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REPÚBLICA DE CHILE
DIARIO DE SESIONES DEL SENADO
PUBLICACIÓN OFICIAL
LEGISLATURA 359ª
Sesión 81ª, en miércoles 14 de diciembre de 2011
Ordinaria
(De 16:23 a 19:24)
PRESIDENCIA DE LOS SEÑORES GUIDO GIRARDI LAVÍN, PRESIDENTE;
JUAN PABLO LETELIER MOREL, VICEPRESIDENTE, Y EUGENIO TUMA ZEDAN, PRESIDENTE ACCIDENTAL
SECRETARIOS, LOS SEÑORES MARIO LABBÉ ARANEDA, TITULAR,
Y JOSÉ LUIS ALLIENDE LEIVA, SUBROGANTE
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El señor CHAHUÁN.- Señor Presidente, Honorable Sala:
Hace exactamente dos meses, el 14 de octubre último, falleció en la ciudad de Viña del Mar el ex Senador de la República señor Jorge Martínez Busch, quien también ostentaba la calidad de Almirante en retiro, por haber sido Comandante en Jefe de la Armada de Chile.
Hijo del Mayor General de Ejército señor Héctor Martínez Amaro y de la señora Hilda Busch Portales, cursó sus primeros estudios en el Instituto Zambrano, de los Hermanos Maristas, en Santiago, e ingresó, con posterioridad, a la Escuela Naval "Arturo Prat", en la cual se graduó como Guardiamarina el 1° de enero de 1957.
En su trayectoria como Oficial de la Armada obtuvo la especialidad de Torpedos y Armas Antisubmarinas y el título de Estado Mayor. Asimismo, siguió estudios en Estados Unidos y en Suecia
Además de sus destinaciones, durante su época de oficial subalterno, en distintas unidades institucionales, ejerció el mando en la barcaza "Bolados", la torpedera "Guacolda", el cazasubmarinos "Papudo" y los destructores "Almirante Riveros" y "Ministro Portales". En el grado de Contraalmirante, fue designado Comandante en Jefe de la Escuadra Nacional
Desde joven destacó por sus dotes de educador, cualidad que desarrolló como Jefe de Instrucción de la Escuela Naval, como Profesor Militar de Guerra Antisubmarina en la Escuela de Armamentos y, en calidad de Profesor Militar de Logística, en las Academias de Guerra del Ejército, de la Armada y de la Fuerza Aérea.
Asimismo, la superioridad institucional lo destinó, como Agregado Naval, a la Embajada de Chile en Ecuador.
Recibió diversas condecoraciones castrenses, tanto en nuestro país como en otras naciones, en mérito a sus valiosos servicios a la Defensa Nacional y a la integración con las fuerzas armadas de países amigos.
En su cargo de Director de Instrucción de la Armada se caracterizó por impulsar fuertemente la educación de todos los efectivos navales, para que pudieran obtener una formación integral, enriquecida por diversas disciplinas que complementaran su desarrollo profesional.
Sintió una verdadera pasión por la historia, la geopolítica y la cultura, en general.
En marzo de 1990, el Supremo Gobierno lo designó Comandante en Jefe de la Armada, cargo en el cual se destacó por ejercer una férrea defensa de los intereses marítimos, de acuerdo con los estudios que había efectuado desde antes sobre tan importante tema.
Durante todos los años en que ejerció esa función le correspondió inaugurar el Mes del Mar, en mayo, efectuando exposiciones sobre los intereses marítimos nacionales que constituyeron verdaderas clases magistrales sobre la materia.
Cultivó la denominada "oceanopolítica", con motivo de lo cual resaltó la importancia que reviste el mar para los países del hemisferio austral y, en especial, para el desarrollo de Chile.
Fue en ese contexto que desarrolló la teoría del mar presencial, basada en los vectores de defensa, marítimo e internacional en los que se sustenta la actual estrategia marítima institucional, la cual ha sido incorporada al Libro de la Defensa Nacional
Pero también tenía un amplio dominio de la historia de su Institución y conocía en detalle las biografías de cada uno de los tripulantes que participaron en el Combate Naval de Iquique, las que reseñaba brevemente a las autoridades, durante su período de mando institucional, cuando visitaban, en cada ceremonia conmemorativa del 21 de mayo de 1879, la cripta ubicada bajo el monumento erigido en recuerdo de dicha gesta, en nuestro puerto de Valparaíso.
En 1998, después de haberse acogido a retiro, asumió el cargo de Senador, designado por el Consejo de Seguridad Nacional, de acuerdo con las normas constitucionales vigentes en la época.
En nuestra Corporación se integró a las Comisiones de Relaciones Exteriores y de Intereses Marítimos, Pesca y Acuicultura -incluso presidió esta última-, efectuando importantes aportes a la legislación pesquera, así como también a la discusión de distintos acuerdos internacionales suscritos por nuestro país. Destacó por su aplicación y estudio acucioso de las diversas materias que le correspondió conocer, interviniendo en los debates con una gran capacidad analítica, la cual le permitía arribar a certeras conclusiones.
La influencia que ejerció en la defensa del mar presencial dio frutos, ya que en las modificaciones introducidas a la Ley General de Pesca y Acuicultura se recurrió a sus teorías. En ese importante texto legal, que nos corresponde tratar en tantas ocasiones en la Sala, tal concepto fue definido como "aquella parte de la alta mar, existente para la comunidad internacional, entre el límite de nuestra zona económica exclusiva continental y el meridiano que, pasando por el borde occidental de la plataforma continental de la Isla de Pascua, se prolonga desde el paralelo del hito N° 1 de la línea fronteriza internacional que separa Chile y Perú, hasta el Polo Sur".
Al término de sus funciones legislativas continuó con las labores académicas que tanto disfrutaba. Y, en tal calidad, fue designado Director del Instituto del Pacífico de la Universidad Gabriela Mistral, donde continuó sirviendo con todo entusiasmo a la oceanopolítica.
Fue un gran parlamentario. Por ello, todos y cada uno de los Senadores de Renovación Nacional y del Comité Independientes, Honorables señores Cantero y Bianchi, se sumaron al homenaje en su memoria que está realizando la Corporación. Dado que practicó la amistad cívica y gozó de gran respeto entre sus pares, este último fue acogido inmediatamente por todas las bancadas una vez ocurrido el fallecimiento.
Perteneció a diversas organizaciones de servidores en retiro de la Defensa Nacional, quienes supieron valorar los aportes que hacía con su gran sapiencia y conocimiento de la historia de las diversas instituciones castrenses.
Nuestro país le debe mucho a este verdadero caballero del mar, cuya importancia estratégica y económica aquilató como pocos, en el contexto de la proyección geopolítica de nuestro futuro como nación.
Hombre de trato afable, pero disciplinado, ejerció ese verdadero arte que es el mando teniendo como base las sabias enseñanzas de autores clásicos como Stephen Roskill, André Gavet y André Maurois, las cuales transmitió entusiastamente a las dotaciones que debió conducir, que asimilaron la función como una verdadera misión de liderazgo y enseñanza a los subordinados. A estos últimos les inculcó siempre, haciendo gala de sus dotes pedagógicas, los sólidos principios y valores morales que cultivó.
Defendió nuestros intereses marítimos con gran patriotismo, por comprender cabalmente la importancia que reviste el mar, en todos sus aspectos, para nuestra nación.
Profundamente católico, no transó en los valores que le parecían esenciales y pilares de nuestro sistema. Defendió siempre el derecho a la vida en cualquier circunstancia. También valoró el entendimiento y la tolerancia.
Por todas estas consideraciones, me permito solicitarle, señor Presidente, que tenga a bien hacer llegar mis más sentidas condolencias a su distinguida familia, compuesta por su viuda, señora Carmen García Drummond, e hijos.
Ella, una mujer extraordinaria, lo acompañó en la vocación de servicio público que lo llevó a ser uno de los fundadores del Movimiento Unitario Nacional (MUNA), donde también defendió sus valores y principios, y cuya directiva nos acompaña.
Don Jorge Martínez Busch nunca olvidó su origen. Por tanto, siempre buscó alternativas que permitieran resolver los asuntos de los hombres de mar, de las Fuerzas Armadas, de Carabineros, al igual que soluciones a los problemas previsionales que los afectaban.
Carmen, una gran amiga, una mujer a quien admiro, supo acompañarlo en todos los momentos de dolor en el Hospital Naval, donde tuve la oportunidad de visitarlo en dos ocasiones: una vez ya asumido como Senador, con motivo de su primera caída en la enfermedad, y luego, sin poder verlo pero dejando testimonio de nuestra visita y del cariño de todos y cada uno de los Senadores, cuando se encontraba en un desenlace más complejo.
Carmen pudo compartir su vida con un hombre extraordinario y él, con una mujer maravillosa.
Formulo votos para que tanto ella como sus hijos: Jorge, María Soledad y Gonzalo, reciban con cristiana resignación tan sensible pérdida que han debido afrontar.
Además, debo expresarles que el Congreso Nacional valora la consecuencia y la coherencia de hombres como Jorge Martínez Busch.
He dicho.
--(Aplausos en la Sala y en tribunas).