, ¿qué significa que tengamos una alianza con Perú?
Con esa nación mantenemos una disputa marítima.
Alan García, fundador de la referida Alianza -el Senador Pugh lo debe de saber muy bien-, ha señalado: "Hoy día no hay que hablar de `guerra del Pacífico', sino de `guerra por el Pacífico'".
Señor Presidente, Perú nos lleva una enorme enorme distancia en la "guerra por el Pacífico".
Entonces, los tratados de libre comercio dan cuenta de acciones comerciales, cuestión esencial de la vida entre países.
Sin embargo, acá echo de menos un análisis político.
La Alianza del Pacífico hace retroceder a UNASUR (la Unión de Naciones Suramericanas).
Chile presidió la primera CELAC, comunidad que agrupa a todos los países de América Latina y el Caribe y cuya creación se llevó a efecto en Caracas. Su primer Presidente fue Sebastián Piñera Echenique, el Primer Mandatario de Chile.
La CELAC también desaparece del escenario.
En el hecho, la Alianza del Pacífico ha devenido no solo en un acuerdo comercial, sino además en una alianza política.
Que el Senador Insulza, quien fue Secretario General de la OEA y Ministro de Relaciones Exteriores, me diga cuál es la alianza política que tenemos con México, con Perú, con Colombia; qué tipo de alianza; en desmedro de qué otra clase de alianza.
Yo estoy por la integración de América Latina, de la totalidad de los países. Y ese es un ánimo que debiera reinar de manera permanente con todos. Pero aquí la tenemos solo con algunos.
No me cabe ninguna duda de que hoy la Alianza del Pacífico representa no solo una alternativa de integración comercial, sino también un frente político que se opone a otros países, los cuales quedan fuera de ella y que conforman, para algunos, las llamadas "fuerzas del mal": por ejemplo, Nicaragua, Venezuela.
Entonces, uno pregunta: "¿Nos impide esta alianza con México denunciar que con motivo de las elecciones presidenciales de ese país, que se realizarán el 1° de julio próximo, van 117 asesinatos de candidatos?". No de otra clase de personas: ¡de candidatos!
¿Impide crear opinión política tener un tratado de libre comercio? Yo creo que no.
Pero no es solo una alianza económica: hay asimismo acción política. Y esta se expresa en el Grupo de Lima, donde los países que lo integran se juntan y toman determinaciones políticas.
A mi entender, señor Presidente, sería recomendable que tanto el titular de la Comisión de Relaciones Exteriores -hoy, el Senador Ricardo Lagos Weber- cuanto el Ministro del ramo estuvieran en la Sala cuando aprobamos tratados de libre comercio.
Yo quiero saber cómo el tratado pertinente va a incidir en mi Región: ¿Se beneficia a la Región del Biobío? ¿Tendremos más actividad portuaria? ¿Habrá en ella más embarques o desembarques de frutas? ¿Se generan más empleos?
¿Ganan las regiones con los tratados de libre comercio? ¿Se distribuyen adecuadamente los ingresos por importaciones e impuestos?
Al respecto, tengo dudas, señor Presidente.
Por eso, me gustaría tener información.
Como la conducción de las relaciones exteriores es una atribución exclusiva del Presidente de la República, valoro que tengamos la posibilidad de discutir sobre estos asuntos. Pero echo de menos la presencia del Canciller, y también la del Ministro de Economía. Porque no todos los Senadores somos expertos en relaciones internacionales, y menos aún en vínculos comerciales.
Yo solo quiero recordar que hemos votado tratados de libre comercio a paquete cerrado y sin debate previo.
El TPP, por ejemplo, que fue suspendido y perdió vigencia porque Trump renunció a él.
Me habría gustado preguntarle al Canciller o al Ministro de Economía qué pasa con aquello, si vamos a insistir o no.
Yo y muchas otras personas éramos contrarios a dicho tratado.
Ignoro si Chile desechó tal opción.
No sé si este es el hermano chico del TPP. Porque algunos países lo integraban y son los mismos.
Entonces, cuando discutimos estas materias relacionadas con cuestiones económicas, que sí tienen importancia -por eso están en el Senado-, uno quisiera escuchar la opinión del Gobierno.
Al parecer, la presencia del Canciller, Roberto Ampuero, es solo para los temas políticos, únicamente cuando se trata de Venezuela: ¡ahí viene y entrega opinión política!
Ahí existe acción política.
Y tenemos al Presidente de la República haciendo peticiones a la Corte Penal Internacional, invocando el Estatuto de Roma, respecto del cual muchos de los partidarios del Gobierno de Derecha, entre ellos el Senador Coloma, se abstuvieron.
El referido Tribunal condena a los dictadores, persigue los crímenes de lesa humanidad.
Cuando debatimos el proyecto pertinente, muchos se abstuvieron. Y hoy día este Gobierno, de Derecha, pide que un Presidente de América Latina sea convocado a la referida instancia.
En México, país que integra la Alianza del Pacífico, ¡117 candidatos asesinados con motivo de los comicios presidenciales!
¡Ni pío! ¡Nada!
Políticamente, el Presidente de la República y el Canciller guardan cómplice silencio.
Si aquello hubiera ocurrido en otras naciones de América Latina, ¡existiría un escándalo!
Pero sucedió en México. Y, como tenemos un tratado de libre comercio con este país, parece que la vida no importa.
Parece que a la OEA tampoco le interesa que hoy día en México asesinen a candidatos en medio de un proceso electoral.
Por eso, señor Presidente, me voy a abstener.
¡Patagonia sin represas!
¡Nuevo Constitución, ahora!
¡No más AFP!
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El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Nos visita una delegación de los séptimos y octavos años básicos del Colegio Alfarero, de Maipú.
¡Bienvenidos al Congreso Nacional!
--(Aplausos en la Sala y en tribunas).
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El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Presidente de la Comisión de Relaciones Exteriores, Senador señor Ricardo Lagos.


El señor LAGOS.- Señor Presidente, voy a fundamentar mi voto estimulado por la intervención del colega Navarro. Y me quedaré con el aspecto positivo de su exposición.
Yo soy partidario de que en el Parlamento exista una instancia para saber cuáles son los impactos que tienen los acuerdos que hemos suscrito en muchos planos (si se quiere, los acuerdos de integración comercial que tenemos con distintos países; o continentes, a estas alturas, o conglomerados): en el ámbito nacional, en el plano regional; tal vez (como se planteaba) en lo sectorial, por área de producción o industrias.
Asimismo, es muy importante contar con un estudio sobre los impactos relativos de nuestros tratados con respecto a naciones que no los han suscrito. Porque no somos únicos en el mundo.
Quizás todos los impactos no son positivos. Pero tal vez nosotros, producto de los acuerdos firmados, hemos logrado protegernos de mejor manera con relación al ciclo económico o a los ímpetus proteccionistas que hemos visto últimamente.
Entonces, señor Presidente, yo estaría más que encantado de coordinarnos con los señores parlamentarios; tener instancias formales de Comisiones -Comisiones unidas de Relaciones Exteriores y de Hacienda o de Economía-, y organizarnos de manera más sistemática en torno a esta materia.
Entiendo que en otros Congresos las autoridades comerciales deben informar de forma periódica en cuanto a la marcha de los acuerdos, de los sectores tocados por ellos, ya sea positiva o negativamente.
Algunos Parlamentos tienen aún más atribuciones que el nuestro en lo relativo a la discusión de estos acuerdos.
Por intermedio de la Mesa, le recuerdo al Senador Navarro que nosotros tenemos la posibilidad de aprobar o desechar un tratado de libre comercio o de integración económica, sin perjuicio de que es factible debatirlo largamente. Pero, como está estructurado nuestro sistema, no podemos entrar a interiorizarnos o votar por partes.
Sin embargo, nada obsta a la existencia de un mecanismo que nos permita proceder como lo hacen otros países -léase Estados Unidos-, donde el Congreso le dice al Ejecutivo: "Mire, yo le voy a dar la posibilidad de presentarme un proyecto que aprobaré o rechazaré en la medida que usted siga estos parámetros" -o sea, le raya la cancha- "y me informe periódicamente sobre la marcha de la negociación, de modo que cuando llegue el tratado final firmado por ambos gobiernos yo ya sepa qué está comprometido".
Dicho eso, debo señalar que soy de los convencidos de que los acuerdos que hemos suscrito son tremendamente relevantes para nuestra economía.
Considero que hoy día no hay ningún sector de la economía chilena o de la vida diaria de nuestros compatriotas que no esté vinculado con el comercio internacional, y, a mi juicio, para bien.
Y una reflexión final.
En América Latina ha habido muchos procesos de integración, a mi entender bastantes de ellos fallidos, por una razón -pueden existir varias- muy importante: en muchos de estos procesos los países miembros no tuvieron la voluntad de colocar sobre la mesa de negociación la soberanía. Esto es, cuando yo negocie apertura económica, cuando consiga una preferencia en la otra parte, me voy a sujetar a las reglas vinculantes, con mecanismos de solución de controversias que me obligarán y con un esquema de integración distinto del deseado por algunos.
Entonces, yo siento que hubo esfuerzos genuinos en América Latina, pero que no prosperaron como consecuencia de esa falta de voluntad. Así, esfuerzos serios, como el MERCOSUR al comienzo, fueron perdiendo vigor -no voy a emitir ningún concepto negativo- porque al final los ministros y los presidentes, a través del teléfono, terminaron resolviendo o dejando de resolver situaciones de integración.
Y siento que la Alianza del Pacífico, que tiene una mirada (lo admito), no un componente ideológico, pone la soberanía sobre la mesa. De modo que, si alguno de los Estados miembros cree que no es de su conveniencia, va a tener que someterse también a las reglas que ponemos.
Eso que aplicamos a nivel de la Alianza del Pacífico es lo que debe motivar también, a mi juicio, a los organismos multilaterales para generar normas vinculantes.
Cuando todo queda como voluntario o es solo por consenso, llegamos a un statu quo que no nos deja avanzar o nos permite hacerlo muy lentamente con el mínimo común denominador.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Tiene la palabra el Honorable señor Insulza.


El señor INSULZA.- Señor Presidente, no voy a repetir los argumentos económicos que dio el Senador Lagos, quien conoce bien las modalidades de los acuerdos económicos y ha sido protagonista de varios de ellos.
Solo quiero decir un par de cosas sobre algunos de los planteamientos entregados aquí.
En primer lugar, se trata de un segundo protocolo modificatorio que únicamente complementa al que ya existe. En concreto, pone aspectos que estaban fuera del Protocolo anterior, y lo hace en la misma condición en que se encuentra la mayor parte de las materias contenidas en el Acuerdo Marco.
Por lo tanto, el nuevo Protocolo no reviste gran importancia económica ni comercial, como lo ha certificado por lo demás el Ministerio de Hacienda.
Se trata, sin embargo, de parte de un esfuerzo significativo por fortalecer cada vez más la Alianza del Pacífico.
Aquí se mencionó a la UNASUR, organismo que desde hace casi dos años no tiene Secretario General por la incapacidad de los países miembros para ponerse de acuerdo en su nombramiento. Esa carencia motiva que no pueda funcionar. Entonces, algunas de las naciones que la conforman, entre ellas Chile, consideran que la presidencia de UNASUR en manos de Bolivia podría ser un problema mayor, por lo cual han decidido suspender su participación en el referido ente.
Con respecto a la CELAC, debo recordar que en la última Cumbre de Jefes de Estado casi no hubo Jefes de Estado ni Cancilleres: simplemente, asistieron representantes de los países.
Ello da cuenta de la realidad de los procesos de integración, que, de cierta manera, son conducidos solo con contenido político y, naturalmente, se hallan sujetos a las contingencias políticas de la región.
La gracia de la Alianza del Pacífico es que la decisión de crearla correspondió a la presidencia de los gobiernos de países bastante disímiles en sus opiniones políticas pero que en su totalidad estaban de acuerdo en algo muy fundamental: la necesidad de fortalecer la política comercial. Y ello ha beneficiado a las diversas naciones, entre ellas Chile.
No se trata, pues, de una gran innovación en materia de contenido de tratados. Al contrario.
La Alianza del Pacífico nació como una forma de superar lo que se llamaba "el plato de espaguetis", es decir la cantidad de acuerdos entremezclados que había, con plazos distintos, normas de origen diversas, en fin. Y posteriormente fue adquiriendo un volumen algo mayor, hasta llegar a ser la pieza fundamental que va quedando en materia de integración en la región, incluso -me atrevo a decirlo- con más fuerza que el MERCOSUR, que todavía está ahí, y que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, que, como todos sabemos, ha estado harto tambaleante en los últimos días.
Tal vez por esa razón tantos países (Canadá, Nueva Zelandia y otros) han querido hacerse miembros observadores de la Alianza del Pacífico.
Eso tiene algún contenido político en determinado sentido. Pero todos deben estar de acuerdo en la política que van a seguir.
Las integraciones en que no hay un acuerdo básico respecto de lo que se quiere; las integraciones en que participan países proteccionistas que aceptan solo ciertas normas, etcétera, no funcionan mucho.
Pueden funcionar en alguna medida si hay un esfuerzo como el que estamos haciendo entre el MERCOSUR y la Alianza del Pacífico, pero en el entendido de que esos instrumentos pueden tener un propósito de coordinación, pero nunca serán acuerdos de libre comercio, porque se trata de esquemas comerciales distintos. Nosotros y los demás países de la Alianza del Pacífico tendríamos que retroceder en la liberación aduanera -ya se resolvió, hace mucho tiempo-, o los miembros del MERCOSUR, que cambiar su política comercial.
Por lo tanto, reitero que este Protocolo Modificatorio es quizá lo único importante que estamos haciendo en este período, con una salvedad. Y aquí me permitiré corregir a mi Honorable colega Navarro, quien se refirió al TPP.
Efectivamente, Estados Unidos retiró su firma de dicho Tratado. Sin embargo, el llamado "TPP-11" se firmó aquí, después de la reunión que se efectuó en Santiago de Chile. Y entiendo que ya está en la Cámara de Diputados para su ratificación.
Entonces, creo que estamos en un buen camino.
La verdad es que la retórica no ayuda mucho para lo que queremos decir.
No alcanzo a hablar sobre Venezuela y Nicaragua, que, desgraciadamente, aparecen todos los días en la prensa por malas razones. Yo espero que se puedan resolver realmente los problemas de ambas naciones, los cuales constituyen una amenaza seria no solo para la unidad del continente sino también para la vida de sus propios ciudadanos.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Finalmente, tiene la palabra el Honorable señor Coloma.


El señor COLOMA.- Señor Presidente, los Senadores Lagos e Insulza, cada uno en lo suyo, han sido muy consistentes en las razones de fondo por las cuales hay que no solo aprobar este Segundo Protocolo Modificatorio sino también transitar por el camino de los acuerdos, que han resultado vitales para Chile.
Hemos analizado el punto en más de una ocasión, y no me cabe duda de que el gran candado para la demagogia ha sido el establecimiento de normas precisas de funcionamiento, lo que nos ha permitido destacar entre los restantes países.
Explicaron bien ese aspecto los Senadores que me antecedieron en el uso de la palabra: se trata de implementar un Acuerdo ya ratificado por nuestro Parlamento; o sea, no estamos innovando; sino mejorando un instrumento que ya existe.
En tal sentido -quiero dejarlo claro para la historia de la ley-, en la Comisión de Relaciones Exteriores -lo leí en su informe- y en la de Hacienda uno debe velar por que no se traspasen facultades legislativas. Eso es muy importante. Yo no aceptaría una delegación de ese tipo, porque aquello es parte de la función parlamentaria.
Distinto es que lo acordado se implemente de mejor manera, como lo plantea el Segundo Protocolo Modificatorio, que es lo que estamos votando hoy día.
Señor Presidente, quiero hacer un pequeño análisis final a propósito de las palabras del Senador Navarro.
Yo entiendo que a veces la obsesión bolivariana nuble a Su Señoría. Pero lo que no entiendo es que busque un argumento para no aprobar este proyecto de acuerdo sobre la base de que nuestro país no estaría tratando bien a Venezuela.
Esa es la conclusión final que nace si se es coherente con la argumentación que se entregó aquí.
Poco tiene que ver con aquello el hecho de que exista una situación dramática de violencia en algunos países que pueden suscribir tratados -el Senador Navarro planteó el caso de México- y donde no hay una responsabilidad activa del gobierno, sino una situación política muy compleja.
Aquí estamos discutiendo una cosa completamente distinta.
Entonces, pareciera haber una especie de chantaje político que a uno lo inhibe para decir la verdad con relación a otros acuerdos adoptados aquí.
Acá se discutió la Carta Política de la OEA. Y también -tiene razón el Senador Insulza- se debatió -el colega Navarro, según recuerdo, lo hizo con pasión- en torno a la importancia de instalar una Carta en la UNASUR. Fue algo muy discutido en este Parlamento. Y se habló de la necesidad de estar activos y vigilantes con respecto a la democracia en los países suscriptores.
¡Por algo hay una Carta Democrática!
Aquí se trata de una innovación en cuanto a lo que pudo haber sido acuerdo de libre comercio entre países.
Eso fue lo que se instaló en su momento en la OEA.
Entonces, se intenta generar una política vengativa debido a que el Canciller chileno -y aprovecho la ocasión para señalarlo- actuó en forma valiente y certera para denunciar la agresión de que había sido objeto nuestro país por parte de Venezuela y decir lo que se plantea no solo aquí sino en todos los foros del orbe.
Yo insto al Senador Navarro a que lea los medios de todo el mundo y conozca las condenas transversales que se han hecho. Porque no se trata de la forma como actúa un sector político de un país con el que ojalá tuviéramos buenas relaciones. Pero no las tenemos por la falta total de respeto a las reglas del juego, como sucedió con la invención e instalación de una Cámara, en remplazo de la que se había elegido, a efectos simplemente de seguir la lógica de mantenerse en el poder.
Yo invito al Senador Navarro -y lo hago porque, más allá de nuestras discrepancias políticas, con Su Señoría tenemos una relación civilizada- a ver las cosas en su mérito.
A mi juicio, el Segundo Protocolo Modificatorio ayuda a Chile.
En el ámbito internacional, señor Presidente, uno siempre debe anteponer a cualquier visión, sea cual fuere, los intereses de su país: en nuestro caso, lo que les conviene a las gentes del Biobío, del Maule, de Chile entero.
A mí no me cabe duda de que lo que se nos propone va en la línea correcta.
No resulta admisible tratar de chantajear diciendo "Yo no daré mi respaldo si ustedes no cambian su política hacia Venezuela, si ustedes no dejan de actuar en forma tan severa contra el Régimen de ese país", del cual nuestro colega no solo ha sido partidario. En efecto, yo lo vi en un acto de proclamación de Maduro: de riguroso negro, el Senador Navarro estaba hablando en una asamblea.
Claro: Su Señoría está comprometido con dicho Régimen; quizá es parte del ADN del Gobierno de Maduro.
Sin embargo, yo quiero pedirle que actúe conforme a los intereses de nuestro país y no según los intereses de Venezuela.
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Tiene la palabra el señor Secretario.
El señor LABBÉ (Secretario General).- ¿Alguna señora Senadora o algún señor Senador no ha emitido su voto?
El señor BIANCHI (Vicepresidente).- Terminada la votación.
--Se aprueba el proyecto de acuerdo (22 votos a favor, 1 en contra y 2 abstenciones).
Votaronpor la afirmativa las señoras Allende, Aravena, Ebensperger, Muñoz y Van Rysselberghe y los señores Bianchi, Castro, Chahuán, Coloma, Durana, Elizalde, García, García-Huidobro, Guillier, Harboe, Huenchumilla, Insulza, Lagos, Ossandón, Prohens, Pugh y Sandoval.
Votó por la negativa el señor Latorre.
Se abstuvieron la señora Órdenes y el señor Navarro.